Dificultades de los adolescentes para hablar del duelo con sus amigos

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

La preadolescencia y la adolescencia son etapas fuertemente sociales. En ellas, cobra especial relevancia la formación de un grupo de pares donde el menor pueda desarrollar su autonomía de forma segura.

A grandes rasgos, durante la infancia la autoestima del niño depende en gran medida de que sus padres le hagan sentir bueno y valioso. El objetivo es llegar a sentirse bueno y valioso por lo que uno piensa de sí mismo, pero, entre un paso y el siguiente está la adolescencia, durante la cual la autoestima pasa a depender de que el grupo de pares también haga sentir bueno y valioso al menor.

Así nace el sentimiento de pertenencia, que se convierte en un arma de doble filo: por un lado, aporta seguridad al menor para el desarrollo de sus competencias, pero también le provoca miedo a sentirse rechazado. Durante la preadolescencia y la adolescencia es muy fácil que el niño haga esta asociación: “Si soy distinto, aumentan mis probabilidades de ser rechazado”.

El duelo en la adolescencia

Es aquí donde entra en escena el duelo. Cuando un adolescente sufre la muerte de un ser querido, se encuentra más inestable a nivel emocional y conductual, y eso puede provocar un trato diferente de los demás miembros del grupo. Ese trato diferencial que nace del consuelo y la protección puede ser vivido como algo muy desagradable por el adolescente (“Si soy distinto, es más fácil que me rechacen”). Continue reading

Superar el duelo: ¿Debo contar que fue un suicidio?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Me gustaría comenzar este artículo diciendo que he encontrado la respuesta a una de las preguntas que más me han planteado durante mi trayectoria profesional, pero no. En su lugar, diré que lo que he encontrado en esa búsqueda son más preguntas en torno a la misma y numerosas reflexiones que hoy “escribo en voz alta”.

La primera de ellas es que no creo que exista nada que sea absolutamente esencial para resolver un proceso de duelo. Esto está relacionado con otras preguntas como: “¿Es imprescindible que recoja las cosas del fallecido?” o “¿Es necesario que entre en su cuarto o que no mantenga en casa sus cenizas?”.

La importancia de liberar las emociones del duelo

Ante estas preguntas y otras parecidas, yo suelo responder que lo importante no es lo que hacemos o no, sino lo que hay detrás de la decisión de hacerlo o no. No serviría de nada recoger todas las cosas del fallecido o retirarlas automáticamente, a la fuerza o bajo presión… sin una reflexión por nuestra parte.

Lo importante, lo que aporta avances al proceso, es poder conectar- y, en su caso, normalizar o contener- con las emociones que afloran cuando el doliente medita sobre todos los temas que le preocupan. Continue reading

Por qué es bueno que los niños participen en los ritos funerarios

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

Los ritos funerarios son aquellas ceremonias que se celebran a raíz de la muerte de una persona.

En artículos anteriores hemos señalado que es conveniente que los niños y las niñas participen de estos ritos, cómo prepararlos para ello y a partir de qué edad pueden participar. En este post explicaremos por qué son beneficiosos estos ritos.

William Worden, uno de los autores más prestigiosos en el ámbito de la psicología del duelo, establece en su libro Children and Grief (1996) que los ritos funerarios son beneficiosos porque ayudan a satisfacer tres necesidades de los niños y niñas en duelo que os exponemos a continuación.

Ayudan a reconocer la muerte del ser querido

Los ritos funerarios ayudan al menor a aceptar la muerte del ser querido, porque la hacen evidente: la gente se reúne para despedir al ser querido que no va a volver. Ya se entierre o se incinere al fallecido, esto facilita que los niños y niñas que asistan se cercioren de que su ser querido no va a reaparecer, al menos de un modo físico.

Esta es la evidencia sobre la cual construimos el duelo: se produce una despedida y nos empezamos a adaptar a una vida sin la persona fallecida.

Esto no significa que, si un niño o una niña no acude a los ritos de despedida de sus seres queridos, va a tener irremediablemente un proceso de duelo complicado. No, lo que quiere decir es que acudir a ellos generalmente resulta beneficioso. Continue reading

El eneagrama y el duelo: El doliente con eneatipo 5 (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

Eneagrama tipo 5En este artículo continuamos con la exposición de los rasgos que caracterizan a las personas con eneatipo 5 (E5) y que comenzamos en el artículo anterior, y analizamos cómo les influye a la hora de afrontar el duelo.

Como ya hemos comentado, el eneatipo 5 queda fijado en la etapa pre-oral del desarrollo, debido a diversas situaciones determinantes durante su infancia. A partir de ellas, la persona con E5 puede desarrollar diferentes patrones de conducta que condicionan su manera de afrontar el duelo.

Cómo reaccionan en el duelo los E5 que buscan ideales sobrehumanos

Los E5 que han desarrollado el patrón de conducta de buscar ideales sobrehumanos van a conectar con un profundo dolor “terrenal” durante el duelo. La cantidad de experiencias y títulos acumulados no les son útiles ahora y el tiempo restado a los afectos no es recuperable. Sentirán la pérdida del ser querido y, además, la pérdida de su motivación vital.

Acudirán y se mantendrán en la terapia solamente si consideran al profesional una persona moral e intelectualmente sólida, honesta, respetuosa y tierna.

Si deciden ir a terapia, les va a beneficiar, porque puede aportarles los siguientes logros:

  • Darse cuenta de que su “búsqueda de altura” tiene la función de mantener el intelecto ocupado y alejado de sus emociones. Y descubrir que cuando se emocionan intelectualizan, acuden a su intelecto para enfriar sus sentimientos.
  • Comprender que su orientación predominantemente cognitiva de preparación para la vida va en detrimento de vivirla. Aprender a estar presentes en las relaciones, manteniendo el contacto con sus emociones, valorando lo sencillo y lo concreto. Tomar conciencia del estado de su cuerpo: tensión en toda su estructura corporal y poder atravesar el espasmo de miedo característico de su mirada.
  • Desarrollar su propia capacidad de amar: primero a sí mismos, cuidando y atendiendo necesidades básicas: frío, calor, hambre, sueño… de las que suelen olvidarse.

Cuando comienzan a ayudar, a ofrecer su tiempo, a liderar, encabezar, motivar, dándose a la vida a través de otros, esto nos indicará sus re-decisiones sobre sus patrones de conducta originarios.

Cómo reaccionan en el duelo los E5 que buscan la “intimidad a dos”

Los E5 que han desarrollado el patrón de conducta de intimar en poquísimas relaciones van a compartimentar: sólo compartirán el dolor con sus contactos más íntimos y mostrarán cierta normalidad “apagada” con el resto de relaciones.

Si deciden ir a terapia, les va a beneficiar, porque puede aportarles los siguientes logros:

  • Darse cuenta de que han creado un mundo interno: de fantasías románticas, ideales, utopías sobre el amor incondicional/ y fantasías catastróficas sobre lo que puede ocurrirles si se muestra.
  • Comprender que son muy exigentes por sus altas expectativas hacia el otro. Buscan un maternaje que les faltó, pero esa persona es un ideal y como tal, no existe.
  • Aprender a diferenciar la petición de apoyo afectivo de la expresión de pasión, para no sexualizar la relación.

Nos va a indicar que mejoran cuando comienzan a sentirse parte de una comunidad, dando y recibiendo con reciprocidad, abriendo su círculo de relaciones exclusivas y expresando emociones espontáneamente.

El comportamiento observable en las personas con E5

Los individuos con eneatipo 5 suelen ser tranquilos, reservados, románticos, serios, sensibles, silenciosos, humildes, guardan bien los secretos, son amigos leales, pero tienen pocas amistades.

Rigurosos y honestos intelectualmente, son excelentes observadores pero no bajan al terreno de juego de la vida. El respeto es imprescindible en sus relaciones. Tienden a la autonomía y la independencia. Además, están orientados al conocimiento intelectual y más alejados del contacto emocional y de la acción.

Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dude en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

Cuando el duelo infantil se reactiva con el paso del tiempo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Perder a un ser querido durante la infancia puede suponer un hecho determinante con el paso de los años.

A veces el duelo puede amortiguarse con el tiempo, pero en el caso de los niños existen otros momentos vitales que han de tenerse en cuenta, es decir: a menudo puede ocurrir que algo que estaba bien asentado deja de estarlo, o que un duelo se vuelva significativo con el paso del tiempo.

En este artículo aprovecharemos para hablar de algunas situaciones que nos hemos encontrado en la práctica clínica y que no debemos perder de vista.

Cómo afecta el paso del tiempo al duelo infantil

En general, nos vamos a encontrar con niños que en el momento del fallecimiento han resuelto muchos aspectos del duelo, pero que en los meses posteriores o más adelante han visto cómo una parte importante de ese duelo se ha reactivado tras un cambio vital, un cambio familiar o bien otras circunstancias coyunturales que no se habían tenido en cuenta porque eran poco previsibles.

Lo normal es que la reactivación de un duelo aparezca asociada a la muerte de un progenitor: papá o mamá fallece y en la vida del menor van sucediendo cosas que suelen ser cotidianas, pero que devuelven al niño a la casilla de salida por la evolución de la comprensión.

Lo que tenemos que tener en cuenta es que en la vida de los niños hay muchos momentos cruciales que pueden reactivar el duelo o una tristeza asociada de forma repentina, cuando parecía que todo era normal.

Situaciones en las que el duelo del niño puede activarse

A continuación explicaremos algunas situaciones aparentemente normales en las que puede darse esta reaparición del duelo en el menor.

  • Cambios relacionados con la edad:
        • Por ejemplo, una niña que ha perdido a su madre y tiene su primera menstruación, pero las figuras de referencia que quedan en su familia son todos varones; o va a tener su primera relación sexual, o necesita ayuda para maquillarse, etc.
        • Un niño que ha perdido a su padre y es el único varón que queda en la unidad familiar: también sufre cambios hormonales, la salida del vello, la primera polución nocturna, erecciones involuntarias, primeras relaciones sexuales…
  • Acontecimientos vitales importantes: por ejemplo, bodas, nacimiento de hijos, graduaciones, lecturas de tesis, primer trabajo, primera vivienda, etc. Son situaciones en las que normalmente se espera que uno de los progenitores esté muy presente, apoyando y acompañando a los hijos. Es un momento en el que echar la vista atrás pesa y el duelo se hace más significativo.

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El duelo infantil: La metáfora de la pelota de playa

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

A menudo los psicólogos hacemos uso de metáforas para referirnos a problemas que traen los pacientes. Hoy vamos a hablar de una metáfora, propuesta por Steven Hayes, que puede aplicarse a muchos casos de niños en duelo por la muerte de un ser querido.

Vamos a imaginarnos que estamos tranquilamente en una playa o en una piscina. De pronto, empiezan a aparecer pensamientos y emociones muy desagradables: dolor por la ausencia de nuestro ser querido, tristeza, nostalgia, ansiedad, miedo, enfado, pensamientos de no tener nada por lo que vivir… Todas estas emociones y pensamientos se meten dentro de una gran pelota de playa. Esta pelota nos recuerda todo lo doloroso y desagradable que tenemos: ¿Qué podemos hacer con ella? Lo que intentamos es meterla debajo del agua para que no se vea. Una vez sumergida, todo está bien: la piscina o la playa vuelven a ser como eran antes, salvo por el hecho de que estamos esforzándonos mucho en intentar mantener la pelota bajo el agua. Además, tampoco podemos nadar o jugar, porque en el momento en el que lo hagamos, la pelota volverá a emerger a la superficie.

La evitación del dolor tras una pérdida

Muchos niños en duelo se ven en sus piscinas con sus correspondientes pelotas de playa, y, en algunos casos, optan por intentar sumergirlas. Ocultan lo que sienten, lo ignoran y aparentan que no ha pasado nada. Esto se debe a que les faltan las herramientas necesarias para gestionar las emociones y los pensamientos que hay dentro de la pelota, y así ir deshinchándola poco a poco. Continue reading

El eneagrama y el duelo: El doliente con eneatipo 5 (I)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

En este artículo continuamos con la exposición de los nueve eneatipos de la personalidad que comprende la teoría del eneagrama. Como ya hemos explicado anteriormente, el eneagrama es un sistema descriptivo de la formación del carácter basado en las etapas de desarrollo evolutivo del niño, así como en las fijaciones-bloqueos que se producen en ellas como consecuencia de los fallos en la vinculación con las figuras de referencia.

Eneagrama tipo 5

El eneatipo 5 (E5) queda fijado en la etapa pre-oral del desarrollo. La persona con E5 siente invasión, abandono o deprivación en su infancia, a causa probablemente de alguna de estas circunstancias:

  • Hospitalismo: el niño tiene que ser hospitalizado y el tratamiento de su enfermedad implica dolor físico, del cual no puede protegerle su madre.
  • La madre o figura de referencia está furiosa por algún aspecto de su vida que no tiene que ver con su amor al niño. Sin embargo, éste va a percibir la tensión de su enfado como una amenaza.
  • Situación de escasez de espacio, pertenecer a una familia numerosa.

El niño interpreta la invasión, el contacto con los otros, como una amenaza para su vida y se aleja de su necesidad de ser amado (“cuanto menos necesite, menos contacto con la amenaza”). Mantendrá a lo largo de su crecimiento el miedo a necesitar.

Los tres patrones de conducta del eneatipo 5

A partir de esta situación en la infancia, la persona con E5 desarrollará tres posibles patrones de conducta:

  1. Evitan las relaciones. Organizan su vida sobre la premisa de no necesitar a los demás y ahorran sus propios recursos. Disminuyen sus necesidades y deseos, porque para ellos desear significa depender.
  2. Buscan un súper-sentido de la vida. Ideales sobrehumanos. Buscan lo esencial, lo sublime… y menosprecian la vida ordinaria y a las personas comunes. Olvidan al otro, no les interesa, así no lo necesitan. Tienden a la vanidad.
  3. Busca la intimidad que no tuvo. Tienen pocas relaciones pero muy intensas, con demasiadas expectativas, comunicación transparente. “Soledad o intimidad a dos”. Carácter romántico.

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El duelo en cifras: Repaso estadístico a 2020

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© MalagónCada año nos gusta hacer un balance de los casos que hemos atendido a través de nuestro servicio de psicoterapia de duelo. Con respecto al ejercicio 2020, es posible que no tengamos un reflejo fiel a la realidad, pues debido a las medidas de confinamiento el año pasado nuestro servicio presencial se vio interrumpido y el volumen de atención bajó.

Asimismo, desde FMLC decidimos proteger a nuestros pacientes de riesgo -por su edad avanzada o por los problemas inmunitarios que en ocasiones conlleva el duelo-, y por responsabilidad decidimos ofrecer atención en duelo de forma telemática -por teléfono o virtual- a quien se podía hasta que, al relajarse las restricciones, pudimos reincorporarnos y retomar nuestro servicio con mayor seguridad.

Pese a esta bajada de la actividad, creemos que las cifras de nuestro último ejercicio merecen una reflexión.

Las cifras de duelo de 2020

En 2020 llevamos a cabo valoraciones a 136 personas en duelo por un fallecimiento cercano, de las cuales 105 fueron presenciales y 31 por otras vías, normalmente de manera telefónica o virtual.

Al igual que en años anteriores, quienes más acuden a nosotros son mujeres, que conforman casi el 80% de las consultas recibidas. Igualmente recibimos más consultas relacionadas con el duelo adulto que el infantil. Esto tiene que ver con el ritmo vital y el mantenimiento de las rutinas, que en los niños se alteran menos y, por eso, son capaces de adaptarse antes a una pérdida. A pesar de ello, en 2002 atendimos 31 consultas por duelo infantil. Continue reading

Acompañamiento en duelo: Carta al entorno del doliente

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

En este artículo quiero dirigirte mis palabras a ti, que tienes a un conocido, un familiar o un amigo en duelo. Lo he hecho en ocasiones anteriores, a través de otros artículos o vídeos. Pero hoy me dirijo a ti en un tono más familiar, en primera persona.

Quiero contarte que todos los días veo a personas que, al igual que el doliente a quien acompañas, está viviendo la pérdida de un ser querido. Casi todos me dicen que reciben mucho cariño por parte de su entorno, que estáis pendientes de ellos y que os están muy agradecidos. Muchos también me cuentan que son conscientes de que os sentís sobrepasados y que no sabéis muy bien cómo ayudarles. Notan que su dolor llega a haceros daño, perciben vuestra impotencia y sienten vuestro dolor contagiado del suyo.

Por otro lado, también admiran el modo en que los sostenéis y cómo os organizáis para no dejarlos nunca solos. Pero la verdad es que les preocupa cómo va a afectaros a largo plazo este sobreesfuerzo que estáis haciendo y a menudo me piden que explique brevemente de qué forma podéis ayudarles sin sobrecargaros o desgastaros.

Cómo acompañar a un doliente

Quiero comenzar pidiéndoos que no os retiréis, ya que cumplís una función clave de apoyo y sostén a los dolientes. Habrá muchos gestos vuestros que precipitarán un cambio importante, aunque no sea visible desde el principio. La suma de muchos gestos es lo que determina el cambio en la situación de una persona, pero todos los cambios requieren tiempo, así que tened paciencia.

Lo más importante que podéis darle a un doliente es vuestra cercanía, vuestra presencia en forma de llamada, de whatsapp o de ofrecimiento. Podéis ofrecer seguridad simplemente estando ahí para esa persona. No os asustéis por las reacciones que puedan tener, la gama de reacciones que son normales durante el duelo es amplísima. El ser humano está preparado para sobrevivir a la pérdida de un ser querido, pero necesita elaborar ese proceso acompañado.

No debéis preocuparos si vuestros “conocidos” lloran. Las lágrimas son un recurso del que disponemos a nivel fisiológico, porque contienen una sustancia muy parecida a una benzodiacepina que, al liberarse, nos calma. Interrumpirlo puede generar ansiedad. Continue reading

El duelo infantil y las distorsiones cognitivas [III]

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

En artículos anteriores hablábamos de las tendencias de pensamiento que cambian nuestra manera de percibir la realidad durante el duelo. Decíamos que en la mente del doliente aparecen una especie de “gafas cognitivas” que cambian su forma de mirar lo que le pasa o lo que sucede alrededor. ¡Terminemos de conocer estas gafas!

Sabemos ya el nombre de muchas y cómo funcionan. Durante el duelo la realidad causa mucho dolor, ya que la ausencia del ser querido provoca una marea de emociones desagradables que cambian la forma en que los niños perciben la realidad. Por eso, involuntariamente se ponen unas gafas que les impiden ver la realidad tal y como es. Estas gafas se conocen como distorsiones cognitivas.

Estas gafas o distorsiones nos provocan sufrimiento: parte del dolor que sienten los niños durante el duelo depende de cómo perciben la realidad.

Distorsiones cognitivas comunes: los pensamientos tiranos

Se denominan “las gafas de la tiranía” porque dan órdenes en vez de expresar deseos o intenciones. No es lo mismo decir “Tengo que sacar mejores notas” que “Quiero sacar mejores notas”, o “Voy a sacar mejores notas”. Aunque las tres frases se refieran al mismo concepto, se aproximan desde puntos muy distintos.

Un niño con las gafas de la tiranía sentirá que nunca es suficientemente bueno. Además, en el duelo es muy común encontrarse estas gafas centradas en el pasado: en vez de “tengo que” o “debería”, es normal encontrar “tendría que haber” o “debería haber”. Esta forma de hablar hace mucho daño, ya que el pasado no se puede cambiar. Pensamientos como: “Tendría que haber sido mejor hijo” o “Debería haberme portado mejor” son losas que nos echamos a la espalda: nos hacen sentir insuficientes y culpables.

Cuando un niño lleva puestas estas gafas de la tiranía, podemos ayudarle insistiendo en que modifique el verbo: de “Tengo que” a “Quiero” o “Voy a”. Si lleva las gafas centradas en el pasado, hemos de recordarle que nadie es perfecto y que todos cometemos errores, pero que su ser querido estaba orgulloso de ellos, o satisfecho. Un pequeño truco con el que algunos niños enganchan muy bien es decirles que, si no lo saben conjugar, no lo deben decir: “Quiero portarme mejor” es un claro presente de indicativo, mientras que “Debería haberme portado mejor” es… ¿?

El duelo infantil y la inferencia arbitraria

También denominada “las gafas de los adivinos”. En este grupo tenemos dos tipos de gafas:

  • Las gafas de la telepatía. Estas gafas nos hacen creer que sabemos lo que piensan los demás. Podemos encontrarlas en niños que dicen cosas como: “Me han invitado por pena”, “Todos me miran y sé que hablan de mí a mis espaldas”, “Papá no estaba orgulloso de mí cuando se murió”… Son unas gafas que distorsionan la realidad ya que es imposible leer los pensamientos de los demás.
  • Las gafas de bola de cristal. Estas gafas nos hacen pensar que sabemos lo que va a pasar en el futuro. Un niño con estas gafas dirá cosas como: “Nadie me va a querer nunca”, “Voy a estar solo siempre”, “No quiero salir porque voy a ponerme a llorar”, etc. Decimos que son unas gafas que nos engañan, porque nadie sabe con certeza qué va a ocurrir.

Cuando un niño lleva puesto este tipo de gafas, le ayuda que nos pongamos nuestras batas de científicos y estudiemos qué pruebas tiene para afirmar lo que dice. Le preguntaremos si siempre acierta cuando intenta adivinar lo que piensa la gente, si alguna vez ha profetizado algo que no se ha cumplido… para hacerles ver no pueden saber si lo que piensa va a ocurrir realmente: puede que sí, pero probablemente no.

La tendencia a la etiquetación en los niños en duelo

Las últimas gafas que vamos a analizar son “las gafas de las etiquetas”. Con ellas puestas vamos colocando etiquetas -generalmente dañinas- a nosotros mismos y a los demás. En menores en duelo las solemos encontrar cuando afirman cosas como: “Soy el raro de clase”, “Soy tonto”, “Soy un mal hermano”, “Soy un paquete”, “Los demás son unos imbéciles”, etc.

Estas gafas constituyen un atajo, ya que para un niño es más fácil decir “Soy el raro de clase” que “Soy la única persona que ha sufrido una muerte y me hace sentir distinto”; o “Soy tonto” en lugar de “Estoy frustrado porque no puedo concentrarme al estudiar”. Estos atajos implican asumir que uno es lo que uno hace, cuando no es así.

Además, son atajos directos a una trampa. Al decir: “Soy un paquete” estoy diciendo que no tengo remedio porque es muy difícil cambiar cómo soy. Sin embargo, si digo: “Hoy he jugado mal porque estaba distraído”, estoy hablando de algo puntual que sí que tiene solución. Si un niño lleva estas gafas, podemos ayudarle recordándole la distinción entre ser y hacer: una vez sepamos qué hace para sentir que es así, podremos abordar lo que realmente le preocupa y hablarlo, o intentar solucionarlo.

Pautas para abordar el duelo infantil

Con esto concluimos el repaso a las distorsiones cognitivas en el duelo infantil. El primer paso para quitarse cualquiera de estas tres gafas siempre es darse cuenta de que las llevamos puestas. Por eso, como adultos conviene que se las señalemos al niño si somos capaces de detectarlas. Así ayudaremos a la elaboración del duelo infantil, reduciendo los efectos de las distorsiones cognitivas.

Para saber más sobre la atención del duelo infantil, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores en vuestro centro educativo (a través de este proyecto) o descargar gratis nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org