Claves de la terapia de duelo por teléfono durante el confinamiento por Covid-19

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

A lo largo de mi carrera profesional, siempre he mantenido la idea de que una terapia adecuada tiene que ser presencial. Llevo más de diez años ejerciendo la Psicología como experta en duelo y, durante todo este tiempo, me he negado a realizar terapias por teléfono porque consideraba que la terapia requiere presencia física, contacto entre el profesional y el paciente.

Antes creía que la atención del proceso de duelo, sobre todo si es traumático, implicaba elementos que sólo se dan en la terapia cuando los dos participantes, experto y paciente, están el uno frente al otro; o, más concretamente, cuando ambos se encuentran en la misma habitación, dibujando un ángulo de noventa grados. La atención telefónica me parecía un tipo de terapia que podía ofrecer algo de consuelo cuando no quedaba otro remedio.

Sin embargo, desde que la pandemia del Covid-19 nos obligó a confinarnos y nos impidió realizar terapias presenciales, se produjo un cambio de paradigma en mi interior. Comencé a realizar llamadas telefónicas a todos mis pacientes para no dejarles sin atención y sucedió que empezaron a mejorar. De pronto, algunos de ellos con los que no había conseguido establecer un buen vínculo comenzaron a desarrollar una relación mucho más poderosa conmigo.

La escucha y la presencia en la terapia telefónica

Tal vez, como no esperaba nada, todo empezó a cambiar. Tuve que hacer un esfuerzo para suplir la presencia física que yo consideraba un puntal del proceso y, en ese esfuerzo, incorporé una escucha más atenta para no perderme nada: una mayor atención, un mayor interés y quizás también una implicación superior, que desdibujaba las barreras entre lo profesional y lo humano. En esos momentos lo hacía a modo de compensación o de consuelo, por no poder atenderles en las condiciones que yo consideraba mejores.

A través de esta nueva forma de terapia he descubierto que la presencia siempre ha de estar, pero que no tiene por qué ser física, que cualquier medio que nos permita hacer llegar a otra persona un interés genuino, atención e información sobre el duelo, es válido para ofrecer una atención psicológica de calidad. He descubierto también que cuando el interés es auténtico y se desdibujan las fronteras entre lo profesional y lo humano, y nos implicamos más, la terapia progresa de una manera increíble.

Herramientas fundamentales de la terapia de duelo

Es posible que todas estas conclusiones resulten obviedades, porque en realidad todos estos factores -la importancia de la presencia, del vínculo, del interés genuino por un paciente, del amor de ágape y no de filia, y la compasión son herramientas poderosísimas, siempre lo he sabido, pero confieso que hasta ahora nunca lo había sentido con tanta claridad y con tanta fuerza. Y nunca había encontrado la fórmula para ponerlo en práctica, sino que habían sido intentos más o menos torpes por mi parte de llevarlos a cabo.

El éxito terapéutico hasta ahora pertenece a mis pacientes, que han sabido transformar esos intentos y su propia energía para superar y trascender el duelo. La terapia telefónica y el confinamiento me han aportado todo esto y, por eso, hasta que sea seguro para nuestros trabajadores y nuestros pacientes venir a la consulta, nuestras terapias serán telefónicas y telemáticas.

Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dudes en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org