Frases tópicas que nunca ayudan a consolar a un doliente (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

En la primera parte de este artículo analizábamos diversas frases tópicos que nunca ayudan al doliente a sentirse mejor. Se trata de errores en los que caemos a menudo, ya que son expresiones muy extendidas y utilizadas en nuestra sociedad, a pesar de su ineficacia.

En esta segunda parte explicaremos algunos ejemplos más de frases incorrectas, así como los efectos que tiene en la persona en duelo este tipo de comunicación, aportando palabras y actitudes que sí pueden mejorar su estado de ánimo.

Podéis consultarlas a continuación:

“Tienes que buscar ayuda”

Nunca ayudaremos al doliente si intentamos hacer que sean otros quienes le presten ayuda. Nuestra presencia y preocupación personal es lo que marca la diferencia.

Ante estas reacciones, el doliente a menudo se sorprende viendo que no todos sus conocidos saben responder con empatía. Y descubrirá quiénes saben/pueden/quieren estar ahí y quiénes no.

Una actitud que sí ayudará es “estar ahí”, acompañando a la persona en duelo. Para eso son importantes la autenticidad y el cuidado. Por ejemplo, podemos decirle: “Ten por seguro que estoy a tu lado, para lo que necesites: hablar, distraerte, estar en silencio… lo que te vaya mejor”.

“Sé cómo te sientes”

Este tópico tampoco ayuda al doliente. Cada persona experimenta su dolor de una manera única, así que lo mejor que podemos hacer es invitar al afectado a compartir sus sentimientos, en lugar de dar por supuesto que los conocemos.

Para el doliente, lo mejor es plantearse varias cuestiones: ¿con qué persona cercana puedes expresar lo que te pasa, sin que te juzgue, sin que te dé consejos…? Hablar de lo que siente le ayudará aunque le duela expresarlo. Habrá fechas, aniversarios en el futuro, que le harán sentir más vulnerable. Por eso, conviene planificar: ¿con quién quieres contar para esas fechas? ¿Cómo quieres pasar ese día?

Para ayudar al doliente lo mejor es escuchar lo que está sintiendo con verdadero interés. Podemos preguntarle si le va bien que le hablemos, que compartamos con él las experiencias de nuestras propias pérdidas, ya que puede suceder que para el doliente aún sea demasiado pronto para escuchar el dolor de otros.

“Ya tendrías que haberlo superado”

No ayuda que intentemos que el doliente se dé prisa en superar su dolor, animándole a ocupar su tiempo, a regalar las posesiones del difunto, etc. El trabajo del duelo requiere tiempo y paciencia, y no puede hacerse en un plazo de tiempo limitado. Cada doliente tiene su propio ritmo.

El doliente debe escuchar su propio ritmo para ir abriendo su tolerancia a acciones que le causan dolor. Es el momento de repasar su pasado, recordar y revisar cómo fue la relación con su ser querido, ver fotos, poder recordar con personas que no le juzguen por hacerlo.

Al doliente le ayudará que seamos pacientes con su historia, permitiéndole compartir sus recuerdos del ser querido. Esto fomenta una continuidad saludable en la orientación de la persona a un futuro que ha quedado transformado por la pérdida. También debemos prever que habrá “momentos difíciles” en el futuro del doliente, en los que tendrá que afrontar sentimientos, decisiones, fechas y aniversarios complicados.

“Ahora está en un lugar mejor”

Nunca va a ayudar al doliente que utilicemos frases manidas de consuelo, del tipo: “Dios lo ha querido así”, “Ahora está en un lugar mejor” o “Los caminos del Señor son inescrutables”. Son frases estereotipadas, que dificultan que el doliente pueda compartir sus propios pensamientos o emociones.

Lo que sí ayuda cuando faltan las palabras es establecer un contacto físico adecuado con el doliente, aprender a sentirnos cómodo en el silencio compartido, en lugar de parlotear intentando animar a la persona. Por ejemplo, podemos decir: “No sé qué decirte, pero estoy a tu lado”.

Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dude en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org