La paciencia como elemento clave en la superación del duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

A menudo, durante mi ejercicio profesional, me encuentro con dolientes que dicen que su duelo dura ya demasiado, o que no pueden soportarlo más. Dado que el paso del tiempo es subjetivo, a veces ocurre que estos comentarios se hacen durante las primeras semanas o meses tras la muerte del ser querido. En esos casos, me preocupa tener que explicarle a un paciente que el dolor suele durar más tiempo y que lo que siente es sólo el principio.

Es una máxima el hecho de que no existe un duelo igual a otro y que no existe un periodo de tiempo concreto para elaborar el duelo. Sin embargo, en ocasiones las personas deben afrontar circunstancias en las que el tiempo transcurrido es claramente insuficiente para superar el duelo.

La duración del duelo

El duelo es un proceso y, como tal, requiere tiempo. Esto es así independientemente de que el tiempo en sí mismo no sea la clave. No podemos “recetar” tiempo para resolver el duelo, e incluso a veces es demasiado pronto… Y, ¿cómo lo sabemos? Porque todavía queda dolor y el dolor no es algo que obedezca a la razón (Ha pasado demasiado tiempo”, “Me he cansado de sufrir…”).

El duelo finaliza cuando el dolor ha disminuido lo suficiente para cada persona. Y aunque no podamos “concretar” exactamente cuánto puede llegar a durar un duelo, debemos reconocer -aunque sólo sea por sentido común e intuición clínica – que un mes no es tiempo suficiente, ni dos meses tampoco. Cuando un doliente alega que no puede soportarlo más después de tan poco tiempo pueden estar sucediendo varias cosas. Continue reading

Dificultades del duelo por una muerte repentina

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

La forma en que fallece un ser querido y los momentos anteriores e inmediatamente posteriores a su muerte pueden determinar si el duelo que vamos a atravesar será más o menos traumático.

Existen muertes consideradas «dulces», para las que el doliente tiene tiempo de prepararse: si ha podido estar presente hasta el final, si ha podido hablar y compartir sus sentimientos con el ser querido, e incluso si ha pasado por la experiencia de poder despedirse, entonces puede considerarse afortunado al haber vivido el regalo de una muerte anticipada, aunque igualmente provoque dolor.

El duelo por una muerte inesperada

Cuando la muerte es repentina -ya sea por un accidente, una enfermedad corta, homicidio, infarto, etc.-, el impacto es mucho más intenso, no hay preparación posible. El doliente se encuentra con esa realidad de golpe y debe tragarla con un nudo en la garganta.

La sensación es de irrealidad, confusión, como estar en una nube: desconcertado, aturdido, con dificultades para asumir la realidad. Es posible que el doliente se encuentre preso del dolor y la tristeza, pero también es posible que se sienta como anestesiado, distanciado de tu propio cuerpo, y que los sentimientos de irrealidad hacen que funcione como un autómata. Continue reading

La decisión de atravesar “el túnel” del duelo o bordearlo (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

© MalagónDecíamos en un artículo anterior que atravesar cada una de las tareas del duelo es necesario y doloroso, como entrar en un túnel cuya salida no podemos ver.

En el duelo sentir dolor significa “estar bien” porque implica que el doliente está en contacto con la realidad, con la pérdida del ser querido, con su muerte. Sin embargo, algunas personas no pueden afrontar el dolor y lo evitan, bordean el túnel.

La psique humana tiende a evitar el dolor y la angustia mediante mecanismos de defensa: rechazo, negación, represión, fijación, racionalización, aislamiento, regresión, somatización… Todos ellos sirven para atenuar la emoción “amenazadora”, en función de las fuerzas de las que dispone el doliente en ese momento.

Estos mecanismos son necesarios y útiles, cumplen con una función. Por eso, si el doliente puede tomar conciencia de dicha función, eso le ayudará a aflojar esos mecanismos y a buscar formas más constructivas de vivir sus emociones.

Causas de la evitación en el duelo

La evitación es una estrategia de supervivencia, de protección, que se da cuando por diferentes razones el doliente no cuenta con energía para soportar el esfuerzo que conlleva el dolor de afrontar el duelo.

Algunas de estas razones pueden ser:

El doliente es vulnerable por su forma adquirida de vincularse, o porque tiene pérdidas anteriores no resueltas.

Exceso de intensidad traumática debido a las circunstancias que rodean la muerte del ser querido.

Ausencia de contacto o apoyo social en el momento de la pérdida.

Cuando la persona no puede afrontar y tiene que bordear el túnel del duelo, lo que hace es enmascarar o evitar el duelo. Continue reading

Factores que provocan el sentimiento de culpa en el duelo (I)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

Según el psicólogo y reconocido experto en duelo William Worden, para elaborar el duelo es necesario que el doliente lleve a cabo cuatro tareas:

En este artículo vamos a centrarnos en la segunda tarea, la de elaborar las emociones asociadas a la pérdida, y abordaremos en concreto por qué surge y cómo afrontar el sentimiento de culpa del superviviente o cuidador.

Cuando el ser querido está enfermo y sabe que va a morir

La psicóloga suizo-estadounidense Elizabeth Kübler-Ross estudió los estados por los que pasa un enfermo cuando le comunican la noticia de su muerte irremediable: negación, ira, depresión, negociación y aceptación. Cuando se da esta situación, puede ocurrir que el enfermo viva la experiencia con serenidad y ocupe el tiempo que le queda en despedirse de sus seres queridos, dejar sus asuntos arreglados, etc.

Otras personas, en cambio, pueden optar por ocultarlo o negarlo para no apenar a su familia y porque son incapaces asumirlo. En ese caso, el cuidador puede comprender esta dificultad o puede enfadarse porque necesita compartir esos últimos momentos sin disimular. Si se produce ese enfado, es muy probable que tras la muerte del ser querido el cuidador se sienta culpable por haber sentido ira hacia el enfermo. Continue reading

Cómo afecta el duelo a las relaciones familiares

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Cuando una persona fallece, la pérdida puede llegar a afectar a una media de veinte personas, según indican los estudios científicos recientes sobre el duelo. Si tenemos en cuenta este dato, aunque las cifras no se cumplan al pie de la letra en todos los casos, resulta evidente que el número de personas implicadas es bastante elevado. Así, es fácil deducir que, si la pérdida afecta a una persona, muy probablemente va a afectar a la dinámica familiar.

Habitualmente hablamos del duelo y de la pérdida en singular. Así definimos cómo afecta el duelo, qué es y en qué consiste, cuánto dura o cómo abordarlo. Existen múltiples teorías que permiten responder a estas preguntas de forma más o menos clara y simple. Sin embargo, no resulta igual de sencillo explicar cómo afecta el duelo a una familia entera.

El duelo en la familia

En el caso del duelo familiar, se dan simultáneamente dos procesos: uno individual, que responde a las necesidades de cada miembro de la familia, a cómo vive cada uno el dolor y cómo enfrenta el sufrimiento; y, a la vez, se da un proceso grupal, que responde a las normas del grupo y, en este caso, responde a las normas específicas que se dan en un tipo de grupo peculiar que es la familia.

Cada familia tiene sus propios códigos y resulta imprescindible conocerlos para poder reparar la dinámica familiar que se ha roto con la pérdida. Pongamos por caso una familia de varios miembros: los hijos y los padres. Si muere uno de los hijos, cada uno de los cónyuges se verá afectado de distinta manera: por un lado, por la distinta relación que cada uno de ellos tenía con el hijo fallecido; por otro, debido a la distinta forma que tienen de afrontar la pérdida o el sufrimiento.

La dinámica que se genere entre los cónyuges va a influir de manera innegable en la relación de ambos con los hijos supervivientes. Continue reading

Lo que no se puede nombrar: El duelo por un suicidio

Begoña Rodríguez Acosta, psicóloga de FMLC

 

La muerte raramente consiente despedidas elegantes o adioses limpios. Llega inesperadamente y deja a algunos con la angustia de haber sido abandonados deslealmente. El abandono no es tan terrible cuando hay tiempo y espacio para un verdadero adiós. Cuando no ha habido un verdadero adiós, o peor aún, un mal adiós, la muerte se convierte en odiosa y deja un sentimiento de vacío y perplejidad.” – A. Pangrazzi

Aquellos que viven un duelo por el suicidio de un ser querido suelen atravesar un proceso de más larga y difícil duración. Los familiares o las personas cercanas al difunto a menudo se convierten en víctimas de lo sucedido, debido a la carga que heredan de este trágico suceso, con emociones como el sentimiento de abandono, la vergüenza, la culpa, la incomprensión social y el consiguiente enfado hacia el suicida.

La búsqueda de respuestas tras un suicidio

El suicidio de una persona querida suele dejar a los sobrevivientes con una profunda sensación de fracaso: fracaso como progenitor, cónyuge, hermano o amigo.

La pérdida trae consigo la búsqueda de una explicación a lo ocurrido y, en esa búsqueda de sentido, el superviviente no puede evitar preguntarse persistentemente por qué el suicida hizo lo que hizo, por qué no se dio cuenta de lo que ocurría, qué podría haber hecho para evitarlo… y con estas preguntas aparece inevitablemente la culpa.

El sentimiento de vergüenza tras un suicidio

A nivel social, el suicidio es inaceptable y se suele asociar a los trastornos psíquicos. Sin embargo, según la OMS un 20% de los suicidios no tiene ningún diagnóstico psiquiátrico. Cuando se da este caso, los dolientes no tienen ninguna explicación a la que agarrarse que les proteja de la mirada crítica de un entorno que se cuestiona cómo los allegados no consiguieron prevenirlo

Es aquí donde, además de la culpa, aparece también la vergüenza. Conscientes y temerosos de la posible imagen social que proyectan -y sintiendo la necesidad de proteger al fallecido de las especulaciones sobre los motivos de su decisión-, los familiares tienden a evitar el contacto social e incluso pueden llegar a negar el mismo acto del suicidio.

Dificultades del duelo tras un suicidio

Lamentablemente la evitación del contacto contribuye a dificultar aún más la elaboración del duelo. La pérdida de nuestro ser querido nos produce un enorme dolor que buscamos expresar y compartir de forma natural con aquellos que sabemos nos van a escuchar y nos pueden entender.

Sin embargo, cuando no se percibe el entorno como un lugar capaz de acoger nuestro sufrimiento sin juzgarlo, la culpa y la vergüenza pueden instalarse generando un enorme sufrimiento. Así, poco a poco el doliente puede terminar silenciando u ocultando el suicidio, lo que dificulta el duelo, ya que al negar el problema desaparece la necesidad de pedir ayuda, se potencia el aislamiento y se fomenta la desconfianza del entorno.

El sentimiento de culpa después de un suicidio

Como ya hemos comentado en artículos anteriores, la culpa tiene una función muy peculiar en el duelo. Es una forma de mantener nuestra sensación de control sobre el mundo. Si soy culpable de que algo haya ocurrido, es que estaba en mi mano haberlo evitado, por tanto, tengo el poder de prevenir ciertas catástrofes.

Es curioso como a menudo preferimos convivir con el asfixiante peso de la culpa, antes que asumir que la muerte puede aparecer en nuestro camino sin que podamos hacer nada para evitarlo, o aceptar que el mundo está lleno de peligros que no podemos controlar y que la fragilidad también es parte de nuestra existencia.

De lo que se trata no es de vivir con miedo a la posible pérdida, sino ser conscientes de que donde hay vida también puede haber muerte, porque ésta forma parte natural de la misma. Se trata de tomar conciencia de esta realidad de forma que aprendamos a vivir plenamente el presente.

Cómo acompañar el duelo por un suicidio

Cuando tiene lugar un suicidio, la muerte del ser querido se produce en circunstancias especiales, dado que es la propia persona quien decide quitarse la vida, una decisión personal que no suele tener en cuenta segundas opiniones. La persona que se suicida es la que toma la última decisión, que puede permanecer inexplicable para los dolientes, quienes difícilmente encontrarán respuesta a sus preguntas o, al menos, una respuesta suficientemente válida para encontrar un sentido a tan dolorosa pérdida.

El reto consistirá en acompañar al doliente en el camino de duelo con paciencia y delicadeza, de manera que poco a poco aprenda a convivir con una realidad a la que a veces le faltan respuestas. Por eso, el doliente exigirá del experto la capacidad de “soportar” y cargar con esa intensidad del dolor que el doliente no puede sobrellevar.

Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dude en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

Superar el duelo: ¿Dónde está mi ilusión?

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Una preocupación habitual que manifiestan las personas que están atravesando un proceso de duelo tiene que ver con la pérdida de la ilusión y de las ganas de emprender proyectos o actividades, o simplemente fantasear con ellas. Muchos dolientes temen que ya nunca volverán a sentir esta emoción y que van a estancarse en esa sensación de bloqueo o de tristeza que todo lo cubre.

La ilusión va asociada a volver a estar presente en la vida, a interesarse y participar de nuevo como agente activo, pasando del modo automático al consciente. Por eso, la tristeza profunda que trae el duelo en sus momentos más agudos es difícil de combinar con la ilusión, ya que son dos fuerzas contrarias y la tristeza nos lleva hacia dentro: al recuerdo, al repaso, al llanto, al recogimiento.

Las fuerzas que dirigen el duelo

El duelo mezcla muchas emociones: no sólo está presente la tristeza, también el miedo, la ira, la culpa. Todas ellas demandan una gran energía. A los dolientes les sorprende el cansancio que sienten, pero es que este trabajo emocional es agotador. Este conjunto de emociones que requieren tanto y que dirigen el foco de nuestra atención hacia dentro, durante mucho tiempo son las que llevan el ritmo y la dirección del proceso.

La ilusión, por el contrario, es una emoción expansiva cuya fuerza se centra en el presente y que permite mirar hacia el futuro. Así, entra en contradicción con la dirección de la tristeza y de otras emociones habituales en el duelo cuando éstas se encuentran en su intensidad máxima.

Las emociones en el duelo

Tras la pérdida de un ser querido, lo que vamos sumando es, por un lado, la tristeza, que nos hace mirar hacia dentro y buscar la sensación de un lugar seguro; por otro lado, aparece el miedo, la inseguridad, que por un tiempo limita nuestra seguridad para dirigirnos hacia lo nuevo. Parece que la propia confusión (o la incertidumbre, que es otra de las caras del miedo) que define el proceso del duelo es suficiente reto. Continue reading

El duelo por la desaparición de un ser querido

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Cuando un ser querido fallece, comienza un proceso de duelo que comprende y recoge todas las reacciones normales ante esta pérdida. Sin embargo, cuando la persona desaparece y no existen evidencias de que haya muerto ni de que siga vivo, se presenta una dificultad añadida en este proceso. A ese dolor, normal en la pérdida, se suma la duda y la falta de certezas.

En ese contexto, para los familiares del desaparecido resulta casi imposible aceptar la pérdida y comenzar a gestionar el dolor. El dolor está hecho de incredulidad, de un estado de permanente alerta esperando noticias en un sentido o en otro, de tristeza por la ausencia.

En esos momentos lo más habitual es que las energías se inviertan en buscar a la persona desaparecida, de modo que el proceso de duelo como tal queda en un segundo plano. Esta situación puede durar años y finalizar, bien con el hallazgo del cadáver o, de un modo más ambiguo, con una declaración de fallecimiento. En este último caso, los familiares tal vez  se aferren a la esperanza de encontrarla con vida.

La incertidumbre en el duelo

Cuando un ser querido desaparece, lo normal al principio es que la atención de sus familiares esté centrada en la investigación policial y en la ayuda que puedan ofrecer los medios de comunicación, difundiendo la noticia para encontrar algún indicio que ofrezca pistas sobre el paradero de la persona que ha desaparecido.

Resulta difícil imaginar que una persona inmersa en la búsqueda de un ser querido quiera recibir apoyo para resolver su duelo, pero si lo hiciera, cabe imaginar que se plantearía un caso complicado.

Uno de los rasgos característicos de esta clase de casos es que los familiares de la persona desaparecida siempre mantienen la esperanza. Por mucho tiempo que haya transcurrido, siempre es posible imaginar que el ser querido está vivo en otra parte, porque mientras no se encuentre su cadáver no tenemos evidencias de que haya muerto. Continue reading

El uso del eneagrama en el proceso de duelo (I)

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

eneagramaEn el artículo de hoy vamos a hablar de la utilidad del eneagrama durante el proceso de duelo. En general, se define el eneagrama como un sistema de clasificación de la personalidad, pero también es un mapa hacia el autoconocimiento y la propia trascendencia.

Nos invita a profundizar en el misterio de nuestra propia identidad, siendo su finalidad iniciar un proceso de exploración de nuestro mundo interior, que nos lleva a desvelar nuestra verdad más profunda.

Conocerse con el eneagrama

El eneagrama moderno de los tipos de personalidad es una síntesis de muchas tradiciones diferentes. Todas ellas han ido conformando un completo mapa de 9 eneatipos de la personalidad. El trabajo con el eneagrama comienza cuando uno identifica su tipo y empieza a comprender sus características dominantes. Al descubrir nuestro tipo de personalidad, lo reconocemos como un guante que encaja a la perfección. Vienen olas de alivio y vergüenza, de euforia y disgusto. Se ven con claridad aspectos de uno que siempre se han sabido de forma inconsciente. Cuando superamos esta dificultad y aceptamos, es cuando comienza el verdadero viaje.

Si bien conocer nuestro tipo de personalidad nos da información importante, ésta es sólo el punto de partida para un viaje mucho más grande. Es decir: conocer el eneatipo no es el objetivo. El objetivo de este trabajo interno es poner fin a las reacciones automáticas de la personalidad, llevándolas al terreno de lo consciente. Cuanto más percibamos las respuestas mecánicas de nuestra personalidad, menos nos identificaremos con ellas y más libertad tendremos. De eso trata el eneagrama. Continue reading

Cuáles son los diferentes niveles de intervención en el duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

El duelo, la muerte o el sufrimiento son tres temas que pertenecen a una categoría íntimamente ligada a la experiencia humana. Da igual haberla vivido o no, estamos expuestos a ella y, por tanto, no hay nadie que sea ajeno a esta realidad.

Hay temas que requieren una formación específica para poder hablar de ellos: las matemáticas, la ingeniería, la farmacología, pero el duelo no pertenece a este grupo: cualquiera puede hablar de duelo o tener una idea acerca de cómo funciona, ya sea errónea o no. Esas ideas van desde lo más intuitivo o desde el sentido común, hasta lo más técnico o especializado.

Es necesario hablar del duelo

El duelo es una experiencia universal. Existe una amplia gama de niveles de conocimiento o de experiencias entre el experto en duelo y la persona que carece de experiencia académica o formativa relacionada con la pérdida. Aun así, en algún momento de sus vidas todos ellos pueden estar en contacto con alguien que está viviendo un duelo y servirles de ayuda.

Quizás ese sea el sentido último que tiene este blog y otras bitácoras que abordan el duelo: facilitar información y reflexiones que puedan servir de alivio o consuelo en un momento dado, y hacerlo en un formato que pueda alcanzar al mayor número posible de personas. En este sentido, las redes sociales han posibilitado que la información se difunda con mayor rapidez y agilidad de lo que lo que era posible en otros tiempos. Continue reading