El uso del eneagrama en el proceso de duelo (II)

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

El eneagrama es un mapa, pero el mapa no es el territorio, es decir, que el eneagrama es una manera de acercarnos a lo que verdaderamente somos: una guía, una ayuda que nos ofrece una orientación dentro del confuso mundo interno.

Entendemos el duelo como un proceso activo que implica la intención de elaborarlo y atravesarlo. Durante este proceso de transitar el dolor y la ausencia, en el que se desvela la crudeza de la vida, estamos llamados a hacer una revisión, mirar a nuestro interior para buscar ahí qué dirección tomar y cómo hacerlo, así como encontrar también la seguridad para poder afrontar lo que trae el camino.

La introspección en el duelo

La manera que cada uno tiene de elaborar su duelo es totalmente personal y, por lo tanto, implica aprender a escucharnos, a reconocer a ese experto interno que todos tenemos. Esa experiencia de escucha profunda se da en esa zona de vulnerabilidad donde, paradójicamente, también encontramos la fortaleza y la sabiduría. En este punto, cuando hemos decidido emprender esta búsqueda, el mapa que nos ofrece el eneagrama puede resultarnos útil.

El proceso de duelo implica afrontar emociones, situaciones que cierran procesos y nos abren a otros. Implica ir también quitándole capas a la cebolla de nuestro interior. Es decir: ir quitando el velo para encontrarnos con lo nuclear, con lo que verdaderamente necesita ser explorado, expresado, llorado, comprendido, aceptado.

Las claves del eneagrama

El eneagrama de la personalidad se basa en la psicología transpersonal, que entiende que la integración psíquica y la comprensión espiritual no son procesos separados, sino que uno y otro están entrelazados y se necesitan mutuamente. Desde esta mirada transpersonal, el núcleo de la comprensión de la estructura de la personalidad y de lo que va conformando el eneatipo* es que nuestro eneatipo revela los mecanismos por los cuales olvidamos nuestra verdadera naturaleza, nuestra esencia, nos revela el modo en que nos “abandonamos”.

Esto quiere decir que la personalidad va creando capas de protección alrededor de nuestra esencia más auténtica, capas que se van haciendo más rígidas, que nos llevan a automatismos y con las que nos vamos identificando, olvidando que somos mucho más que tendencias de carácter, inseguridades, miedos, etc.

Comprender entonces nuestro tipo de personalidad y su dinámica es una manera de acceder a todas estas capas de cebolla. Estas se mantienen en el plano más inconsciente hasta que ponemos luz en ellas. Acceder a nuestras heridas y nuestros mecanismos de compensación es el camino para poder transformarlos.

Los automatismos que revela el eneagrama

Cada tipo de personalidad tiene un miedo básico -del que huimos y que explica la gama de reacciones de nuestra personalidad- y un deseo básico -que buscamos desesperadamente, a veces de manera equivocada y exagerada, si no somos conscientes de ello-. Alrededor de ellos crecen esas capas de cebolla que constituyen nuestra personalidad. En realidad, nuestra personalidad es una forma de proteger lo que en el fondo sentimos vulnerable, frágil y muy valioso. Es una protección que es el resultado de una búsqueda por sobrevivir.

Para trabajar todo este material que nos muestra el eneagrama y que puede ayudarnos a transitar en profundidad por el proceso de duelo, necesitamos hacerlo con comprensión y compasión hacia nosotros mismos. Sería una tortura acercarnos a toda esta intimidad con una mirada juiciosa, crítica o analítica. Por lo tanto, el eneagrama es un camino que necesita de autocuidado, amor a uno mismo y respeto. Los grandes cambios vienen desde ahí, no desde la lucha o la confrontación.

Partiendo de esa base, de la luz que puede aportar el eneagrama y de la disposición necesaria para emprender este proceso, el camino se va marcando. Es un camino no exento de dolor, pero sí con más luz. El primer paso es empezar a desaprender y abrirnos a escuchar el corazón y nuestro cuerpo, observándonos y estando presentes en nosotros mismos.

Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dudes en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org


*Eneatipo: Cada uno de los perfiles básicos de la personalidad que describe el eneagrama.

El duelo por la muerte de un animal de compañía

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

A la hora escribir un artículo sobre el duelo por una mascota te asaltan muchas dudas: la primera de ellas, si es pertinente dar cabida a los animales en el duelo frente a las personas; en segundo lugar, si se hace desde el corazón o desde la razón y, como éstas, miles de dudas que rondan la cabeza para tratar de ajustarse y no ofender ni defraudar a nadie.

El hecho de compartir la vida con una mascota hace difícil distinguir entre la teoría de duelo pura y una visión sesgada de la misma. En este caso, tengo claro que me decanto por lo segundo, ya que no puedo separarme de lo que soy y llevo compartiendo mi vida con animales desde hace mucho tiempo, así que ese cariño y afecto incondicional hacia ellos seguramente sesgará este artículo. Me disculpo por anticipado por si digo cosas poco técnicas o políticamente incorrectas.

El vínculo con un animal de compañía

Cuando fallece una mascota, normalmente se trata de mamíferos o aquellos animales con los que interactuamos y, por tanto, mantenemos vínculos afectivos. Este suceso es a menudo la primera vez que un niño se enfrenta a un duelo, a una pérdida, a la muerte. La muerte de una mascota, especialmente de perros y gatos, es un primer modo de acercarse a la muerte en el mundo infantil y a menudo supone el primer encuentro con la muerte y con los cambios que ésta conlleva.

Hay que tener en cuenta que, en algunos casos, las mascotas se convierten en la única compañía de una persona. Es habitual ver a personas mayores que viven con la compañía exclusiva de un perro o de un gato. También es habitual que muchas personas se mantengan activas porque sus mascotas necesitan de ellas para pasear, hacer sus necesidades, comer…

Además de las obligaciones, se hace imprescindible detenerse en el cariño mutuo que se dan: son horas de compañía, caricias y carantoñas, porque sí, no vamos a negarlo, los animales domésticos proporcionan un cariño que a menudo va más lejos de lo esperado, ellos no entienden de cambios de humor, de días difíciles ni de otras cosas, lo que no quiere decir que no sean sensibles a nuestros estados de ánimo. Continue reading

Aprendizajes sobre el duelo (III)

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

En esta serie de artículos acerca de los aprendizajes que van descubriendo tanto el doliente como el profesional a lo largo del camino del duelo, hoy centramos la atención en tres aprendizajes fundamentales desde el punto de vista del profesional sanitario.

Los profesionales de la salud -especialmente los que afortunadamente nos dedicamos a ello por vocación- estamos en continua formación, estudio y búsqueda de inspiración y crecimiento. Durante esta búsqueda, he dado con esta entrevista de Enric Benito, médico de cuidados paliativos, investigador, buscador y una persona llena de sabiduría y claridad para compartirla.

Cómo es el proceso de muerte

Aunque nosotros atendemos a las personas en otro punto del camino -cuando la muerte ya ha acontecido-, creo igualmente necesario que, como profesionales que acompañamos el duelo, debemos saber cómo es el proceso de muerte. También siento que frente al sufrimiento (tanto en paliativos con en el proceso de duelo posterior), los profesionales sanitarios tenemos mucho que aprender unos de otros.

Por esa razón, una voz llena de experiencia y sabiduría como la de Enric Benito es un regalo para cualquier oído interesado en crecer como persona y como profesional que, en la Psicología, van de la mano.

De la entrevista, que os animo a escuchar aquí, se pueden extraer multitud de aspectos para la reflexión, pero en el contexto de este artículo sobre los aprendizajes del profesional sanitario en el duelo, he extraído tres aspectos fundamentales de la buena praxis en el acompañamiento a personas que estén sufriendo o, en nuestro caso, de las personas que atraviesan un duelo complicado:

La hospitalidad en el duelo

Me ha encantado este término lleno de humildad y sencillez. La hospitalidad tiene que ver con la acogida, con abrir las puertas de nuestra casa interior para acoger en igualdad al otro. “Tu salvación viene en forma de peregrino cansado”. Como bien dice Enric Benito, «para abrir las puertas de nuestra casa, ésta tiene que estar un poco ordenada y debemos estar dispuestos a que se ensucie un poco». Esto conecta con el trabajo consciente, con el autoconocimiento y con conocer los propios miedos que se nos despiertan como personas que trabajamos con el dolor de otros.

Nuestra principal herramienta somos nosotros mismos. Eso implica responsabilidad con uno mismo y con el otro: no puedo abrir las puertas de mi casa si no la conozco bien, si no sé cuidarla, si no conozco mis propios límites ni mis propios temores, dolores y sombras… porque si la abro sin conocer ni haber acompañado y profundizado en todo esto, en el momento de la terapia se mezclará lo mío con lo del paciente. Continue reading

Cuando los límites de la terapia de duelo son difusos

Este artículo es un homenaje a todos los psicólogos que conozco
y a su esfuerzo por ser los mejores psicólogos posibles para sus pacientes.

 

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Como psicóloga experta en duelo, a menudo me he planteado cuáles son los límites de la terapia: no es fácil saber a qué nivel puedes/debes implicarte con un paciente que tiene un nivel de sufrimiento extremo, como por ejemplo puede ser el caso de un paciente con duelo traumático o una persona con un trauma complejo.

¿Es lo mismo lo que uno debe que lo que puede hacer en terapia? ¿Es legítimo plantearse la necesidad de revisar el nivel de implicación personal, humana, que tenemos con nuestros pacientes?

Los límites de la terapia

Cuando estudias la carrera de Psicología, los límites que te plantean están meridianamente claros. Esos límites aparecen recogidos en el Código Deontológico de los psicólogos y determinan que la relación que se establece entre paciente y psicólogo ha de ser una relación profesional, que en ningún caso debe rebasar los límites que en ella se establecen.

La terapia como tal comienza estableciendo un marco o encuadre terapéutico, que sirve de frontera tanto al paciente como al psicólogo y que aclara las normas de lo que es posible y lo que no es posible o no está permitido en ese ámbito. Se marcan así las normas relativas al precio de las sesiones, el horario (que debería ser siempre el mismo para dar seguridad), la política de cancelación de sesiones, el tipo de terapia que se va a realizar, etc.

El marco terapéutico es necesario y yo diría que incluso imprescindible, porque sienta las bases de las condiciones en que tendrá lugar la terapia y establece lo que el paciente puede esperar o no de su psicólogo. Lo que no tengo tan claro es si el marco debe ser tan rígido como lo es actualmente. Continue reading

Superar el duelo: A propósito del amor

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Existen pocas cosas que podamos hacer frente a las grandes catástrofes, las tragedias con pérdidas múltiples, los horrores que un ser humano puede llegar a sufrir o frente al dolor natural de la pérdida.

Sin duda la presencia de otro ser humano es un elemento básico para “paliar” en alguna medida los efectos de la tragedia o los efectos del dolor. Sólo otro ser humano puede consolar o aliviar el dolor de una persona que sufre. Hablamos de una presencia no sólo física, sino también genuina: una presencia auténtica, que acompañe ese dolor de la forma única en que cada uno sabe y puede acompañar.

La escucha que sana

Eso es lo que cuenta, eso es lo que marca la diferencia, eso es lo que recuerdan las personas al rememorar cómo fueron consoladas y acompañadas: recuerdan  lo que fue único, lo que fue especial y olvidan las fórmulas manidas, las palabras vacías y los lugares comunes a los que recurrimos para dar el pésame o para acompañar a un doliente.

Da igual lo que se dijo o lo que se hizo: lo importante, lo verdaderamente tranquilizador, la única manera de encontrar algo de serenidad en el caos que implica el duelo es encontrar a alguien dispuesto a arriesgar su propia integridad para atender a otro; dispuesto a dejarse contagiar o embargar por la angustia, a dejarse conmover. Y para esto no existen fórmulas ni subterfugios, salvo que la fórmula sea ser auténtico.

El bienestar del paciente en terapia de duelo

Al final, en eso consiste la terapia de duelo: más allá de herramientas o técnicas, lo que funciona en terapia es la presencia “amorosa” de un terapeuta con su paciente. Cuando hablamos de amor, nos referimos al amor de ágape y no de filia. “Ágape” es una palabra de origen griego que se traduce como amor incondicional y reflexivo, por el cual el amante tiene en cuenta sólo el bien del ser amado. Se trata de un amor entendido como amor universal, como amor a la verdad o a la humanidad en contraposición al amor personal. Continue reading

Duelo y medicación: pros y contras

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

No podría decir si apruebo o no el uso de medicación a lo largo del proceso de duelo, porque en realidad no estoy ni a favor ni en contra. Considero que la medicación un recurso útil, a nivel práctico, cuando la situación lo requiere.

Hace algunos meses otra de las psicólogas del equipo de FMLC escribió en este mismo blog acerca de la necesidad de evitar el exceso de medicación en el duelo. En este artículo abordarmos la necesidad de rescatar el uso terapéutico de la medicación, en combinación con la terapia de duelo.

Obviamente no estoy de acuerdo con sobremedicar el proceso de duelo. Entre otras cosas porque sabemos fehacientemente que el dolor no se puede extirpar. Además, numerosos estudios han demostrado que la medicación antidepresiva durante el duelo no es más eficaz que la terapia convencional.

No medicarse para evitar el dolor

Sin embargo, hay ocasiones en las que el uso de la medicación es imprescindible. Hay que matizar que nos referimos a una medicación indicada y controlada por un profesional de la salud mental. Esto se debe a que a veces se dan casos de personas que necesitan medicación y la rechazan porque les parece que es cosa de locos.

Que nos prescriban medicación no debe ser visto como una ofensa. Tampoco es algo exclusivo de personas que hayan perdido su salud mental. Son sustancias que a veces pueden ayudar en el proceso. Continue reading

Aprendizajes sobre el duelo (I)

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Un proceso tan duro como el duelo conduce al ser humano a lo más profundo de su existencia, y es ahí -en ese espacio donde nos adentramos con miedo a destruirnos y que sólo parece contener una nube de desconocimiento- es donde encontramos las certezas y aprendizajes más valiosos.

Sin duda este tema da para escribir muchas páginas, por este motivo, este es el primero de una serie de artículos que elaboraremos sobre estos “lotos” que se pueden encontrar en la andadura del camino del duelo: tanto los que me han transmitido, como aquellos de los que también he aprendido como testigo y han ido formando parte de lo que sé.

A lo largo de mi carrera profesional como psicóloga que acompaña a personas en duelo he aprendido muchas cosas, algunas de ellas importantes para desentrañar este proceso. Me parece oportuno ponerlas al servicio de todo aquel que esté interesado en incorporar conocimientos sobre este tema, sobre todo para que otros profesionales puedan aprovecharlos, para difundirlos y que su efecto pueda multiplicarse y beneficiar a más personas.

Por otro lado, lo que sé no me pertenece: le pertenece a mis pacientes, que confiaron en vivir su experiencia junto a mí, me confiaron sus temores y sus inquietudes, me dejaron ser testigo de sus vivencias y acompañarlas. Hoy esas vivencias me han permitido llegar a algunas conclusiones y esas conclusiones se han transformado en aprendizajes. Estos son sólo algunos de ellos:

No resistirse a las fuerzas que intervienen en el duelo

De los aprendizajes más importantes, este lo considero el principal. En el duelo intervienen fuerzas y hay que saber aprovechar la inercia de dichas fuerzas y no resistirse. Por un lado, el duelo como proceso genera una fuerza que es casi animal, es salvaje y arrolladora. Esta fuerza invita a sumergirse en las emociones que trae el proceso: la tristeza, el miedo, la soledad o el vacío. Estas emociones pueden ser incómodas de vivir, pero no son dañinas, sino que conforman el camino de baldosas amarillas que nos conduce al final del proceso.

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Los miedos del profesional socio-sanitario ante el duelo

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

En esta sociedad de la que formamos parte, que siente el dolor y el sufrimiento con aprensión, y que busca distanciarse del dolor propio y ajeno, ¿a qué retos se enfrenta el profesional que trabaja en contacto con el duelo y la muerte?

Parece necesaria una revisión y un trabajo personal por parte del profesional para trabajar en este campo, ya que participa de esta sociedad y está inmerso en dicha corriente de (no) afrontamiento del dolor.

La herramienta más importante del profesional que trabaja con personas es él mismo. Más importante que cualquier técnica o herramienta es que el profesional esté presente (en presencia terapéutica), en autenticidad y consciencia en el momento de la terapia o la consulta.

Hacia la humanización de la atención socio-sanitaria

Entre los profesionales socio-sanitarios (psicólogos, médicos, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, etc.) está surgiendo con fuerza una tendencia a humanizar la salud, a deshacer ese camino que se ha andado en pro de la tecnificación y la medicalización, devolviendo la importancia del contacto humano y abogando por el trabajo interno a cargo del profesional, por la compasión (entendida como la comprensión profunda y como invitación a acompañar al otro) y la empatía.

Parece que este movimiento que surge desde la Medicina, la Psiquiatría, la Psicología… está suponiendo una revolución silenciosa, que va poniendo las semillas para crear en el trabajo terapéutico una forma de relación basada en la humanidad y en el cuidado de calidad.

La importancia de la escucha

Quizá una de las principales tareas que tiene por delante un profesional sanitario es la de parar: parar para poder escuchar y escucharse; para poder tomar conciencia de qué partes de su interior se activan en el encuentro terapéutico con el dolor.

Trabajamos como somos, así que los miedos, las creencias, las emociones, los mecanismos propios de afrontamiento y todo aquello que nos despierta el sufrimiento, la muerte y el dolor en nosotros mismos, van a estar presentes en el momento de la terapia.

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Diferentes aspectos de la soledad en el duelo

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Igual que existen diferentes tipos de tristeza, la soledad también tiene muchos matices. Existe un tipo de soledad –la “soledad llena”– que nos permite acercarnos a la tristeza y a la experiencia intima de duelo, de recuerdo, de angustia y, desde allí, encontrar la manera de acompañarnos a nosotros mismos.

También existe la “soledad vacía”, en la que uno se siente abandonado y perdido, todo nos abruma y parece que va a vencernos. Seguramente todo aquel que esté atravesando o haya pasado por un proceso de duelo conoce ambas.

Una parte importante de la soledad que viven muchas personas durante la elaboración de su duelo se relaciona con la tendencia que existe en la sociedad actual de sentir miedo ante el dolor o la muerte y, por lo tanto, darle la espalda. Parece que nos cuesta acompañar el dolor en su profundidad, no sólo en los primeros momentos o los más “sociales”, sino también en el proceso de profundo sufrimiento, cuando el tiempo pasa y la realidad del día a día abruma.

El acompañamiento en duelo

Cuanto más nos cuesta estar con nuestro propio dolor, más nos cuesta estar con el del otro. Cuanto menos compasiva sea nuestra mirada al mundo, con menor compasión y empatía podremos estar al lado de nuestro dolor y el del otro. El duelo pide ser expresado, llorado, compartido y vivido en compañía.

Una parte del duelo necesita de otra persona para poder poner en palabras todo aquello que bulle por dentro, porque hay partes de la experiencia dolorosa, de uno mismo, que no pueden explorarse en soledad, necesitan la compañía empática y cuidadosa de otro ser humano.

Duelo y crecimiento personal

No toda esa soledad que se siente en el duelo tiene que ver con las demandas o expectativas del entorno y la sociedad. También hay aspectos vinculados a la forma en que nos relacionamos con nuestro propio dolor que ponen más distancia con la propia experiencia emocional y a través de los cuales el doliente sentirá mayor soledad.

El dolor tiene una cualidad: la de ponernos en contacto con una parte de mucha intimidad, de vulnerabilidad, que no es fácil mostrar a los demás, casi ni a uno mismo. Todo esto que el dolor comunica, transmite y con lo que nos pone en contacto es información muy esencial e íntima de cada uno, que llama a ser sentida y explorada en soledad.

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Aptitudes necesarias para ser un buen experto en duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCEs importante saber qué requisitos debe tener un experto en duelo. Igual que para ser  deportista de élite son necesarias ciertas aptitudes, también hay determinadas habilidades imprescindibles para trabajar como experto en duelo.

Entre estos requisitos o condiciones hay algunos más objetivos, que se relacionan con la formación, mientras que otros tienen más que ver con actitudes que debe tener el experto en duelo.

La formación del experto en duelo

Entre los requisitos relacionados con la formación, es conveniente que el experto en duelo sea licenciado en Psicología o Medicina. No es imprescindible, pero sí muy recomendable. La razón es que la formación en ambas disciplinas permite abarcar aspectos del ser humano que se abordan de manera insuficiente en otras carreras.

La terapia de duelo es una terapia que trabaja con muchos aspectos del ser humano y lo hace de una manera global: trabaja aspectos filosóficos o antropológicos, fisiológicos, emocionales o conductuales. No basta una formación al uso relacionada con un solo aspecto, sino que es conveniente tener una formación integral que permita cubrir, trabajar y revisar todas las áreas del ser humano. No podemos trabajar el duelo de manera aislada, ya que el duelo destapa muchos más aspectos que intervienen en su resolución.

El duelo y su contexto

También es imprescindible una formación en duelo que permita conocer las teorías que explican este proceso, las cifras o estadísticas relacionadas con su incidencia o la prevalencia en distintos individuos en diferentes culturas. Esta información es básica para trabajar con el duelo, porque el ser humano necesita encontrar sentido a las cosas que le ocurren, para poder ordenarlas y gestionarlas.

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