Factores que provocan el sentimiento de culpa en el duelo (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

En el anterior artículo abordamos la segunda tarea del duelo, que consiste en elaborar las emociones asociadas a la pérdida, y exploramos los distintos motivos por los que surge el sentimiento de culpa del superviviente o cuidador, y cómo afrontarlo.

En este nuevo post analizamos varias causas más que pueden motivar la sensación de culpabilidad durante el duelo, un sentimiento que, si no se elabora adecuadamente, puede añadir más dolor al proceso y bloquear el duelo.

Estas son algunos factores frecuentes que provocan su aparición:

Las decisiones que debemos tomar cuando el ser querido enfermo no puede

Cuando un ser querido sufre una enfermedad grave y no puede valerse ya por sí mismo, a menudo le corresponde a sus familiares cercanos tomar decisiones delicadas, como sedarle para evitar el sufrimiento y acelerar la muerte, desenchufar la máquina que lo mantiene con vida, etc.

¿Sabemos cuál era su voluntad? Ajustarnos a su voluntad, cuando sea posible, nos serena. Cuando no conocemos la voluntad del ser querido, es importante preguntarnos por qué y para qué hemos tomado esa decisión. Seguro que la respuesta es que la decisión era beneficiosa para la persona enferma y la decisión fue por amor.

Sin embargo, después de su muerte, lo que decidimos por amor, ahora nos lo cuestionamos desde el miedo, con culpa, como algo cuestionable o mal hecho.

Los asuntos inconclusos de la relación

A menudo, en muchas relaciones existe una parte no resuelta, la parte oscura. Es difícil mantener todas las relaciones limpias, sin conflicto, al día, sin rencores… Continue reading

El miedo en el duelo

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

El miedo es una emoción que está muy presente durante el proceso de duelo, sin embargo, no se la suele esperar. Vivir el fallecimiento de una persona a la que queremos nos enfrenta no sólo a un camino emocionalmente duro de elaboración y aceptación, sino también al hecho de experimentar en primera persona de la inevitabilidad de la muerte, la enfermedad, la pérdida repentina o la alteración del aparente orden lógico de la vida.

Muchos de nuestros esquemas mentales y vitales son confrontados, por eso es común sentir miedo durante ese proceso de adaptación y aceptación. Cuando nos enfrentamos a estas verdades en mayúsculas, nuestro interior tiembla y se abren viejas heridas de inseguridad, de falta de control, de falta de capacidad. En ocasiones también abre un espacio de vacío, de sensación de falta de rumbo interno o de sentirse perdidos.

El bloqueo en el duelo

Durante un proceso de crisis, dificultad y dolor como es el duelo, en el que el doliente se siente vulnerable y frágil, es muy normal que junto a esa sensación de vulnerabilidad y fragilidad aparezca miedo. Parece como si nos sintiéramos pequeños frente a la vida y sus retos. El miedo es una emoción poderosa, que tiende a inundar y arrollar, y que casi siempre paraliza.

Del miedo surgen automensajes a través de los cuales nos generamos más miedos (“Esto nunca se me va a pasar”, “Sólo me ocurren cosas malas”), y parece que entramos en un círculo del miedo del que surge más temor, más sensación de vulnerabilidad, la voz del miedo habla cada vez más y más alto. Parece que esa parte de nosotros que está asustada lo abarca todo.

El duelo como proceso de introspección

Existe un componente importante de la experiencia emocional y de la gestión de la misma, que consiste en tomar consciencia. Quizá un gran primer paso sea detectar cómo es mi miedo, cómo me hace sentir, qué automensajes me lanzo desde el propio miedo y cómo me hacen reaccionar y manejarme en el día a día.

El miedo en el proceso de duelo se puede manifestar de muchas maneras, pero estas dos son las más frecuentes:

-El miedo a estar mejor: A menudo viene camuflado con una sensación de culpa. Esa sensación de estar haciendo algo mal por atreverse a dar pasos hacia la vida, para estar mejor, más tranquilo, más seguro. Muchas veces esa culpa que siente el doliente hunde sus raíces en una emoción más profunda y primaria, como es el miedo. De hecho, estas dos emociones suelen ir entrelazadas habitualmente. Continue reading

Ha pasado tiempo desde que comenzó mi duelo y me encuentro peor

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Una de las preocupaciones más frecuentes que suelen aparecer durante el proceso de duelo y que genera numerosas consultas surge cuando, pasado un periodo de tiempo considerable desde la muerte del ser querido, el doliente siente que se encuentra peor.

Parece que esa creencia de que El tiempo lo cura todo nos ha calado socialmente y esa sensación de encontrarse peor transcurrido un tiempo la contradice por completo, generando mucha inquietud y desconcierto, de manera que el doliente siente que está haciendo algo mal.

Sin embargo, tiene todo el sentido del mundo que, cuando ha pasado un tiempo desde el fallecimiento, el doliente se encuentre peor que al principio.

Asumir la realidad de la pérdida

Sea la muerte esperada o no, es frecuente que cuando por fin tiene lugar la pérdida del ser querido, el doliente lo viva con incredulidad, con la sensación de estar viviendo una realidad alejada de sí mismo, como si se tratara de una película o un mal sueño. Es como si una parte de nosotros entendiera y asumiera lo que ha sucedido, mientras que otra parte no lo entiende, se queda bloqueada, anclada al momento del fallecimiento.

Al recordar esos primeros momentos tras el fallecimiento, muchas personas recuerdan su estado describiendo la sensación como “estar en una nube”. Esa sensación no solo es característica de los primeros días del duelo, sino que puede extenderse también a los primeros meses. Continue reading

Carta a un padre o a una madre en duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

¿Cómo superar la muerte de un hijo? A lo largo de mi carrera, he atendido a muchos padres en duelo a quienes resultaba difícil creer que superar una pérdida así sea en verdad posible, sobre todo si se produce de forma repentina.

Cuando se produce una muerte inesperada, lo que más dificulta resolver nuestro duelo es el impacto, la incapacidad para predecir esa muerte, ya que puede añadir un componente traumático que dificulte el proceso, aunque no por eso es irresoluble: en primer lugar, porque hay herramientas específicas para trabajar el trauma, y en segundo lugar, porque el ser humano está capacitado para superar la muerte de un ser querido, incluso de un hijo, aunque las circunstancias de la pérdida sean traumáticas.

Superar un duelo traumático

Cuando la pérdida de un ser querido tiene lugar de forma traumática o a manos de otra persona, los supervivientes pueden sufrir un bloqueo de su duelo. Aceptar la maldad de otro ser humano es complejo y puede añadir dolor al dolor, ya que al doliente este suceso le resulta absolutamente injusto e incomprensible.

Si hablamos de la muerte de un hijo, cuando ésta ha sido causada por una enfermedad grave o por un accidente, resulta más fácil aceptarla que entender la voluntad de hacer daño de otra persona. Hay que luchar contra el dolor y contra la rabia de algo que hubiera podido evitarse. Aunque no es comparable, podría parecerse a cuando se pierde a un ser querido por una negligencia médica.

Visto en abstracto habría una gradación: muerte natural, accidente, negligencia médica y homicidio o suicidio. Sin embargo, eso al final no se cumple porque va unido a numerosas variables que van a modificar y alterar el duelo. No existe un solo duelo igual a otro. Continue reading

Cinco preguntas acerca del tabú en torno a la muerte

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónEstá demostrado que las cosas que podemos anticipar nos resultan más fáciles de asimilar que aquellas que no podemos. De forma paradójica -y a pesar de que es la única certeza de la vida- a los seres humanos nos cuesta hablar de la muerte y prepararnos para abordar los temas que nos preocupan con respecto al fin de la vida.

A continuación, abordaremos algunas cuestiones en torno al tabú que existe sobre la muerte en la sociedad actual, así como de sus causas, sus efectos y cómo hacerle frente.

¿Por qué nos cuesta tanto hablar de la muerte? ¿Se trata de un tabú?

No hay un único factor que permita explicar por completo la dificultad que tenemos para hablar de la muerte, sino que existen varias razones para ello:

Razones sociológicas, como el aumento de la esperanza de vida, el avance de los tratamientos médicos, la tecnificación de la muerte, que alejan la realidad de la muerte de nosotros (la muerte les sucede a “otros”).

Razones culturales: En determinadas culturas, la muerte está más presente y forma parte de lo cotidiano: se representa, se admite e incluso se celebra. Esto tiene que ver con un sentido de la trascendencia que, en Occidente y sobre todo en Europa, hemos ido perdiendo.

Razones psicológicas: Nuestra propia muerte se nos hace irrepresentable. Esto es algo que tiene mucho que ver con el miedo a lo desconocido. Sin duda en nuestra sociedad existe un claro tabú que aleja la muerte de nuestras vidas, la encierra en los hospitales y la traslada de las casas a los tanatorios. Nuestra sociedad es prisionera de la inmediatez: se basa en una cultura hedonista que busca la recompensa sin esfuerzo y que huye del sufrimiento, en una fantasía que presupone que, si no hablamos de ello, no sucederá. Continue reading

Superar el duelo: La verdad soportable

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

En este artículo quiero reflexionar sobre lo importante que es que los profesionales de la salud mental conozcamos y apliquemos el concepto de “la verdad soportable”, procedente del ámbito de la práctica clínica. Se trata de un concepto poco estudiado y poco comentado en las universidades o en las formaciones de posgrado.

El concepto de “la verdad soportable” alude a la cantidad de información o hechos dolorosos a los que una persona puede hacer frente. En este sentido, nos referimos a la información relacionada con la comunicación de malas noticias o que es susceptible de impactar o producir sufrimiento en quien la recibe.

Dado que cada persona es única, no existe universalidad en cuanto a lo que cada uno es capaz de asimilar o aceptar, por lo que ese límite varía de una persona a otra.

El duelo y la verdad soportable

Como profesionales, sabemos que una parte del proceso de duelo tiene que ver con la tarea de aceptar la realidad de la muerte del ser querido, es decir: aceptar los hechos tal y como fueron, sin negociaciones ni negaciones parciales. Hay casos de personas que aceptan la muerte de su ser querido, pero no pueden aceptar el modo en el que se produjo la muerte, al menos durante un tiempo.

Nosotras, como psicólogas expertas en duelo, tratamos de guiar a nuestros pacientes para que puedan aceptar los hechos tal y como sucedieron, ya que se trata de una realidad inmodificable. Además, sabemos que resistirse a aceptar un suceso que ya se ha producido encierra más dolor que el hecho en sí mismo. Este es el trabajo habitual que llevamos a cabo: ayudar a nuestros pacientes a poner palabras a lo que sucedió y ayudarles a convivir con esa “tragedia”. La mayoría de los procesos de duelo comienzan por la aceptación. Continue reading

Cuando no hay certezas en el duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Dedicado a un héroe con monopatín y a los que son como él

 

La historia nos muestra que las personas nos unimos en el dolor. Los recientes atentados en Reino Unido han sido una buena prueba de ello.

Los días que se sucedieron desde que conocimos la noticia del último ataque en Londres hasta que se identificó a todas las víctimas narran la historia de un pueblo. Es la historia de una sociedad entera, la española, que siguió de cerca el desarrollo de la noticia a través de las redes sociales y de los medios de comunicación.

Durante esos días, muchas personas nos asomábamos a las noticias en un intento desesperado de acercarnos y arropar a esa familia  que, a miles de kilómetros, sufría el dolor de una ausencia sin respuestas. Pocas veces se ha visto tanta unión, tanto interés y tanta preocupación expresado de forma tan rotunda.

El duelo colectivo y el apoyo social

Resulta imprescindible abandonar el tono técnico y académico para hablar de lo que sucedió en esos días, porque sin duda fueron momentos que escapan a cualquier intento de comprensión o abordaje racional. Y en aquella situación tan devastadora aprendimos dos cosas:

1. La importancia que tienen esos primeros momentos tras un atentado. Lo necesario que es dedicar esfuerzos y energías a la tarea de identificar lo antes posible a las víctimas, atender a los familiares en esos primeros momentos de ausencia de noticias, de tanto vacío. A medida que se suceden las horas entre tanto dolor, cada gesto cuenta y la burocracia está llamada a humanizarse y ponerse al servicio de las necesidades de una familia desolada, para evitar a los afectados todo el dolor posible. Continue reading

El uso del eneagrama en el proceso de duelo (I)

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

eneagramaEn el artículo de hoy vamos a hablar de la utilidad del eneagrama durante el proceso de duelo. En general, se define el eneagrama como un sistema de clasificación de la personalidad, pero también es un mapa hacia el autoconocimiento y la propia trascendencia.

Nos invita a profundizar en el misterio de nuestra propia identidad, siendo su finalidad iniciar un proceso de exploración de nuestro mundo interior, que nos lleva a desvelar nuestra verdad más profunda.

Conocerse con el eneagrama

El eneagrama moderno de los tipos de personalidad es una síntesis de muchas tradiciones diferentes. Todas ellas han ido conformando un completo mapa de 9 eneatipos de la personalidad. El trabajo con el eneagrama comienza cuando uno identifica su tipo y empieza a comprender sus características dominantes. Al descubrir nuestro tipo de personalidad, lo reconocemos como un guante que encaja a la perfección. Vienen olas de alivio y vergüenza, de euforia y disgusto. Se ven con claridad aspectos de uno que siempre se han sabido de forma inconsciente. Cuando superamos esta dificultad y aceptamos, es cuando comienza el verdadero viaje.

Si bien conocer nuestro tipo de personalidad nos da información importante, ésta es sólo el punto de partida para un viaje mucho más grande. Es decir: conocer el eneatipo no es el objetivo. El objetivo de este trabajo interno es poner fin a las reacciones automáticas de la personalidad, llevándolas al terreno de lo consciente. Cuanto más percibamos las respuestas mecánicas de nuestra personalidad, menos nos identificaremos con ellas y más libertad tendremos. De eso trata el eneagrama. Continue reading

Cuando los límites de la terapia de duelo son difusos

Este artículo es un homenaje a todos los psicólogos que conozco
y a su esfuerzo por ser los mejores psicólogos posibles para sus pacientes.

 

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Como psicóloga experta en duelo, a menudo me he planteado cuáles son los límites de la terapia: no es fácil saber a qué nivel puedes/debes implicarte con un paciente que tiene un nivel de sufrimiento extremo, como por ejemplo puede ser el caso de un paciente con duelo traumático o una persona con un trauma complejo.

¿Es lo mismo lo que uno debe que lo que puede hacer en terapia? ¿Es legítimo plantearse la necesidad de revisar el nivel de implicación personal, humana, que tenemos con nuestros pacientes?

Los límites de la terapia

Cuando estudias la carrera de Psicología, los límites que te plantean están meridianamente claros. Esos límites aparecen recogidos en el Código Deontológico de los psicólogos y determinan que la relación que se establece entre paciente y psicólogo ha de ser una relación profesional, que en ningún caso debe rebasar los límites que en ella se establecen.

La terapia como tal comienza estableciendo un marco o encuadre terapéutico, que sirve de frontera tanto al paciente como al psicólogo y que aclara las normas de lo que es posible y lo que no es posible o no está permitido en ese ámbito. Se marcan así las normas relativas al precio de las sesiones, el horario (que debería ser siempre el mismo para dar seguridad), la política de cancelación de sesiones, el tipo de terapia que se va a realizar, etc.

El marco terapéutico es necesario y yo diría que incluso imprescindible, porque sienta las bases de las condiciones en que tendrá lugar la terapia y establece lo que el paciente puede esperar o no de su psicólogo. Lo que no tengo tan claro es si el marco debe ser tan rígido como lo es actualmente. Continue reading

Superar una pérdida: Cuando el cuerpo duele

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

La mente es cuerpo y el cuerpo es mente. Desde la concepción más occidental -en la que se prima lo racional y también, más recientemente, lo emocional, como vías de conocimiento y de verdad-, lo corporal se ha desplazado a una visión reducida, como una parte de nosotros puramente fisiológica, casi mecánica.

Sin embargo, si ampliamos nuestra mirada al conocimiento y entendimiento del cuerpo y nos dejamos ilustrar por las recientes investigaciones en Neurociencia y las tradiciones milenarias místicas de Oriente, podemos acceder a toda una sabiduría intuitiva, implícita y accesible en el cuerpo y a través del cuerpo.

Escuchar al cuerpo

A través del aprendizaje en nuestra cultura, hemos incorporado una visión puramente materialista del cuerpo. Sin embargo, son muchas las corrientes de la Psicología, la Neurociencia, el autoconocimiento, la espiritualidad, la mística, el yoga, el mindfulness… que entienden que el cuerpo es mente y consideran una reducción el hecho de asumir que sólo el cerebro lo es.

A medida que nos acercamos a esta manera de entender y considerar el cuerpo, comienza una nueva forma de relacionarnos con él. La principal diferencia es que empezamos a prestarle una escucha atenta, no sólo cuando se queja, grita o está enfermo. Esa escucha especial tiene que ir precedida de una pausa, que tenga que ver con silencio o con quietud. En el ruido (interno y externo), en la prisa… no hay espacio para la escucha atenta a uno mismo.

Sin escucha no hay cuidado, porque no hay conexión con la necesidad real, ni con los límites, ni con lo que se denomina el “observador interno”, que es esa voz sabia interna que normalmente permanece dormida y que va despertando en estos espacios de silencio, de meditación, de oración, de quietud, de pausa.

El cuerpo y el duelo

Durante el proceso de duelo, el cuerpo también tiene un papel fundamental. Por supuesto, está la parte que queda patente a nivel fisiológico, que ya abordamos en un post anterior y se reflejaba en una respuesta inmunitaria deprimida, de ahí la invitación al autocuidado. Pero hoy vamos a mirar el papel del cuerpo en el duelo de una forma más integral y quizá más profunda. Hoy os invitamos a integrar el cuerpo como elemento crucial de nuestro proceso de autoconocimiento y andadura por el camino del duelo.

En el duelo el cuerpo no sólo se manifiesta a través de dolores físicos -que lo hace-, sino también a través de dolores en forma de sensaciones, que se sienten en el cuerpo. Cuando el duelo está en un momento de bloqueo, como congelado, son muchas las personas que lo sienten en el cuerpo. No es que esa sensación esté reflejada en el cuerpo, sino que viene del cuerpo, y es difícil ponerla en palabras.

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