Los duelos desautorizados: Ejemplos de pérdidas que la sociedad no comprende (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

En artículos anteriores hemos hablado de qué son los duelos desautorizados: aquellos que, pese a conllevar una pérdida, no reciben la misma comprensión por parte del entorno social.

Esto a menudo se debe a tabúes, prejuicios y estigmas muy extendidos en la sociedad del doliente, que repercuten en esta falta de apoyo.

A continuación abordaremos más ejemplos de situaciones en las que, con frecuencia, el doliente no suele recibir el mismo apoyo que cuando se trata de una pérdida aceptada socialmente.

El aborto espontáneo y provocado es una pérdida no reconocida

En general, cuando una mujer sufre un aborto espontáneo, la preocupación se centra únicamente en su salud. Es importante la información médica: saber si podrá volver a quedarse embarazada, por ejemplo. Pero no se debe minimizar la pérdida con optimismo, hablando del futuro y de que se pueden tener más hijos. Continue reading

Los duelos desautorizados: Qué son y cómo afrontarlos (I)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

La muerte de un ser querido que ha sido significativo en tu vida siempre es un impacto doloroso, aunque no compartieras parentesco con él. Si además su pérdida se produce en circunstancias tan traumáticas como un suicidio, una sobredosis, un accidente al volante… O especiales, como en el caso del duelo perinatal -haya sido un aborto espontáneo o provocado- esto también requiere una elaboración del duelo, porque el impacto que tiene sobre el doliente es el mismo.

En este artículo abordaremos los duelos desautorizados: aquellos que, pese a conllevar una pérdida, no reciben la misma comprensión por parte del entorno social.

Para elaborar el duelo el doliente necesita de su entorno social, de personas que entiendan su tristeza y que estén dispuestas a escucharle con un contacto cálido y comprensivo. Es necesario expresar las emociones y poder hablar de la persona perdida, sean cuales sean las circunstancias de su muerte, controvertida o no. Si el doliente recibe esta ayuda, la recuperación será mejor.

El duelo se supera en comunidad

En cada cultura existen normas, prejuicios y estigmas sobre qué apoyos hay que dar al doliente, dependiendo de qué tipo de muerte se trate, y también en función del tipo de vinculación con el fallecido. Vamos a ver algunos duelos que no son apoyados socialmente: Continue reading

La pérdida gestacional: El duelo tras la pérdida de un bebé

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Cada 15 de octubre se conmemora una de las pérdidas más tristes que puede sufrir una pareja y que la sociedad a menudo silencia: la pérdida del bebé que estaban esperando o del que nació, pero no sobrevivió. Se trata del Día internacional de la Pérdida perinatal y gestacional.

Cuando una pareja pierde a un hijo, los dos cónyuges deben enfrentarse a una reorganización, tanto del sentido de su vida como de su relación. El dolor conduce a una revisión total de los valores, los planes de vida, los roles, las emociones… y a menudo exige respuestas.

Tener otro hijo tras una pérdida

Una de las preguntas que pueden surgir tras la muerte de un hijo pequeño es: ¿En qué momento puedo volver a plantearme tener otro hijo? Hay casos en los que esta pregunta no se da nunca, pero hay otros en los que volver a tener otro bebé es importante. Estamos hablando de casos en los que la pérdida se ha producido intra-útero o teniendo el bebé apenas unos días o meses.

Hablamos de pérdida perinatal cuando la muerte se ha producido entre los 6 meses de gestación y los 24 meses de vida. Algunas madres que han vivido este tipo de pérdidas suelen consultarnos si existe una fecha “adecuada” a partir de la cuál pueden se volver a plantear quedarse embarazadas.

Preguntas tras el duelo perinatal

Esta cuestión genera una serie de preguntas a las que trataremos de ir dando respuesta poco a poco:

1. ¿Existe una fecha concreta a partir de la cuál se pueda volver a intentar tener un hijo?

Esta pregunta pone de manifiesto dos temas: uno, si el psicólogo tiene capacidad para hacer una recomendación tan precisa, y dos, los aspectos físicos de la pérdida. Más allá del duelo, el cuerpo requiere de un tiempo para reponerse del embarazo y de la pérdida bajo criterios que son estrictamente médicos. Continue reading

Características y dificultades del duelo perinatal

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

El duelo perinatal comparte aspectos con el duelo como proceso general. No existe un duelo perinatal igual a otro y duele como duele cualquier otra pérdida. También comparte las estadísticas que afirman que el duelo, en un porcentaje muy elevado de los casos, es un duelo sano y se puede superar sin ayuda.

El duelo perinatal es aquel que se produce tras la pérdida de un bebé durante el embarazo, o en los momentos previos o posteriores al parto. En este tipo de duelo concurren dos momentos vitales antagónicos: la vida y la muerte. Este hecho marca definitivamente un proceso que tiene matices específicos. Para la madre gestante esta experiencia supone un choque brutal en el que los dos extremos de la vida se hacen evidentes.

Aspectos diferentes del duelo perinatal

Por otro lado, en ningún otro tipo de duelo el doliente tiene ese componente hormonal tan elevado que va dirigido a la maternidad, al desarrollo del vínculo, a la generación de la vida. La muerte del bebé -ya sea en el útero materno, a los pocos días de nacer o durante el parto- supone una ruptura abrupta con las expectativas de la futura madre.

Otro componente absolutamente diferenciador es el shock que las madres viven alrededor de esta pérdida, que es realmente compleja de asimilar porque las hormonas, el cuerpo, envían indicadores contradictorios. El cuerpo de la mujer genera prolactina versus cortisol y acetilcolina, formando un cóctel difícil de gestionar para la madre.

El tabú en torno al duelo perinatal

Se habla poco de la muerte que se produce durante la gestación, o en los momentos cercanos a ésta. El hecho de no hablarlo no nos ayuda a alejar o evitar esa realidad, sino que nos desprotege.

No estamos preparados ni social ni profesionalmente para atender un duelo de estas características: las matronas, las enfermeras, los médicos… no encuentran palabras ni saben qué hacer en esas situaciones.

Algunos profesionales hacen uso del sentido común y de sus habilidades, pero no existe ningún protocolo específico o “humanizado” para atender esta experiencia tan desgarradora. Hay mucho que avanzar en ese sentido.

Ausencia de protocolos sanitarios ante la pérdida perinatal

Los países anglosajones, con más experiencia en este campo, disponen de protocolos, de habitaciones acondicionadas para que los padres se despidan de su hijo o le hagan fotos, clínicas especializadas para mujeres que han tenido pérdidas gestacionales previas. Nada de esto existe todavía en casi ningún lugar del mundo, pero es hacia lo que tenemos que dirigirnos: al desarrollo de unidades que permitan atender estas situaciones especiales.

El pasado mes de enero una mujer que había vivido la pérdida de un bebé inició una petición en la plataforma Change.org para pedir que el ministerio de sanidad establezca un protocolo para atender este tipo de casos: acciones como no ubicar en la misma planta a mujeres que acaban de tener un bebé con otras que acaban de perderlo, o destinar una habitación en la que los padres puedan despedirse del bebé.

También se pide la posibilidad de recibir atención psicológica temprana y que se explique cómo va a ser el procedimiento a las madres que van a dar a luz a un bebé muerto. Hasta ahora, esta petición lleva más de 200.000 firmas.

El duelo no reconocido por la pérdida de un bebé

Un último aspecto que tienen en común este tipo de pérdidas es la deslegitimización de su vivencia. A menudo el entorno les resta importancia con frases como:

  • «Puedes tener más hijos».
  • «No has tenido tiempo de encariñarte de él».
  • «Habrá sido para bien…»

En general se resta valor o importancia al dolor de la mujer que ha perdido a un bebé de forma prematura. Y si hablamos del padre, la importancia que se le da suele ser prácticamente inexistente. Esto hace que los padres que viven esta experiencia se aíslen y sólo compartan su dolor con personas que han atravesado la misma situación que ellos.

Independientemente de los matices de este tipo de duelo, para acompañarlo y afrontarlo sirven las mismas fórmulas que hemos abordado en otros artículos previos, respetando o adaptándolas a las necesidades de cada caso.

Aspectos que facilitan el duelo perinatal

El tiempo será un aliado importante, no el único, pero tiene que pasar para que el dolor se mitigue. El duelo requiere tiempo, como cualquier otro proceso.

La legitimación del dolor. Lo hemos hablado en otras ocasiones, hay que permitir y normalizar el dolor, porque todo aquello a lo que nos resistimos persiste y todo aquello que permitimos fluye.

Poder entrar en contacto con asociaciones que permitan establecer lazos con padres y madres que han vivido esta experiencia. En España, “Umamanita” o “El parto es nuestro” trabajan sensibilizando frente a la pérdida perinatal y atendiendo a mujeres que han vivido esta situación,

Pedir lo que necesitamos. El duelo exige que los padres que han perdido a un bebé se centren en sus propias necesidades y se conviertan en agentes activos en busca de lo que necesitan, haciendo participar a la comunidad. No elaboramos el duelo en solitario, vivimos en comunidades y el duelo es un proceso que se vive y se resuelve también en comunidad.

No dar nada por sentado. A veces las palabras tienen significados distintos para cada persona. Es fundamental aclarar el significado que tiene la pérdida para cada doliente porque es ahí dónde reside la clave del duelo y es también lo que diferencia un duelo de otro. Es necesario profundizar en la experiencia, comunicarse, abrirse a otros y compartir para salir del dolor.

Mantener la confianza en que se puede resolver y en que se puede superar. Podemos alimentarla con mensajes propios o de otros, con frases como “Esto también pasará”, o “No desesperes porque de las nubes más negras cae agua limpia”, o “No hubo noche por oscura que fuera, que no amaneciera”.

Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dudes en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

Superar el duelo: Lo que no se puede contar

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónSiempre he pensado que el alivio en el duelo tiene que ver con nombrarlo, con hablar de ello. Shakespeare lo expresaba de una manera más poética cuando decía: “Dad palabras al dolor, porque la pena que no habla murmura en el fondo del corazón y le invita a romperse”. Lo que ocurre es que a menudo el dolor se silencia y hay cosas que no se pueden contar, ya sea por temor al reproche social, por temor a resultar “pesados” o por vergüenza.

El duelo está lleno de secretos, de tabúes y de juicios. Y todo eso que se calla, que se silencia, todo lo que se esconde acaba generando mucha soledad. A lo largo de nuestra experiencia en terapia, nos hemos encontrado con distintas situaciones y escenarios, que describimos a continuación.

Duelos que a menudo no son reconocidos

  • – Cuando la pérdida se produce tras un suicidio, a veces la familia oculta esa información para no “dañar” la imagen de la persona que ha fallecido, en un intento de evitar un juicio social. Por lo tanto, esa parte que tiene que ver con cómo se ha producido la muerte y que en ocasiones encierra tanto dolor, no puede ser contada ni explicitada. Es un dolor que no se legitima, no se escucha y se queda enquistado.
  • – Cuando se pierde a una pareja que no estaba socialmente reconocida, ya sea una relación con una persona casada, o una relación con una persona del mismo sexo. Al no haber hecho pública la relación, el entorno no comprende la pérdida y, por lo tanto, no atiende ni tampoco entiende el dolor de esa persona.
  • – Otro caso es el de las personas que han perdido a un progenitor, o incluso a un abuelo, cuando ya era “muy mayor” o estaba muy enfermo. Con frecuencia estas personas se encuentran con mucha incomprensión por parte de su círculo más cercano. Les dicen que es ley de vida, o que es mejor así, o que no deberían llorar pasado cierto tiempo… y, sin embargo, el dolor no desaparece. Estos comentarios hacen que los dolientes se sientan rechazados y acaben por omitir esas sensaciones o esos sentimientos, encerrándose en una coraza en la que se sienten profundamente solos, dado que no pueden mostrarse tal y como están en ese momento.
  • – También puede darse el caso de dolientes que pierden a una ex pareja con la que seguían manteniendo algún tipo de relación. Esto ocurre incluso cuando ha habido situaciones de malos tratos o abandono, por lo que el hecho de que la persona sienta dolor en lugar de alivio resulta todavía más incomprensible para el entorno.
  • – Esta incomprensión también la he detectado en los casos de pérdidas perinatales. Algunos de nuestros pacientes en esa situación han tenido que escuchar cosas del tipo: ¿Cómo te puede doler tanto, si ni siquiera lo conociste, si no le viste nunca, si puedes tener hijos, si hay gente que no tiene hijos y es feliz?

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Duelo infantil: Cómo hablar a un niño del hermano que no ha conocido

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

La situación que abordamos en este artículo es más habitual de lo que pensamos, ya sea porque un hijo no ha llegado a nacer y ha fallecido en las últimas semanas de gestación, o bien porque debido a una muerte súbita, o una enfermedad, falleció antes de que naciesen el resto de sus hermanos.

La situación que planteamos es la de unos padres que perdieron a un hijo y luego tuvieron más; de modo que el nuevo hijo, y en ocasiones único, no conoció a su hermano.

Ante estas circunstancias, muchos padres nos preguntan si es mejor ocultar la situación, o expresan su preocupación por no saber hablarle al nuevo hijo sobre la existencia de otro hermano fallecido y poder transmitirle así el recuerdo de un hijo que vivió poco.

Transmitir el recuerdo de un hermano que no está

La realidad es que son hermanos y eso debe saberlo. También tiene que saber que ha habido un hermano que ha fallecido, así que lo ideal es intentar transmitirle un recuerdo de este hermano que no conoció, o que apenas pudo llegar a conocer a causa de su muerte prematura.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el niño superviviente no puede crecer a la sombra del hermano fallecido: no valen las comparaciones, cada hijo es -o ha sido- único y así hay que transmitírselo. No importa lo ideal que fuera el hijo fallecido, esa idea es del adulto y no es bueno para el hijo superviviente tener celos de un hermano muerto o que no ha conocido.

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Cómo afecta el proceso de duelo a la relación de pareja

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

© MalagónEl duelo es un proceso en parte interno y en parte compartido: interno, porque implica un proceso de introspección, de revisión y reconstrucción, guiado por el dolor; y compartido, porque como seres sociales que somos, vivimos en familia, en comunidad, etc.

Lo que vivimos afecta a nuestro entorno y, al mismo tiempo, la manera en que lo vivimos está mediada por nuestro círculo más cercano y por nuestra cultura.

El duelo dentro de la pareja

Cuando tiene lugar una pérdida en la familia, sus miembros inevitablemente inician su proceso de duelo, cada uno diferente, a su manera y con sus peculiaridades. En el ámbito de la pareja, se establecen las mismas diferencias individuales, con la dificultad añadida de que hay que manejar este proceso con la dinámica previa de la pareja y con la carga añadida que suele depositarse en los momentos de dolor.

El duelo por la muerte de un hijo es la primera de las pérdidas que nos viene a la mente cuando pensamos en el duelo conjunto que vive la pareja, pero la muerte de algún familiar cercano o de amigos también desencadena el duelo y, por tanto, el proceso compartido.

Aceptar las diferencias en la vivencia del duelo

A menudo somos testigos de cómo dos personas que ven una misma escena pueden interpretarla de diferente manera e, incluso, pueden explicarla de forma tan dispar que, a veces, parece que han visto escenas distintas.

Con el duelo y la pareja ocurre lo mismo: puede que ambos hayan perdido a un hijo, pero la forma de asumirlo, expresarlo y vivirlo va a ser distinta, puesto que son personas distintas. Y ahí está el reto de la pareja que experimenta una pérdida: en saber entender que el duelo del otro, su forma de expresarlo y vivirlo, es tan válido como el propio.

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El duelo desautorizado: Cuando la sociedad no deja espacio al dolor

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

© MalagónHay procesos de duelo que parece que no tienen derecho a ser llorados. Parece darse por hecho que hay determinadas experiencias de pérdida que no van a doler o, por lo menos, que el dolor va durar sólo unos días: cuando fallece un padre o una madre a edad muy avanzada, los abuelos, un duelo perinatal, el fallecimiento de una pareja cuya relación no era admitida, la muerte de un sobrino, o de un familiar con el que no había buena relación…

Todos ellos son ejemplos de procesos de duelos a los que socialmente no se les da un espacio, o que parece que van a tener una rápida recuperación. En la literatura sobre el duelo se les denomina “duelos desautorizados”.

Reacciones ante un duelo desautorizado

El doliente que atraviesa un proceso de este tipo suele sentir culpa o dudas sobre si sus sentimientos son válidos o no. Cuando el entorno y la sociedad le apremian para que se sienta mejor y para recuperarse rápido -minimizando la importancia del dolor y de este tipo de fallecimientos-, el doliente puede sentirse inseguro con respecto a los derechos que tiene acerca de su dolor.

En otras ocasiones lo que puede suceder es que el doliente no sienta espacio para dolerse, es decir: que no encuentre en su entorno más próximo ni el reconocimiento ni el apoyo necesario para elaborar su duelo.

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El duelo por la muerte de un hijo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónLa muerte de un hijo está considerada como una pérdida inconcebible e insuperable. Resulta una idea aberrante, como si de algún modo la ley natural estableciera que los padres deben morir antes que los hijos.

Esta creencia está profundamente extendida en nuestra sociedad, hasta el punto de que no existe un nombre que designe a aquellos que han perdido a un hijo: huérfano es quien ha perdido a un progenitor, viudo es quien perdió a un cónyuge, pero no existe una palabra ni una expresión que recoja el estado en que queda una persona cuando pierde a un hijo.

El motivo de que no exista una palabra se debe precisamente a que no entra dentro de nuestros esquemas mentales. Es tan dolorosa, tan dura y tan desconcertante que en nuestro lenguaje no tiene nombre.

La negación y ocultación de la muerte

A pesar de todo, sabemos que el ser humano puede morir desde el mismo momento de la concepción, ya que esa es precisamente la única certeza de la que disponemos como individuos: que vamos a morir. Mueren bebés recién nacidos, infantes, niños, adolescentes. Cualquier persona que está viva puede morir.

El problema es que nuestra sociedad se esconde frente a los avances médicos, los avances tecnológicos, el desarrollo de las infraestructuras y global. Desde ahí nos sentimos poderosos e invulnerables frente a la muerte. Entonces, cobijados en esta creencia, empezamos a creer que la muerte es sólo algo que les ocurre a los viejos, o a gente muy enferma, o a gente muy imprudente que corre con el coche.

La culpabilidad por sobrevivir a un hijo

Ojalá existiera alguna manera de blindarse ante la muerte, ya sea no hablando de ella o siendo prudente, pero también los prudentes mueren. Y eso es lo que lleva a mucha gente a creer que la pérdida de un hijo nunca puede ser elaborada o superada, como si fuese ilegítimo o deshonroso sobrevivir a la muerte de un hijo y seguir viviendo.

Se lo hemos escuchado decir a psiquiatras, amigos, pacientes, periodistas… es una creencia profundamente arraigada en nuestro entorno. Y esa es tal vez una de las posibles hipótesis que nos permiten entender por qué se complica este tipo de duelo, ya que mientras un doliente crea que no debe o no es legítimo sobrevivir a la muerte de un hijo y volver a ser feliz, mientras ese pensamiento persista, ningún tratamiento será eficaz, independientemente de la ayuda psicológica que reciba.

Los duelos más complicados

Como ya hemos mencionado en artículos anteriores, el 90% de las personas que experimentan la pérdida de un ser querido atravesará un duelo sano. Sólo alrededor del 10% de los duelos se complican, por la intervención de diversos factores.

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El duelo perinatal: Superar la pérdida de un bebé

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Denominamos duelo perinatal al duelo que se experimenta tras la muerte de un hijo, cuando el fallecimiento se produce durante el periodo que va desde la concepción hasta el primer año de vida.

El rasgo fundamental que caracteriza a este tipo de pérdidas es que se tiende a quitarles importancia, o son silenciadas por parte del entorno, cuando en realidad son tan dolorosas como cualquier otra. Tal es así, que suelen encuadrarse dentro de los llamados “duelos silenciados o desautorizados”.

Las diferentes pérdidas del duelo perinatal

En el duelo perinatal se reúnen varias características que lo hacen único: por un lado están los sentimientos de pérdida y dolor, que son inherentes a todo proceso de duelo. Por otro lado, presenta características definitorias como son: la pérdida del momento de convertirse en padre o madre; la pérdida del rol de padre o madre, si se trata del primer hijo; la pérdida de la inocencia con respecto al embarazo y el parto; la pérdida del derecho a mencionar a ese hijo en ciertos lugares, así como la pérdida del contacto y de la posibilidad de crear recuerdos.

El doliente tiene todo el derecho a dolerse y hay que respetar su tiempo para elaborar este proceso como necesite. Quizá este sea uno de los mayores retos a los que se va a enfrentar el doliente que ha sufrido una perdida perinatal: atender y reconocer su necesidad de dolor. Incluso dentro de la pareja, cada uno llevará su proceso, con sus diferentes necesidades, formas y tiempo. Compartir en pareja un proceso de duelo requiere un esfuerzo de comunicación, comprensión y empatía por parte de los dos.

Creencias erróneas en torno al duelo perinatal

Cuando tiene lugar una pérdida perinatal, es frecuente que los dolientes escuchen en su entorno frases como: “Eres muy joven, podrás tener más hijos”, etc. Con esta respuesta, el entorno familiar busca aliviar el dolor -desde la buena voluntad- y animar a quien está sufriendo. Sin embargo, aunque detrás de estas frases haya un intento de dar ánimos, el mensaje que recibe el doliente es que se está minimizando su dolor y su proceso.

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