Explicar la muerte a los niños: Cuatro libros infantiles para ayudar a los padres

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

A menudo nos pedís a través del blog que añadamos o actualicemos nuestras recomendaciones sobre libros infantiles que ayudan a los padres a abordar temas complicados como la muerte y el duelo, así que en este artículo os traemos algunas lecturas nuevas.

Aunque estos cuentos suelen estar dirigidos a los niños, con frecuencia dicen cosas que también llegan y calan muy hondo en los adultos porque el lenguaje se entiende, sus textos huyen de las metáforas y presentan la muerte como lo que es: parte de la vida, sin grandes dramatismos y con verdades como puños que, aunque duelan, empujan a niños y adultos a reflexionar sobre el tema.

A continuación, vamos a detenernos en cuatro novedades que podéis encontrar en librerías.

“Para siempre”, de Camino García

Aunque comparte título con otro libro de animales que os recomendamos en un post anterior, se trata de una historia diferente. En primer lugar, nos habla de distintas teorías sobre lo que ocurre tras la muerte, ninguna de las cuales convence del todo a la protagonista para explicar dónde se encuentra la persona fallecida. Todas ellas concluyen lo mismo: que esa persona no está.

En segundo lugar, aborda las emociones que se sienten y algunas explicaciones sobre el ciclo de la vida. En un apartado posterior apela a la aceptación, incluso de cosas que no nos van a gustar y que van a estar ahí: no van a gustarnos más, pero es más fácil vivir si las aceptamos. Y, como conclusión, nos invita a pensar que las personas permanecen de algún modo. Un libro magnífico en apenas veinte páginas diminutas. (más…)

Palabras para un padre y una madre que han sufrido una pérdida gestacional

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

No es fácil escribir esta carta. Busco palabras de bálsamo, palabras para dos padres en duelo, pero no las encuentro. Todo me parece insuficiente, vulgar o inservible.

Aun así, aquí estoy, con palabras huecas pero tratando de transmitiros esperanza. Quiero deciros que el dolor que sentís ahora tiene límites, que el amor de la gente que os rodea no quita el dolor que sentís, pero sí lo alivia mucho. Quiero trasladaros que este dolor necesita tiempo, cada uno el suyo y cada uno a su ritmo; que no existe una forma buena o mala de sentir el dolor, que cada uno lo vive o lo expresa a su manera. 

Que es importante rodearse de personas que os entiendan en momentos tan delicados, que esas personas no juzguen vuestras sensaciones, vuestros pensamientos o vuestras emociones, porque no los elegimos: lo único que elegimos es lo que hacemos.

Que todos tenemos un instinto dirigido a superar cualquier pérdida por difícil que sea. Que hay gente que necesita más tiempo y gente que necesita menos, que el proceso de duelo no entiende de presiones y no se puede acelerar ni frenar.

Que conviene que estéis pendientes de vuestras necesidades, las que estén en primera línea, y satisfacerlas. Todo lo que es importante para resolver el duelo está dentro de nosotros mismos y sólo tenemos que dejarnos llevar por nuestro instinto.

Que habrá sorpresas en el proceso, habrá gente que se alejará y otras personas de las que no esperábamos nada, que se acercarán. Que las expectativas muchas veces no se cumplen, que puede ser menos malo de lo que hemos imaginado, o menos largo. Que la tristeza se va diluyendo; que, si la dejamos salir, se transforma de angustia en tristeza y de tristeza, en pena; que el dolor varía en intensidad, duración y frecuencia.

Que hay personas que os pueden ayudar en estos momentos: no estáis solos y no pasa nada si pedís ayuda. 

Que el dolor golpea, pero no dura para siempre. Que habrá momentos en los que dudaréis de si vais a superarlo. Es normal dudar, tened paciencia. Dosificaos el dolor, id poco a poco. Tomaos pequeños descansos, buscad refugio en quienes os quieren.

Tendréis días malos, pero cada vez serán menos. Puede suceder que, cuando creáis que todo ha acabado, el dolor reaparezca en fechas importantes. Eso no implica que hayamos recaído, o que estemos peor: son reacciones muy habituales, durarán un tiempo y serán cada vez menos intensas. 

Al final, existe un horizonte en el que el dolor no se borra, pero se nota menos. Y uno vuelve a tener ilusiones, y a salir, y a vivir: sin olvidar, sin que todo vuelva a ser como antes, pero con capacidad para volver a conectarse con la vida.

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Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dude en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

La terapia de duelo en grupo con adolescentes

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

En la Fundación Mario Losantos del campo (FMLC) a menudo nos consultan si hacemos terapia de duelo grupal con adolescentes y, si es así, en qué consiste. Por eso, en este artículo vamos a explicar con detalle cómo funciona este tipo de terapia y los motivos por los que consideramos que no es eficaz en menores.

La terapia grupal de duelo es una herramienta muy potente. En FMLC estamos muy acostumbrados a utilizar este recurso: formamos grupos heterogéneos en los que los participantes, alrededor de diez, trabajan y avanzan en su duelo guiados por un psicólogo y compartiendo sus inquietudes y experiencias.

De esta manera, los pacientes se enriquecen a través de otros testimonios, formas de afrontamiento, validan su dolor, tejen una red social… Como veis, es una herramienta muy potente siempre que las personas estén dispuestas a participar de manera grupal y a compartir con otros desconocidos su pérdida y sus experiencias.

Casos en los que es posible la terapia de grupo en adolescentes

La terapia de grupo en adolescentes es difícil de trabajar, no porque no se pueda llevar a cabo -que se puede-, sino porque es difícil que los adolescentes se identifiquen con otros. A lo largo de nuestra experiencia clínica, hemos optado por el trabajo grupal en duelo en adolescentes en estas circunstancias:

  • Todos los participantes han sufrido la misma pérdida (por ejemplo, un grupo de amigos que han sufrido la muerte de un amigo común).
  • La muerte afecta a un grupo concreto (un compañero de equipo, un docente significativo para una clase, un compañero que fallece en una excursión…).
  • La muerte sucede en presencia de un grupo concreto (p.ej.: un adolescente que fallece realizando una actividad en un campamento).

Sólo en esas situaciones nuestra terapia ha sido bien aceptada y recogida por los y las adolescentes; incluso en ocasiones se ha llevado a cabo en el entorno, en el aula, en el colegio o en el centro deportivo. (más…)

El EMDR en el duelo: una herramienta para manejar el trauma

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

El EMDR en el dueloSuena a siglas misteriosas, a nombre impronunciable. Detrás de estas cuatro letras, EMDR, hay una técnica que permite abordar el trauma. Se denomina así por sus siglas en inglés, Eye Movement Desensitization and Reprocessing, que traducido significa “Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares”.

La técnica del EMDR en el duelo permite abordar el trauma psicológico y, aunque no es la única técnica que existe, sí es una de las más modernas. Para formarse y acreditarse en España existen dos centros:

El uso de esta herramienta no se restringe al tratamiento del trauma, sino que existe una gran variedad de problemas que pueden tratarse con esta estrategia. Sin embargo, en este artículo nos ceñiremos al uso y manejo del EMDR en el duelo y el trauma.

Efectos del trauma en la persona

A nivel general, podemos decir que el trauma se articula sobre tres vértices:

  1. Los pensamientos intensivos o recurrencia de imágenes relacionadas con la situación traumática, que no tiene por qué ser necesariamente algo horrible, sino algo percibido por el sujeto como tal.
  2. El arousal activado o estado de alerta, la activación fisiológica, en la que el sujeto está preparado “como si” fuera a suceder algo terrible de manera intermitente.
  3. La evitación de todo aquello que tenga que ver con la situación traumática.

Durante el evento traumático, la experiencia se percibe fragmentada: por un lado, el contenido emocional y, por otro lado, el contenido racional o el discurso o narración de lo que ha ocurrido. Las imágenes intrusivas intentan ser procesadas junto con la emoción que lo acompaña. Pero, al ser la activación tan elevada, el rechazo nos lleva a la evitación, lo que a su vez impide el procesamiento. Entramos entonces en una dinámica en la que el paciente acaba llegando a la conclusión de que no puede resolverlo.

Cómo funciona el EMDR en el duelo

El EMDR funciona a través de un concepto conocido como estimulación bilateralizada. Por medio de sonidos biletarizados, el tapping o los movimientos oculares, conseguimos que los dos hemisferios del cerebro comiencen a compartir información. Lo que le pedimos al paciente es que nos hable de “lo que sucedió” y, para lograr eso, lo más importante es que confíe en nosotros. Esto es fundamental para que el dolor baje paulatinamente.

Ese es el único truco, procesarlo conjuntamente, pero nos hace estar muy pendientes porque estamos tratando de meter un disco en una caja de cedés, así que tenemos que intentar que la caja se haga más grande o – en términos más técnicos- ampliar el umbral de tolerancia, para que poco a poco el paciente vaya siendo capaz de “soportar” más y más información.

Con ese objetivo tenemos que llegar cerca del límite, pero sin agotarlo. Porque, si se desborda, volverá a rechazar el contenido y esa puerta se habrá cerrado. Por eso, hay que estar muy atentos y, cuando el paciente conecte con la emoción, o la sensación física, o la imagen, o todos esos elementos, le pediremos que lo evalúe del 0 al 10 y que nos indique cuándo baja.

Cómo acompañar el uso del EMDR

Abandonaremos la técnica antes de que la persona diga que ya no puede más y dedicaremos el resto de la sesión a explicar cómo está funcionando, reforzando que haya permanecido conectada la confianza, el valor que ha el paciente tenido al enfrentar algo que le produce tanto dolor, etc. Y, antes de que se vaya de la sesión, nos aseguraremos de que sale relajado y tranquilo.

Así, por un lado, la activación va trabajando y, por otro, sentirá que está haciendo cosas para sí mismo, y eso le refuerza, le empodera y le ayuda a confiar más en sus capacidades.

Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dude en consultar nuestra página web:

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El dibujo como herramienta para facilitar el duelo infantil

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

 

La muerte de un ser querido produce en los niños y niñas un conjunto de emociones que, a menudo, les cuesta distinguir y gestionar adecuadamente. En artículos anteriores hemos mencionado algunas actividades que facilitan la expresión de dichas emociones, como son el visionado de películas, la lectura de libros o la caja de recuerdos.

Estas actividades son llamadas a los sentimientos: facilitan su expresión y su interpretación de un modo que resulta fácil de controlar.

Además, para los adultos del entorno de estos menores en duelo, estas actividades resultan realmente útiles para conocer su estado emocional, cómo están gestionando estas emociones y si debemos tomar cartas en el asunto: nos sirven para enseñarles a manejar esas emociones, hablarles de cómo estamos nosotros para que no se sientan incomprendidos o para detectar irregularidades que requieran de ayuda profesional.

El dibujo en el duelo infantil

Una de esas actividades facilitadoras es el dibujo. Podemos pedir a nuestro hijo o hija que dibuje a la persona fallecida, sus recuerdos con ella, cómo se imagina que está en el Cielo (en función de las creencias religiosas de la familia), que dibuje a la familia antes y después de la muerte, cómo fue el entierro o el funeral… en resume, todo aquello que se nos ocurra que puedan dibujar en relación a la muerte.

En realidad, el tema sobre el que dibujen no es tan importante para la expresión emocional como el hecho mismo de que dibujen. ¿Por qué es el dibujo un medio tan bueno para que nuestros niños y nuestras niñas expresen lo que sienten?

Beneficios del dibujo en la psicología infantil

En primer lugar, es un medio aparentemente inofensivo. Probablemente los niños y niñas pasen mucho tiempo dibujando, tanto en el colegio como en casa, ya sea por gusto o por aburrimiento. Es una actividad que disfrutan desde muy corta edad.

Si tras la muerte de alguien cercano los adultos nos sentamos a hablar con ellos de cómo están, es muy posible que demos pie a una situación incómoda (aunque sea muy importante hablar con ellos a menudo e insistamos mucho en que lo hagáis, al principio no es fácil). Sin embargo, si les pedimos que lo dibujen, la situación no va a ser tan tensa y no les va a provocar tanto rechazo de primeras.

El dibujo como herramienta para expresar las emociones

En segundo lugar, el dibujo no tiene las ataduras que tiene el lenguaje. Cuando pedimos a un menor que exprese una emoción que siente a través del habla o de la escritura, existen ciertas ataduras. Necesitamos una palabra que describa lo que sentimos. A lo mejor la palabra que más se acerca es “tristeza”, pero lo que sentimos en ese momento no se ajusta exactamente a lo que entendemos por tristeza.

En el dibujo no encontramos ese tipo de desajustes: tratamos de plasmar aquello que sentimos de la forma en la que lo sentimos. Es más “libre” en el sentido en el que no tiene por qué entenderse, sino simplemente expresarse. Además, no solamente importa el resultado (qué se dibuja y cómo), sino que durante el proceso los niños y las niñas exploran y expresan lo que sienten de un modo indirecto y controlado.

Cómo manejar el duelo infantil

Cuando hayan terminado, también podemos pedirles que nos expliquen el dibujo y qué sienten o piensan cuando lo ven. Así, el dibujo se convierte en una actividad fácil que podemos realizar con los niños para elaborar y expresar las emociones tras la muerte de un ser querido. Da igual que no dibujen bien, lo importante es que dibujen.

Para saber más sobre la atención del duelo infanto-juvenil, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores en vuestro centro educativo (a través de este proyecto) o descargar gratis nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org

El eneagrama y el duelo: El doliente con eneatipo 7 (I)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

En este post seguimos reflexionando sobre la influencia que ejerce la personalidad en la respuesta del individuo que atraviesa un duelo por la muerte de un ser querido. Este texto continúa la serie de artículos donde abordamos este proceso desde la perspectiva de cada uno de los nueve eneatipos de la personalidad que contempla la Teoría del Eneagrama.

Como recordaréis, el eneagrama es un sistema descriptivo de la formación del carácter, basado en las fases de desarrollo evolutivo del niño y en las fijaciones-bloqueos que se producen en estas etapas, como consecuencia de los fallos en la vinculación con las figuras de referencia. El eneatipo 7 (E7) queda fijado en la etapa genital del desarrollo (igual que los E1, E2 y E8).

Características de las personas con eneatipo 7

Generalmente, la persona con E7 se siente desamparada durante su infancia, sin protección ni seguridad. En estos casos el progenitor de sexo contrario suele ser extremadamente autoritario, ante lo cual lo más conveniente para el E7 fue adoptar una forma suave de rebelión: rebeldía pasiva. El progenitor es una figura que no ofrece una guía justa: es asfixiante, posesivo y seductor, y sustituye el amor por privilegios y caprichos. El niño/a se aferra a ellos para no conectar con la frustración de sus necesidades esenciales no atendidas, pagando el precio de mostrar una complicidad pasiva. A su vez, el progenitor del mismo sexo, auto-debilitado o ausente, no le ha servido al niño como identificación de género.

Para salir de la desprotección y desconfianza filial, el niño/a carga con funciones o responsabilidades que no le corresponden. Programa su mente para la supervivencia con astucia. El E7 mantiene durante su crecimiento una aparente sumisión ante las personas investidas de autoridad, pero oculta una rebeldía pasiva y provocativa. Niega la carencia y los límites y, por tanto, tiene un recuerdo idílico de su infancia porque se centra en los privilegios recibidos.

Patrones de conducta del adulto con E7

A partir de esta situación en la infancia, la persona con eneatipo 7 puede desarrollar tres posibles patrones de conducta al llegar a la edad adulta:

  1. Necesitan crear alianzas oportunistas, formando una familia no consanguínea, por cuyos miembros se interesan en contraste con su desinterés por el resto del mundo. Sienten debilidad por el placer, tendencia insaciable.
  2. Altruista, entusiasta, sigue un ideal por el que hace grandes esfuerzos, casi maníaco, para compensar la culpa que siente por su atracción al placer o por su propia ventaja.
  3. Soñador, fantasioso, confunde el sueño con la realidad. Sugestiona a otros y se sugestiona con la ensoñación, manipula y es manipulable, entusiasmado con las posibilidades.

En general, el comportamiento observable de los E7 corresponde a personas despreocupadas, alegres, infantiles, optimistas, soñadoras: faltas de disciplina debido a su dificultad para posponer el placer o, por el contrario, excesivamente enfocados en complacer al tiempo que esconden su gula por los placeres. Son anticonvencionales y con enfoques utópicos, siempre buscan lo extraordinario y rechazan lo cotidiano. Tienen tendencias hedonistas (evitando el dolor), son autoindulgentes y permisivos consigo mismos.

Cómo reaccionarán en el duelo los E7 oportunistas

Los E7 que han desarrollado el patrón de conducta de crear alianzas oportunistas, probablemente van a notar con más fuerza esa íntima sensación de amenaza a su supervivencia durante el duelo, pero no llegan a conectar con el dolor, se defienden de él evitándolo y negándolo. Saldrán de esta amenaza endureciendo su cinismo hacia los que consideran “los de fuera” y aferrándose aún más a los que consideran “los suyos”.

Pueden compensar el sentimiento de amenaza refugiándose en la sexualidad, pero más que satisfacerse con ella, va a sexualizar la relación, utilizando a la otra persona y manteniendo a través del sexo todas las posibilidades abiertas.

Si deciden ir a terapia, les puede beneficiar:

  • Reconocer que detrás de la alianza está su propio interés, egoísmo, “motivación de contrabando”, que el honor no es algo instrumental; descubrir que tras su cinismo se esconde el dolor de su carencia primaria; diferenciar la necesidad del capricho o privilegio.
  • Aceptar y respetar los límites que les ponen los demás y comprender que no implican una falta de amor hacia ellos.
  • Aprender a contener su estímulo por conseguir-conquistar y a desarrollar la motivación por conservar-finalizar proyectos.
  • Atreverse a conectar con su dolor.

En el próximo artículo seguiremos analizando los rasgos que caracterizan a las personas con eneatipo 7 y cómo les influyen los otros dos posibles patrones de conducta a la hora de afrontar el duelo. Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dude en consultar nuestra página web:

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Cómo funciona la terapia de duelo infantil y juvenil

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

Hace mucho que no abordamos la cuestión de cómo funciona la terapia de duelo infantil y juvenil y nos parece importante recordaros en qué momento es adecuado consultar a un profesional o resulta necesario llevar a un niño que está en duelo a terapia.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que tiene que haberse producido una muerte en la familia y ésta ha de ser significativa: bien porque afecta a una persona implicada en la crianza directa del niño o adolescente (progenitores, abuelos que comparten espacios y tiempo, tíos presentes en la actividad cotidiana del niño) o porque esa persona pertenece a su círculo vital (compañero de clase, amigo íntimo, profesor significativo, etc.).

Si no se trata de una pérdida significativa, lo normal es que no haya impacto en el niño o el adolescente.

Factores que complican el duelo en menores

Lo segundo es el tiempo. Si bien hay que dejar pasar un tiempo prudencial para saber si un niño o adolescente es capaz de adaptarse a los cambios que conlleva esa pérdida, si las distintas áreas de su vida se mantienen de manera adecuada -o vuelven a la normalidad en un plazo corto aunque haya una afectación-, se considera que el menor no necesita atención, al menos en ese momento.

En cambio, sí la necesita cuando alguna área se ve muy afectada, por ejemplo: la académica con una bajada del rendimiento significativo o porque tiene incapacidad para concentrarse; la relacional, porque deja de quedar con los amigos; la familiar cuando se aíslan y dejan de comunicarse, etc.

En tercer lugar, el impacto sobre los adultos que les rodean, sobre todo en los más pequeños. Cuando el fallecimiento impacta a los progenitores o a las personas que los cuidan también suele verse a los niños muy afectados, así que en ocasiones es importante también tratar el duelo de los adultos e, incluso, que sean ellos los primeros en tratarse para poder ayudar a los peques de la casa. (más…)

Qué hacer si mi novio o novia se distancia de mí durante su duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

A menudo recibimos en el correo electrónico de FMLC consultas sobre el proceso de duelo. Nos encontramos con e-mails en los que la gente nos pide asesoramiento sobre cuál es la mejor manera de recorrer el camino del duelo. Entre las consultas que más se repiten figuran las de las personas cuya pareja es quien ha sufrido la pérdida.

Tengo grabados en la memoria algunos de esos mensajes. Se trata de personas angustiadas por las reacciones de su pareja tras haber sufrido una pérdida importante. Muchos hablan del distanciamiento que sufren desde que su novio/a está en duelo.

En muchos de estos casos, el doliente pide respeto para poder estar recogido con su familia y disminuye la frecuencia con la que se pone en contacto con el otro. Por eso, sus parejas se preguntan: ¿Qué puedo hacer para ayudarle? o ¿Qué debo hacer ante esta situación?

¿Cómo ayudar a tu pareja durante su duelo?

Estas dudas ponen de manifiesto un enorme interés por el otro, pero también un gran desasosiego debido a esta situación de incertidumbre. La duda que la provoca es: ¿Hasta cuando va a durar esto? o ¿Puede llegar a ser para siempre?

(más…)

El eneagrama y el duelo: El doliente con eneatipo 6 (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

En este artículo continuamos con la exposición de los rasgos que caracterizan a las personas con eneatipo 6 y que comenzamos en el artículo anterior, donde analizamos cómo les influye a la hora de afrontar el duelo.

Como ya hemos comentado, el eneatipo 6 (E6) queda fijado en la etapa fálica del desarrollo debido a diversas situaciones determinantes durante la infancia del sujeto. A partir de ellas la persona con E6 puede desarrollar diferentes patrones de conducta que condicionan su manera de afrontar el duelo.

El comportamiento observable en las personas con E6 presenta los siguientes rasgos: intelectuales, meditabundos, graves, prudentes, perspicaces, tímidos y discretos. Con un sentido muy jerarquizado y un ojo afinado para reconocer la autoridad que les resulta peligrosa. Son dubitativos con tendencia a la autoacusación y a la acusación. Son generosos, modestos y tímidos.

Cómo reaccionarán en el duelo los E6 que se fanatizan

Los E6 que desarrollaron el patrón de conducta de fanatizarse, durante el duelo van a examinar analíticamente lo que hicieron bien o mal en su relación con el fallecido, con un gran sentimiento de culpa y la fantasía de haber cometido una falta. Buscan de forma fría la autoinculpación sin comprenderse a sí mismos. Y van a cumplir estrictamente con lo que consideren un deber en función de sus creencias. (más…)

Cuando la muerte de un progenitor deja un vacío en la educación de los hijos

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

La muerte de un ser querido nunca es un episodio fácil de superar, pero a veces nos encontramos ante situaciones algo complicadas de afrontar tras el fallecimiento de un progenitor, especialmente a medida que los hijos comunes crecen. Se trata de situaciones que no habíamos previsto, o que al menos no habíamos planificado de la misma manera.

Aunque en lo relativo al nivel educativo y a la inteligencia emocional vamos evolucionando muy rápido, durante la adolescencia existen situaciones que pueden desbordar a una madre o a un padre que, a veces sí y otras no, también está sumido en un duelo y en la reorganización familiar.

La pérdida y los adolescentes

Estas son algunas situaciones que seguramente os resultarán familiares:

La llegada de la regla en las chicas es un tema que tanto padres como madres dominan. Sin embargo, en general las menores suelen sentirse más cómodas hablándolo con sus madres, confían en su experiencia y, si requieren ayuda, es más sencillo recibirla de quien ha tenido la experiencia.

Por eso, si la persona fallecida es la mamá, para el padre puede suponer un problema comprar compresas o tampones, lavar la ropa interior si se ha ensuciado, ayudarles a ponerse el primer tampón, gestionar la regla en verano, enseñar a usar la copa menstrual… Todos estos aspectos se pueden convertir en un reto para los varones del hogar. Aunque muchos padres lo solventan de maravilla, otros pueden necesitar la ayuda de otras mujeres de la familia. (más…)

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