El eneagrama y el duelo: El doliente con eneatipo 3

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

En este artículo, retomamos la descripción de los nueve eneatipos de personalidad que componen la teoría del eneagrama y su vinculación a los procesos de duelo.

En esta oportunidad, nos adentramos en el análisis de las reacciones más habituales que afectan a las personas con eneatipo 3.

Las personas que se agrupan bajo este número, suelen ser individuos que destacan por buscar el éxito y por implicarse mucho en el trabajo. Sienten que valen en tanto en cuanto logran, esa es su vara de medir su valía. Hay quien dice que al estar tan centrados en el hacer, puede parecer que en vez de seres humanos son haceres humanos… En ese sentido, tienden a ser personas competitivas y eficaces.

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Cómo afecta el duelo al grupo familiar y a la convivencia

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

La muerte de un ser querido es una situación de desasosiego, que afecta a todo el grupo familiar que sufre su pérdida. Un momento de profundo dolor que puede provocar estrés en el día a día de los dolientes y también en la convivencia. En este artículo analizaremos cómo el duelo puede influir en las dinámicas del grupo familiar y en la convivencia.

En ese sentido, las personas que cohabitan en la misma casa (familias, parejas, hijos…), afrontan el proceso de pérdida desde dos esferas: individualmente y cómo grupo y esto puede conllevar episodios significativamente estresantes.

Situaciones que generan estrés en el grupo familiar y la convivencia

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¿Por qué fracasan algunas terapias de duelo?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

Hablemos de dueloEl fracaso terapéutico es algo que ha inquietado siempre a los expertos. Hay numerosos estudios que indagan sobre los elementos que diferencian una terapia exitosa de una que no lo es.

Hoy quiero reflexionar con vosotros sobre el fracaso terapéutico en el duelo, pero lo haré en un tono coloquial, centrado en mi experiencia clínica. Quizás sea uno de los mayores aprendizajes que he hecho a lo largo de mi carrera profesional.

Por un lado, sabemos que el porcentaje de fracaso terapéutico en terapia de duelo es bajo. Pero, ¿hay algo que podamos hacer los psicólogos o los pacientes para reducirlo aún más?

Un número muy elevado de casos de duelo van a resolverse de manera casi espontánea, sin ayuda terapéutica, o con una intervención muy baja o de duración limitada. Estamos hablando de casi el 90 por ciento de los casos de personas que experimentan la pérdida de un ser querido.

En torno al 10 por ciento restante, tiene posibilidades de desarrollar un duelo complicado, que requerirá intervención terapéutica. De ese tanto por ciento que necesita intervención terapéutica, ¿qué elementos contribuyen a acercar el éxito terapéutico al 100 por 100? O, por decirlo de otra manera, ¿qué falla a veces?

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Los cuatro tipos de culpa que afectan al proceso de duelo

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

La culpa es un sentimiento natural en el duelo y la mayoría de las personas la experimentan durante este proceso. Por definición, es la sensación de haber fallado por acción u omisión al ser querido, de haberle causado daño o haberle dado alguna muestra de desamor.

Ya sea la culpa real, irreal, fantaseada o exagerada, esta estará en consonancia con los valores de quien la percibe. Durante esta etapa, el doliente necesita que le facilitemos hablar de su culpa, permitirse imaginar cómo le habría gustado compensar al fallecido y también precisa de apoyo para poder elaborar una decisión de reparación.

Tipos de culpa en el duelo

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El esfuerzo en el duelo: cuando no sabemos acompañar al doliente

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

El duelo es un proceso del que muchas personas hablan, pero pocas lo conocen a fondo. Eso hace que existan una serie de creencias erróneas en torno a este proceso, que pueden hacer que el duelo se complique y, en el mejor de los casos, que el paciente se enfade o se sienta incomprendido. En este post ahondaremos en el esfuerzo que supone el duelo en el doliente cuando no encuentra el apoyo de su entorno.

Una de estas creencias consiste en pensar que el duelo depende de la voluntad del doliente, como si uno pudiera elegir entre estar o no en duelo, sentir o no dolor.

Este pensamiento coloca a los dolientes ante un planteamiento difícil de salvar: la idea de que, si ha pasado un tiempo desde la pérdida que el entorno considera prudencial (y que, por cierto, suele ser bastante corto) y sigues en duelo, es porque quieres. De este modo, culpabilizan al doliente de su situación y le conminan a que la modifique. Así que el doliente se encuentra con un doble dolor: por un lado, el dolor insalvable del duelo y por otro, la culpa de estar haciéndolo mal o ser torpe.

El esfuerzo en el duelo y la incomprensión del entorno

Sin embargo, lo cierto es que el duelo es un proceso que no se puede esquivar. No sólo eso, sino que es un proceso que no se puede forzar, que no admite presiones. El duelo no se puede dilatar ni acortar en el tiempo. Este hecho implica que a veces las personas afectadas por un duelo se vean obligadas a disimular. Porque no pueden no vivirlo, pero sí pueden no expresarlo. Como consecuencia el dolor no se comparte, no se expresa y no se diluye y eso hace que se cronifique. El paciente muchas veces se siente incomprendido, abandonado y siente que la sala de terapia es el único espacio en el que puede desahogarse.

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Cómo organizar un ritual laico de despedida en casa

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

Ahora que comenzamos a retomar nuestras rutinas después de estos meses de confinamiento motivados por el Covid-19, podemos convocar y reunirnos (con las protecciones adecuadas) con nuestros familiares y amigos para hacer un ritual en honor al ser querido que ha fallecido. En este artículo vamos a proponer una sugerencia de cómo estructurar un ritual laico.

El ritual ayuda al doliente a aceptar la realidad de la muerte, permitiéndole expresar su dolor y recibir afecto en un momento tan doloroso. Es una celebración para rendir homenaje al fallecido, centrada en su vida y el objetivo del acto es cumplir con su voluntad y la de sus familiares.

No hay normas establecidas sobre cuándo debe realizarse el ritual. Si se celebra cercano al fallecimiento, el doliente estará más aturdido y se beneficiará del calor y la compañía de su entorno. Cuando se lleva a cabo meses después, el doliente podrá estar más consciente y con más capacidad para participar, expresando nuevos significados que ha encontrado en su proceso de duelo.

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Carta a un recién licenciado en Psicología

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

No nos conocemos, pero sé que acabas de terminar tu carrera de Psicología, o tu máster, y estás pensando en ejercer tu profesión en clínica.

Piensas que es sencillo y que tienes en tu poder todas las herramientas para ayudar a mucha gente. Y no te faltan aptitudes, pero es necesario que antes seas consciente de algunas cosas que no te han contado durante tu etapa formativa.

Esta es la carta que a mí me hubiera gustado recibir cuando comencé a trabajar en terapia de duelo. Me hubiera gustado que alguien me hablase claramente de la realidad de este tipo de terapia, lo que no se dice en los cursos y las dificultades con las que me iba a encontrar, pero también de lo bonito que iba a ser.

Recomendaciones para ejercer la psicología clínica

-No gastes toda tu energía al principio, esta profesión es más una carrera de fondo que una maratón.

Ve aceptando casos poco a poco. No te fuerces ni te presiones: si te sientes incómodo o cansado haciendo terapia, tus pacientes lo notarán.

Rodéate de un equipo que pueda apoyarte y con quien puedas desahogarte.

-Combina tu trabajo con una formación contínua. Esto te dará soltura y te ayudará a incorporar nuevas herramientas a tus intervenciones. Las formaciones son un lugar estupendo para entablar contacto con personas de tu mismo sector y trabajar en red.

-Supervísate, al menos al principio. Poder contrastar con otro profesional el enfoque que le estás dando a una intervención concreta puede hacerte sentir mucho más seguro.

-No tengas miedo de no tener todas las claves de una intervención. Los profesionales con experiencia también tenemos dudas, trabajamos con la hipótesis más probable.

-Confía mucho en el potencial del ser humano. Los profesionales no somos imprescindibles, establecer un vínculo con el paciente es la mitad de la terapia o quizás más.

-Llena tu vida de cosas que te alimenten y que puedan contrarrestar el desgaste que a menudo conlleva la terapia. Acompañamos a las personas en un momento difícil de sus vidas y eso impacta. Continue reading

Cuidando al cuidador profesional: La fatiga compasiva (I)

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Últimamente numerosas revistas especializadas han dedicado artículos al tema de los cuidados al cuidador, lo que resulta de lo más esperanzador. Centrarse en la parte personal del profesional sanitario y no sólo en sus competencias profesionales es el camino para que éste ejerza su labor desde una perspectiva integral, consciente y saludable, tanto para él como para sus pacientes. No es posible dedicarnos a este trabajo si no cuidamos y trabajamos nuestra interioridad.

En este contexto han surgido algunas voces que dedican atención al profesional sanitario que trabaja en ámbitos donde el dolor y el sufrimiento son palpables, abordando cómo afronta su trabajo y cómo lo procesa como ser humano.

Así, se ha acuñado el concepto “fatiga por compasión” para hablar de una vivencia compleja: la que sucede cuando el contacto constante con el dolor y el sufrimiento de otros comienza a pesar tanto que se cuela en todos los ámbitos de la vida del profesional e interfiere no sólo en su trabajo, sino en la imagen de sí mismo, mermándola a todos los niveles.

Síntomas de la fatiga por compasión

Cuando entramos en esta vivencia de fatiga -a la que somos susceptibles simplemente por ser humanos-, se abre ante nosotros el camino de la vuelta al contacto con uno mismo, el momento de identificar, parar y discernir el camino a seguir.

Las señales que nos permiten identificar la fatiga por compasión son de varios tipos:

-Cognitivas: Dificultades en atención y memoria, revivir el trauma (del paciente), sacudida de creencias, percepción de vulnerabilidad, desconfianza, disminución de las actividades de ocio placenteras y divertidas, aislamiento de la familia y los amigos.

-Emocionales: Experiencia de intenso miedo, tristeza o ira, que puede producir vulnerabilidad, desesperanza, pérdida de la alegría y la felicidad.

-Somáticas: Reacciones propias de la hiperactividad de la rama simpática del sistema nervioso autónomo (palpitaciones, molestias gastrointestinales, estreñimiento, dolores de cabeza…), dolores difusos debido a tensiones musculares, cansancio y/o sensación de que el descanso no es reparador y, en el caso de las mujeres, agudización de las molestias menstruales.

-Laborales: Percepción de escasa capacitación profesional, tendencia a dirigir la intervención hacia las áreas no relacionadas con el sufrimiento, aislamiento del resto del equipo, sensación de incomprensión, absentismo y bajas laborales.

Si necesitamos una manera más objetiva, concreta y completa de medir la fatiga compasiva, en este enlace tenemos un auto-cuestionario que la mide y que podéis consultar en este enlace. Continue reading

Cinco preguntas acerca del tabú en torno a la muerte

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónEstá demostrado que las cosas que podemos anticipar nos resultan más fáciles de asimilar que aquellas que no podemos. De forma paradójica -y a pesar de que es la única certeza de la vida- a los seres humanos nos cuesta hablar de la muerte y prepararnos para abordar los temas que nos preocupan con respecto al fin de la vida.

A continuación, abordaremos algunas cuestiones en torno al tabú que existe sobre la muerte en la sociedad actual, así como de sus causas, sus efectos y cómo hacerle frente.

¿Por qué nos cuesta tanto hablar de la muerte? ¿Se trata de un tabú?

No hay un único factor que permita explicar por completo la dificultad que tenemos para hablar de la muerte, sino que existen varias razones para ello:

Razones sociológicas, como el aumento de la esperanza de vida, el avance de los tratamientos médicos, la tecnificación de la muerte, que alejan la realidad de la muerte de nosotros (la muerte les sucede a “otros”).

Razones culturales: En determinadas culturas, la muerte está más presente y forma parte de lo cotidiano: se representa, se admite e incluso se celebra. Esto tiene que ver con un sentido de la trascendencia que, en Occidente y sobre todo en Europa, hemos ido perdiendo.

Razones psicológicas: Nuestra propia muerte se nos hace irrepresentable. Esto es algo que tiene mucho que ver con el miedo a lo desconocido. Sin duda en nuestra sociedad existe un claro tabú que aleja la muerte de nuestras vidas, la encierra en los hospitales y la traslada de las casas a los tanatorios. Nuestra sociedad es prisionera de la inmediatez: se basa en una cultura hedonista que busca la recompensa sin esfuerzo y que huye del sufrimiento, en una fantasía que presupone que, si no hablamos de ello, no sucederá. Continue reading

Atención psicológica a personas en duelo: Nuestro año en cifras

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En el año 2017 se ha producido un notable incremento en las personas que han accedido a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de Duelo: cada vez más gente da el paso de pedir ayuda para estar acompañados durante el proceso que sigue a la pérdida de un ser querido.

Durante el año pasado accedieron a nuestro servicio más de 215 personas. La mayoría vinieron a pedir consulta en persona y otras, ya fuese por la distancia o por urgencia, lo hicieron a través del teléfono o del correo electrónico. Hemos hecho un esfuerzo muy grande para responder a todas las preguntas que nos llegan cada día por Internet y también para dedicar un tiempo de calidad a responder a esos centenares de personas que han necesitado nuestra ayuda.

Aumenta la sensibilización en torno al duelo infantil

En 2017, creció el número de adultos que nos consultaron para ayudar a menores en duelo, llegando a alcanzar las 60 consultas con respecto a fallecimientos que afectaban en alguna medida a menores. Al igual que en años anteriores, el motivo de consulta más frecuente fue la muerte de un progenitor, seguida del fallecimiento de seres queridos cercanos. También ocupan un lugar muy importante los cónyuges.

A menudo el hecho de perder tanto a un cónyuge como a un progenitor implica que hay que reajustar muchas cosas en la vida. El fallecimiento prematuro de una persona deja muchos planes en el aire y muchas vidas planificadas vacías. Los supervivientes suelen necesitar cierta guía para reorganizarse, recolocar al fallecido y seguir viviendo con el dolor más atenuado y nuevos horizontes.

A partir de los 40 años aumenta el impacto del duelo

Es frecuente que, cuando el doliente está en las dos primeras décadas de su vida, se preocupe más por lo que va a suponer esa pérdida, ya que en muchos casos esa sea la primera vez que tiene que enfrentarse a un duelo.

Otro momento vital importante es a partir de los 40 años: es en esa década y en la siguiente cuando aparece una mayor preocupación tras un fallecimiento, así que en general las personas suelen acceder más a nuestro servicio en esas franjas de edad, dejando la década de los 20 a los 30 como de una mayor incidencia o preocupación por el duelo que deben atravesar. Continue reading