Carta a un recién licenciado en Psicología

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

No nos conocemos, pero sé que acabas de terminar tu carrera de Psicología, o tu máster, y estás pensando en ejercer tu profesión en clínica.

Piensas que es sencillo y que tienes en tu poder todas las herramientas para ayudar a mucha gente. Y no te faltan aptitudes, pero es necesario que antes seas consciente de algunas cosas que no te han contado durante tu etapa formativa.

Esta es la carta que a mí me hubiera gustado recibir cuando comencé a trabajar en terapia de duelo. Me hubiera gustado que alguien me hablase claramente de la realidad de este tipo de terapia, lo que no se dice en los cursos y las dificultades con las que me iba a encontrar, pero también de lo bonito que iba a ser.

Recomendaciones para ejercer la psicología clínica

-No gastes toda tu energía al principio, esta profesión es más una carrera de fondo que una maratón.

Ve aceptando casos poco a poco. No te fuerces ni te presiones: si te sientes incómodo o cansado haciendo terapia, tus pacientes lo notarán.

Rodéate de un equipo que pueda apoyarte y con quien puedas desahogarte.

-Combina tu trabajo con una formación contínua. Esto te dará soltura y te ayudará a incorporar nuevas herramientas a tus intervenciones. Las formaciones son un lugar estupendo para entablar contacto con personas de tu mismo sector y trabajar en red.

-Supervísate, al menos al principio. Poder contrastar con otro profesional el enfoque que le estás dando a una intervención concreta puede hacerte sentir mucho más seguro.

-No tengas miedo de no tener todas las claves de una intervención. Los profesionales con experiencia también tenemos dudas, trabajamos con la hipótesis más probable.

-Confía mucho en el potencial del ser humano. Los profesionales no somos imprescindibles, establecer un vínculo con el paciente es la mitad de la terapia o quizás más.

-Llena tu vida de cosas que te alimenten y que puedan contrarrestar el desgaste que a menudo conlleva la terapia. Acompañamos a las personas en un momento difícil de sus vidas y eso impacta.

Pros de ejercer la terapia de duelo

La psicología necesita de personas como tú, con mucha energía, con ambición y deseos de triunfar, con ganas de ayudar a muchas personas. Compartimos una profesión preciosa, pero que desgasta mucho si no sabes protegerte e, incluso, aunque lo hagas.

Tenemos la suerte de poder acompañar a personas que sufren, pero que van a confiar en tu criterio. Los privilegios de ejercer en la clínica y realizar terapia de duelo son evidentes: la satisfacción personal, sentir que puedes ayudar y eres importante para tus pacientes, contemplar cómo la gente mejora y cuán fuerte es el ser humano… Formamos parte de una relación única: la que se establece entre terapeuta y paciente.

El coste emocional del experto en duelo

Sin embargo, los profesionales que trabajamos en terapia de duelo también pagamos un peaje del que debemos ser conscientes. Con frecuencia sufrimos con nuestros pacientes. Tal vez esto no sea muy ortodoxo, pero es la realidad. Ser testigos de su sufrimiento nos hace vulnerables, nos afecta de alguna manera, y creo que es inevitable.

El hecho de que nuestro trabajo se base en relaciones humanas a veces nos enfrenta a relaciones complejas, con quejas, enfados o reacciones poco deseables. Es necesario asumir que ese es el precio que pagamos por dedicarnos a esta hermosa profesión. De ahí la importancia de cada uno se cuide de la forma que le resulte más beneficiosa. Y este autocuidado es éticamente necesario, porque un profesional quemado puede acabar siendo negligente.

Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dudes en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org