Cómo afecta el duelo a las relaciones familiares

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Cuando una persona fallece, la pérdida puede llegar a afectar a una media de veinte personas, según indican los estudios científicos recientes sobre el duelo. Si tenemos en cuenta este dato, aunque las cifras no se cumplan al pie de la letra en todos los casos, resulta evidente que el número de personas implicadas es bastante elevado. Así, es fácil deducir que, si la pérdida afecta a una persona, muy probablemente va a afectar a la dinámica familiar.

Habitualmente hablamos del duelo y de la pérdida en singular. Así definimos cómo afecta el duelo, qué es y en qué consiste, cuánto dura o cómo abordarlo. Existen múltiples teorías que permiten responder a estas preguntas de forma más o menos clara y simple. Sin embargo, no resulta igual de sencillo explicar cómo afecta el duelo a una familia entera.

El duelo en la familia

En el caso del duelo familiar, se dan simultáneamente dos procesos: uno individual, que responde a las necesidades de cada miembro de la familia, a cómo vive cada uno el dolor y cómo enfrenta el sufrimiento; y, a la vez, se da un proceso grupal, que responde a las normas del grupo y, en este caso, responde a las normas específicas que se dan en un tipo de grupo peculiar que es la familia.

Cada familia tiene sus propios códigos y resulta imprescindible conocerlos para poder reparar la dinámica familiar que se ha roto con la pérdida. Pongamos por caso una familia de varios miembros: los hijos y los padres. Si muere uno de los hijos, cada uno de los cónyuges se verá afectado de distinta manera: por un lado, por la distinta relación que cada uno de ellos tenía con el hijo fallecido; por otro, debido a la distinta forma que tienen de afrontar la pérdida o el sufrimiento.

La dinámica que se genere entre los cónyuges va a influir de manera innegable en la relación de ambos con los hijos supervivientes. Continue reading

El duelo por la muerte de un animal de compañía

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

A la hora escribir un artículo sobre el duelo por una mascota te asaltan muchas dudas: la primera de ellas, si es pertinente dar cabida a los animales en el duelo frente a las personas; en segundo lugar, si se hace desde el corazón o desde la razón y, como éstas, miles de dudas que rondan la cabeza para tratar de ajustarse y no ofender ni defraudar a nadie.

El hecho de compartir la vida con una mascota hace difícil distinguir entre la teoría de duelo pura y una visión sesgada de la misma. En este caso, tengo claro que me decanto por lo segundo, ya que no puedo separarme de lo que soy y llevo compartiendo mi vida con animales desde hace mucho tiempo, así que ese cariño y afecto incondicional hacia ellos seguramente sesgará este artículo. Me disculpo por anticipado por si digo cosas poco técnicas o políticamente incorrectas.

El vínculo con un animal de compañía

Cuando fallece una mascota, normalmente se trata de mamíferos o aquellos animales con los que interactuamos y, por tanto, mantenemos vínculos afectivos. Este suceso es a menudo la primera vez que un niño se enfrenta a un duelo, a una pérdida, a la muerte. La muerte de una mascota, especialmente de perros y gatos, es un primer modo de acercarse a la muerte en el mundo infantil y a menudo supone el primer encuentro con la muerte y con los cambios que ésta conlleva.

Hay que tener en cuenta que, en algunos casos, las mascotas se convierten en la única compañía de una persona. Es habitual ver a personas mayores que viven con la compañía exclusiva de un perro o de un gato. También es habitual que muchas personas se mantengan activas porque sus mascotas necesitan de ellas para pasear, hacer sus necesidades, comer…

Además de las obligaciones, se hace imprescindible detenerse en el cariño mutuo que se dan: son horas de compañía, caricias y carantoñas, porque sí, no vamos a negarlo, los animales domésticos proporcionan un cariño que a menudo va más lejos de lo esperado, ellos no entienden de cambios de humor, de días difíciles ni de otras cosas, lo que no quiere decir que no sean sensibles a nuestros estados de ánimo. Continue reading

El deseo y la inapetencia sexual durante el duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Este año ha caído en mis manos el libro de Milena Busquets, “También esto pasará”. Se trata de una novela muy profunda y emotiva, donde la autora narra en primera persona el duelo que vivió por la muerte de su madre. Es un libro muy recomendable y, leyéndolo, sentí la necesidad de hablar del papel que desempeña el sexo en el proceso de duelo.

Considerado como un tema tabú para muchos y como un instinto primario en el ser humano para otros, el sexo es, sin embargo, el gran olvidado en el proceso de duelo. Pero, en realidad, el sexo forma parte del ciclo evolutivo y conecta al ser humano con la vida de un modo único. El papel que desempeña el sexo en el proceso de duelo es distinto para cada persona. A pesar de ello, podemos distinguir fundamentalmente dos supuestos:

Inapetencia sexual durante el duelo

Por un lado, nos encontramos con aquellas personas para las que la sexualidad supone algo excesivo, casi obsceno, porque hay quienes sienten que disfrutar del sexo durante el duelo -o incluso reír o cantar- es una muestra de deslealtad hacia la persona que ha fallecido.

Para ellos es como si fuera irrespetuoso disfrutar mientras el ser querido está muerto y como si la muerte nos obligase a guardar un tiempo “prudente” de luto más o menos riguroso, consistente en una cierta solemnidad y en guardar la memoria del difunto a través de la inactividad. Es como si el mundo hubiese muerto con él. El problema es que los márgenes del luto están tan desdibujados que los dolientes no tienen un tiempo “concreto” durante el que dolerse y acaban por no saber a qué atenerse.

Continue reading

Cómo afecta el proceso de duelo a la relación de pareja

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

© MalagónEl duelo es un proceso en parte interno y en parte compartido: interno, porque implica un proceso de introspección, de revisión y reconstrucción, guiado por el dolor; y compartido, porque como seres sociales que somos, vivimos en familia, en comunidad, etc.

Lo que vivimos afecta a nuestro entorno y, al mismo tiempo, la manera en que lo vivimos está mediada por nuestro círculo más cercano y por nuestra cultura.

El duelo dentro de la pareja

Cuando tiene lugar una pérdida en la familia, sus miembros inevitablemente inician su proceso de duelo, cada uno diferente, a su manera y con sus peculiaridades. En el ámbito de la pareja, se establecen las mismas diferencias individuales, con la dificultad añadida de que hay que manejar este proceso con la dinámica previa de la pareja y con la carga añadida que suele depositarse en los momentos de dolor.

El duelo por la muerte de un hijo es la primera de las pérdidas que nos viene a la mente cuando pensamos en el duelo conjunto que vive la pareja, pero la muerte de algún familiar cercano o de amigos también desencadena el duelo y, por tanto, el proceso compartido.

Aceptar las diferencias en la vivencia del duelo

A menudo somos testigos de cómo dos personas que ven una misma escena pueden interpretarla de diferente manera e, incluso, pueden explicarla de forma tan dispar que, a veces, parece que han visto escenas distintas.

Con el duelo y la pareja ocurre lo mismo: puede que ambos hayan perdido a un hijo, pero la forma de asumirlo, expresarlo y vivirlo va a ser distinta, puesto que son personas distintas. Y ahí está el reto de la pareja que experimenta una pérdida: en saber entender que el duelo del otro, su forma de expresarlo y vivirlo, es tan válido como el propio.

Continue reading

“Tonterías” importantes en el proceso de duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónA medida que una terapia de duelo avanza y, con ella, el proceso, surgen inquietudes bastantes comunes entre los pacientes. Se trata de pequeños detalles, situaciones breves y en apariencia poco importantes, que concentran y ocultan aguijonazos de dolor y ráfagas de ausencia.

Es muy habitual que, en el transcurso de la terapia de duelo, y más cerca del final que del principio, surjan estas cuestiones relacionadas con el malestar que genera a los pacientes darse cuenta de que existen pequeñas cosas que han perdido con la muerte de su ser querido. Esto les genera un nivel de sufrimiento que a priori puede parecer mayor que el que les produjo la muerte en sí.

Pequeñas cosas que reavivan el duelo

A menudo se trata de situaciones o cosas materiales que los propios pacientes definen como “banales”, cosas inapreciables para cualquier observador imparcial, pero que para el doliente tienen una importancia que puede avivar su dolor e incluso hacerlo más intenso.

Se trata de situaciones cotidianas como que el coche se averíe, que se funda una bombilla, que un hijo suspenda o llegue por correo una tarjeta comercial de felicitación, para celebrar el que hubiera sido el próximo cumpleaños del ser querido en caso de seguir vivo. Estas circunstancias dejan al descubierto vacíos que nuestros seres queridos llenaban de algún modo y que no son importantes en sí mismos, sino por lo que representan.

Las recaídas en el proceso de duelo

Nuestros pacientes suelen restar importancia, e incluso se avergüenzan de que esas situaciones les produzcan un nivel de malestar tan elevado, pero lo cierto es que son verdaderos detonadores de sensaciones que, a veces, los dolientes han reprimido mediante el esfuerzo o una actividad frenética.

En realidad, si estas sensaciones se saben desgranar, aportan al proceso de duelo una información valiosísima. Constituyen las brasas de un dolor que fue y que aún no se ha extinguido. En este artículo las denominamos “tonterías importantes” para explicar que son piezas clave en la resolución del duelo y que no sólo no son tonterías, sino que es necesario poder manejarlas.

Continue reading

Lecturas recomendadas para reflexionar sobre el duelo

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

FMLCResulta reconfortante escuchar vivencias de otras personas que han atravesado experiencias parecidas a las nuestras. Sentirse acompañado en el dolor es una de las potencias de los grupos de terapia de duelo y también es uno de los motivos por los que, en ocasiones, recurrimos a libros que nos acercan al conocimiento o a la experiencia de duelo de los demás.

A menudo, en la lectura de un libro encontramos las palabras que describen lo que no somos capaces de verbalizar, o que nos ayudan a poner claridad y entender el proceso de duelo, gracias a las teorías que exponen los expertos.

En el artículo de hoy proponemos una serie de libros, tanto de experiencias personales de duelo como de teoría sobre el mismo, que pueden servir de ayuda a los dolientes y a todo aquel que desee saber más acerca de este proceso.

‘La mujer que me escucha’: superar la pérdida de un hijo

Pedro Alcalá comparte en este libro la vivencia en primera persona de su duelo, su proceso de elaboración del dolor y la superación de la muerte de su hijo pequeño.

Con frecuencia hablamos de la particularidad del duelo, de cómo en cada persona es distinto y de cómo cada individuo avanza de forma distinta por este proceso. Pero sin duda la transparencia, profundidad y sensibilidad del camino andado por Pedro sirve de ayuda y de inspiración tanto para dolientes como para los profesionales que están en contacto con aquellos que sufren.

Atreviéndose a poner en papel su vivencia desde la autenticidad, Pedro Alcalá explora su proceso interno y va respondiendo a una serie de preguntas que, en su resolución (por parte de cada doliente, de manera individual) van anticipando la elaboración del duelo.

El camino de las lágrimas: un mapa del proceso de duelo

Con su habitual modo de comunicarse con el lector, a través de cuentos y metáforas, Jorge Bucay traza un mapa del camino del duelo que se produce por la muerte de un ser querido y por otras pérdidas. Pone especial énfasis en el contacto con el dolor como camino indispensable para la elaboración del proceso.

Continue reading

Algunas películas para reflexionar sobre el duelo (I)

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Dicen que la realidad supera a la ficción y es cierto que a veces sucede, pero también es verdad que, de algún modo, la ficción se nutre de las experiencias que vivimos y, en muchas ocasiones, se basa en hechos reales. En este artículo haremos una breve semblanza de varias películas que versan sobre el duelo. Es útil conocerlas, porque dan pie para reflexionar y ahondar en un tema que hoy en día sigue siendo tabú en muchas esferas.

Habitualmente estas películas sirven para dar formación sobre el duelo, proyectándolas y promoviendo un coloquio tras el visionado. En otros casos, se utilizan para facilitar el desbloqueo de alguna emoción, o simplemente para poder hablar de la muerte. Estas son algunas películas destacables sobre el duelo:

‘La habitación del hijo’: el duelo en la familia

Narra la historia de una familia, compuesta por el padre, la madre y dos hijos, uno de los cuales fallece mientras bucea. La película realiza un retrato de las emociones que experimenta cada uno de los miembros y cómo cada uno se adapta al dolor de la mejor manera posible.

‘Despedidas’: La importancia de los ritos funerarios

Este largometraje japonés narra la historia de Diago Kabayoshi, un violonchelista que, tras perder su trabajo en la orquesta donde tocaba, regresa con su esposa a su ciudad natal, donde responde a una oferta de empleo en lo que él cree que es una agencia de viajes. Nada más lejos de la realidad: el anuncio pertenece a una funeraria donde Diago volverá a trabajar, ocupándose de la ceremonia del amortajamiento de los difuntos, de darles la última despedida.

Continue reading

Cómo acompañar a una persona durante su duelo

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

FMLCEn este artículo nos centraremos en cómo acompañar al doliente, una vez que ha pasado un tiempo desde la pérdida: cuando ya ha afrontado el duelo inmediato, la persona en duelo comienza a darse cuenta de la realidad de la pérdida y vuelve a retomar su rutina.

Esta etapa se conoce como duelo agudo. Acompañar a alguien de nuestro entorno que haya sufrido una pérdida puede resultar difícil a la hora de saber cuál es la mejor manera de ayudarle, qué decir y qué no decir.

Cómo atender el duelo agudo

La barrera fundamental a la que nos enfrentamos cuando estamos al lado de una persona en duelo y queremos ayudarle son nuestros propios miedos: miedo al dolor, a la muerte, a no saber qué decir o qué hacer, miedo a hacer más daño, etc.

Acompañar a alguien en duelo supone centrarse en el otro y colocarse al lado del que sufre, sabiendo que no tenemos la capacidad de liberar mágicamente el dolor de nadie. Pero sí podemos ofrecer una ayuda fundamental escuchando, interesándonos, ofreciendo ayuda concreta y respetando el proceso del otro.

Cómo consolar a una persona en duelo

La primera de las ayudas básicas que podemos proporcionar a alguien que está en duelo es ofrecerle nuestro interés y nuestra apertura a la comunicación; mostrarnos interesados y abiertos a lo que la persona quiere compartir. Es importante ser conscientes de que nada de lo que podamos decir va a aliviar instantáneamente el dolor de la persona.

El duelo duele y que exista dolor es parte inherente del proceso. Escuchar realmente a alguien que está sufriendo, estar a su lado de forma auténtica, con cariño y cuidado es una ayuda fundamental y de gran valor. Si no se sabe qué decir, es mejor no decir nada. Reconforta más un acompañamiento en silencio o una mano en el hombro que una frase hecha.

La escucha en el duelo

Se suele menospreciar el poder de la escucha y del acompañamiento, como si no fuera suficiente. Sin embargo, estar al lado de alguien que sufre, validar con nuestra atención todo aquello que está viviendo, le ayudará a andar el camino del duelo. Permitir al doliente poner palabras al dolor, expresarse con el llanto o el enfado, o compartir cómo está afrontando su pérdida le va a ayudar a elaborar las tareas del duelo de una manera casi espontánea.

Continue reading

Superar el duelo: Cómo atender al doliente en los primeros días

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCEn este artículo abordamos cómo atender el duelo agudo o inmediato, cuando ha pasado muy poco tiempo desde el fallecimiento de un ser querido. Ya hemos comentado que el duelo es un proceso relativamente largo, que tiene una duración imprecisa y una intensidad que varía de una persona a otra, ya que no existe una única forma de vivir el duelo, ni tampoco una sola manera de elaborarlo correctamente. Nuestras recomendaciones, directrices o consejos están basados en nuestra práctica clínica, pero no tienen un alcance universal.

A lo largo del duelo hay etapas diferenciadas y comúnmente aceptadas por los teóricos de este proceso. Existe una primera etapa -el momento inicial- que comprende desde que se produce el fallecimiento hasta pasadas las 24 primeras horas, e incluso la primera semana. Esta etapa se conoce como “duelo inmediato”.

El duelo inmediato y el bloqueo

El duelo inmediato es un momento de mucha incertidumbre y aturdimiento. En este contexto puede surgir el bloqueo, que es uno de los mecanismos que utiliza el ser humano para protegerse de una realidad tan dolorosa y tan inverosímil como la pérdida de un ser querido.

El bloqueo se caracteriza por la inmovilidad. Es como si de algún modo el tiempo, el mundo entero, se detuviera. Por ejemplo, en los funerales, o en un tanatorio, es habitual observar cómo las personas más allegadas al difunto caminan más despacio, sin energía.

En estos primeros momentos, en que la muerte resulta increíble y todo parece tan difícil de entender, lo fundamental es atender las necesidades más básicas del doliente, ya que a menudo el trabajo que implica elaborar el duelo absorbe toda la su energía. Por esta razón, es probable que las actividades cotidianas que antes resolvía y gestionaba con facilidad ahora le supongan exigencias inalcanzables.

Cómo atender el duelo agudo

En estos momentos, lo fundamental es asegurarse de que el doliente va a comer correctamente, dormir y descansar lo necesario, así como garantizar que se sienta acompañado. Cualquier tipo de ayuda que le queramos brindar deberá ir encaminada a cubrir una de estas necesidades.

Se trata de ayudarles en tareas simples, como por ejemplo hacerles la compra durante una temporada, o programar sus comidas, acompañarles al médico, preguntarles si están descansando suficientes horas; o bien ayudarles a tramitar una baja en caso de que sea necesario.

Ésta es una oportunidad para demostrarle a alguien que seguimos ahí y que puede contar con nosotros. También es posible ayudarle gestionando los trámites que se ponen en marcha cuando alguien fallece: certificados de defunción, avisos al seguro, trámites de notaría, etc. Y si esto resulta útil, pasemos a enumerar una serie de cosas que conviene no hacer a la hora de tratar con una persona en duelo.

Continue reading

Preguntas sin respuesta (II): ¿Hasta cuándo nos duele el duelo?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCTras la pérdida de un ser querido y, a la hora de superar la pérdida, mucha gente se pregunta: “¿Cuánto dura el duelo?” o “¿Hasta cuándo me voy a sentir así?”.

Hay incluso quien se plantea la siguiente cuestión: “¿Termina alguna vez el duelo?”.

Cuánto dura el duelo

Los estudios afirman que, de media, el duelo puede durar entre uno y dos años. Casi todos ellos coinciden en que lo que ocurre en los tres primeros meses tras el fallecimiento del ser querido es normal. Es el caso del Inventario de Duelo Revisado de Texas, que se aplica a mayores de 14 años cuyo ser querido ha fallecido en un período no inferior a 3 meses ni superior a 3 años.

Sin embargo, esta herramienta no es un instrumento clínico en sí mismo y, por lo tanto, tan sólo mide duelo a secas, mide la intensidad de un duelo sano, pero no discrimina entre duelo patológico y duelo normal. De todas formas, existen otras herramientas terapéuticas para medir el duelo, entre las cuales resulta fundamental la entrevista clínica. El mismo Worden habla de la existencia de doce pistas, o síntomas, del duelo complicado que pueden ser valoradas por el profesional y son indicativas de duelo patológico.

La voluntad del paciente en el duelo

No hay que olvidar, por otro lado, que la duración del duelo tiene que ver con una decisión personal. Casi siempre hay momento en el proceso de duelo, y especialmente en terapia, en el que el paciente debe averiguar si quiere seguir estando en duelo o no. No está en nuestras manos decidir cuándo morirán nuestros seres queridos, pero sí lo está decidir si se consulta o no a un especialista, si se acude o no puntualmente a las sesiones, o qué hacer con las cosas que pertenecían al fallecido.

Este hecho, que la continuidad del duelo dependa de nuestra decisión, permite recobrar en cierta medida la sensación de control que se pierde con la muerte de un ser querido, porque el duelo está trufado de pequeñas y grandes decisiones, de cuyo resultado depende que el duelo progrese o se enquiste. Así que, en rigor, conviene aclarar que los plazos de duración del duelo son meramente orientativos y que no podemos saber exactamente cuánto dura, ya que esto depende enormemente de la decisión que adopte cada uno.

Continue reading