Palabras para un padre y una madre que han sufrido una pérdida gestacional

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

No es fácil escribir esta carta. Busco palabras de bálsamo, palabras para dos padres en duelo, pero no las encuentro. Todo me parece insuficiente, vulgar o inservible.

Aun así, aquí estoy, con palabras huecas pero tratando de transmitiros esperanza. Quiero deciros que el dolor que sentís ahora tiene límites, que el amor de la gente que os rodea no quita el dolor que sentís, pero sí lo alivia mucho. Quiero trasladaros que este dolor necesita tiempo, cada uno el suyo y cada uno a su ritmo; que no existe una forma buena o mala de sentir el dolor, que cada uno lo vive o lo expresa a su manera. 

Que es importante rodearse de personas que os entiendan en momentos tan delicados, que esas personas no juzguen vuestras sensaciones, vuestros pensamientos o vuestras emociones, porque no los elegimos: lo único que elegimos es lo que hacemos.

Que todos tenemos un instinto dirigido a superar cualquier pérdida por difícil que sea. Que hay gente que necesita más tiempo y gente que necesita menos, que el proceso de duelo no entiende de presiones y no se puede acelerar ni frenar.

Que conviene que estéis pendientes de vuestras necesidades, las que estén en primera línea, y satisfacerlas. Todo lo que es importante para resolver el duelo está dentro de nosotros mismos y sólo tenemos que dejarnos llevar por nuestro instinto.

Que habrá sorpresas en el proceso, habrá gente que se alejará y otras personas de las que no esperábamos nada, que se acercarán. Que las expectativas muchas veces no se cumplen, que puede ser menos malo de lo que hemos imaginado, o menos largo. Que la tristeza se va diluyendo; que, si la dejamos salir, se transforma de angustia en tristeza y de tristeza, en pena; que el dolor varía en intensidad, duración y frecuencia.

Que hay personas que os pueden ayudar en estos momentos: no estáis solos y no pasa nada si pedís ayuda. 

Que el dolor golpea, pero no dura para siempre. Que habrá momentos en los que dudaréis de si vais a superarlo. Es normal dudar, tened paciencia. Dosificaos el dolor, id poco a poco. Tomaos pequeños descansos, buscad refugio en quienes os quieren.

Tendréis días malos, pero cada vez serán menos. Puede suceder que, cuando creáis que todo ha acabado, el dolor reaparezca en fechas importantes. Eso no implica que hayamos recaído, o que estemos peor: son reacciones muy habituales, durarán un tiempo y serán cada vez menos intensas. 

Al final, existe un horizonte en el que el dolor no se borra, pero se nota menos. Y uno vuelve a tener ilusiones, y a salir, y a vivir: sin olvidar, sin que todo vuelva a ser como antes, pero con capacidad para volver a conectarse con la vida.

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Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dude en consultar nuestra página web:

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