Superar el duelo: Cuando un hijo ejerce como padre de sus padres

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Ilustración de Malagón.

Recientemente he escuchado las declaraciones del cantante Dani Martín acerca de la muerte de su hermana Miriam, que él describe como un hecho que le cambió la vida. Según Martín, en ese momento se convirtió en el padre de sus padres, porque tras el fallecimiento de su hija no eran capaces de cuidar de sí mismos.

Al rememorar estos duros momentos, Martín no se expresa con rencor ni tristeza, sino como un adulto que ha asumido el cuidado de sus progenitores de forma responsable, en un momento de su vida en la que ellos son incapaces de atender sus necesidades.

A menudo nos encontramos en terapia esta situación que tan bien describe el cantante: hijos que asumen en muchos aspectos el cuidado de sus padres tras la pérdida de un ser querido, porque detectan esa necesidad de cuidado que sus progenitores son incapaces de llevar a cabo.

Reacciones protectoras de los niños en duelo

Cuando una muerte impacta a toda la familia, es habitual que los padres queden devastados. Ese dolor no les es ajeno a los más pequeños de la familia que, a diferencia de Dani Martín, muchas veces no son conscientes de lo que están haciendo, sino que sólo intentan mejorar en lo que pueden el clima familiar. En este contexto podemos presenciar en los niños comportamientos como:

Cómo afecta a los hijos el duelo de los padres

Los menores perciben la tristeza de los mayores, de sus progenitores, de los abuelos, de los adultos que sufren una pérdida y no son capaces de reponerse… No es que esta pena no esté justificada, pero en ocasiones nos encerramos en nuestro pesar y nos olvidamos de cubrir no sólo nuestras necesidades, sino también las de los niños.

Es frecuente escuchar a los adultos en duelo formular expresiones como éstas:

  • “Para nosotros la vida se ha terminado”.
  • “Ya nunca vamos a poder sonreír”.
  • “Nunca volverá a haber Navidades de nuevo en nuestra vida”.
  • “No voy a celebrar nada, porque no hay nada que celebrar”.

Es normal sentir eso, pero a veces perdemos de vista a los niños de la familia, que a pesar de compartir nuestro dolor también quieren celebrar las Navidades, sus cumpleaños -porque siguen cumpliendo años a pesar que otros parientes no-, sus éxitos… y hacen mil cosas para intentar que sus padres estén bien y recuperar algo de felicidad en sus vidas.

La importancia de mantener las rutinas del niño en duelo

Aunque las celebraciones durante el duelo suelen suponer un esfuerzo sobrehumano para los dolientes, no hay que perder de vista a los niños y sus necesidades. El motivo es que, si esta dinámica se establece en el tiempo, los menores terminarán por no ser capaces de expresar sus emociones, de organizarse, y se sentirán en parte responsables de nuestro malestar, puesto que hagan lo que hagan no consiguen recuperar la normalidad en sus vidas.

Por eso volvemos a insistir en que, tras la muerte de un ser querido, es fundamental que los niños recuperen la normalidad cuanto antes: sus costumbres, sus horarios. Esto debe ser una norma. Así, poco a poco, facilitaremos que puedan vivir momentos y experiencias agradables, llegando incluso a acompañarlos y a reconocer que su vida continúa. Esta es la dirección correcta del duelo. Es cierto que es difícil, cuesta. Por eso, a veces hace falta pararse y buscar apoyo profesional, aunque sólo sea para ayudar a los más pequeños o a los adolescentes de la casa.

Para saber más sobre la atención del duelo infantil, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores en vuestro centro educativo (a través de este proyecto) o descargar gratis nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org