El eneagrama y el duelo: El doliente con eneatipo 5 (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

Eneagrama tipo 5En este artículo continuamos con la exposición de los rasgos que caracterizan a las personas con eneatipo 5 (E5) y que comenzamos en el artículo anterior, y analizamos cómo les influye a la hora de afrontar el duelo.

Como ya hemos comentado, el eneatipo 5 queda fijado en la etapa pre-oral del desarrollo, debido a diversas situaciones determinantes durante su infancia. A partir de ellas, la persona con E5 puede desarrollar diferentes patrones de conducta que condicionan su manera de afrontar el duelo.

Cómo reaccionan en el duelo los E5 que buscan ideales sobrehumanos

Los E5 que han desarrollado el patrón de conducta de buscar ideales sobrehumanos van a conectar con un profundo dolor “terrenal” durante el duelo. La cantidad de experiencias y títulos acumulados no les son útiles ahora y el tiempo restado a los afectos no es recuperable. Sentirán la pérdida del ser querido y, además, la pérdida de su motivación vital.

Acudirán y se mantendrán en la terapia solamente si consideran al profesional una persona moral e intelectualmente sólida, honesta, respetuosa y tierna.

Si deciden ir a terapia, les va a beneficiar, porque puede aportarles los siguientes logros:

  • Darse cuenta de que su “búsqueda de altura” tiene la función de mantener el intelecto ocupado y alejado de sus emociones. Y descubrir que cuando se emocionan intelectualizan, acuden a su intelecto para enfriar sus sentimientos.
  • Comprender que su orientación predominantemente cognitiva de preparación para la vida va en detrimento de vivirla. Aprender a estar presentes en las relaciones, manteniendo el contacto con sus emociones, valorando lo sencillo y lo concreto. Tomar conciencia del estado de su cuerpo: tensión en toda su estructura corporal y poder atravesar el espasmo de miedo característico de su mirada.
  • Desarrollar su propia capacidad de amar: primero a sí mismos, cuidando y atendiendo necesidades básicas: frío, calor, hambre, sueño… de las que suelen olvidarse.

Cuando comienzan a ayudar, a ofrecer su tiempo, a liderar, encabezar, motivar, dándose a la vida a través de otros, esto nos indicará sus re-decisiones sobre sus patrones de conducta originarios.

Cómo reaccionan en el duelo los E5 que buscan la “intimidad a dos”

Los E5 que han desarrollado el patrón de conducta de intimar en poquísimas relaciones van a compartimentar: sólo compartirán el dolor con sus contactos más íntimos y mostrarán cierta normalidad “apagada” con el resto de relaciones.

Si deciden ir a terapia, les va a beneficiar, porque puede aportarles los siguientes logros:

  • Darse cuenta de que han creado un mundo interno: de fantasías románticas, ideales, utopías sobre el amor incondicional/ y fantasías catastróficas sobre lo que puede ocurrirles si se muestra.
  • Comprender que son muy exigentes por sus altas expectativas hacia el otro. Buscan un maternaje que les faltó, pero esa persona es un ideal y como tal, no existe.
  • Aprender a diferenciar la petición de apoyo afectivo de la expresión de pasión, para no sexualizar la relación.

Nos va a indicar que mejoran cuando comienzan a sentirse parte de una comunidad, dando y recibiendo con reciprocidad, abriendo su círculo de relaciones exclusivas y expresando emociones espontáneamente.

El comportamiento observable en las personas con E5

Los individuos con eneatipo 5 suelen ser tranquilos, reservados, románticos, serios, sensibles, silenciosos, humildes, guardan bien los secretos, son amigos leales, pero tienen pocas amistades.

Rigurosos y honestos intelectualmente, son excelentes observadores pero no bajan al terreno de juego de la vida. El respeto es imprescindible en sus relaciones. Tienden a la autonomía y la independencia. Además, están orientados al conocimiento intelectual y más alejados del contacto emocional y de la acción.

Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dude en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

Acompañamiento en duelo: Carta al entorno del doliente

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

En este artículo quiero dirigirte mis palabras a ti, que tienes a un conocido, un familiar o un amigo en duelo. Lo he hecho en ocasiones anteriores, a través de otros artículos o vídeos. Pero hoy me dirijo a ti en un tono más familiar, en primera persona.

Quiero contarte que todos los días veo a personas que, al igual que el doliente a quien acompañas, está viviendo la pérdida de un ser querido. Casi todos me dicen que reciben mucho cariño por parte de su entorno, que estáis pendientes de ellos y que os están muy agradecidos. Muchos también me cuentan que son conscientes de que os sentís sobrepasados y que no sabéis muy bien cómo ayudarles. Notan que su dolor llega a haceros daño, perciben vuestra impotencia y sienten vuestro dolor contagiado del suyo.

Por otro lado, también admiran el modo en que los sostenéis y cómo os organizáis para no dejarlos nunca solos. Pero la verdad es que les preocupa cómo va a afectaros a largo plazo este sobreesfuerzo que estáis haciendo y a menudo me piden que explique brevemente de qué forma podéis ayudarles sin sobrecargaros o desgastaros.

Cómo acompañar a un doliente

Quiero comenzar pidiéndoos que no os retiréis, ya que cumplís una función clave de apoyo y sostén a los dolientes. Habrá muchos gestos vuestros que precipitarán un cambio importante, aunque no sea visible desde el principio. La suma de muchos gestos es lo que determina el cambio en la situación de una persona, pero todos los cambios requieren tiempo, así que tened paciencia.

Lo más importante que podéis darle a un doliente es vuestra cercanía, vuestra presencia en forma de llamada, de whatsapp o de ofrecimiento. Podéis ofrecer seguridad simplemente estando ahí para esa persona. No os asustéis por las reacciones que puedan tener, la gama de reacciones que son normales durante el duelo es amplísima. El ser humano está preparado para sobrevivir a la pérdida de un ser querido, pero necesita elaborar ese proceso acompañado.

No debéis preocuparos si vuestros “conocidos” lloran. Las lágrimas son un recurso del que disponemos a nivel fisiológico, porque contienen una sustancia muy parecida a una benzodiacepina que, al liberarse, nos calma. Interrumpirlo puede generar ansiedad. Continue reading

La risa y el duelo: ¿Cómo nos ayuda el sentido del humor a afrontar la pérdida?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónHace semanas que reflexiono en torno a un tema que me genera mucha curiosidad e interés: cómo influye el sentido del humor en el duelo. Esta cuestión me plantea numerosas preguntas: ¿La gente con sentido del humor tiene un duelo más dulce y quien no lo tiene vive un duelo más duro? ¿Es el humor una vía de escape para no asumir las emociones relacionadas con la pérdida? ¿Puede actuar como freno en el proceso de duelo?

En este artículo plantearé algunas reflexiones y dudas sobre un tema que genera controversia, con el fin de dilucidar si el humor puede facilitar el proceso de duelo -y, por lo tanto, debemos potenciarlo o al menos protegerlo-, o si, por el contrario, es una forma de huir del dolor y en ese caso conviene evitarlo.

El humor y el duelo

Ante todo, debo aclarar que no he encontrado ninguna respuesta contundente que sirva para todos los casos, ya que cada duelo es único. Lo que he descubierto es que en algunas circunstancias puede perjudicar el duelo y, en otras, facilitarlo. La clave ahora es discernir en qué situaciones el humor favorece y en cuáles no.

En algunos ámbitos el sentido del humor asociado a la muerte, al sufrimiento o al dolor está considerado como de mal gusto. Es como cuando hablamos del duelo y el sexo: son temas poco tratados y se perciben como inadecuados o excesivos. A menudo el duelo está rodeado de mucha seriedad y formalidad, por eso hablar del humor en este contexto puede parecer, cuanto menos, exótico. Para abordar este tema he querido diferenciar dos situaciones: la práctica clínica y la docencia. Continue reading

Los duelos desautorizados: Ejemplos de pérdidas que la sociedad no comprende (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

En artículos anteriores hemos hablado de qué son los duelos desautorizados: aquellos que, pese a conllevar una pérdida, no reciben la misma comprensión por parte del entorno social.

Esto a menudo se debe a tabúes, prejuicios y estigmas muy extendidos en la sociedad del doliente, que repercuten en esta falta de apoyo.

A continuación abordaremos más ejemplos de situaciones en las que, con frecuencia, el doliente no suele recibir el mismo apoyo que cuando se trata de una pérdida aceptada socialmente.

El aborto espontáneo y provocado es una pérdida no reconocida

En general, cuando una mujer sufre un aborto espontáneo, la preocupación se centra únicamente en su salud. Es importante la información médica: saber si podrá volver a quedarse embarazada, por ejemplo. Pero no se debe minimizar la pérdida con optimismo, hablando del futuro y de que se pueden tener más hijos. Continue reading

El duelo sin abrazos

Sara Losantos, psicóloga de FMLC
Ilustración de © Malagón

Este artículo va dedicado a todas aquellas personas que estos días se están enfrentando a la pérdida de seres queridos a causa de la epidemia del COVID-19 y no han podido despedirse ni abrazar a sus familiares, debido a las restricciones impuestas por esta situación de alarma sanitaria.

Con estas palabras quiero contribuir en lo posible a reducir el impacto que estas circunstancias excepcionales están generando en todos nosotros, ya que la cuarentena ha transformado el modo que tenemos de afrontar el duelo y nuestra manera de realizar los ritos de despedida.

Por este motivo, he elaborado una serie de medidas que pretenden paliar los efectos de la falta de contacto físico durante el aislamiento y dar respuesta a las inquietudes de quienes estéis sufriendo las consecuencias de esta cuarentena. Continue reading

Los duelos desautorizados: Qué son y cómo afrontarlos (I)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

La muerte de un ser querido que ha sido significativo en tu vida siempre es un impacto doloroso, aunque no compartieras parentesco con él. Si además su pérdida se produce en circunstancias tan traumáticas como un suicidio, una sobredosis, un accidente al volante… O especiales, como en el caso del duelo perinatal -haya sido un aborto espontáneo o provocado- esto también requiere una elaboración del duelo, porque el impacto que tiene sobre el doliente es el mismo.

En este artículo abordaremos los duelos desautorizados: aquellos que, pese a conllevar una pérdida, no reciben la misma comprensión por parte del entorno social.

Para elaborar el duelo el doliente necesita de su entorno social, de personas que entiendan su tristeza y que estén dispuestas a escucharle con un contacto cálido y comprensivo. Es necesario expresar las emociones y poder hablar de la persona perdida, sean cuales sean las circunstancias de su muerte, controvertida o no. Si el doliente recibe esta ayuda, la recuperación será mejor.

El duelo se supera en comunidad

En cada cultura existen normas, prejuicios y estigmas sobre qué apoyos hay que dar al doliente, dependiendo de qué tipo de muerte se trate, y también en función del tipo de vinculación con el fallecido. Vamos a ver algunos duelos que no son apoyados socialmente: Continue reading

Superar el duelo: Cuando fracasa el entorno social

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

La pérdida de un ser querido es casi siempre un acontecimiento dramático, tanto si la persona que fallece llevaba enferma mucho tiempo, como si la muerte es repentina o se trataba de un pariente de edad muy avanzada. La desaparición de una persona que ha sido significativa en nuestras vidas nos llena de vacío y dolor.

Cuando estamos atravesando un duelo, necesitamos buscar el acompañamiento de personas de nuestro entorno que entiendan nuestra tristeza, que sepan escucharnos, con las que podamos compartir esta experiencia, expresar nuestras emociones y hablar de la relación perdida.

Hablamos de personas que, desde el respeto a nuestra experiencia subjetiva, nos ayuden a encontrar alivio y a comprender lo sucedido. Esta necesidad de contacto se convierte en una necesidad psicológica y casi fisiológica para el ser humano enfrentado a la muerte.

El duelo se supera en comunidad

Si el doliente recibe esta ayuda, la recuperación va a ser mejor, pero, si no se recibe este apoyo, si el entorno no es capaz de reconocer y validar su sufrimiento, de ayudarlo a expresar sus necesidades, si no recibe el contacto cálido y comprensivo de sus allegados, sus sentimientos de inadecuación pueden acrecentarse.

A un nivel profundo, el doliente puede llegar a sentirse culpable de no estar haciéndolo bien. A medio plazo puede incluso llegar a sentir vergüenza de sus propios sentimientos y del hecho de necesitar ayuda.

Todos estos sentimientos añaden más dolor al duelo. Para el doliente, la ausencia de comprensión que percibe en su entorno constituye una nueva pérdida, provocada por los fallos de apoyo continuos de la familia, los amigos y los conocidos. Continue reading

La paciencia como elemento clave en la superación del duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

A menudo, durante mi ejercicio profesional, me encuentro con dolientes que dicen que su duelo dura ya demasiado, o que no pueden soportarlo más. Dado que el paso del tiempo es subjetivo, a veces ocurre que estos comentarios se hacen durante las primeras semanas o meses tras la muerte del ser querido. En esos casos, me preocupa tener que explicarle a un paciente que el dolor suele durar más tiempo y que lo que siente es sólo el principio.

Es una máxima el hecho de que no existe un duelo igual a otro y que no existe un periodo de tiempo concreto para elaborar el duelo. Sin embargo, en ocasiones las personas deben afrontar circunstancias en las que el tiempo transcurrido es claramente insuficiente para superar el duelo.

La duración del duelo

El duelo es un proceso y, como tal, requiere tiempo. Esto es así independientemente de que el tiempo en sí mismo no sea la clave. No podemos “recetar” tiempo para resolver el duelo, e incluso a veces es demasiado pronto… Y, ¿cómo lo sabemos? Porque todavía queda dolor y el dolor no es algo que obedezca a la razón (Ha pasado demasiado tiempo”, “Me he cansado de sufrir…”).

El duelo finaliza cuando el dolor ha disminuido lo suficiente para cada persona. Y aunque no podamos “concretar” exactamente cuánto puede llegar a durar un duelo, debemos reconocer -aunque sólo sea por sentido común e intuición clínica – que un mes no es tiempo suficiente, ni dos meses tampoco. Cuando un doliente alega que no puede soportarlo más después de tan poco tiempo pueden estar sucediendo varias cosas. Continue reading

Palabras para consolar a una persona en duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Ante la pérdida de un ser querido, a menudo buscamos palabras con las que consolar o aliviar a sus allegados. Es difícil ser testigos del dolor ajeno: nos conmovemos, nos removemos y nos afectamos. Por eso, en el imaginario colectivo siempre ha existido un conjunto de palabras que pensamos que pueden atenuar la pena del doliente.

Con esa idea, durante generaciones los seres humanos hemos tratado de ofrecer consuelo en las distintas ceremonias y ritos que, históricamente, han acompañado las despedidas de nuestros seres más queridos. Desde el típico y protocolizado: “Te acompaño en el sentimiento” o “Lo siento muchísimo”, hasta fórmulas más personales que tratan de apaciguar el dolor desgarrador que produce la muerte.

Estas fórmulas van de lo protocolizado a lo personal, en función del grado de cercanía que tengamos con el doliente. A más cercanía, mayor personalización en el mensaje.  En cualquier caso, todas estas fórmulas -en las distintas culturas y ante los distintos ritos- buscan lo mismo: apoyar en un momento de dolor y ofrecer consuelo ante la pérdida.

Qué palabras consuelan

He reflexionado a menudo sobre qué fórmulas existen para reducir el impacto del dolor y si existe una palabra a modo de bálsamo. Mi conclusión es que no existe una única palabra, ni tan siquiera un conjunto de ellas, que puedan ofrecer lo que la gente busca: una reducción significativa del dolor.

Antes de preguntarse qué palabras pueden ofrecer ese alivio, cabría preguntarse si es posible obtener esa reacción, es decir: ¿Se puede reducir el dolor en el duelo? Y, en caso afirmativo: ¿Depende eso de una o varias personas, depende de la red de apoyo del doliente?

Desde mi punto de vista, el dolor depende de lo que haga el doliente y no tanto de lo que haga su red de apoyo. Asimismo, considero que el dolor puede ir reduciéndose, pero no en función de un solo aspecto -como pueda ser el apoyo social o las palabras de consuelo-, sino de muchos factores que se van alineando y van determinando que el dolor disminuya o aumente. Y todo ello depende siempre del doliente. Continue reading

Frases tópicas que nunca ayudan a consolar a un doliente (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

En la primera parte de este artículo analizábamos diversas frases tópicos que nunca ayudan al doliente a sentirse mejor. Se trata de errores en los que caemos a menudo, ya que son expresiones muy extendidas y utilizadas en nuestra sociedad, a pesar de su ineficacia.

En esta segunda parte explicaremos algunos ejemplos más de frases incorrectas, así como los efectos que tiene en la persona en duelo este tipo de comunicación, aportando palabras y actitudes que sí pueden mejorar su estado de ánimo.

Podéis consultarlas a continuación:

“Tienes que buscar ayuda”

Nunca ayudaremos al doliente si intentamos hacer que sean otros quienes le presten ayuda. Nuestra presencia y preocupación personal es lo que marca la diferencia.

Ante estas reacciones, el doliente a menudo se sorprende viendo que no todos sus conocidos saben responder con empatía. Y descubrirá quiénes saben/pueden/quieren estar ahí y quiénes no.

Una actitud que sí ayudará es “estar ahí”, acompañando a la persona en duelo. Para eso son importantes la autenticidad y el cuidado. Por ejemplo, podemos decirle: “Ten por seguro que estoy a tu lado, para lo que necesites: hablar, distraerte, estar en silencio… lo que te vaya mejor”.

“Sé cómo te sientes”

Este tópico tampoco ayuda al doliente. Cada persona experimenta su dolor de una manera única, así que lo mejor que podemos hacer es invitar al afectado a compartir sus sentimientos, en lugar de dar por supuesto que los conocemos.

Para el doliente, lo mejor es plantearse varias cuestiones: ¿con qué persona cercana puedes expresar lo que te pasa, sin que te juzgue, sin que te dé consejos…? Hablar de lo que siente le ayudará aunque le duela expresarlo. Habrá fechas, aniversarios en el futuro, que le harán sentir más vulnerable. Por eso, conviene planificar: ¿con quién quieres contar para esas fechas? ¿Cómo quieres pasar ese día?

Para ayudar al doliente lo mejor es escuchar lo que está sintiendo con verdadero interés. Podemos preguntarle si le va bien que le hablemos, que compartamos con él las experiencias de nuestras propias pérdidas, ya que puede suceder que para el doliente aún sea demasiado pronto para escuchar el dolor de otros. Continue reading