El duelo infantil: La metáfora de la pelota de playa

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

A menudo los psicólogos hacemos uso de metáforas para referirnos a problemas que traen los pacientes. Hoy vamos a hablar de una metáfora, propuesta por Steven Hayes, que puede aplicarse a muchos casos de niños en duelo por la muerte de un ser querido.

Vamos a imaginarnos que estamos tranquilamente en una playa o en una piscina. De pronto, empiezan a aparecer pensamientos y emociones muy desagradables: dolor por la ausencia de nuestro ser querido, tristeza, nostalgia, ansiedad, miedo, enfado, pensamientos de no tener nada por lo que vivir… Todas estas emociones y pensamientos se meten dentro de una gran pelota de playa. Esta pelota nos recuerda todo lo doloroso y desagradable que tenemos: ¿Qué podemos hacer con ella? Lo que intentamos es meterla debajo del agua para que no se vea. Una vez sumergida, todo está bien: la piscina o la playa vuelven a ser como eran antes, salvo por el hecho de que estamos esforzándonos mucho en intentar mantener la pelota bajo el agua. Además, tampoco podemos nadar o jugar, porque en el momento en el que lo hagamos, la pelota volverá a emerger a la superficie.

La evitación del dolor tras una pérdida

Muchos niños en duelo se ven en sus piscinas con sus correspondientes pelotas de playa, y, en algunos casos, optan por intentar sumergirlas. Ocultan lo que sienten, lo ignoran y aparentan que no ha pasado nada. Esto se debe a que les faltan las herramientas necesarias para gestionar las emociones y los pensamientos que hay dentro de la pelota, y así ir deshinchándola poco a poco. Continue reading

El duelo infantil y las distorsiones cognitivas [III]

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

En artículos anteriores hablábamos de las tendencias de pensamiento que cambian nuestra manera de percibir la realidad durante el duelo. Decíamos que en la mente del doliente aparecen una especie de “gafas cognitivas” que cambian su forma de mirar lo que le pasa o lo que sucede alrededor. ¡Terminemos de conocer estas gafas!

Sabemos ya el nombre de muchas y cómo funcionan. Durante el duelo la realidad causa mucho dolor, ya que la ausencia del ser querido provoca una marea de emociones desagradables que cambian la forma en que los niños perciben la realidad. Por eso, involuntariamente se ponen unas gafas que les impiden ver la realidad tal y como es. Estas gafas se conocen como distorsiones cognitivas.

Estas gafas o distorsiones nos provocan sufrimiento: parte del dolor que sienten los niños durante el duelo depende de cómo perciben la realidad.

Distorsiones cognitivas comunes: los pensamientos tiranos

Se denominan “las gafas de la tiranía” porque dan órdenes en vez de expresar deseos o intenciones. No es lo mismo decir “Tengo que sacar mejores notas” que “Quiero sacar mejores notas”, o “Voy a sacar mejores notas”. Aunque las tres frases se refieran al mismo concepto, se aproximan desde puntos muy distintos.

Un niño con las gafas de la tiranía sentirá que nunca es suficientemente bueno. Además, en el duelo es muy común encontrarse estas gafas centradas en el pasado: en vez de “tengo que” o “debería”, es normal encontrar “tendría que haber” o “debería haber”. Esta forma de hablar hace mucho daño, ya que el pasado no se puede cambiar. Pensamientos como: “Tendría que haber sido mejor hijo” o “Debería haberme portado mejor” son losas que nos echamos a la espalda: nos hacen sentir insuficientes y culpables.

Cuando un niño lleva puestas estas gafas de la tiranía, podemos ayudarle insistiendo en que modifique el verbo: de “Tengo que” a “Quiero” o “Voy a”. Si lleva las gafas centradas en el pasado, hemos de recordarle que nadie es perfecto y que todos cometemos errores, pero que su ser querido estaba orgulloso de ellos, o satisfecho. Un pequeño truco con el que algunos niños enganchan muy bien es decirles que, si no lo saben conjugar, no lo deben decir: “Quiero portarme mejor” es un claro presente de indicativo, mientras que “Debería haberme portado mejor” es… ¿?

El duelo infantil y la inferencia arbitraria

También denominada “las gafas de los adivinos”. En este grupo tenemos dos tipos de gafas:

  • Las gafas de la telepatía. Estas gafas nos hacen creer que sabemos lo que piensan los demás. Podemos encontrarlas en niños que dicen cosas como: “Me han invitado por pena”, “Todos me miran y sé que hablan de mí a mis espaldas”, “Papá no estaba orgulloso de mí cuando se murió”… Son unas gafas que distorsionan la realidad ya que es imposible leer los pensamientos de los demás.
  • Las gafas de bola de cristal. Estas gafas nos hacen pensar que sabemos lo que va a pasar en el futuro. Un niño con estas gafas dirá cosas como: “Nadie me va a querer nunca”, “Voy a estar solo siempre”, “No quiero salir porque voy a ponerme a llorar”, etc. Decimos que son unas gafas que nos engañan, porque nadie sabe con certeza qué va a ocurrir.

Cuando un niño lleva puesto este tipo de gafas, le ayuda que nos pongamos nuestras batas de científicos y estudiemos qué pruebas tiene para afirmar lo que dice. Le preguntaremos si siempre acierta cuando intenta adivinar lo que piensa la gente, si alguna vez ha profetizado algo que no se ha cumplido… para hacerles ver no pueden saber si lo que piensa va a ocurrir realmente: puede que sí, pero probablemente no.

La tendencia a la etiquetación en los niños en duelo

Las últimas gafas que vamos a analizar son “las gafas de las etiquetas”. Con ellas puestas vamos colocando etiquetas -generalmente dañinas- a nosotros mismos y a los demás. En menores en duelo las solemos encontrar cuando afirman cosas como: “Soy el raro de clase”, “Soy tonto”, “Soy un mal hermano”, “Soy un paquete”, “Los demás son unos imbéciles”, etc.

Estas gafas constituyen un atajo, ya que para un niño es más fácil decir “Soy el raro de clase” que “Soy la única persona que ha sufrido una muerte y me hace sentir distinto”; o “Soy tonto” en lugar de “Estoy frustrado porque no puedo concentrarme al estudiar”. Estos atajos implican asumir que uno es lo que uno hace, cuando no es así.

Además, son atajos directos a una trampa. Al decir: “Soy un paquete” estoy diciendo que no tengo remedio porque es muy difícil cambiar cómo soy. Sin embargo, si digo: “Hoy he jugado mal porque estaba distraído”, estoy hablando de algo puntual que sí que tiene solución. Si un niño lleva estas gafas, podemos ayudarle recordándole la distinción entre ser y hacer: una vez sepamos qué hace para sentir que es así, podremos abordar lo que realmente le preocupa y hablarlo, o intentar solucionarlo.

Pautas para abordar el duelo infantil

Con esto concluimos el repaso a las distorsiones cognitivas en el duelo infantil. El primer paso para quitarse cualquiera de estas tres gafas siempre es darse cuenta de que las llevamos puestas. Por eso, como adultos conviene que se las señalemos al niño si somos capaces de detectarlas. Así ayudaremos a la elaboración del duelo infantil, reduciendo los efectos de las distorsiones cognitivas.

Para saber más sobre la atención del duelo infantil, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores en vuestro centro educativo (a través de este proyecto) o descargar gratis nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org

El duelo infantil y las distorsiones cognitivas [II]

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

En el post anterior a este, hablábamos de cómo hay ciertas tendencias de pensamiento durante el duelo que pueden alterar nuestra forma de percibir la realidad: son “gafas” cognitivas que cambian nuestra forma de mirar lo que sucede a nuestro alrededor. En este artículo continuaremos explorando las distorsiones cognitivas en relación al duelo infantil.

Durante el duelo, estas gafas distorsionan la forma de los niños (y los adultos) de distinguir la realidad que les rodea. En el transcurso de este proceso, la realidad se torna hostil, desagradable, dañina, desapacible…

En el campo de la psicología, estas “gafas” se denominan “distorsiones cognitivas” y ya comenzamos a hablar de ellas en el post anterior. Lo que defiende esta teoría, es que parte de nuestro dolor emana de cómo interpretamos la realidad: no es únicamente lo que vemos, sino cómo lo miramos.

Continue reading

Distorsiones cognitivas en el duelo infantil [I]

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

Hemos comentado en varios posts, cómo la muerte de un ser querido altera nuestra percepción de la realidad y nuestra manera de acercarnos a ella: hay una pérdida de sentido, aumenta nuestro pesimismo, hay actividades que nos dan más pereza… En ese sentido, cabe resaltar que los niños tampoco son ajenos a este cambio. En esta ocasión, analizaremos cómo afectan las distorsiones cognitivas al duelo infantil.

El duelo cambia nuestra forma de discernir e interpretar la realidad. Durante este proceso, sobre todo en las primeras etapas, la realidad se torna hostil, desagradable, dañina, desapacible… Sin embargo, ¿podría ser que la realidad no es (del todo) lo que nos hace daño, sino la forma en la que la miramos? A lo largo de los siguientes posts, abordaremos una serie de errores que tendemos a cometer al interpretar la realidad. En esencia, se trata de formas erróneas de procesar la información de nuestro entorno.

En el campo de la psicología, estas malinterpretaciones se denominan distorsiones cognitivas y fueron propuestas por Aaron Beck en 1979. Lo que Beck nos quiere decir, es que parte de nuestro dolor, emana de cómo interpretamos la realidad. Es decir, no es únicamente lo que vemos, sino cómo lo miramos. Las distorsiones cognitivas vendrían a ser unas gafas polarizadas, que sólo nos muestran ciertos datos de la realidad, llevándonos a error.

Continue reading

El duelo infantil en el aula: Cuando las notas del niño empeoran

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

 

En artículos anteriores hemos hablado de algunos de los síntomas que indican que el duelo infantil puede estar complicándose. Entre los signos del duelo complicado en niños podemos encontrar la bajada del rendimiento académico, un tema sobre el que nos centraremos con más detalle a continuación.

El duelo es un período vital muy estresante. Sin embargo, no hay que entender este estrés como el estrés laboral, en el sentido de tener demasiado trabajo y la sensación de no llegar a todo. Lo que implica el estrés del duelo es que tenemos que hacer frente a tantas demandas, tanto a nivel ambiental como emocional, que todo ello termina generándonos una sensación de agotamiento. Continue reading

Cuando el duelo infantil duele el doble

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Durante nuestra infancia la vida está llena de actividades, planes, amigos, aprendizajes y multitud de cosas que mantienen al niño conectado con la vida, eso hace que los duelos infantiles sean más fáciles de sobrellevar.

Pero también existe una gran desventaja y es que, cuando los niños sufren la muerte de un ser querido, no están exentos de otras pérdidas que pueden sobrevenir, o de otras situaciones dolorosas que pueden complicar el duelo que están tratando de resolver.

Las pérdidas del niño en duelo

A lo largo de nuestra experiencia profesional, a menudo nos hemos encontrado con situaciones similares a estas:

En general, nos referimos a situaciones en las que la muerte sucede en circunstancias violentas y se percibe como muy injusta, o casos en los que surge una situación grave de salud o un duelo mientras se trata de procesar otro y el menor que empezaba a reintegrarse en la normalidad se enfrenta a una nueva situación difícil de encarar. Continue reading

Cuando el duelo infantil despierta viejos miedos en el niño

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En ocasiones, la muerte de un ser querido llega de manera inesperada, se produce en momentos complicados para la familia, o bien se juntan varias pérdidas en un corto periodo de tiempo. También ocurre que simplemente la pérdida aparece por primera vez en la vida de un niño y le genera miedo.

Tras la pérdida de un familiar, es habitual que en los niños menores de diez años se dé un repunte de los miedos. Algo ha generado un cambio importante: tienen dudas acerca de su seguridad, no saben si va a volver a ocurrir algo así, creen que sus padres pueden estar en peligro… Todo esto hace que crezcan algunas conductas de miedo que ya se habían superado y vuelven de manera intensa, generando una situación muy complicada para la familia y para el niño.

Los miedos del niño en duelo

Cuando un niño sufre un reputen de sus miedos durante el duelo, los temores más habituales que manifiesta son:

  • Miedo a la oscuridad.
  • A quedarse solo.
  • A dormir solo.
  • Inquietud ante el retraso de un progenitor.
  • A ser regañados.
  • A ponerse enfermos.
  • A que algún familiar esté enfermo.
  • A hacerse pruebas médicas.
  • A que otros familiares se hagan pruebas médicas.

Si uno o varios de estos miedos repuntan en intensidad, esto tiene que ver con el cuidado y la protección. Cuando el niño experimenta una muerte siente que el mundo que conocía se tambalea y que, sin control, esa situación puede repetirse.

Lo habitual es que -pasado un tiempo y con el apoyo de los adultos de su entorno- el menor se vea capaz de recuperar poco a poco sus actividades anteriores. Cuando empieza a comprobar que no pasa nada, el niño ve que puede lograr sus objetivos y consiguen recuperar el estado de calma necesario para hacer frente a sus miedos. Continue reading

Qué ocurre cuando el duelo infantil tarda en manifestarse

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Una cuestión que comento a menudo a los padres cuando me consultan sobre el duelo infantil es que éste es como un boomerang: que lo lanzas y no sabes cuándo va a volver. Si tiene que salir, sale, pero no necesariamente en el momento, sino cuando puede salir.

En ocasiones hay muertes que hacen que el niño o el adolescente no reaccione.

A veces el menor no es ni consciente del proceso que se inicia y otras tiene tantas demandas o hay tantas limitaciones en ese momento que no puede vivir el duelo.

Situaciones en las que el duelo infantil no se manifiesta

Continue reading

Problemas asociados al duelo en niños y adolescentes

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Es habitual que el duelo en niños y adolescentes no se manifieste de la misma manera que el duelo adulto, es decir: estamos acostumbrados a ver a adultos profundamente tristes, deprimidos, paralizados, etc, tras sufrir la pérdida de un ser querido, pero en los menores esas situaciones pueden ser muy diferentes y manifestarse de otras maneras a las que hay que prestar una atención especial.

El único punto en común entre las diferentes situaciones de las que vamos a hablar es el fallecimiento de alguien significativo para el niño o el adolescente, ya sea un progenitor, un hermano, un amigo, un abuelo, alguien cercano a la familia… A partir de esa pérdida, podemos encontrarnos asociados al duelo los siguientes problemas:

Dificultad para integrarse en el colegio tras la muerte de un ser querido

Puede darse la situación de que el niño o el adolescente no quiera volver al colegio después del fallecimiento. Esto puede ocurrir tras un periodo de duelo en el que el menor ha permanecido en casa, o bien si el fallecimiento ha sucedido durante las vacaciones escolares. Es más frecuente en adolescentes y manejar la negativa a acudir al colegio puede hacerse complicado.

Normalmente esto se da en niños vulnerables, ya sea porque no se sentían del todo a gusto en el colegio o porque no tienen un grupo de amigos íntimos. O porque se sienten muy diferentes y desconectados de los intereses de los iguales. Es probable que, a medida que no logra reincorporarse al colegio, nos encontremos ante una fobia escolar que debe ser tratada como tal, sin perder de vista qué es lo que la motivó.

Miedos exagerados durante el duelo infantil

Este caso suele producirse en niños que ya eran algo miedosos: tras la pérdida, veremos que de nuevo surgen inseguridades. Eso se debe a que se viven de manera vulnerable y ponen en duda la seguridad y sus capacidades. Es habitual que repunten los miedos a la oscuridad, a quedarse solos, a dormir solos, a hacer recados de manera autónoma, etc. Continue reading

Aspectos preocupantes en el duelo infantil y juvenil

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Sois muchos los padres que, tras haber experimentado la pérdida de un familiar, nos expresáis vuestras dudas sobre si las emociones y comportamientos de vuestros hijos son normales o debéis alarmaros y estar pendientes.

En este artículo vamos a tratar de responder a esa inquietud de la forma más completa posible, para que podáis decidir si lo que viven es normal o puede ser preocupante.

Síntomas a los que prestar atención

Cuando en la vida de un niño tiene lugar un fallecimiento significativo, es habitual que el menor manifieste una amplia gama de conductas, síntomas o comportamientos que, lejos de preocuparnos, debemos considerar normales. Estos son algunos ejemplos:

  • – Miedos: A dormir solos, a apagar la luz, a quedarse solos en casa…
  • – Problemas relacionados con el sueño: Ya sea para conciliarlo o para mantenerlo. También podemos encontrarnos pesadillas relacionadas con la muerte o con morir.
  • – Bajada del rendimiento académico: Puede darse una bajada en las notas o del rendimiento en niños.
  • – Problemas de concentración y de memoria: Son más propensos a olvidarse los deberes, a dejarse cuadernos o el material escolar. Se olvidan de apuntar en la agenda cosas relevantes, tienden a no recordar fechas significativas, etc.
  • – Ansiedad de separación: Les cuesta separarse de otras figuras significativas por temor a que les pase algo mientras no están, sobre todo a los más pequeños.
  • – Síntomas de ansiedad: Problemas estomacales, sudoración, respiración agitada…
  • – Temor ante la propia muerte y la posibilidad de que mueran sus demás seres queridos.
  • Regresiones como volver a coger el chupete, requerir ayuda para vestirse, piden que les vuelvan a dar la comida en un biberón o que se la den, tienen problemas con el control de esfínteres…
  • – Problemas de concentración y de memoria, especialmente en el aula. Pequeños errores en trabajos, exámenes, tienden a olvidar cosas que antes hubieran sabido sin problema.
  • – Emociones disfóricas como tristeza, ira o enfado.
  • – Alternancia emocional: Podemos encontrar que un niño con temperamento extremadamente triste que alterna con periodos de indiferencia. O, incluso, los alterna con momentos de extrema felicidad, como si nada hubiera pasado.
  • – Conductas de comprobación muy parecidas a las del adulto. Se sientan a esperar en la puerta, no quieren comer esperando que sea el fallecido el que venga a darles la comida, etc.
  • Reticencia a incorporarse a sus actividades cotidianas.
  • – Sentimientos y sensaciones de culpa.

Continue reading