El colecho tras el duelo: Cómo facilitar que el niño duerma solo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En este artículo no vamos a hablar del colecho como una práctica elegida o compartida a nivel familiar, sino de algo que sucede tras la muerte de un progenitor.

Vamos a abordar una situación que encontramos con frecuencia, y que se da en especial cuando fallece el padre. Nos referimos a esos niños que, tras la muerte de su progenitor, van a dormir al lado de su madre, o a esa reestructuración en la que todos los miembros de la familia acaban durmiendo juntos cuando antes dormían separados.

Las situaciones más habituales son:

  • Peque que vuelve a dormir en la cama de los papis y no quiere volver a la suya.
  • Padres que cambian el lugar para dormir, ya sea el salón, la habitación del niño, etc.
  • Madre que duerme en la habitación del peque, se queda con él hasta que se queda dormido y ya se queda a dormir ahí.
  • Madre que se mete en la cama del niño porque en su cama no duerme bien.
  • Madre que no se acostumbra al hueco y niño que busca dormir con mamá, y duermen juntos.
  • Todos los miembros de la familia cambian el lugar de dormir.
  • Se concilia el sueño en el salón y, al despertar, la madre suele llevar en brazos al peque a su habitación.

Continue reading

El duelo infantil: La metáfora de la pelota de playa

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

A menudo los psicólogos hacemos uso de metáforas para referirnos a problemas que traen los pacientes. Hoy vamos a hablar de una metáfora, propuesta por Steven Hayes, que puede aplicarse a muchos casos de niños en duelo por la muerte de un ser querido.

Vamos a imaginarnos que estamos tranquilamente en una playa o en una piscina. De pronto, empiezan a aparecer pensamientos y emociones muy desagradables: dolor por la ausencia de nuestro ser querido, tristeza, nostalgia, ansiedad, miedo, enfado, pensamientos de no tener nada por lo que vivir… Todas estas emociones y pensamientos se meten dentro de una gran pelota de playa. Esta pelota nos recuerda todo lo doloroso y desagradable que tenemos: ¿Qué podemos hacer con ella? Lo que intentamos es meterla debajo del agua para que no se vea. Una vez sumergida, todo está bien: la piscina o la playa vuelven a ser como eran antes, salvo por el hecho de que estamos esforzándonos mucho en intentar mantener la pelota bajo el agua. Además, tampoco podemos nadar o jugar, porque en el momento en el que lo hagamos, la pelota volverá a emerger a la superficie.

La evitación del dolor tras una pérdida

Muchos niños en duelo se ven en sus piscinas con sus correspondientes pelotas de playa, y, en algunos casos, optan por intentar sumergirlas. Ocultan lo que sienten, lo ignoran y aparentan que no ha pasado nada. Esto se debe a que les faltan las herramientas necesarias para gestionar las emociones y los pensamientos que hay dentro de la pelota, y así ir deshinchándola poco a poco. Continue reading

Superar el duelo: Cuando un hijo ejerce como padre de sus padres

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Ilustración de Malagón.

Recientemente he escuchado las declaraciones del cantante Dani Martín acerca de la muerte de su hermana Miriam, que él describe como un hecho que le cambió la vida. Según Martín, en ese momento se convirtió en el padre de sus padres, porque tras el fallecimiento de su hija no eran capaces de cuidar de sí mismos.

Al rememorar estos duros momentos, Martín no se expresa con rencor ni tristeza, sino como un adulto que ha asumido el cuidado de sus progenitores de forma responsable, en un momento de su vida en la que ellos son incapaces de atender sus necesidades.

A menudo nos encontramos en terapia esta situación que tan bien describe el cantante: hijos que asumen en muchos aspectos el cuidado de sus padres tras la pérdida de un ser querido, porque detectan esa necesidad de cuidado que sus progenitores son incapaces de llevar a cabo.

Reacciones protectoras de los niños en duelo

Cuando una muerte impacta a toda la familia, es habitual que los padres queden devastados. Ese dolor no les es ajeno a los más pequeños de la familia que, a diferencia de Dani Martín, muchas veces no son conscientes de lo que están haciendo, sino que sólo intentan mejorar en lo que pueden el clima familiar. En este contexto podemos presenciar en los niños comportamientos como:

Continue reading

El duelo infantil: Cómo celebrar el Día de la Madre o del Padre si ha fallecido

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

© MalagónCuando acudimos a centros escolares para impartir formación sobre la atención del duelo en menores, a menudo nos plantean una pregunta similar a la que hoy abordamos en este artículo: ¿Qué hacer con aquellos niños que no tienen padre o madre cuando se prepara en clase una manualidad para celebrar ese día?

Es razonable pensar que esta situación es común en muchos colegios. Ya sea debido a la muerte del progenitor o por otras circunstancias, el caso es que existen numerosas familias monoparentales.

No hay que evitar hablar del duelo con los niños

Muchos profesores tienden a no hacer nada si uno de sus alumnos está en esa situación, es decir: pasan de puntillas por ese día y fingen que lo normal es que no se celebre o que no obsequiemos con un detalle a nuestros progenitores, temiendo que de lo contrario esto suponga un problema para el niño en cuestión. Continue reading

El efecto koala: La ansiedad por separación en el duelo infantil

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

La muerte de un ser querido, además del dolor que conlleva, provoca una sacudida vital. Cuanto más cercana es la persona fallecida a nosotros, más dolor produce y más nos desubica su pérdida. Genera una gran sensación de vulnerabilidad: imaginemos que estamos colgados de dos lianas y que, de pronto, una se rompe. Seguramente todos nos aferraríamos a la liana que resiste intacta, igual que un koala se abraza a un árbol, confiando y deseando que esa liana no se rompa también.

Algo así sucede con los niños que sufren la pérdida de alguien muy cercano, especialmente si es un padre o una madre: cuando tienen dos lianas y una se rompe, automáticamente se agarran a la que sigue ahí, al progenitor superviviente. Todos los niños comprenden en algún momento de sus vidas que la muerte es universal: si mamá ha muerto, papá también se puede morir. Es decir, la liana que los sostiene también puede desaparecer. Continue reading

Cuando el duelo infantil duele el doble

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Durante nuestra infancia la vida está llena de actividades, planes, amigos, aprendizajes y multitud de cosas que mantienen al niño conectado con la vida, eso hace que los duelos infantiles sean más fáciles de sobrellevar.

Pero también existe una gran desventaja y es que, cuando los niños sufren la muerte de un ser querido, no están exentos de otras pérdidas que pueden sobrevenir, o de otras situaciones dolorosas que pueden complicar el duelo que están tratando de resolver.

Las pérdidas del niño en duelo

A lo largo de nuestra experiencia profesional, a menudo nos hemos encontrado con situaciones similares a estas:

En general, nos referimos a situaciones en las que la muerte sucede en circunstancias violentas y se percibe como muy injusta, o casos en los que surge una situación grave de salud o un duelo mientras se trata de procesar otro y el menor que empezaba a reintegrarse en la normalidad se enfrenta a una nueva situación difícil de encarar. Continue reading

Cuando el duelo infantil despierta viejos miedos en el niño

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En ocasiones, la muerte de un ser querido llega de manera inesperada, se produce en momentos complicados para la familia, o bien se juntan varias pérdidas en un corto periodo de tiempo. También ocurre que simplemente la pérdida aparece por primera vez en la vida de un niño y le genera miedo.

Tras la pérdida de un familiar, es habitual que en los niños menores de diez años se dé un repunte de los miedos. Algo ha generado un cambio importante: tienen dudas acerca de su seguridad, no saben si va a volver a ocurrir algo así, creen que sus padres pueden estar en peligro… Todo esto hace que crezcan algunas conductas de miedo que ya se habían superado y vuelven de manera intensa, generando una situación muy complicada para la familia y para el niño.

Los miedos del niño en duelo

Cuando un niño sufre un reputen de sus miedos durante el duelo, los temores más habituales que manifiesta son:

  • Miedo a la oscuridad.
  • A quedarse solo.
  • A dormir solo.
  • Inquietud ante el retraso de un progenitor.
  • A ser regañados.
  • A ponerse enfermos.
  • A que algún familiar esté enfermo.
  • A hacerse pruebas médicas.
  • A que otros familiares se hagan pruebas médicas.

Si uno o varios de estos miedos repuntan en intensidad, esto tiene que ver con el cuidado y la protección. Cuando el niño experimenta una muerte siente que el mundo que conocía se tambalea y que, sin control, esa situación puede repetirse.

Lo habitual es que -pasado un tiempo y con el apoyo de los adultos de su entorno- el menor se vea capaz de recuperar poco a poco sus actividades anteriores. Cuando empieza a comprobar que no pasa nada, el niño ve que puede lograr sus objetivos y consiguen recuperar el estado de calma necesario para hacer frente a sus miedos. Continue reading

Duelo infantil: Cuando la muerte de un ser querido conlleva cambios importantes en la vida del niño

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Hay ocasiones en las que la muerte de un ser querido trae consigo muchos cambios. A veces, tras la pérdida de un progenitor, hay familias que tienen que reestructurar sus horarios, reasignar tareas que antes hacía el fallecido, reorganizar los espacios del hogar, solicitar ayuda para el cuidado a otros familiares cercanos, reducir jornadas laborales… pero se nos olvida una circunstancia que puede afectar de forma importante a los niños: la económica.

Imaginemos diferentes escenarios:

  • Un progenitor que fallece y es el principal sostén económico de la familia.
  • Fallecimiento del único aportador económico a la familia.
  • Progenitor con trabajo autónomo o régimen especial que deja a la familia sin pensión.
  • Pensiones que no llegan a cubrir todas las necesidades porque el progenitor fallecido ganaba mucho más de lo que aporta la pensión.
  • Progenitor con una pensión de viudedad baja por la cotización e hijos que ya no estudian y pierden el derecho a la pensión.
  • Necesidades económicas imprevistas (reparaciones, dentistas, medicamentos).

Son distintos casos que, en muchas ocasiones, se añaden a la pérdida y hacen que la reorganización implique cambios en las rutinas de los niños que pueden afectar mucho a su duelo y a las consecuencias derivadas de éste.

El duelo infantil y los cambios de rutina

La falta de recursos económicos tras la muerte de un padre o madre puede hacer que los niños se vean envueltos en distintas situaciones como:

  • Cambio de colegio por la imposibilidad de asumir el coste que generaba el anterior.
  • Pérdida de actividades deportivas o extraescolares.
  • Imposibilidad de salir de vacaciones.
  • Necesidad de cambiarse de vivienda.
  • Venta de la vivienda que había sido su hogar hasta ese momento.
  • Cambio de la zona de residencia, lo que acarrea la pérdida de los amigos y el entorno.
  • Adaptación de los horarios según las necesidades laborales del cuidador.
  • Necesidad de que uno o varios hijos trabajen debido a la imposibilidad de asumir ciertas deudas o gastos.
  • Cambio en el modo de vestir.
  • Cambios en las relaciones sociales por la imposibilidad de seguir manteniendo actividades comunitarias.
  • Pérdida de actividades culturales.
  • Asunción de responsabilidades en la casa que antes eran responsabilidad del fallecido.

Cómo prevenir el duelo complicado en niños

Sabemos que a veces esta pérdida económica es sobrevenida -no hay nada que hacer ni se puede evitar-, pero también debemos ser conscientes de que, unido al duelo, va a aparecer este factor que genera inestabilidad y que puede hacer que los niños sean mucho más vulnerables tras la pérdida.

Si anticipamos o somos conscientes de que esos cambios van a suceder, es importante que tratemos de paliarlos o hacerlos de la forma más gradual posible. Así, intentaremos que los niños no pierdan sus actividades de golpe, o que no haya una mudanza inmediata. Hay que tratar de hacerlo de manera paulatina y de la forma más amable posible.

Por ejemplo: si hay que ampliar las horas de trabajo y el niño tendría que prescindir de las actividades extraescolares, trataremos de que el padre o la madre de uno de sus amigos nos haga la cobertura hasta que el menor pueda ir y venir solo.

Cómo afecta el cambio de entorno al duelo infantil

Si tras la muerte de un ser querido se hace necesario un cambio de casa y de colegio, intentaremos que sólo haya un cambio. Y una vez que el niño se haya adaptado a dicho cambio, afrontaríamos el segundo. En este caso, primero haríamos el cambio de vivienda para que el menor pueda seguir viendo a sus amigos del cole. Y luego ya buscaríamos un colegio más cercano.

Si la pérdida económica hace que no podamos viajar en vacaciones, trataremos de buscar alguna actividad para que el niño disfrute y descanse en verano, y no tenga que quedarse encerrado en casa todo ese tiempo. Es cierto que a veces hay que hacer cambios porque son imprescindibles. Pero, si se pueden graduar, los niños suelen tolerar mejor la pérdida cuanto menos alteremos sus rutinas.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto)  o descargar gratis  nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org

5 cosas que deben preocupar a un profesor ante un alumno en duelo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Debido a su trabajo, los profesores están en contacto con muchos niños y familias, por lo que es lógico pensar que antes o después van a encontrarse con una situación de duelo en el aula: desde las más naturales, como que fallezca un abuelo, hasta otras más inesperadas como la pérdida de un progenitor, la muerte de un hermano, o incluso el fallecimiento de un compañero.

A menudo los educadores nos comentan que, hasta que no tiene lugar un suceso de este tipo, jamás se plantean la necesidad de abordar ese tema o de buscar información o unas directrices sencillas para “salir del paso”. Es razonable pensar que todos querríamos evitar esa situación, pero en muchos casos no es posible, por eso os dejamos algunas cuestiones prácticas que puedan guiar a los maestros en esas situaciones.

Preparar la vuelta a clase del niño en duelo

La vuelta de un niño en duelo al aula siempre es complicada: aparecen muchos miedos sobre si debemos abordar el tema, preguntarle, hablarlo en grupo… en primer lugar, el profesor podría esperar al alumno en la puerta, tras haber informado previamente a la clase de lo sucedido.

Ahora mismo, gracias a la tecnología, casi toda la gente se entera de los acontecimientos importantes de forma inmediata, así que es probable es que para entonces los niños ya lo hayan averiguado de un modo u otro. Si no lo saben, conviene preguntar al alumno en cuestión cómo prefiere hacerlo: si quiere ser él quien comunique a los compañeros su pérdida o si prefiere que sea el profesor quien dé las explicaciones sobre el fallecimiento.

Cuando nos encontremos por primera vez con el alumno, le diremos que sabemos lo que ha pasado, que nos comunique cualquier cosa que le preocupe o que necesite y que, hasta que todo se normalice, habrá algunas cosas excepcionales que puede hacer. Tranquilizaremos sus conductas dependientes y le diremos que entendemos que manifieste emociones como tristeza o enfado, que estamos ahí para ayudarle y que si necesita algo nos lo puede decir, que estaremos pendientes de él.

Valorar acciones excepcionales en el aula

Hay momentos en los que el niño necesitará salir, puede que porque se sienta emocionado o simplemente porque tenga ansiedad por saber si otros familiares están bien. Podemos pactar con él que pueda realizar una llamada o una salida del aula si lo necesita. También le explicaremos que este permiso es excepcional, temporal y que trataremos de que recupere la normalidad poco a poco.

Además, podemos sentarle cerca de un compañero que pueda ayudarle y con quien se sienta protegido si es lo que requiere en ese momento. Continue reading

Aspectos preocupantes en el duelo infantil y juvenil

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Sois muchos los padres que, tras haber experimentado la pérdida de un familiar, nos expresáis vuestras dudas sobre si las emociones y comportamientos de vuestros hijos son normales o debéis alarmaros y estar pendientes.

En este artículo vamos a tratar de responder a esa inquietud de la forma más completa posible, para que podáis decidir si lo que viven es normal o puede ser preocupante.

Síntomas a los que prestar atención

Cuando en la vida de un niño tiene lugar un fallecimiento significativo, es habitual que el menor manifieste una amplia gama de conductas, síntomas o comportamientos que, lejos de preocuparnos, debemos considerar normales. Estos son algunos ejemplos:

  • – Miedos: A dormir solos, a apagar la luz, a quedarse solos en casa…
  • – Problemas relacionados con el sueño: Ya sea para conciliarlo o para mantenerlo. También podemos encontrarnos pesadillas relacionadas con la muerte o con morir.
  • – Bajada del rendimiento académico: Puede darse una bajada en las notas o del rendimiento en niños.
  • – Problemas de concentración y de memoria: Son más propensos a olvidarse los deberes, a dejarse cuadernos o el material escolar. Se olvidan de apuntar en la agenda cosas relevantes, tienden a no recordar fechas significativas, etc.
  • – Ansiedad de separación: Les cuesta separarse de otras figuras significativas por temor a que les pase algo mientras no están, sobre todo a los más pequeños.
  • – Síntomas de ansiedad: Problemas estomacales, sudoración, respiración agitada…
  • – Temor ante la propia muerte y la posibilidad de que mueran sus demás seres queridos.
  • Regresiones como volver a coger el chupete, requerir ayuda para vestirse, piden que les vuelvan a dar la comida en un biberón o que se la den, tienen problemas con el control de esfínteres…
  • – Problemas de concentración y de memoria, especialmente en el aula. Pequeños errores en trabajos, exámenes, tienden a olvidar cosas que antes hubieran sabido sin problema.
  • – Emociones disfóricas como tristeza, ira o enfado.
  • – Alternancia emocional: Podemos encontrar que un niño con temperamento extremadamente triste que alterna con periodos de indiferencia. O, incluso, los alterna con momentos de extrema felicidad, como si nada hubiera pasado.
  • – Conductas de comprobación muy parecidas a las del adulto. Se sientan a esperar en la puerta, no quieren comer esperando que sea el fallecido el que venga a darles la comida, etc.
  • Reticencia a incorporarse a sus actividades cotidianas.
  • – Sentimientos y sensaciones de culpa.

Continue reading