El duelo en adolescentes: Cuando ignorar la muerte provoca conductas de riesgo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

© MalagónHace ya tiempo que uno de los problemas que tenemos en la sociedad es que vivimos ignorando la muerte. Desde hace años no contemplamos a nadie morir, no vemos la muerte, de ahí que los adolescentes desarrollen conductas muy peligrosas, pensando que a su edad esquivarán la muerte casi con total confianza.

Con el paso del tiempo, hemos perdido actividades, costumbres y situaciones que nos acercaban a la realidad de la muerte y, al mismo tiempo, se han instaurado otras que la alejan. A continuación os exponemos algunos de ejemplos de este fenómeno.

Factores que destierran la muerte de nuestro día a día

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Cómo atender el duelo de un niño tras perder a un ser querido por Coronavirus

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

Estamos atravesando una época incierta, con muchos cambios a los que no han sido ajenos los más pequeños de la casa. En primer lugar, han tenido que quedarse confinados en sus viviendas; en lugar de ir al colegio han recibido educación virtual con un seguimiento; y, por último, les hemos avisado repetidamente de la importancia de no salir, advirtiéndoles –a los de más edad- de los peligros de enfermar gravemente si no se cumplen estas normas.

A lo largo de los últimos meses, nuestros niños han visto cómo su tiempo de juego se ha transformado en un ocio solitario, alejados de sus amigos, realizando sus actividades habituales aislados y en franjas horarias concretas.

Si además estos menores han tenido mala suerte, es posible que hayan sufrido alguna muerte por Coronavirus en su familia -de algún abuelo o bisabuelo- y, en el peor de los casos, tal vez hayan perdido a uno de sus padres.

Reacciones de los niños tras perder a un pariente por Covid-19

En estos casos, podemos esperar los siguientes tipos de reacciones infantiles ante el duelo: Continue reading

El efecto koala: La ansiedad por separación en el duelo infantil

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

La muerte de un ser querido, además del dolor que conlleva, provoca una sacudida vital. Cuanto más cercana es la persona fallecida a nosotros, más dolor produce y más nos desubica su pérdida. Genera una gran sensación de vulnerabilidad: imaginemos que estamos colgados de dos lianas y que, de pronto, una se rompe. Seguramente todos nos aferraríamos a la liana que resiste intacta, igual que un koala se abraza a un árbol, confiando y deseando que esa liana no se rompa también.

Algo así sucede con los niños que sufren la pérdida de alguien muy cercano, especialmente si es un padre o una madre: cuando tienen dos lianas y una se rompe, automáticamente se agarran a la que sigue ahí, al progenitor superviviente. Todos los niños comprenden en algún momento de sus vidas que la muerte es universal: si mamá ha muerto, papá también se puede morir. Es decir, la liana que los sostiene también puede desaparecer. Continue reading

El duelo infantil: Consecuencias de no responder las dudas de los niños sobre la muerte

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

Hablar de la muerte no es una experiencia agradable, de ahí que en ocasiones evitemos expresar los sentimientos que nos produce este tema. A menudo esta situación suele darse cuando ha fallecido alguien cercano. Por eso, a la dificultad propia de esta situación, hay que sumarle el dolor que provoca el fallecimiento dentro del entorno familiar. Cuando un niño sufre la muerte de su primo, sus padres sufren la de su sobrino, sus abuelos la de su nieto, sus tíos la de su hijo… De pronto, a toda la familia le produce dolor hablar del fallecimiento.

Además, una gran mayoría de los adultos cede a una tendencia muy común, que es la de intentar mantener la compostura delante de los niños, a disfrazar el dolor que nos genera una muerte. Muchos padres tratan de “parecer fuertes” frente a sus hijos, queriendo dar la impresión de que está todo bajo control. Y, al final, lo que consiguen es obviar lo que ha sucedido y aparentar que no ha pasado nada.

Al malestar y el desconsuelo que produce la pérdida de un ser querido, se une el intento de aparentar que no nos afecta y que no ha ocurrido nada. El resultado de la suma de estas reacciones suele ser la incomunicación: “De eso no se habla”.

Efectos de la incomunicación en el duelo infantil

El hecho de no hablar sobre la muerte de un ser querido evita a los adultos pasar por el mal trago de abordar un tema tan desagradable y doloroso con los niños. Sin embargo, este planteamiento trae consigo una serie de efectos negativos:

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El colecho en el duelo infantil: Causas y problemas

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

A menudo, cuando un niño pierde a un progenitor, nos encontramos con la situación de que el menor demande dormir con el padre o la madre superviviente. También pueden darse casos en los que el menor duerme en la cama del padre tras el fallecimiento de la madre; o quiera dormir acompañado de uno de los progenitores tras la muerte de un hermano o incluso de un abuelo o abuela, ya sea en su habitación o en el dormitorio conyugal.

Es habitual que tras la muerte de un progenitor aparezcan miedos en el niño: que reclame más atención, que esté más vulnerable y que tras su experiencia sienta temor a que le ocurran cosas malas. A esto se añade que el adulto también se encuentra triste, solo, asustado y no sabe bien cómo responder ante las necesidades de los niños. En este contexto, se le hace más cómodo e incluso necesario estar más cerca del pequeño, motivando que niños que ya dormían de manera independiente conviertan el hecho de dormir con sus padres en un hábito de seguridad.

Problemas de fomentar el colecho en niños

Dormir con el menor es algo que, en la primera fase del duelo infantil, puede aportar al niño seguridad, protección y facilitar que su descanso sea más adecuado y reparador que si duerme en su habitación.

Sin embargo, a medio y largo plazo, esta situación plantea varios problemas, y fomentar entre otras cosas: Continue reading

El duelo infantil: la importancia de la red social del niño tras una pérdida

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

 

A menudo nos encontramos con personas, tanto niños como adultos, que al sufrir la muerte de un ser querido tienden a aislarse. El proceso de duelo conlleva muchas demandas externas e internas: prestar atención a la tristeza que se siente, mantener unas rutinas, reorganizar la casa y sus tareas, concentrarse al hacer los deberes…

Por eso, estas demandas pueden ser vividas como sobrecogedoras y las personas que las sufren pueden tender hacia la introversión: encerrarse en uno mismo.

Cuando el ser humano se enfrenta al duelo, en su mente se produce algo similar a una batalla en una ciudadela: a medida que las fuerzas contrarias superan a las nuestras, retrocedemos hacia una muralla y luego a otra, así hasta encerrarnos en el fortín, que sería la situación de aislamiento. Se trata de una reacción natural: cuando las cosas nos superan, vamos retrocediendo hasta estar donde nos sentimos seguros.

El aislamiento y los niños en duelo

Cuando el duelo afecta a niños o adolescentes, nos encontramos con que además de hacer frente a estas demandas, la pérdida de un ser querido les crea una grandísima sensación de vulnerabilidad ante su grupo de iguales. A esto se suma que el duelo los hace sentirse distintos, por ejemplo: si todos tienen padre y el mío se ha muerto, es normal que me sienta diferente y menos incluido en el grupo. Continue reading

Cuando el duelo por un hijo nos hace desatender a su hermano

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

El tema de este artículo no es muy alentador, pero a veces es necesario tomar conciencia de situaciones que, aunque son muy duras, pueden darse con más frecuencia de la que pensamos en el duelo infantil. Por esta razón, escribo este post con la idea de poder ayudar a los niños y a sus familias ante un duelo concreto.

Nos referimos al duelo causado por la muerte de un hermano, que, en el caso de los padres, implica la pérdida de un hijo. A veces esa muerte se produce tras una larga enfermedad, otras, tras un periodo corto de tiempo y, en ocasiones, el fallecimiento es repentino, sin que podamos prever nada ni tener conciencia de la realidad de la muerte de un hijo.

Afrontar la muerte de un hijo

Cuando unos padres tienen que enfrentarse al fallecimiento de uno de sus hijos, el dolor es muy intenso, la redefinición de la familia es muy complicada y el dolor se apodera de todas las situaciones cotidianas.

Para la familia es muy difícil dejar de pensar en las cosas que no va a poder hacer su hijo en cualquier contexto: no va a abrir los regalos de Navidad, no va a examinarse, no va a volver a ir de campamento, no va a celebrar su cumpleaños, no va a… La vida se llena de “noes” y de situaciones en las que la ausencia se hace enorme. Continue reading

El duelo infantil en el aula: Cuando las notas del niño empeoran

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

 

En artículos anteriores hemos hablado de algunos de los síntomas que indican que el duelo infantil puede estar complicándose. Entre los signos del duelo complicado en niños podemos encontrar la bajada del rendimiento académico, un tema sobre el que nos centraremos con más detalle a continuación.

El duelo es un período vital muy estresante. Sin embargo, no hay que entender este estrés como el estrés laboral, en el sentido de tener demasiado trabajo y la sensación de no llegar a todo. Lo que implica el estrés del duelo es que tenemos que hacer frente a tantas demandas, tanto a nivel ambiental como emocional, que todo ello termina generándonos una sensación de agotamiento. Continue reading

Duelo infantil: Cómo explicar a los hijos la muerte inesperada de otro niño

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

No es habitual, pero a veces puede producirse el fallecimiento de un niño durante un procedimiento rutinario, le sobreviene una muerte súbita cuando estaba sano o, incluso, puede fallecer en circunstancias trágicas como un accidente o un homicidio.

Estas situaciones generan una gran confusión entre los demás menores de su entorno y, así, es frecuente encontrar:

  • Hermanos que esperan el regreso del fallecido sin entender qué ha pasado.
  • Compañeros de clase que no comprenden qué ha ocurrido porque lo vieron hace poco.
  • Amigos y familiares incapaces de dar una respuesta a los niños de la casa.
  • Incapacidad para entender la pérdida, porque nadie sabe qué ha pasado.

Casos difíciles en el duelo infantil

A lo largo de nuestra práctica profesional nos hemos encontrado situaciones realmente duras y a menudo inexplicables. Estos son algunos casos que hemos atendido recientemente:

  • Un menor fallecido en el Retiro mientras paseaba con su padre por la caída de un árbol.
  • Una gemela idéntica que, tras someterse a un procedimiento médico poco invasivo para completar un diagnóstico, fallece durante la intervención.
  • Un menor fallecido después de una operación rutinaria de anginas, apendicitis, cardíaca, sin riesgo aparente.
  • Un alumno de primaria que, tras encontrarse mal el viernes, fallece inesperadamente durante el fin de semana.
  • Muerte súbita de un adolescente en un autobús escolar durante una excursión.
  • Fallecimiento de un menor haciendo deporte.

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Cómo atender el duelo complicado en niños

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En general, más del 90% de las personas están preparadas para superar un duelo. En el caso de los niños, mi experiencia me dice que están más que preparados para sobrevivir a la pérdida. Su instinto de supervivencia prima por encima de cualquier otro. Y, ante cualquier muerte -por traumática que sea, por muchos cambios que implique-, suelen resolver el duelo con mucha más facilidad y velocidad que la mayoría de los adultos que solemos atender en FMLC.

Normalmente la experiencia de duelo en los niños suele estar guiada por un adulto, que quiere hacer las cosas bien y trata de preservar el bienestar de los más pequeños ante una muerte. Por este motivo, no es habitual que el duelo infantil se complique. Lograrlo implica mantener muchas rutinas a base de esfuerzo. Recordemos que el adulto que cuida al niño seguramente se haya visto también afectado por ese duelo.

El duelo complicado en menores

Sin embargo, en un porcentaje muy pequeño de menores el duelo puede estancarse o complicarse, sobre todo en adolescentes. La adolescencia es quizá uno de los momentos más vulnerables. Al haber adquirido el pensamiento adulto, a veces los menores manejan la muerte en las mismas dimensiones que nosotros, lo que implica una doble tarea: por un lado, entender la muerte en todas sus dimensiones y, por otro, asumir tareas propias de un adulto en duelo.

Normalmente, en los adolescentes el duelo se puede estancar en situaciones concretas, por ejemplo: Continue reading