El duelo sin abrazos

Sara Losantos, psicóloga de FMLC
Ilustración de © Malagón

Este artículo va dedicado a todas aquellas personas que estos días se están enfrentando a la pérdida de seres queridos a causa de la epidemia del COVID-19 y no han podido despedirse ni abrazar a sus familiares, debido a las restricciones impuestas por esta situación de alarma sanitaria.

Con estas palabras quiero contribuir en lo posible a reducir el impacto que estas circunstancias excepcionales están generando en todos nosotros, ya que la cuarentena ha transformado el modo que tenemos de afrontar el duelo y nuestra manera de realizar los ritos de despedida.

Por este motivo, he elaborado una serie de medidas que pretenden paliar los efectos de la falta de contacto físico durante el aislamiento y dar respuesta a las inquietudes de quienes estéis sufriendo las consecuencias de esta cuarentena. Continue reading

El eneagrama y el duelo: El doliente con eneatipo 1

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

Como ya comentamos en el primer artículo de esta serie, es nuestra intención abordar cada uno de los nueve eneatipos de personalidad que se recogen en la teoría del eneagrama y ponerlos en relación con el proceso de duelo. En este artículo veremos cómo afrontan el duelo y qué reacciones más comunes experimentan las personas que tienen el eneatipo 1, a fin de poner a disposición de los lectores una herramienta más para profundizar en el proceso.

Según la teoría del eneagrama, el individuo con eneatipo 1 se caracteriza por su rigidez, lleva por sobrenombre “el juez”. Es conocido como el reformador, el moralista. Suele tratarse de una persona de principios sólidos, con un gran desarrollo moral, que siempre se esfuerza por hacer lo mejor posible las cosas, pero que teme la imperfección y cometer errores. En su mejor versión, el 1 será trabajador, perfeccionista, buscará ideales de justicia y honestidad, pero en su versión más insana el 1 puede ser demasiado exigente e incluso cruel. Entre los personajes de la historia con este eneatipo podemos encontrar a la madre Teresa de Calcuta o a Ghandi.

Características del doliente con eneatipo 1

Los individuos definidos como 1 son personas con mucha energía y un sentido de la responsabilidad muy elevado. Lo más importante para ellos es hacer lo correcto y su mayor temor es fallar. Son grandes trabajadores, son leales, comprometidos, honestos, justos… Los unos tuvieron una infancia en la que se les exigió mucho o sintieron la necesidad de suplir a los adultos en sus funciones. Fueron niños que enseguida se hicieron adultos responsables y exigentes. Un 1 puede ser implacable en la consecución de un objetivo, pero si falla siente una gran decepción y se culpabiliza por ello. Busca incansablemente la perfección, puede llegar a verse como un gran idealista. Continue reading

Cómo funciona el objeto de vinculación en el duelo: Un caso real

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

Recientemente explicábamos qué son los objetos de vinculación. En el siguiente artículo vamos a exponer el caso de una doliente que llevó a cabo un proceso terapéutico de duelo con apego a varios objetos de vinculación. El primero era la urna con las cenizas de su ser querido, aunque en otro caso puede ser cualquier objeto al que el doliente le otorgue las mismas cualidades.

Llamemos X a una mujer de cincuenta y siete años, casada, con dos hijos, cuyo hermano fallece a los cincuenta años (“Era mi mejor amigo, con quien podía hablar. Le cuidé cómo a un hijo”). Durante su enfermedad, X cuida de su hermano, le pone un dormitorio en su casa y comparte con él cada día de su convalecencia.

Apego al objeto de vinculación

Cuando su hermano muere, X piensa en enterrar la urna con sus cenizas en un lugar especial para él: a la sombra de un árbol, en una finca familiar, un lugar muy querido para su hermano. Sin embargo, la mujer posterga esa decisión y mientras tanto, coloca la urna en el dormitorio en el que tantas horas había compartido con su ser querido.

Es entonces cuando comienza a desahogarse ahí, a calmar su dolor entrando en el dormitorio a conversar con él, igual que cuando estaba vivo. Y eso le calma. Al expresar este hábito en palabras, X no dice: “Imagino que hablo con él, porque recuerdo cómo era, pienso en qué me diría…”, sino que dice: “Hablo con él. Él está bien ahí, en su dormitorio”. Continue reading

El eneagrama y el duelo: Una introducción

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

En este artículo – el primero de otros nueve más- vamos a iniciar a nuestros lectores en las complejidades del eneagrama, una teoría tremendamente poderosa e inspiradora. No pretendemos abarcar todos los detalles y matices del mismo, sino tan sólo sembrar la inquietud y la curiosidad en otros para que se animen a acercarse.

En los próximos artículos abordaremos cada uno de los nueve eneatipos de personalidad recogidos en la teoría del eneagrama y los pondremos en relación con el proceso de duelo. Como ya hemos explicado en artículos anteriores, el término “eneagrama” procede del griego: “enea” significa nueve y “grama”, figura, por lo que eneagrama significa figura de 9 puntas y se representa así:

Existen multitud de entradas en la red que hablan de esta teoría, pero yo recomiendo encarecidamente el libro La sabiduría del eneagrama. Guía completa para el desarrollo psicológico y espiritual de los Nueve Tipos de Personalidad, de Don Richard Riso y Russ Hudson.

Qué es el eneagrama

El eneagrama es una teoría clasificatoria y, además, una herramienta de autoconocimiento basada en la descripción de los nueve tipos de personalidad; el lector tan sólo debe leer las descripciones de cada eneatipo y dejar que resuenen en él. Sólo uno mismo puede decidir a qué eneatipo pertenece y, desde ahí, puede comprender reacciones o actitudes que han permanecido inexplicadas hasta entonces. Continue reading

El duelo y los objetos de vinculación

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

Un objeto de vinculación no es lo mismo que un recuerdo. Cuando fallece un ser querido, mucha gente conserva para sí algún objeto que le pertenecía. Sin embargo, lo que representa el objeto de vinculación es al propio difunto.

Esta acción viene a simbolizar cierto triunfo sobre la muerte que ha hecho desaparecer el cuerpo del ser querido: mediante el objeto de vinculación, el doliente recrea una relación externa con su ser querido. Pero la parte externa ya no existe, el cuerpo murió.

Los objetos de vinculación son un obstáculo para poder llegar a decidir el final del proceso de duelo. El doliente crea una seudofantasía en lugar de aceptar la realidad de la muerte y la necesaria despedida del cuerpo físico del ser querido.

La aceptación de la pérdida

Elaborar el proceso del duelo consiste, entre otras tareas, en ir creando una conexión perdurable, un vínculo interno con el ser querido que ya no está, de manera que dicho vínculo nos permita volver a vivir una vida plena y con ilusión.

Sin embargo, el lazo que establece el doliente con el objeto de vinculación es externo en lugar de interno. Para el doliente es muy importante saber en todo momento dónde está el objeto y, si lo pierde, siente una terrible angustia, pues es como haber perdido el cuerpo de su ser querido. Continue reading

Superar el duelo: Cuando fracasa el entorno social

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

La pérdida de un ser querido es casi siempre un acontecimiento dramático, tanto si la persona que fallece llevaba enferma mucho tiempo, como si la muerte es repentina o se trataba de un pariente de edad muy avanzada. La desaparición de una persona que ha sido significativa en nuestras vidas nos llena de vacío y dolor.

Cuando estamos atravesando un duelo, necesitamos buscar el acompañamiento de personas de nuestro entorno que entiendan nuestra tristeza, que sepan escucharnos, con las que podamos compartir esta experiencia, expresar nuestras emociones y hablar de la relación perdida.

Hablamos de personas que, desde el respeto a nuestra experiencia subjetiva, nos ayuden a encontrar alivio y a comprender lo sucedido. Esta necesidad de contacto se convierte en una necesidad psicológica y casi fisiológica para el ser humano enfrentado a la muerte.

El duelo se supera en comunidad

Si el doliente recibe esta ayuda, la recuperación va a ser mejor, pero, si no se recibe este apoyo, si el entorno no es capaz de reconocer y validar su sufrimiento, de ayudarlo a expresar sus necesidades, si no recibe el contacto cálido y comprensivo de sus allegados, sus sentimientos de inadecuación pueden acrecentarse.

A un nivel profundo, el doliente puede llegar a sentirse culpable de no estar haciéndolo bien. A medio plazo puede incluso llegar a sentir vergüenza de sus propios sentimientos y del hecho de necesitar ayuda.

Todos estos sentimientos añaden más dolor al duelo. Para el doliente, la ausencia de comprensión que percibe en su entorno constituye una nueva pérdida, provocada por los fallos de apoyo continuos de la familia, los amigos y los conocidos. Continue reading

La pérdida gestacional: El duelo tras la pérdida de un bebé

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Cada 15 de octubre se conmemora una de las pérdidas más tristes que puede sufrir una pareja y que la sociedad a menudo silencia: la pérdida del bebé que estaban esperando o del que nació, pero no sobrevivió. Se trata del Día internacional de la Pérdida perinatal y gestacional.

Cuando una pareja pierde a un hijo, los dos cónyuges deben enfrentarse a una reorganización, tanto del sentido de su vida como de su relación. El dolor conduce a una revisión total de los valores, los planes de vida, los roles, las emociones… y a menudo exige respuestas.

Tener otro hijo tras una pérdida

Una de las preguntas que pueden surgir tras la muerte de un hijo pequeño es: ¿En qué momento puedo volver a plantearme tener otro hijo? Hay casos en los que esta pregunta no se da nunca, pero hay otros en los que volver a tener otro bebé es importante. Estamos hablando de casos en los que la pérdida se ha producido intra-útero o teniendo el bebé apenas unos días o meses.

Hablamos de pérdida perinatal cuando la muerte se ha producido entre los 6 meses de gestación y los 24 meses de vida. Algunas madres que han vivido este tipo de pérdidas suelen consultarnos si existe una fecha “adecuada” a partir de la cuál pueden se volver a plantear quedarse embarazadas.

Preguntas tras el duelo perinatal

Esta cuestión genera una serie de preguntas a las que trataremos de ir dando respuesta poco a poco:

1. ¿Existe una fecha concreta a partir de la cuál se pueda volver a intentar tener un hijo?

Esta pregunta pone de manifiesto dos temas: uno, si el psicólogo tiene capacidad para hacer una recomendación tan precisa, y dos, los aspectos físicos de la pérdida. Más allá del duelo, el cuerpo requiere de un tiempo para reponerse del embarazo y de la pérdida bajo criterios que son estrictamente médicos. Continue reading

¿Qué me dicen mis sueños durante el duelo?

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

Tras la pérdida de un ser querido, es habitual sentir un gran anhelo de su presencia, del contacto con el fallecido. Hay una parte de la identidad del doliente que queda vacía: aquello que era único en su vínculo con el ser querido. Además, quedan sin resolver aquellas tareas o aspectos de la vida cotidiana de las que se ocupaba, ya fueran emocionales o prácticas.

A veces, el doliente también siente la necesidad de calmar la incertidumbre: si tiene creencias religiosas, quiere saber si su ser querido está bien, o puede ser que antes no creyera en la trascendencia y ahora se replantea su fe. Los sueños de los dolientes reflejan muchas de estas necesidades y deseos.

Cuando soñamos con el fallecido

A través del sueño, el doliente satisface a veces la necesidad de volver a sentir vivo a su ser querido. En otras ocasiones, el sueño le proporciona un apoyo, un consejo, un límite… que sólo su ser querido le daba. Otros sueños ofrecen un mensaje que sólo la persona en duelo podrá interpretar, porque contiene elementos de su propia vida.

Por ejemplo, el doliente puede extraer de su sueño un mensaje que le ayude a dar significado a su proceso de duelo.

“Soñé con dos ángeles blancos. Cuando mi marido estaba muy enfermo me contó que había tenido un sueño que le dejó muy tranquilo: en él había dos ángeles blancos. Tener ese sueño me llenó de paz y el mensaje para mí fue que él está tranquilo”. Continue reading

La paciencia como elemento clave en la superación del duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

A menudo, durante mi ejercicio profesional, me encuentro con dolientes que dicen que su duelo dura ya demasiado, o que no pueden soportarlo más. Dado que el paso del tiempo es subjetivo, a veces ocurre que estos comentarios se hacen durante las primeras semanas o meses tras la muerte del ser querido. En esos casos, me preocupa tener que explicarle a un paciente que el dolor suele durar más tiempo y que lo que siente es sólo el principio.

Es una máxima el hecho de que no existe un duelo igual a otro y que no existe un periodo de tiempo concreto para elaborar el duelo. Sin embargo, en ocasiones las personas deben afrontar circunstancias en las que el tiempo transcurrido es claramente insuficiente para superar el duelo.

La duración del duelo

El duelo es un proceso y, como tal, requiere tiempo. Esto es así independientemente de que el tiempo en sí mismo no sea la clave. No podemos “recetar” tiempo para resolver el duelo, e incluso a veces es demasiado pronto… Y, ¿cómo lo sabemos? Porque todavía queda dolor y el dolor no es algo que obedezca a la razón (Ha pasado demasiado tiempo”, “Me he cansado de sufrir…”).

El duelo finaliza cuando el dolor ha disminuido lo suficiente para cada persona. Y aunque no podamos “concretar” exactamente cuánto puede llegar a durar un duelo, debemos reconocer -aunque sólo sea por sentido común e intuición clínica – que un mes no es tiempo suficiente, ni dos meses tampoco. Cuando un doliente alega que no puede soportarlo más después de tan poco tiempo pueden estar sucediendo varias cosas. Continue reading

Palabras para consolar a una persona en duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Ante la pérdida de un ser querido, a menudo buscamos palabras con las que consolar o aliviar a sus allegados. Es difícil ser testigos del dolor ajeno: nos conmovemos, nos removemos y nos afectamos. Por eso, en el imaginario colectivo siempre ha existido un conjunto de palabras que pensamos que pueden atenuar la pena del doliente.

Con esa idea, durante generaciones los seres humanos hemos tratado de ofrecer consuelo en las distintas ceremonias y ritos que, históricamente, han acompañado las despedidas de nuestros seres más queridos. Desde el típico y protocolizado: “Te acompaño en el sentimiento” o “Lo siento muchísimo”, hasta fórmulas más personales que tratan de apaciguar el dolor desgarrador que produce la muerte.

Estas fórmulas van de lo protocolizado a lo personal, en función del grado de cercanía que tengamos con el doliente. A más cercanía, mayor personalización en el mensaje.  En cualquier caso, todas estas fórmulas -en las distintas culturas y ante los distintos ritos- buscan lo mismo: apoyar en un momento de dolor y ofrecer consuelo ante la pérdida.

Qué palabras consuelan

He reflexionado a menudo sobre qué fórmulas existen para reducir el impacto del dolor y si existe una palabra a modo de bálsamo. Mi conclusión es que no existe una única palabra, ni tan siquiera un conjunto de ellas, que puedan ofrecer lo que la gente busca: una reducción significativa del dolor.

Antes de preguntarse qué palabras pueden ofrecer ese alivio, cabría preguntarse si es posible obtener esa reacción, es decir: ¿Se puede reducir el dolor en el duelo? Y, en caso afirmativo: ¿Depende eso de una o varias personas, depende de la red de apoyo del doliente?

Desde mi punto de vista, el dolor depende de lo que haga el doliente y no tanto de lo que haga su red de apoyo. Asimismo, considero que el dolor puede ir reduciéndose, pero no en función de un solo aspecto -como pueda ser el apoyo social o las palabras de consuelo-, sino de muchos factores que se van alineando y van determinando que el dolor disminuya o aumente. Y todo ello depende siempre del doliente. Continue reading