5 cosas que deben preocupar a un profesor ante un alumno en duelo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Debido a su trabajo, los profesores están en contacto con muchos niños y familias, por lo que es lógico pensar que antes o después van a encontrarse con una situación de duelo en el aula: desde las más naturales, como que fallezca un abuelo, hasta otras más inesperadas como la pérdida de un progenitor, la muerte de un hermano, o incluso el fallecimiento de un compañero.

A menudo los educadores nos comentan que, hasta que no tiene lugar un suceso de este tipo, jamás se plantean la necesidad de abordar ese tema o de buscar información o unas directrices sencillas para “salir del paso”. Es razonable pensar que todos querríamos evitar esa situación, pero en muchos casos no es posible, por eso os dejamos algunas cuestiones prácticas que puedan guiar a los maestros en esas situaciones.

Preparar la vuelta a clase del niño en duelo

La vuelta de un niño en duelo al aula siempre es complicada: aparecen muchos miedos sobre si debemos abordar el tema, preguntarle, hablarlo en grupo… en primer lugar, el profesor podría esperar al alumno en la puerta, tras haber informado previamente a la clase de lo sucedido.

Ahora mismo, gracias a la tecnología, casi toda la gente se entera de los acontecimientos importantes de forma inmediata, así que es probable es que para entonces los niños ya lo hayan averiguado de un modo u otro. Si no lo saben, conviene preguntar al alumno en cuestión cómo prefiere hacerlo: si quiere ser él quien comunique a los compañeros su pérdida o si prefiere que sea el profesor quien dé las explicaciones sobre el fallecimiento.

Cuando nos encontremos por primera vez con el alumno, le diremos que sabemos lo que ha pasado, que nos comunique cualquier cosa que le preocupe o que necesite y que, hasta que todo se normalice, habrá algunas cosas excepcionales que puede hacer. Tranquilizaremos sus conductas dependientes y le diremos que entendemos que manifieste emociones como tristeza o enfado, que estamos ahí para ayudarle y que si necesita algo nos lo puede decir, que estaremos pendientes de él.

Valorar acciones excepcionales en el aula

Hay momentos en los que el niño necesitará salir, puede que porque se sienta emocionado o simplemente porque tenga ansiedad por saber si otros familiares están bien. Podemos pactar con él que pueda realizar una llamada o una salida del aula si lo necesita. También le explicaremos que este permiso es excepcional, temporal y que trataremos de que recupere la normalidad poco a poco.

Además, podemos sentarle cerca de un compañero que pueda ayudarle y con quien se sienta protegido si es lo que requiere en ese momento. Continue reading

El duelo infantil: Cuando las explicaciones sobre la muerte se complican

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Explicar la muerte a los niños es complicado, no lo vamos a negar. Los adultos encontramos muchas dificultades a la hora de escoger las palabras adecuadas y nos bloqueamos pensando que no lo van a entender, que se les va a quedar grande, que vamos a hacerles daño y muchos otros miedos similares.

A veces buscamos explicaciones que basamos en fantasías, o en frases hechas, pensando que los más pequeños de la casa las entenderán. Pero, en su lugar, a menudo nos vemos en serias dificultades que nos llevan a callejones sin salida y que, más que solucionar el problema, lo que hacen es meternos de cabeza en otro mayor.

Comunicar una pérdida a los niños

A continuación exponemos varios ejemplos de conversaciones reales compartidas por nuestros pacientes y que sirven para mostrar qué clase de explicaciones pueden complicar el duelo infantil y dificultar nuestro diálogo con los niños:

  • – Cariño, el abuelito ha subido al cielo.
  • – En serio, ¿cómo ha subido?
  • – Ha subido en ascensor.
  • – Corre, mamá, vamos a subir nosotros también con el abuelo.
  • – No podemos, cielo, el ascensor es sólo de subida.
  • – Ah, bueno, entonces llévame a ver el ascensor en el que ha subido el abuelo.
  • – Cariño, no puedes ver el ascensor.
  • – ¿Por qué?

Este es el momento en el que, o bien le damos otra explicación más veraz al niño, o nos escapamos por la puerta de atrás. Continue reading

Aspectos preocupantes en el duelo infantil y juvenil

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Sois muchos los padres que, tras haber experimentado la pérdida de un familiar, nos expresáis vuestras dudas sobre si las emociones y comportamientos de vuestros hijos son normales o debéis alarmaros y estar pendientes.

En este artículo vamos a tratar de responder a esa inquietud de la forma más completa posible, para que podáis decidir si lo que viven es normal o puede ser preocupante.

Síntomas a los que prestar atención

Cuando en la vida de un niño tiene lugar un fallecimiento significativo, es habitual que el menor manifieste una amplia gama de conductas, síntomas o comportamientos que, lejos de preocuparnos, debemos considerar normales. Estos son algunos ejemplos:

  • – Miedos: A dormir solos, a apagar la luz, a quedarse solos en casa…
  • – Problemas relacionados con el sueño: Ya sea para conciliarlo o para mantenerlo. También podemos encontrarnos pesadillas relacionadas con la muerte o con morir.
  • – Bajada del rendimiento académico: Puede darse una bajada en las notas o del rendimiento en niños.
  • – Problemas de concentración y de memoria: Son más propensos a olvidarse los deberes, a dejarse cuadernos o el material escolar. Se olvidan de apuntar en la agenda cosas relevantes, tienden a no recordar fechas significativas, etc.
  • – Ansiedad de separación: Les cuesta separarse de otras figuras significativas por temor a que les pase algo mientras no están, sobre todo a los más pequeños.
  • – Síntomas de ansiedad: Problemas estomacales, sudoración, respiración agitada…
  • – Temor ante la propia muerte y la posibilidad de que mueran sus demás seres queridos.
  • Regresiones como volver a coger el chupete, requerir ayuda para vestirse, piden que les vuelvan a dar la comida en un biberón o que se la den, tienen problemas con el control de esfínteres…
  • – Problemas de concentración y de memoria, especialmente en el aula. Pequeños errores en trabajos, exámenes, tienden a olvidar cosas que antes hubieran sabido sin problema.
  • – Emociones disfóricas como tristeza, ira o enfado.
  • – Alternancia emocional: Podemos encontrar que un niño con temperamento extremadamente triste que alterna con periodos de indiferencia. O, incluso, los alterna con momentos de extrema felicidad, como si nada hubiera pasado.
  • – Conductas de comprobación muy parecidas a las del adulto. Se sientan a esperar en la puerta, no quieren comer esperando que sea el fallecido el que venga a darles la comida, etc.
  • Reticencia a incorporarse a sus actividades cotidianas.
  • – Sentimientos y sensaciones de culpa.

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Cómo saber si mi hijo está bien tras la muerte de un ser querido

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En este artículo abordamos el gran miedo, la gran pregunta que los padres nos plantean con mayor frecuencia en las consultas que recibimos.

Tras la pérdida de un ser querido –y, en la mayoría de los casos, cuando el fallecido es uno de los padres-, además del dolor, el progenitor superviviente sufre la angustia por una duda a la que es difícil dar solución y que a veces ocupa el primer plano del dolor que se vive tras la pérdida de un ser querido: “¿Están mis hijos bien? ¿Les pasará algo?”.

El duelo se vive con temor a que el dolor propio haga que el ajeno pase desapercibido. Se duerme con la preocupación de intentar distinguir si los hijos fingen estar bien para no preocupar a nadie o si las emociones que viven son las adecuadas y reales. A menudo se piensa que no se les presta suficiente atención en su duelo, se duda de todo… porque uno de los pilares de la vida ya no está, porque aquel o aquella con quien se compartían esas preocupaciones se ha muerto y ya no va a participar del proyecto educativo de ambos.

Reacciones de los niños durante el duelo

Lo habitual es que al principio todas las reacciones se pueden considerar normales, aunque solemos prestar atención especial a los niños, ya que su mundo está lleno de requerimientos y así, en caso de darse una pena grande, estaremos cerca para proporcionarles la atención necesaria.

Es frecuente que al principio el niño no sepa qué reacciones son normales o cómo debe comportarse, así que es probable que oscilen entre:

  • – Un humor o una tristeza excesivos.
  • – Enfados sin motivo o desproporcionados.
  • – Mucha afectación o comportarse como si no hubiera pasado nada.
  • – Exceso o defecto de actividad.
  • – Gran implicación en las cosas familiares o del hogar, o desentenderse de ellas.
  • – Exceso de responsabilidad o reacciones irresponsables.

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Superar el duelo: ¿Es malo llorar delante de mis hijos?

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Tras el fallecimiento de un ser querido en la familia, es habitual sentir una gran tristeza y dolor, ambas emociones que normalmente van acompañadas de lágrimas: porque se echa de menos, por la pérdida, por la soledad, por el sufrimiento, por todo el camino recorrido juntos, porque no vamos a ver a esa persona nunca más… Existen mil motivos para estar tristes y llorar.

Sin embargo, hay ocasiones en las que, a pesar de esa tristeza, a los adultos les surge la duda de si es conveniente llorar delante de los niños, o si los niños deben saber que estamos tristes o debemos mostrarles esas emociones que rodean la muerte. Esas dudas suelen venir generadas por alguna de las siguientes situaciones:

Hay mil razones por las que creemos que llorar va a ser perjudicial para los niños y se nos olvida que, si no lloramos, a veces transmitimos otras cosas que, si nos paramos a pensarlas, están muy lejos de aquello que queremos transmitir. Continue reading

Una situación difícil: Atender el duelo infantil en el colegio el Día del Padre

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Se acerca una fecha muy temida para las personas que trabajan con niños o para las madres de niños o niñas que han perdido a su papá: hablamos del Día del Padre, una fecha que se celebra tanto desde la televisión como en el colegio, y recuerda un día que tal vez algunas personas no quieran celebrar o no sepan qué hacer tras la pérdida sufrida.

Para los más pequeños, a quienes se suele animar en el colegio para que realicen una manualidad a modo de regalo para el Día del Padre, es un momento complicado. Normalmente ocurre que en clase, durante una o dos semanas antes de la fecha, les van pidiendo material. Se proponen ideas y finalmente se decide elaborar un obsequio simbólico para regalar a los padres ese día.

El duelo infantil en el aula

Muchos profesores que suelen realizar estas actividades nos preguntan qué pueden hacer en esa fecha señalada, cuando en su clase hay un alumno que no tiene padre porque ha fallecido. A estos docentes les preocupa que realizar esa actividad haga que estos alumnos se sientan diferentes. O que les cause dolor su recuerdo o no poder entregárselo a su padre. A menudo lo que hacen es plantearles la actividad, pero dirigiendo el regalo a otras personas. por ejemplo: le dicen al niño que puede hacerlo para su abuelo, su mamá, o algún hermano mayor.

Otros, atemorizados por el impacto que puede tener en el alumno el hecho de recordar a su padre fallecido o no saber qué hacer con el obsequio en cuestión, deciden no hacer la actividad que tradicionalmente se suele realizar en los centros escolares. Continue reading

Ayuda en duelo: Balance del año 2016

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© MalagónEn 2016 hemos crecido en número de pacientes y terapias en nuestro servicio de Psicoterapia de duelo. No es que nos alegremos de que haya duelos, pero sí nos alegra saber que la gente cada vez confía más en nosotros y se atreve a hacer visible su dolor. No lo ocultan ni consideran que deben sufrir solos, sino que empiezan a querer compartir su dolor y a buscar un lugar donde al menos éste se valide, y puedan expresar abiertamente qué sienten y cómo.

Durante el pasado año, un total de 146 personas han confiado en nosotros para consultarnos sus dudas, empezar una terapia o sencillamente para saber que lo que sentían estaba dentro de la normalidad y que no les pasaba nada malo. Mucha gente también confirma con nosotros que el tiempo que emplea en su dolor y la forma de expresarlo son normales; y que su proceso no es patológico ni complejo, sino que sencillamente se están enfrentando a un duelo tras el fallecimiento de alguien a quien han querido y ha sido pieza fundamental en sus vidas.

Casos más frecuentes de duelo

La muerte de un progenitor es la que mayor preocupación suscita, quizá porque en estos casos a menudo los dolientes reciben comentarios como: “Es normal”, “Era muy mayor”… o sencillamente porque se supone que debemos sobrevivir a los padres y, por tanto, damos por hecho que la persona debe tener recursos para hacerlo, aunque nunca antes se hubiera enfrentado a un duelo. También son frecuentes los casos de hijos que han cuidado de sus padres hasta la extenuación, que dedicaban gran parte de su tiempo al bienestar y la compañía de sus progenitores y que, tras su fallecimiento, han visto que su vida se ha quedado muy vacía y les cuesta mucho reincorporarse a una nueva existencia sin sus progenitores.

Más del 40% de nuestras valoraciones se deben a la pérdida de un progenitor, pero es la pérdida de un cónyuge la que ocupa el segundo lugar en número de consultas (más de un 25%), ya sea por el dolor que sufre la persona tras la pérdida de su pareja, marido o mujer, compañero y compañera, confidente… Es frecuente que, al perder a una pareja, haya que redefinir muchos aspectos vitales que nunca se habían planteado, lo que -unido al dolor de la pérdida- suele dificultar el hecho de volver a vivir con el recuerdo del fallecido. Es normal que el cónyuge superviviente se sienta inseguro, preocupado, ante una realidad dolorosa y novedosa que, aunque sabida en ocasiones, no se planteó afrontar hasta que llega el momento.

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Los derechos del niño en duelo (II)

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En artículos anteriores hemos hablado de algunos derechos que tienen los niños en duelo, los cuales debemos tener en cuenta siempre cuando se produce una muerte en la familia.

En este nuevo post seguimos analizando estos derechos del niño tras una pérdida, con el fin de ayudar a padres y profesores a no enfocar el proceso de duelo infantil de la misma manera que el de un adulto, ni basarlo en las necesidades propias o en lo que pensamos que necesitan los niños tras el fallecimiento de un ser querido.

5. Tengo derecho a estar molesto

Recuerda que es normal que me haya enfadado con lo que ha pasado: es lógico que me sienta perdido y mis reacciones no sean agradables. A veces trataré de estar solo, no me agobies, dame espacio, necesito cierta distancia para poder tranquilizarme.

No des mucha importancia a esas reacciones: puede que tú también las tengas, pero que las manifiestes de otro modo que te parece más adecuado.

6. Tengo derecho a tener explosiones emocionales

Es normal que tenga explosiones emocionales: pueden ser de ira, de llanto o incluso de risa. Date cuenta de que probablemente es la primera vez que experimento unas emociones tan intensas. Puede que me asusten esos sentimientos hacia la persona fallecida o hacia cómo va a ser mi vida ahora, pero recuerda que en cierto modo a ti también te dan miedo.

Es posible que te atemorice mi expresión o creas que impacta a los demás, pero no me dejes solo. Seguramente en estos momentos te necesitaré cerca, a mi lado, para que me digas que no pasa nada por esas explosiones, que las entiendes y vas a estar a mi lado. No me hagas sentir que te alejas, eso no me ayuda.

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Los derechos del niño en duelo (I)

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Cuando tiene lugar una muerte en la familia, es importante que consideremos algunos derechos que tienen los niños en duelo. De este modo, no invadiremos su espacio personal, ni les atosigaremos o trataremos de guiarles por un camino más rápidamente de lo que ellos necesitan.

Estos derechos también pueden sernos de utilidad para no enfocar el proceso de duelo infantil de la misma manera que el de un adulto, ni basarlo en nuestras necesidades o en lo que imaginamos que los niños necesitan.

1. Tengo derecho a tener mis propias emociones y sentimientos sobre la muerte

Tras sufrir una pérdida puedo sentirme de muchas maneras, no hay una única forma de reaccionar: puede que tú esperes que llore y a mí, en cambio, esas lágrimas no me salgan; puede que me enfade o me sienta aliviado; habrá otras veces que me quedaré inmóvil, sin saber cómo reaccionar; o que espere a ver tus reacciones para saber lo que se espera de mí, pero todas son válidas.

Recuerda que nadie puede saber exactamente cómo me siento, porque mis emociones y sentimientos son míos y, por lo tanto, únicos. Así que, aunque creas saber lo que me pasa, trata de no adivinarlo, no lo compares con cómo te sientes tú o con cómo crees que me estoy sintiendo, porque eso me va a cohibir y hará que piense que existen formas mejores que otras de sentir o de emocionarse.

Si quieres, puedes acercarte y preguntarme cómo me siento. Puedes poner ejemplos usando palabras como: “Crees que lo que sientes se parece a…”, pero evita decirme cosas como “A mí me pasa lo mismo que a ti” o “Sé perfectamente cómo te sientes”, porque esas frases me hacen daño y me orientan hacia sentimientos que a lo mejor no tengo.

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Creencias erróneas sobre el duelo infantil

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En nuestra vida cotidiana es habitual encontrarnos con frases hechas por los adultos que acaban convirtiéndose en axiomas sobre el duelo y que normalmente aceptamos sin cuestionarlas. De hecho, la mayoría de nosotros pensamos que la realidad es así y, hasta que no nos explican algo al respecto, mantenemos determinadas ideas equivocadas sobre el duelo de los menores.

Hoy trataremos de abordar algunas de esas creencias erróneas que nos encontramos con mayor frecuencia. En este artículo analizaremos sólo cuatro de ellas, aunque hay más de las que hablaremos más adelante o que podéis leer en nuestro nuevo manual práctico de duelo infantil.

“Los niños pequeños no se enteran de lo que pasa”

Los adultos tendemos a pensar que, cuanto más pequeño es el niño, se da cuenta de menos cosas y eso no es verdad; desde el momento en que fallece una persona el niño percibe la ausencia, los cambios en los estados de ánimo, la llegada de un nuevo cuidador o cuidadora, etc.

Es cierto que a menudo los menores no pueden entender todos los detalles de la muerte y se limitan a percibir un cambio en las rutinas o que han dejado de ver una cara que les era familiar, pero en la mayoría de los casos son conscientes de que algo ha pasado y de los cambios que conlleva. Por tanto, sí se enteran, no ignoran lo que pasa a su alrededor por pequeños que sean los cambios y es bueno considerar ese aspecto al dirigirnos a ellos: darles más cariño, hablarles en un tono suave o bien explicarles las cosas cuando tienen más de dos años. Puede que no entiendan todo, pero lo básico si lo entenderán.

“Hay muertes peores que otras”

Ésta es otra idea muy extendida, según la cual es como si algunas muertes fueran más difíciles de entender para los niños que otras. Normalmente esto hace referencia a muertes repentinas o de carácter violento (atropellos, violencia, suicidios…) frente a otras muertes consideradas más “dulces” como sería un fallecimiento tras una larga enfermedad o la muerte que sobreviene por vejez. Pero, si el niño pierde a una persona significativa, para él la muerte es muerte, el resultado es el mismo: que no va a  volver a ver a la persona querida nunca más.

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