Cómo atender el duelo complicado en niños

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En general, más del 90% de las personas están preparadas para superar un duelo. En el caso de los niños, mi experiencia me dice que están más que preparados para sobrevivir a la pérdida. Su instinto de supervivencia prima por encima de cualquier otro y, ante cualquier muerte -por traumática que sea, por muchos cambios que implique-, suelen resolver el duelo con mucha más facilidad y velocidad que la mayoría de los adultos que solemos atender en FMLC.

Normalmente la experiencia de duelo en los niños suele estar guiada por un adulto que quiere hacer las cosas bien y trata de preservar el bienestar de los más pequeños ante una muerte. Por este motivo, no es habitual que el duelo infantil se complique. Lograrlo implica mantener muchas rutinas a base de esfuerzo. Recordemos que el adulto que cuida al niño seguramente se haya visto también afectado por ese duelo.

El duelo complicado en menores

Sin embargo, en un porcentaje muy pequeño de menores el duelo puede estancarse o complicarse, sobre todo en adolescentes. La adolescencia es quizá uno de los momentos más vulnerables  y, al haber adquirido el pensamiento adulto, a veces los menores manejan la muerte en las mismas dimensiones que nosotros, lo que implica una doble tarea: por un lado, entender la muerte en todas sus dimensiones y, por otro, asumir tareas propias de un adulto en duelo.

Normalmente, en los adolescentes el duelo se puede estancar en situaciones concretas, por ejemplo:

– Existencia de alguna patología previa o vulnerabilidad. Con esto nos referimos a que antes del duelo el niño o la niña ya tenía una fobia, escasas relaciones sociales, falta de habilidades… En ese contexto, uno de los problemas pone de manifiesto el otro, o el duelo hace que el problema inicial se vuelva mucho más resistente y se complique.

– Que el duelo suceda en un periodo crítico. Por ejemplo, si es un curso en el que el menor tiene que preparar un examen o a una prueba determinante, puede ocurrir que haga un gran esfuerzo para estar centrado, bloquee el duelo y luego, pasado ese periodo crítico, sea incapaz de adaptarse a las exigencias del medio porque está agotado y apenas ha meditado las decisiones que ha tomado.

– Sobreprotección parental. A veces, son los propios padres quienes no dejan a los niños afrontar el duelo, a pesar de estar capacitados para hacer cosas basadas en su nivel de autonomía: se lo hacen todo, les envían mensajes de peligro constante y, si quien fallece es un progenitor y tienen que asumir ciertas responsabilidades, muestran una gran incapacidad, muchos miedos y una gran ansiedad de separación del superviviente.

– Un duelo doble. Esto puede deberse o bien a la pérdida de dos familiares, a la pérdida de un estatus o cambios grandes en su vida tras el duelo, o a varias pérdidas sucesivas ocurridas a edades tempranas que no tienen por qué coincidir temporalmente (p.e., puede ser la muerte de un hermano y la pérdida de la salud de un progenitor…). Estas situaciones son difíciles de asumir por los niños y les cuesta adaptarse a los cambios que implican, pudiendo experimentar bloqueos a muchos niveles, regresiones o desadaptación que les impide gestionar la nueva situación

Atender del duelo complicado en niños

Aunque no es lo habitual, hay ocasiones en las que los niños en duelo no avanzan, o los avances que esperamos que sean rápidos, como en otras ocasiones, se convierten en pasos de gigante y ralentizan el proceso, con la aparición constante de problemas que es necesario abordar. Ante estas situaciones hay que armarse de paciencia, trabajar de manera más lenta, implicar a los adultos en los cambios para que se facilite todo el proceso al máximo y podamos avanzar, tratar la patología asociada. Si se hace necesario, debemos derivar al menor a un especialista de salud mental para poder abordar aquello que bloquea o dificulta el duelo, incluso recurriendo a la medicación para rebajar los síntomas y, así, poder trabajar otros procesos que se hacen imposibles de abordar en esos momentos.

Para saber más sobre la atención del duelo infantil, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto)  o descargar gratis  nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org