Los duelos desautorizados: Qué son y cómo afrontarlos (I)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

La muerte de un ser querido que ha sido significativo en tu vida siempre es un impacto doloroso, aunque no compartieras parentesco con él. Si además su pérdida se produce en circunstancias tan traumáticas como un suicidio, una sobredosis, un accidente al volante… O especiales, como en el caso del duelo perinatal -haya sido un aborto espontáneo o provocado- esto también requiere una elaboración del duelo, porque el impacto que tiene sobre el doliente es el mismo.

En este artículo abordaremos los duelos desautorizados: aquellos que, pese a conllevar una pérdida, no reciben la misma comprensión por parte del entorno social.

Para elaborar el duelo el doliente necesita de su entorno social, de personas que entiendan su tristeza y que estén dispuestas a escucharle con un contacto cálido y comprensivo. Es necesario expresar las emociones y poder hablar de la persona perdida, sean cuales sean las circunstancias de su muerte, controvertida o no. Si el doliente recibe esta ayuda, la recuperación será mejor.

El duelo se supera en comunidad

En cada cultura existen normas, prejuicios y estigmas sobre qué apoyos hay que dar al doliente, dependiendo de qué tipo de muerte se trate, y también en función del tipo de vinculación con el fallecido. Vamos a ver algunos duelos que no son apoyados socialmente:

-Relaciones no reconocidas: Socialmente se reconoce como doliente a quien tenía un grado de parentesco con el fallecido, aunque su nivel de relación fuese distante. Pero en general no se reconoce cómo doliente a quien no tenía parentesco con el fallecido, por muy estrecho que fuese su grado de intimidad:

  • “Una baja laboral para vivir el duelo de un amigo?”
  • “ … Si sólo erais vecinas…”
  • “Pero si no estabais casados…”

El doliente recibe éstas y muchas otras minimizaciones sobre su derecho a la tristeza. Si alguien se tomase la molestia de interesarse por el doliente, escucharíamos diversos testimonios:

  • “Era mi hermana, pero para mí fue como mi hija. Le di todo desde muy pequeña y me alegro de haberla cuidado tanto, mi dolor es de madre aunque no lo entienda nadie”.
  • “Era mi vecina, la conocí cuando vine a vivir a Madrid sola, ella ha sido como una madre para mí”.
  • “Fue mi mejor amigo, la única persona a la que he podido abrir mis sentimientos, con nadie más, me siento tan solo…”

Cuando el doliente se siente excluido

A veces, la tendencia a proteger a un ser querido del dolor provoca que le quitemos el derecho legítimo a saber lo que les sucede a sus seres queridos, además de impedirle recibir apoyo al dolor e inestabilidad que esto les provoque.

-Dolientes excluidos: En ocasiones, por miedo a dañar a los niños, a las personas mayores o a las personas con discapacidad psíquica, no se habla con ellos de la enfermedad grave de un ser querido. O no se les permite participar en el funeral, por temor a que se desestabilicen. Sin embargo, el duelo nos desestabiliza a todos y eso requiere del apoyo de las personas más cercanas.

En el próximo artículo, abordaremos otros tipos de pérdida que a menudo generan incomprensión en el entorno social y qué actitudes negativas debemos evitar a la hora de atenderlos, para no perjudicar al doliente.

Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dude en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org