¿Duele más perder a un hijo que perder a un padre?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

A lo largo de mi carrera me he encontrado a menudo con esta reflexión de mis pacientes: ¿Cuál es la pérdida más dolorosa? ¿Qué pérdida duele más? Ante esta pregunta casi siempre tropiezo con la misma respuesta: “La pérdida más dolorosa es la pérdida de un hijo, es antinatural”. He escuchado esta respuesta de boca de profesionales de la psiquiatría, de psicólogos, de asistentes a conferencias y en formaciones relacionadas con el duelo.

La creencia popular afirma de manera contundente que lo que más duele es la pérdida de un hijo. Es curioso porque esta afirmación, tan habitual y tan firme entre personas que debaten sobre el duelo pero que no están en duelo, pierde firmeza entre los dolientes.

Podríamos decir que todo se ve muy claro desde fuera, pero que esa visión cambia radicalmente cuando la persona vive la experiencia. No es lo mismo lo que sabemos con la cabeza que lo que sabemos o aprendemos desde el corazón. Inmersos en el proceso de duelo, las certezas se desdibujan.

Qué duelo es el que duele más

Si asistiéramos a una terapia grupal de duelo podríamos observar cómo una de las inquietudes del grupo es saber qué pérdida duele más. En el caso del grupo de duelo, la inquietud tiene más que ver con el papel que tiene cada participante y el orden de importancia o prioridad. En realidad, es como si debatieran sobre cuál de los miembros del grupo tiene más derecho a recibir atención por parte del terapeuta, o quién merece o necesita más cuidados.

En algún momento de la terapia, es frecuente que alguno de los participantes establezca comparaciones. Reproduzco una síntesis de lo que podría ser un diálogo real en un grupo de duelo:

– Lo mío duele más, porque claro, la muerte de mi padre fue repentina, no nos la esperábamos.

– Ya, pero tu pérdida es ley de vida, los padres mueren antes que los hijos. Yo he perdido a un hijo y eso no tiene ni siquiera nombre.

– Es verdad que lo tuyo no tiene nombre, pero yo he perdido a mi marido, he cambiado de estado civil. Continue reading

Cuando el problema por el que un paciente acude a terapia no es la demanda real

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

El punto de partida de una terapia es la demanda que nos hace el paciente, lo que nos pide. Sería ridículo que nos pidiera aprender técnicas de estudio y le formáramos en psiquiatría forense. La demanda que trae el paciente es lo que le conecta a la terapia, por eso hay que atenderlo.

Entre otras cosas, hay que prestarle atención para respetar el principio de autonomía, según el cual quien acude a terapia puede tomar sus propias decisiones y elegir lo que quiere hacer con su vida.

Puede suceder que en la primera toma de contacto nos demos cuenta de que la petición que nos hace el paciente es poco realista. Eso hay que aclararlo en la primera entrevista para ajustar las expectativas. También puede ocurrir que no podamos dar lo que el paciente demanda, porque no somos el servicio indicado. En ese caso, tendríamos que derivarlo a otro servicio.

Cuando el paciente no es consciente de su demanda

Una vez que ha comenzado la terapia y ajustadas las expectativas, también puede ocurrir que nos demos cuenta de que la demanda principal es en realidad una tapadera de otra demanda más profunda. Al decir “tapadera”, nos referimos a que su demanda encubre, a menudo de manera inconsciente, otra motivación, otra petición, de la que el paciente no es del todo consciente.

Cuando sucede esto, lo importante es poder aclararlo con el paciente, siempre de una forma delicada. Hay que tener en cuenta que, si el paciente aún no es consciente de ello, la revelación puede ser perturbadora para él y tenderá a defenderse. Por eso iremos poco a poco, al ritmo que él o ella nos deje. Continue reading

La filosofía del acompañamiento en duelo

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

El duelo es un proceso natural de la vida. Cuando fallece alguien a quien amamos, nuestro corazón se duele y se abre este camino de dolor y amor, de aceptación y rebeldía, de miedo y crecimiento.

Cuando nos sentamos frente a alguien que atraviesa un proceso de duelo, estamos ante una persona que está recorriendo un proceso natural que está hecho de mucha sensibilidad, que mezcla la vida y la muerte. Como profesionales, necesitamos una especie de médula espinal hecha de teoría y técnica que nos dé la solidez y el conocimiento. Pero no sólo necesitamos esa médula espinal que sea el eje de una espalda fuerte, también necesitamos un corazón abierto a toda esa sensibilidad y complejidad que abarca el duelo.

Esta frase de Jung siempre me ronda por la mente cuando pienso en la interacción terapeuta-cliente: ”Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas un alma humana”. Creo que no hay mejor guía que esta frase para todo profesional de la salud que trabaje con personas en duelo.

La relación entre terapeuta y doliente

Con esta mirada hacia la intervención y la interacción que se da entre el terapeuta y el cliente, no se trata tanto de un protocolo a seguir con una persona que demanda ayuda para su proceso de duelo, sino más bien de acompañar: ésta es la actitud que mejor se ajusta a lo que requiere el duelo. Este acompañamiento es una actitud y una filosofía, no es una técnica.

Esto implica que el terapeuta no sólo está atento a la otra persona, sino también a sí mismo: por un lado, por el trabajo personal que implica el adoptar esta forma de trabajar; por otro, porque estar presente a lo que en uno pasa en el momento de la terapia -bien como experiencia propia, donde algo de nosotros mismos se revela, bien porque eso que estamos sintiendo es parte de la experiencia que se está dando en el aquí y ahora con el doliente- y, por tanto, poder escucharlo y transformarlo en palabras, aporta luz en el camino. Continue reading

Cuidando al cuidador profesional: La fatiga compasiva (II)

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Estoy convencida de que la mejor herramienta que tenemos como cuidadores profesionales somos nosotros mismos, es decir: toda la formación, las horas de estudio, las lecturas… están al servicio de nuestra persona. La formación más importante es la mía propia, la que conlleva madurez, crecimiento y solidez.

Si yo estoy “afinada”, las herramientas que utilizo funcionan mejor porque las aplico mejor, con mayor congruencia, más ajustadamente, en el momento más adecuado y de manera más flexible y apropiada. No sólo eso, hay algo más importante: es mi presencia.

Presencia y escucha en duelo

Cuando estoy en presencia (presente, conectada, alineada, centrada) estoy en mi centro y puedo escuchar y aludir al centro del otro. Estoy más en silencio interno, no hay tanto ruido (ni el crítico interno me genera inseguridad, ni el terapeuta interno me mete prisa por ver cambios y, si lo hacen, puedo darles un espacio y acogerlos) por lo que puedo escuchar en mayor profundidad, captando con mayor amplitud y con confianza. Desde ahí puedo estar sobre todo en la interacción del momento, en el presente.

Pero estar así requiere autocuidado y cultivo constante, compromiso conmigo. Evidentemente el llamamiento que hacemos es al autocuidado y parece que a algo más… ¿Qué significa cuidarnos? Parece que a veces esta tarea es especialmente difícil para los cuidadores profesionales. Continue reading

Convocamos nuestro Curso on-line de Intervención en Duelo

 

Ya está abierto el plazo de inscripción para matricularse en la 4ª edición de nuestro Curso on-line de Intervención en Duelo, que dará comienzo el próximo 15 de octubre y cuyo objetivo es proporcionar a los profesionales formación para atender el proceso de duelo, tanto en adultos como en menores. 

El curso consta de 5 módulos teóricos que abarcan todos los aspectos que rodean el proceso de duelo y su abordaje terapéutico: definición, tratamiento y complicaciones, la terapia de duelo grupal e individual, el duelo en niños y adolescentes, o el abordaje del duelo traumático.

Podéis consultar el programa completo en este enlace.

Objetivos del curso

Desde 1999 nuestra entidad ha trabajado para profundizar en el conocimiento del duelo, tomando conciencia de las necesidades y peculiaridades de este proceso. A través de nuestra experiencia terapéutica hemos detectado la inmensa necesidad de apoyo que muestran los dolientes en una sociedad donde la muerte y el duelo se han convertido en un tabú.

Cada vez es más habitual que los dolientes recurran a los profesionales sanitarios en busca de orientación y ayuda. Por este motivo, saber detectar los síntomas del duelo complicado y cómo intervenir resulta crucial para que el profesional pueda responder de forma adecuada ante esta demanda creciente.

Contenidos y programa

Este Curso on-line de Intervención en Duelo ofrece al profesional los conocimientos necesarios para atender el proceso de duelo, así como herramientas que le permitan afrontar el dolor ajeno y gestionar las situaciones de gran intensidad emocional.

Esto se consigue a través de una completa combinación de exposiciones teóricas, casos prácticos y lecturas obligatorias sometidas a debate, todo ello dividido en 5 módulos teóricos que abordan desde las características del duelo complicado, hasta la terapia de grupo e individual, el duelo en menores o su abordaje en casos especiales.

Descarga el programa completo del CURSO ON-LINE DE INTERVENCIÓN EN DUELO

Alumnos y acreditación

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Cuando un duelo sepulta el dolor por otra pérdida

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Cuando una persona pide ayuda para resolver el duelo, lo más natural y habitual es que lo resuelva. Unas veces lo supera de forma espontánea, sin necesidad de ayuda o apoyo, otras veces lo supera gracias a la terapia y en ocasiones a pesar de ésta, pero lo más habitual es que lo resuelva.

Las estadísticas confirman estos datos: estamos preparados para sobrevivir a la pérdida. Pero, aunque es inusual, a veces ocurre que, a pesar de los esfuerzos del doliente y del experto, el proceso se complica y no avanza.

Causas del duelo bloqueado

El estancamiento del proceso de duelo puede deberse a varios factores:

  • 1. El paciente se resiste a afrontar el dolor y lo evita, de manera que perpetúa el duelo. En este caso el experto no puede presionar ni empujar al paciente, sino reflejarlo y esperar a que el propio paciente tome la decisión de avanzar o dejarlo como está. Cada persona tiene derecho a elegir lo que quiere para sí misma.
  • 2. Aunque el paciente desea afrontar el dolor, y a pesar de la pericia del experto, el dolor es tan intenso que abrasa al doliente y el proceso se enquista. Superarlo a veces es una cuestión de paciencia y otras tiene que ver con temas anteriores al duelo que se suman y lo complican.
  • 3. A veces no hay una explicación convincente o clara para el fracaso terapéutico y, a pesar de todo, el proceso fracasa.

Cuando otro conflicto bloquea el duelo

El cuarto factor es que en ocasiones puede ocurrir que, aunque aparentemente el conflicto es el duelo, el conflicto real sea otro distinto, unas veces parecido y otras, completamente diferente. Esto hace que la intervención sobre el conflicto o duelo evidente no reporte mejorías ni produzca avances. Es como un proceso médico en el que la infección parece provenir de un foco cuando, en realidad, el origen es otro. Continue reading

Superar el duelo: ¿Dónde está mi ilusión?

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Una preocupación habitual que manifiestan las personas que están atravesando un proceso de duelo tiene que ver con la pérdida de la ilusión y de las ganas de emprender proyectos o actividades, o simplemente fantasear con ellas. Muchos dolientes temen que ya nunca volverán a sentir esta emoción y que van a estancarse en esa sensación de bloqueo o de tristeza que todo lo cubre.

La ilusión va asociada a volver a estar presente en la vida, a interesarse y participar de nuevo como agente activo, pasando del modo automático al consciente. Por eso, la tristeza profunda que trae el duelo en sus momentos más agudos es difícil de combinar con la ilusión, ya que son dos fuerzas contrarias y la tristeza nos lleva hacia dentro: al recuerdo, al repaso, al llanto, al recogimiento.

Las fuerzas que dirigen el duelo

El duelo mezcla muchas emociones: no sólo está presente la tristeza, también el miedo, la ira, la culpa. Todas ellas demandan una gran energía. A los dolientes les sorprende el cansancio que sienten, pero es que este trabajo emocional es agotador. Este conjunto de emociones que requieren tanto y que dirigen el foco de nuestra atención hacia dentro, durante mucho tiempo son las que llevan el ritmo y la dirección del proceso.

La ilusión, por el contrario, es una emoción expansiva cuya fuerza se centra en el presente y que permite mirar hacia el futuro. Así, entra en contradicción con la dirección de la tristeza y de otras emociones habituales en el duelo cuando éstas se encuentran en su intensidad máxima.

Las emociones en el duelo

Tras la pérdida de un ser querido, lo que vamos sumando es, por un lado, la tristeza, que nos hace mirar hacia dentro y buscar la sensación de un lugar seguro; por otro lado, aparece el miedo, la inseguridad, que por un tiempo limita nuestra seguridad para dirigirnos hacia lo nuevo. Parece que la propia confusión (o la incertidumbre, que es otra de las caras del miedo) que define el proceso del duelo es suficiente reto. Continue reading

TERCA, un acrónimo para afrontar el duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Desde hace unos años, en nuestra entidad recibimos a menudo consultas sobre duelo por correo electrónico, la mayoría de ellas procedentes de personas que han perdido a un ser querido recientemente. Cuando digo “recientemente” me refiero a que, cuando nos escriben, en general sólo han pasado un par de semanas, a veces incluso menos, desde el fallecimiento.

Estas personas nos escriben angustiadas, desbordadas por la intensidad de las sensaciones que están viviendo, sintiéndose incomprendidas. Nos piden con pocas palabras una orientación breve que les permita continuar con sus vidas, recolocarse en los primeros días o en las primeras semanas tras la pérdida.

A todos ellos, a los que nos han consultado en el pasado y a los que siguen preguntando, a los que están en esa misma situación va dirigida esta carta a un doliente reciente.

Qué hacer al inicio del duelo

Cuando el duelo nos golpea, necesitamos que nos digan que todo va a estar bien, que el dolor pasará, pero también necesitamos que nos digan cómo hacerlo.

Respetando el principio de que no existe un solo duelo igual a otro, es este artículo me atrevo a proponer una fórmula que recoge cinco ingredientes clave que deben estar presentes en un proceso de duelo sano, independientemente de que cada individuo vaya a necesitarlos en distinta medida.

Esta fórmula forma un acrónimo sencillo de recordar: TERCA y cada una de las letras contiene uno de los ingredientes principales. Sin duda esta fórmula es discutible y también mejorable, pero es un punto de partida desde el que empezar a caminar en esos primeros instantes. Continue reading

Los huérfilos: Cómo poner palabras al dolor de perder a un hijo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

En este artículo me gustaría hacerme eco de un reportaje publicado recientemente en el diario El Mundo, donde se hablaba de una petición promovida por un grupo de padres que han perdido a un hijo, a quienes apoyaba un gran número de personajes famosos que han querido prestar su imagen para apoyar su causa.

Este colectivo ha dirigido una carta a la Real Academia de la Lengua Española para solicitar que incluyan una palabra capaz de poner nombre a una condición que no lo tiene o, al menos, no lo tiene en castellano: la condición del padre o la madre cuyo hijo o hija ha muerto.

La palabra que ellos proponen para definir esta situación es “huérfilo” y han iniciado una campaña en la plataforma Change.org para recoger firmas que apoyen esta petición.

Poner palabras a la experiencia del duelo

Esta campaña me da pie para hablar de la importancia de poner palabras al dolor que genera la pérdida de un ser querido: no sólo en el caso de padres que han perdido hijos, sino ante cualquier pérdida.

Cada vez nos encontramos con más gente que siente la necesidad de poner palabras a su experiencia. Esto era algo que los psicólogos reclamábamos antes en solitario y ahora es un clamor de toda la sociedad, como bien refleja la crónica de El Mundo. En este contexto, podemos considerar la petición de los “huérfilos” un avance importante, dado que la población empieza a estar sensibilizada con la necesidad de “hablar” del duelo y ponerle palabras a lo inexplicable, frente al tabú de no mencionarlo.

La forma en que cada uno pone palabras al dolor requiere respeto a la diferencia inherente a la unicidad de cada caso, porque lo que es válido y útil para una persona puede no serlo para otra. Más allá del éxito que le deseamos a esta campaña, queremos proponer dos métodos para ayudar a los dolientes a poner palabras al dolor. Continue reading

Atención psicológica a personas en duelo: Nuestro año en cifras

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En el año 2017 se ha producido un notable incremento en las personas que han accedido a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de Duelo: cada vez más gente da el paso de pedir ayuda para estar acompañados durante el proceso que sigue a la pérdida de un ser querido.

Durante el año pasado accedieron a nuestro servicio más de 215 personas. La mayoría vinieron a pedir consulta en persona y otras, ya fuese por la distancia o por urgencia, lo hicieron a través del teléfono o del correo electrónico. Hemos hecho un esfuerzo muy grande para responder a todas las preguntas que nos llegan cada día por Internet y también para dedicar un tiempo de calidad a responder a esos centenares de personas que han necesitado nuestra ayuda.

Aumenta la sensibilización en torno al duelo infantil

En 2017, creció el número de adultos que nos consultaron para ayudar a menores en duelo, llegando a alcanzar las 60 consultas con respecto a fallecimientos que afectaban en alguna medida a menores. Al igual que en años anteriores, el motivo de consulta más frecuente fue la muerte de un progenitor, seguida del fallecimiento de seres queridos cercanos. También ocupan un lugar muy importante los cónyuges.

A menudo el hecho de perder tanto a un cónyuge como a un progenitor implica que hay que reajustar muchas cosas en la vida. El fallecimiento prematuro de una persona deja muchos planes en el aire y muchas vidas planificadas vacías. Los supervivientes suelen necesitar cierta guía para reorganizarse, recolocar al fallecido y seguir viviendo con el dolor más atenuado y nuevos horizontes.

A partir de los 40 años aumenta el impacto del duelo

Es frecuente que, cuando el doliente está en las dos primeras décadas de su vida, se preocupe más por lo que va a suponer esa pérdida, ya que en muchos casos esa sea la primera vez que tiene que enfrentarse a un duelo.

Otro momento vital importante es a partir de los 40 años: es en esa década y en la siguiente cuando aparece una mayor preocupación tras un fallecimiento, así que en general las personas suelen acceder más a nuestro servicio en esas franjas de edad, dejando la década de los 20 a los 30 como de una mayor incidencia o preocupación por el duelo que deben atravesar. Continue reading