El eneagrama y el duelo: El doliente con eneatipo 6 (I)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

En este artículo seguimos analizando la influencia que ejerce cada uno de los nueve eneatipos de la personalidad que contempla la Teoría del Eneagrama en el proceso de duelo por la muerte de un ser querido.

En anteriores posts os explicamos que el eneagrama es un sistema descriptivo de la formación del carácter, basado en las fases de desarrollo evolutivo del niño y en las fijaciones-bloqueos que se producen en estas etapas, como consecuencia de los fallos en la vinculación con las figuras de referencia.

El eneatipo 6 (E6) queda fijado en la etapa fálica del desarrollo. Durante este periodo, el niño necesita distanciarse de la madre, romper la simbiosis de la etapa oral. Y empieza a ser importante la familia más amplia y la escolarización. La figura del padre, o quien ejerza esa función, es importante para este momento de socialización.

Características de las personas con eneatipo 6

Generalmente, durante la infancia del E6, la figura que ejerce la función de padre es autoritario, o ausente-arbitrario, y no permite al niño expresar sus propias necesidades ni reconoce sus logros. Así, el niño acaba dependiendo de los deseos de la figura de referencia y renuncia a sus propios impulsos con el fin de ser aceptado.

Haciéndose “bueno” apacigua su inseguridad, miedo al rechazo y la culpa de sentirse “malo” si no satisface las expectativas del progenitor. Por imposición, satisface los deseos del progenitor (esto mismo le sucede al E3, pero por seducción del progenitor, en lugar de por imposición).

Mantiene en su crecimiento un estado de alerta y miedo, adaptándose a los deseos del otro, insatisfecho por no satisfacer sus propios deseos, de los que se aleja hasta dudar de ellos y por lo tanto de su propia identidad. (más…)

Cómo acompañar en duelo a nuestro amigo adolescente

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

 

Una característica que tienen en común la mayoría de los duelos es la dificultad que tiene el entorno para apoyar y ayudar a los niños o adolescentes que han perdido a un ser querido.

Esto se debe a que a menudo nos cuesta sobrellevar el sufrimiento ajeno, porque nos resulta desagradable y porque pensamos erróneamente que la mejor forma de ayudar al doliente es animándole o distrayéndole, cuando esto sólo funciona en contadas ocasiones.

Este artículo va dirigido a aquellos jóvenes y adolescentes que no saben muy bien qué hacer para ayudar a un amigo o amiga que ha sufrido una muerte cercana. Como paso previo, podéis revisar el post anterior en el que comentamos las frases que no es recomendable decirle a alguien que está en un proceso de duelo.

Cuando un adolescente tiene un amigo o amiga que ha sufrido la pérdida de un ser querido cercano, surge la duda: ¿Qué puedo hacer yo para que se sienta mejor? Estas son algunas opciones. (más…)

El colecho tras el duelo: Cómo facilitar que el niño duerma solo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En este artículo no vamos a hablar del colecho como una práctica elegida o compartida a nivel familiar, sino de algo que sucede tras la muerte de un progenitor.

Vamos a abordar una situación que encontramos con frecuencia, y que se da en especial cuando fallece el padre. Nos referimos a esos niños que, tras la muerte de su progenitor, van a dormir al lado de su madre, o a esa reestructuración en la que todos los miembros de la familia acaban durmiendo juntos cuando antes dormían separados.

Las situaciones más habituales son:

  • Peque que vuelve a dormir en la cama de los papis y no quiere volver a la suya.
  • Padres que cambian el lugar para dormir, ya sea el salón, la habitación del niño, etc.
  • Madre que duerme en la habitación del peque, se queda con él hasta que se queda dormido y ya se queda a dormir ahí.
  • Madre que se mete en la cama del niño porque en su cama no duerme bien.
  • Madre que no se acostumbra al hueco y niño que busca dormir con mamá, y duermen juntos.
  • Todos los miembros de la familia cambian el lugar de dormir.
  • Se concilia el sueño en el salón y, al despertar, la madre suele llevar en brazos al peque a su habitación.

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El vínculo del psiquiatra con el paciente en duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Sabemos por experiencia que la opinión de un médico es muy importante para un paciente.

En el subconsciente colectivo el médico está por encima del psicólogo, de ahí se deriva el enorme poder que tiene. Y por eso es tan importante lo que un psiquiatra en consulta le dice a su paciente, porque su opinión y su juicio clínico van a ser extraordinariamente valiosos para él.

En este artículo nos centraremos en la relación del psiquiatra con los pacientes que se encuentran en duelo por la muerte de un ser querido.

La intervención del psiquiatra en un duelo

¿Todos los pacientes en duelo requieren una intervención psiquiátrica o médica?  No: ni todas las personas que están en duelo necesitan terapia, ni todas aquellas que reciben terapia para superar el duelo necesitan una intervención médico-psiquiátrica. Pero quienes la necesiten deben saber que: (más…)

Dificultades de los adolescentes para hablar del duelo con sus amigos

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

La preadolescencia y la adolescencia son etapas fuertemente sociales. En ellas, cobra especial relevancia la formación de un grupo de pares donde el menor pueda desarrollar su autonomía de forma segura.

A grandes rasgos, durante la infancia la autoestima del niño depende en gran medida de que sus padres le hagan sentir bueno y valioso. El objetivo es llegar a sentirse bueno y valioso por lo que uno piensa de sí mismo, pero, entre un paso y el siguiente está la adolescencia, durante la cual la autoestima pasa a depender de que el grupo de pares también haga sentir bueno y valioso al menor.

Así nace el sentimiento de pertenencia, que se convierte en un arma de doble filo: por un lado, aporta seguridad al menor para el desarrollo de sus competencias, pero también le provoca miedo a sentirse rechazado. Durante la preadolescencia y la adolescencia es muy fácil que el niño haga esta asociación: “Si soy distinto, aumentan mis probabilidades de ser rechazado”.

El duelo en la adolescencia

Es aquí donde entra en escena el duelo. Cuando un adolescente sufre la muerte de un ser querido, se encuentra más inestable a nivel emocional y conductual, y eso puede provocar un trato diferente de los demás miembros del grupo. Ese trato diferencial que nace del consuelo y la protección puede ser vivido como algo muy desagradable por el adolescente (“Si soy distinto, es más fácil que me rechacen”). (más…)

Superar el duelo: ¿Debo contar que fue un suicidio?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Me gustaría comenzar este artículo diciendo que he encontrado la respuesta a una de las preguntas que más me han planteado durante mi trayectoria profesional, pero no. En su lugar, diré que lo que he encontrado en esa búsqueda son más preguntas en torno a la misma y numerosas reflexiones que hoy “escribo en voz alta”.

La primera de ellas es que no creo que exista nada que sea absolutamente esencial para resolver un proceso de duelo. Esto está relacionado con otras preguntas como: “¿Es imprescindible que recoja las cosas del fallecido?” o “¿Es necesario que entre en su cuarto o que no mantenga en casa sus cenizas?”.

La importancia de liberar las emociones del duelo

Ante estas preguntas y otras parecidas, yo suelo responder que lo importante no es lo que hacemos o no, sino lo que hay detrás de la decisión de hacerlo o no. No serviría de nada recoger todas las cosas del fallecido o retirarlas automáticamente, a la fuerza o bajo presión… sin una reflexión por nuestra parte.

Lo importante, lo que aporta avances al proceso, es poder conectar- y, en su caso, normalizar o contener- con las emociones que afloran cuando el doliente medita sobre todos los temas que le preocupan. (más…)

Por qué es bueno que los niños participen en los ritos funerarios

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

Los ritos funerarios son aquellas ceremonias que se celebran a raíz de la muerte de una persona.

En artículos anteriores hemos señalado que es conveniente que los niños y las niñas participen de estos ritos, cómo prepararlos para ello y a partir de qué edad pueden participar. En este post explicaremos por qué son beneficiosos estos ritos.

William Worden, uno de los autores más prestigiosos en el ámbito de la psicología del duelo, establece en su libro Children and Grief (1996) que los ritos funerarios son beneficiosos porque ayudan a satisfacer tres necesidades de los niños y niñas en duelo que os exponemos a continuación.

Ayudan a reconocer la muerte del ser querido

Los ritos funerarios ayudan al menor a aceptar la muerte del ser querido, porque la hacen evidente: la gente se reúne para despedir al ser querido que no va a volver. Ya se entierre o se incinere al fallecido, esto facilita que los niños y niñas que asistan se cercioren de que su ser querido no va a reaparecer, al menos de un modo físico.

Esta es la evidencia sobre la cual construimos el duelo: se produce una despedida y nos empezamos a adaptar a una vida sin la persona fallecida.

Esto no significa que, si un niño o una niña no acude a los ritos de despedida de sus seres queridos, va a tener irremediablemente un proceso de duelo complicado. No, lo que quiere decir es que acudir a ellos generalmente resulta beneficioso. (más…)

El eneagrama y el duelo: El doliente con eneatipo 5 (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

Eneagrama tipo 5En este artículo continuamos con la exposición de los rasgos que caracterizan a las personas con eneatipo 5 (E5) y que comenzamos en el artículo anterior, y analizamos cómo les influye a la hora de afrontar el duelo.

Como ya hemos comentado, el eneatipo 5 queda fijado en la etapa pre-oral del desarrollo, debido a diversas situaciones determinantes durante su infancia. A partir de ellas, la persona con E5 puede desarrollar diferentes patrones de conducta que condicionan su manera de afrontar el duelo.

Cómo reaccionan en el duelo los E5 que buscan ideales sobrehumanos

Los E5 que han desarrollado el patrón de conducta de buscar ideales sobrehumanos van a conectar con un profundo dolor “terrenal” durante el duelo. La cantidad de experiencias y títulos acumulados no les son útiles ahora y el tiempo restado a los afectos no es recuperable. Sentirán la pérdida del ser querido y, además, la pérdida de su motivación vital.

Acudirán y se mantendrán en la terapia solamente si consideran al profesional una persona moral e intelectualmente sólida, honesta, respetuosa y tierna.

Si deciden ir a terapia, les va a beneficiar, porque puede aportarles los siguientes logros:

  • Darse cuenta de que su “búsqueda de altura” tiene la función de mantener el intelecto ocupado y alejado de sus emociones. Y descubrir que cuando se emocionan intelectualizan, acuden a su intelecto para enfriar sus sentimientos.
  • Comprender que su orientación predominantemente cognitiva de preparación para la vida va en detrimento de vivirla. Aprender a estar presentes en las relaciones, manteniendo el contacto con sus emociones, valorando lo sencillo y lo concreto. Tomar conciencia del estado de su cuerpo: tensión en toda su estructura corporal y poder atravesar el espasmo de miedo característico de su mirada.
  • Desarrollar su propia capacidad de amar: primero a sí mismos, cuidando y atendiendo necesidades básicas: frío, calor, hambre, sueño… de las que suelen olvidarse.

Cuando comienzan a ayudar, a ofrecer su tiempo, a liderar, encabezar, motivar, dándose a la vida a través de otros, esto nos indicará sus re-decisiones sobre sus patrones de conducta originarios.

Cómo reaccionan en el duelo los E5 que buscan la “intimidad a dos”

Los E5 que han desarrollado el patrón de conducta de intimar en poquísimas relaciones van a compartimentar: sólo compartirán el dolor con sus contactos más íntimos y mostrarán cierta normalidad “apagada” con el resto de relaciones.

Si deciden ir a terapia, les va a beneficiar, porque puede aportarles los siguientes logros:

  • Darse cuenta de que han creado un mundo interno: de fantasías románticas, ideales, utopías sobre el amor incondicional/ y fantasías catastróficas sobre lo que puede ocurrirles si se muestra.
  • Comprender que son muy exigentes por sus altas expectativas hacia el otro. Buscan un maternaje que les faltó, pero esa persona es un ideal y como tal, no existe.
  • Aprender a diferenciar la petición de apoyo afectivo de la expresión de pasión, para no sexualizar la relación.

Nos va a indicar que mejoran cuando comienzan a sentirse parte de una comunidad, dando y recibiendo con reciprocidad, abriendo su círculo de relaciones exclusivas y expresando emociones espontáneamente.

El comportamiento observable en las personas con E5

Los individuos con eneatipo 5 suelen ser tranquilos, reservados, románticos, serios, sensibles, silenciosos, humildes, guardan bien los secretos, son amigos leales, pero tienen pocas amistades.

Rigurosos y honestos intelectualmente, son excelentes observadores pero no bajan al terreno de juego de la vida. El respeto es imprescindible en sus relaciones. Tienden a la autonomía y la independencia. Además, están orientados al conocimiento intelectual y más alejados del contacto emocional y de la acción.

Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dude en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

Cuando el duelo infantil se reactiva con el paso del tiempo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Perder a un ser querido durante la infancia puede suponer un hecho determinante con el paso de los años.

A veces el duelo puede amortiguarse con el tiempo, pero en el caso de los niños existen otros momentos vitales que han de tenerse en cuenta, es decir: a menudo puede ocurrir que algo que estaba bien asentado deja de estarlo, o que un duelo se vuelva significativo con el paso del tiempo.

En este artículo aprovecharemos para hablar de algunas situaciones que nos hemos encontrado en la práctica clínica y que no debemos perder de vista.

Cómo afecta el paso del tiempo al duelo infantil

En general, nos vamos a encontrar con niños que en el momento del fallecimiento han resuelto muchos aspectos del duelo, pero que en los meses posteriores o más adelante han visto cómo una parte importante de ese duelo se ha reactivado tras un cambio vital, un cambio familiar o bien otras circunstancias coyunturales que no se habían tenido en cuenta porque eran poco previsibles.

Lo normal es que la reactivación de un duelo aparezca asociada a la muerte de un progenitor: papá o mamá fallece y en la vida del menor van sucediendo cosas que suelen ser cotidianas, pero que devuelven al niño a la casilla de salida por la evolución de la comprensión.

Lo que tenemos que tener en cuenta es que en la vida de los niños hay muchos momentos cruciales que pueden reactivar el duelo o una tristeza asociada de forma repentina, cuando parecía que todo era normal.

Situaciones en las que el duelo del niño puede activarse

A continuación explicaremos algunas situaciones aparentemente normales en las que puede darse esta reaparición del duelo en el menor.

  • Cambios relacionados con la edad:
        • Por ejemplo, una niña que ha perdido a su madre y tiene su primera menstruación, pero las figuras de referencia que quedan en su familia son todos varones; o va a tener su primera relación sexual, o necesita ayuda para maquillarse, etc.
        • Un niño que ha perdido a su padre y es el único varón que queda en la unidad familiar: también sufre cambios hormonales, la salida del vello, la primera polución nocturna, erecciones involuntarias, primeras relaciones sexuales…
  • Acontecimientos vitales importantes: por ejemplo, bodas, nacimiento de hijos, graduaciones, lecturas de tesis, primer trabajo, primera vivienda, etc. Son situaciones en las que normalmente se espera que uno de los progenitores esté muy presente, apoyando y acompañando a los hijos. Es un momento en el que echar la vista atrás pesa y el duelo se hace más significativo.

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El duelo infantil: La metáfora de la pelota de playa

David Oslé, psicólogo infanto-juvenil de FMLC

A menudo los psicólogos hacemos uso de metáforas para referirnos a problemas que traen los pacientes. Hoy vamos a hablar de una metáfora, propuesta por Steven Hayes, que puede aplicarse a muchos casos de niños en duelo por la muerte de un ser querido.

Vamos a imaginarnos que estamos tranquilamente en una playa o en una piscina. De pronto, empiezan a aparecer pensamientos y emociones muy desagradables: dolor por la ausencia de nuestro ser querido, tristeza, nostalgia, ansiedad, miedo, enfado, pensamientos de no tener nada por lo que vivir… Todas estas emociones y pensamientos se meten dentro de una gran pelota de playa. Esta pelota nos recuerda todo lo doloroso y desagradable que tenemos: ¿Qué podemos hacer con ella? Lo que intentamos es meterla debajo del agua para que no se vea. Una vez sumergida, todo está bien: la piscina o la playa vuelven a ser como eran antes, salvo por el hecho de que estamos esforzándonos mucho en intentar mantener la pelota bajo el agua. Además, tampoco podemos nadar o jugar, porque en el momento en el que lo hagamos, la pelota volverá a emerger a la superficie.

La evitación del dolor tras una pérdida

Muchos niños en duelo se ven en sus piscinas con sus correspondientes pelotas de playa, y, en algunos casos, optan por intentar sumergirlas. Ocultan lo que sienten, lo ignoran y aparentan que no ha pasado nada. Esto se debe a que les faltan las herramientas necesarias para gestionar las emociones y los pensamientos que hay dentro de la pelota, y así ir deshinchándola poco a poco. (más…)

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