Duelo infantil: Cuando la muerte de un ser querido conlleva cambios importantes en la vida del niño

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Hay ocasiones en las que la muerte de un ser querido trae consigo muchos cambios. A veces, tras la pérdida de un progenitor, hay familias que tienen que reestructurar sus horarios, reasignar tareas que antes hacía el fallecido, reorganizar los espacios del hogar, solicitar ayuda para el cuidado a otros familiares cercanos, reducir jornadas laborales… pero se nos olvida una circunstancia que puede afectar de forma importante a los niños: la económica.

Imaginemos diferentes escenarios:

  • Un progenitor que fallece y es el principal sostén económico de la familia.
  • Fallecimiento del único aportador económico a la familia.
  • Progenitor con trabajo autónomo o régimen especial que deja a la familia sin pensión.
  • Pensiones que no llegan a cubrir todas las necesidades porque el progenitor fallecido ganaba mucho más de lo que aporta la pensión.
  • Progenitor con una pensión de viudedad baja por la cotización e hijos que ya no estudian y pierden el derecho a la pensión.
  • Necesidades económicas imprevistas (reparaciones, dentistas, medicamentos).

Son distintos casos que, en muchas ocasiones, se añaden a la pérdida y hacen que la reorganización implique cambios en las rutinas de los niños que pueden afectar mucho a su duelo y a las consecuencias derivadas de éste.

El duelo infantil y los cambios de rutina

La falta de recursos económicos tras la muerte de un padre o madre puede hacer que los niños se vean envueltos en distintas situaciones como:

  • Cambio de colegio por la imposibilidad de asumir el coste que generaba el anterior.
  • Pérdida de actividades deportivas o extraescolares.
  • Imposibilidad de salir de vacaciones.
  • Necesidad de cambiarse de vivienda.
  • Venta de la vivienda que había sido su hogar hasta ese momento.
  • Cambio de la zona de residencia, lo que acarrea la pérdida de los amigos y el entorno.
  • Adaptación de los horarios según las necesidades laborales del cuidador.
  • Necesidad de que uno o varios hijos trabajen debido a la imposibilidad de asumir ciertas deudas o gastos.
  • Cambio en el modo de vestir.
  • Cambios en las relaciones sociales por la imposibilidad de seguir manteniendo actividades comunitarias.
  • Pérdida de actividades culturales.
  • Asunción de responsabilidades en la casa que antes eran responsabilidad del fallecido.

Cómo prevenir el duelo complicado en niños

Sabemos que a veces esta pérdida económica es sobrevenida -no hay nada que hacer ni se puede evitar-, pero también debemos ser conscientes de que, unido al duelo, va a aparecer este factor que genera inestabilidad y que puede hacer que los niños sean mucho más vulnerables tras la pérdida.

Si anticipamos o somos conscientes de que esos cambios van a suceder, es importante que tratemos de paliarlos o hacerlos de la forma más gradual posible. Así, intentaremos que los niños no pierdan sus actividades de golpe, o que no haya una mudanza inmediata. Hay que tratar de hacerlo de manera paulatina y de la forma más amable posible.

Por ejemplo: si hay que ampliar las horas de trabajo y el niño tendría que prescindir de las actividades extraescolares, trataremos de que el padre o la madre de uno de sus amigos nos haga la cobertura hasta que el menor pueda ir y venir solo.

Cómo afecta el cambio de entorno al duelo infantil

Si tras la muerte de un ser querido se hace necesario un cambio de casa y de colegio, intentaremos que sólo haya un cambio. Y una vez que el niño se haya adaptado a dicho cambio, afrontaríamos el segundo. En este caso, primero haríamos el cambio de vivienda para que el menor pueda seguir viendo a sus amigos del cole. Y luego ya buscaríamos un colegio más cercano.

Si la pérdida económica hace que no podamos viajar en vacaciones, trataremos de buscar alguna actividad para que el niño disfrute y descanse en verano, y no tenga que quedarse encerrado en casa todo ese tiempo. Es cierto que a veces hay que hacer cambios porque son imprescindibles. Pero, si se pueden graduar, los niños suelen tolerar mejor la pérdida cuanto menos alteremos sus rutinas.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto)  o descargar gratis  nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org

5 cosas que deben preocupar a un profesor ante un alumno en duelo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Debido a su trabajo, los profesores están en contacto con muchos niños y familias, por lo que es lógico pensar que antes o después van a encontrarse con una situación de duelo en el aula: desde las más naturales, como que fallezca un abuelo, hasta otras más inesperadas como la pérdida de un progenitor, la muerte de un hermano, o incluso el fallecimiento de un compañero.

A menudo los educadores nos comentan que, hasta que no tiene lugar un suceso de este tipo, jamás se plantean la necesidad de abordar ese tema o de buscar información o unas directrices sencillas para “salir del paso”. Es razonable pensar que todos querríamos evitar esa situación, pero en muchos casos no es posible, por eso os dejamos algunas cuestiones prácticas que puedan guiar a los maestros en esas situaciones.

Preparar la vuelta a clase del niño en duelo

La vuelta de un niño en duelo al aula siempre es complicada: aparecen muchos miedos sobre si debemos abordar el tema, preguntarle, hablarlo en grupo… en primer lugar, el profesor podría esperar al alumno en la puerta, tras haber informado previamente a la clase de lo sucedido.

Ahora mismo, gracias a la tecnología, casi toda la gente se entera de los acontecimientos importantes de forma inmediata, así que es probable es que para entonces los niños ya lo hayan averiguado de un modo u otro. Si no lo saben, conviene preguntar al alumno en cuestión cómo prefiere hacerlo: si quiere ser él quien comunique a los compañeros su pérdida o si prefiere que sea el profesor quien dé las explicaciones sobre el fallecimiento.

Cuando nos encontremos por primera vez con el alumno, le diremos que sabemos lo que ha pasado, que nos comunique cualquier cosa que le preocupe o que necesite y que, hasta que todo se normalice, habrá algunas cosas excepcionales que puede hacer. Tranquilizaremos sus conductas dependientes y le diremos que entendemos que manifieste emociones como tristeza o enfado, que estamos ahí para ayudarle y que si necesita algo nos lo puede decir, que estaremos pendientes de él.

Valorar acciones excepcionales en el aula

Hay momentos en los que el niño necesitará salir, puede que porque se sienta emocionado o simplemente porque tenga ansiedad por saber si otros familiares están bien. Podemos pactar con él que pueda realizar una llamada o una salida del aula si lo necesita. También le explicaremos que este permiso es excepcional, temporal y que trataremos de que recupere la normalidad poco a poco.

Además, podemos sentarle cerca de un compañero que pueda ayudarle y con quien se sienta protegido si es lo que requiere en ese momento. Continue reading

Aspectos preocupantes en el duelo infantil y juvenil

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Sois muchos los padres que, tras haber experimentado la pérdida de un familiar, nos expresáis vuestras dudas sobre si las emociones y comportamientos de vuestros hijos son normales o debéis alarmaros y estar pendientes.

En este artículo vamos a tratar de responder a esa inquietud de la forma más completa posible, para que podáis decidir si lo que viven es normal o puede ser preocupante.

Síntomas a los que prestar atención

Cuando en la vida de un niño tiene lugar un fallecimiento significativo, es habitual que el menor manifieste una amplia gama de conductas, síntomas o comportamientos que, lejos de preocuparnos, debemos considerar normales. Estos son algunos ejemplos:

  • – Miedos: A dormir solos, a apagar la luz, a quedarse solos en casa…
  • – Problemas relacionados con el sueño: Ya sea para conciliarlo o para mantenerlo. También podemos encontrarnos pesadillas relacionadas con la muerte o con morir.
  • – Bajada del rendimiento académico: Puede darse una bajada en las notas o del rendimiento en niños.
  • – Problemas de concentración y de memoria: Son más propensos a olvidarse los deberes, a dejarse cuadernos o el material escolar. Se olvidan de apuntar en la agenda cosas relevantes, tienden a no recordar fechas significativas, etc.
  • – Ansiedad de separación: Les cuesta separarse de otras figuras significativas por temor a que les pase algo mientras no están, sobre todo a los más pequeños.
  • – Síntomas de ansiedad: Problemas estomacales, sudoración, respiración agitada…
  • – Temor ante la propia muerte y la posibilidad de que mueran sus demás seres queridos.
  • Regresiones como volver a coger el chupete, requerir ayuda para vestirse, piden que les vuelvan a dar la comida en un biberón o que se la den, tienen problemas con el control de esfínteres…
  • – Problemas de concentración y de memoria, especialmente en el aula. Pequeños errores en trabajos, exámenes, tienden a olvidar cosas que antes hubieran sabido sin problema.
  • – Emociones disfóricas como tristeza, ira o enfado.
  • – Alternancia emocional: Podemos encontrar que un niño con temperamento extremadamente triste que alterna con periodos de indiferencia. O, incluso, los alterna con momentos de extrema felicidad, como si nada hubiera pasado.
  • – Conductas de comprobación muy parecidas a las del adulto. Se sientan a esperar en la puerta, no quieren comer esperando que sea el fallecido el que venga a darles la comida, etc.
  • Reticencia a incorporarse a sus actividades cotidianas.
  • – Sentimientos y sensaciones de culpa.

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Superar el duelo: ¿Es malo llorar delante de mis hijos?

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Tras el fallecimiento de un ser querido en la familia, es habitual sentir una gran tristeza y dolor, ambas emociones que normalmente van acompañadas de lágrimas: porque se echa de menos, por la pérdida, por la soledad, por el sufrimiento, por todo el camino recorrido juntos, porque no vamos a ver a esa persona nunca más… Existen mil motivos para estar tristes y llorar.

Sin embargo, hay ocasiones en las que, a pesar de esa tristeza, a los adultos les surge la duda de si es conveniente llorar delante de los niños, o si los niños deben saber que estamos tristes o debemos mostrarles esas emociones que rodean la muerte. Esas dudas suelen venir generadas por alguna de las siguientes situaciones:

Hay mil razones por las que creemos que llorar va a ser perjudicial para los niños y se nos olvida que, si no lloramos, a veces transmitimos otras cosas que, si nos paramos a pensarlas, están muy lejos de aquello que queremos transmitir. Continue reading

Una situación difícil: Atender el duelo infantil en el colegio el Día del Padre

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Se acerca una fecha muy temida para las personas que trabajan con niños o para las madres de niños o niñas que han perdido a su papá: hablamos del Día del Padre, una fecha que se celebra tanto desde la televisión como en el colegio, y recuerda un día que tal vez algunas personas no quieran celebrar o no sepan qué hacer tras la pérdida sufrida.

Para los más pequeños, a quienes se suele animar en el colegio para que realicen una manualidad a modo de regalo para el Día del Padre, es un momento complicado. Normalmente ocurre que en clase, durante una o dos semanas antes de la fecha, les van pidiendo material. Se proponen ideas y finalmente se decide elaborar un obsequio simbólico para regalar a los padres ese día.

El duelo infantil en el aula

Muchos profesores que suelen realizar estas actividades nos preguntan qué pueden hacer en esa fecha señalada, cuando en su clase hay un alumno que no tiene padre porque ha fallecido. A estos docentes les preocupa que realizar esa actividad haga que estos alumnos se sientan diferentes. O que les cause dolor su recuerdo o no poder entregárselo a su padre. A menudo lo que hacen es plantearles la actividad, pero dirigiendo el regalo a otras personas. por ejemplo: le dicen al niño que puede hacerlo para su abuelo, su mamá, o algún hermano mayor.

Otros, atemorizados por el impacto que puede tener en el alumno el hecho de recordar a su padre fallecido o no saber qué hacer con el obsequio en cuestión, deciden no hacer la actividad que tradicionalmente se suele realizar en los centros escolares. Continue reading

Los derechos del niño en duelo (II)

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En artículos anteriores hemos hablado de algunos derechos que tienen los niños en duelo, los cuales debemos tener en cuenta siempre cuando se produce una muerte en la familia.

En este nuevo post seguimos analizando estos derechos del niño tras una pérdida, con el fin de ayudar a padres y profesores a no enfocar el proceso de duelo infantil de la misma manera que el de un adulto, ni basarlo en las necesidades propias o en lo que pensamos que necesitan los niños tras el fallecimiento de un ser querido.

5. Tengo derecho a estar molesto

Recuerda que es normal que me haya enfadado con lo que ha pasado: es lógico que me sienta perdido y mis reacciones no sean agradables. A veces trataré de estar solo, no me agobies, dame espacio, necesito cierta distancia para poder tranquilizarme.

No des mucha importancia a esas reacciones: puede que tú también las tengas, pero que las manifiestes de otro modo que te parece más adecuado.

6. Tengo derecho a tener explosiones emocionales

Es normal que tenga explosiones emocionales: pueden ser de ira, de llanto o incluso de risa. Date cuenta de que probablemente es la primera vez que experimento unas emociones tan intensas. Puede que me asusten esos sentimientos hacia la persona fallecida o hacia cómo va a ser mi vida ahora, pero recuerda que en cierto modo a ti también te dan miedo.

Es posible que te atemorice mi expresión o creas que impacta a los demás, pero no me dejes solo. Seguramente en estos momentos te necesitaré cerca, a mi lado, para que me digas que no pasa nada por esas explosiones, que las entiendes y vas a estar a mi lado. No me hagas sentir que te alejas, eso no me ayuda.

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Duelo infantil: 7 signos de alerta en niños que no podemos perder de vista

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Es cierto que a menudo repetimos en nuestros artículos que cada duelo es único, que no podemos hablar de generalidades en lo relativo a las reacciones de individuales y que, tras la muerte de un ser querido, casi todo lo que pasa en los niños es normal y como tal debe de tomarse.

La verdad es que, aunque no podemos señalar comportamientos, actitudes, emociones concretas que sean signo inequívoco de problemas, sí podemos prestar atención a aquellas que, de no resolverse, generarán más problemas de cara a la elaboración del duelo y al futuro. A continuación os resumimos algunos de los signos de duelo en menores ante los que conviene estar alerta.

Insomnio en niños en duelo

Cuando un niño tiene insomnio, ya se manifieste como incapacidad para conciliar el sueño, con muchos despertares por la noche o levantándose antes, suele indicar un problema.

El insomnio puede deberse a miedos, nerviosismo, o simplemente al cambio de rutinas. Si el sueño del menor no se normaliza en un tiempo prudencial, es conveniente consultar con un especialista. El motivo es que este tipo de trastorno influye negativamente en el desarrollo de los niños.

Miedo exagerado al abandono

Con esto nos referimos a la incapacidad física de los pequeños para separarse de otros seres queridos, por miedo a que les suceda algo. Esto puede impedir el desarrollo de las actividades cotidianas o dificultarlas de manera exagerada.

Cuando hablamos de miedo no nos referimos al miedo lógico que aparece tras la pérdida, sino a un miedo exagerado y llamativo que se englobaría dentro de la ansiedad de separación de los más pequeños: serían incapaces de ir a jugar, de mantenerse alejados de sus figuras de apego, mostrarían una gran incomodidad en el colegio, etc.

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Características y atención del duelo traumático en niños

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Una de las frases que más escuchamos quienes trabajamos en el ámbito del duelo infantil es que “hay que tener mucho cuidado porque los niños se pueden traumatizar“.

Estas frases suele emitirlas un adulto que ha tenido una experiencia negativa con la muerte y, por ejemplo, confiesa que, desde que vio a un difunto o fue al tanatorio por primera vez, se traumatizó y ya no ha vuelto a hacerlo, o no ha vuelto a ser lo mismo y tiene miedo de que eso les ocurra a sus hijos.

A todos estos adultos les explicamos que no es tan fácil traumatizar al niño, que esa experiencia no tiene por qué ser tan negativa y que seguramente se deba a que se lo explicaron mal, o esperaba otra cosa, o sencillamente nadie le explicó lo que iba a suceder o ver.

Factores que contribuyen al duelo traumático

Aunque es muy difícil que nos enfrentemos al caso de un niño que atraviese un duelo traumático, sí es cierto que hay factores que pueden provocar esta situación. Estas son algunas experiencias que hemos visto en terapia y que pueden resultar traumáticas para los menores, si bien no dependen exclusivamente de la pérdida:

Como decíamos, el duelo sea traumático no depende en exclusiva de cómo haya fallecido el ser querido, también influyen las habilidades del niño y de quienes le rodean, las experiencias previas, la red de recursos disponible, quién estaba a su lado, el tipo de pérdida (no es lo mismo perder a un progenitor que a toda la familia), la cantidad de cambios a las que se vea sometido, etc.

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Cómo afecta a los niños el duelo de los padres

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Nos hemos animado a escribir este artículo porque, con mucha frecuencia, a nuestra consulta no sólo acuden menores en duelo, sino que tras ellos suele haber uno o varios adultos en duelo, que influyen en la recuperación y retorno a las actividades normales del niño.

Cuando se produce una muerte en el seno de una familia, son muchos los ajustes que hay que hacer y a menudo las reacciones emocionales no solo son intensas, sino duraderas. En las familias donde hay niños o adolescentes, el duelo les afecta de manera especial, pero no exclusivamente por la muerte del ser querido, sino también porque en ocasiones a la pérdida también se une el malestar de otros miembros que les rodean.

El duelo adulto vs. el duelo infantil

Hay que darse cuenta de que los menores pueden verse afectados por el duelo a dos niveles. Por ejemplo, si fallece un progenitor, el niño se habrá quedado sin su padre o madre, pero al mismo tiempo el progenitor superviviente estará afectado por su propio duelo. Si fallece un hermano, los padres estarán profundamente tristes por la pérdida de su hijo, mientras que el niño estará además afectado por la pérdida de su hermano. Lo mismo ocurre si fallece un abuelo, un tío… Hay decenas de ejemplos de pérdidas que van a afectar doblemente a los niños.

Aunque es cierto que el adulto se ve sumido en un proceso de duelo, conviene conocer su manera de comportarse con el niño y todo aquello que pueda influir de manera positiva y negativa en el duelo del niño.

Cómo influye en los menores la tristeza de los adultos

A menudo los niños reaccionan a la tristeza de su entorno, sobre todo en los más pequeños: se muestran tristes porque los adultos cercanos están tristes, así que, aunque hayan sufrido una pérdida y estén en duelo, una parte de ellos está triste porque ven tristeza y también porque creen que es lo que se espera de ellos. Piensan que sonreír o comportarse como un niño alegre es una conducta indeseable.

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El duelo infantil y el miedo a los fantasmas

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

FMLCEl título de este artículo tal vez puede sonar un poco fantasioso, o irreal, y es posible que a algunas personas este tema les parezca absurdo a priori, pero a lo largo de nuestra experiencia profesional trabajando en el área de duelo infantil, hemos encontrado numerosos casos de niños -y no tan niños- que manifiestan miedo a que un familiar fallecido pudiera aparecerse, verlos o escucharlos.

Este pensamiento causa auténtico terror en los niños y adolescentes. Imaginad la posibilidad de que una persona muerta pudiera aparecerse ante nosotros a voluntad para comunicar cosas, desacuerdos, escuchar nuestras conversaciones o incluso para observarnos mientras dormimos, esa idea seguramente le causaría como mínimo inquietud a cualquier persona.

El duelo y el pensamiento mágico

Los adultos, por supuesto, no solemos pensar que los fallecidos van a  presentarse ante nosotros en espíritu, ya que la mente adulta es capaz de distinguir la realidad de la fantasía y del deseo, y, además, sabemos que las apariciones no son algo habitual tras la muerte de un ser querido.

Por el contrario, los niños son más propensos a mezclar realidad y fantasía, y a creer estas cosas, lo que les produce un lógico temor a que un muerto se les aparezca. Suelen venir a la consulta asustados por esta posibilidad; o suben las escaleras a toda velocidad por si el muerto decide aparecerse en ese momento; o encienden todas las luces y piden dormir acompañados. Ése es un motivo de consulta habitual en niños tras la muerte de un familiar.

Cómo explicar la muerte a los niños

Para evitar estos problemas, hay que tener en cuenta varias cosas a la hora de comunicar y explicar la muerte a los niños, para que no se compliquen al no distinguir realidad y fantasía:

  • 1. Aclarar que la persona fallecida no está en ninguna parte. Se ha muerto. No se ha ido, ni vuelve, ni está de viaje, ni ya nos reuniremos… No, aunque nuestro deseo sea ese, hay que dejarle muy claro al niño que ese ser querido no está.
  • 2. La persona fallecida no es más feliz ahora, no está descansando, no está en un lugar mejor. Los muertos no tienen sentimientos, si les decimos que está en un sitio mejor, los niños se plantearán la posibilidad de que el ser querido se canse y regrese.
  • 3. Los muertos no nos ven. No podemos decirle al niño que la persona fallecida verá sus progresos, no va a ser así, porque si le puede ver es que está cerca, en alguna parte, y a oscuras podría verles.
  • 4. Los muertos no nos oyen. Pasa lo mismo que con la posibilidad de que nos vean, es decir: los muertos no se enteran de nuestras cosas
  • 5. No nos dan mensajes de ningún tipo, ni tranquilizadores ni perturbadores: de ningún tipo.
  • 6. Evitaremos aquellas historias de familiares que hayan contactado con sus seres queridos fallecidos, de espiritismo y temas similares, que puedan sembrar en el niño la duda de si el fallecido podría ser aparecerse realmente. Lo evitaremos al menos hasta que el niño pueda distinguir perfectamente la realidad de la ficción.
  • 7. Trataremos de no adornar sus acciones con historias como: “Si le escribes una carta seguro que la lee”, “Si le haces un dibujo se pondrá muy contento”, “Puedes hablar siempre que quieras con el muerto”, etc. Lo único que conseguiremos es confundir al niño y generarle ciertos temores. Podemos decirle que la carta es muy bonita y que, aunque el fallecido no pueda leerla, es un bonito recuerdo u homenaje.

Estas son sólo unas pinceladas para que tengamos en cuenta que, en ocasiones, la manera en la que nos expresamos los adultos, o las expectativas que tenemos, generan en el niño situaciones confusas que pueden causarle miedo, lo que nos obligará a lidiar con situaciones difíciles de revertir, aparte del duelo.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto) o descargar gratis nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org.