Superar el duelo: ¿Debo contar que fue un suicidio?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Me gustaría comenzar este artículo diciendo que he encontrado la respuesta a una de las preguntas que más me han planteado durante mi trayectoria profesional, pero no. En su lugar, diré que lo que he encontrado en esa búsqueda son más preguntas en torno a la misma y numerosas reflexiones que hoy “escribo en voz alta”.

La primera de ellas es que no creo que exista nada que sea absolutamente esencial para resolver un proceso de duelo. Esto está relacionado con otras preguntas como: “¿Es imprescindible que recoja las cosas del fallecido?” o “¿Es necesario que entre en su cuarto o que no mantenga en casa sus cenizas?”.

La importancia de liberar las emociones del duelo

Ante estas preguntas y otras parecidas, yo suelo responder que lo importante no es lo que hacemos o no, sino lo que hay detrás de la decisión de hacerlo o no. No serviría de nada recoger todas las cosas del fallecido o retirarlas automáticamente, a la fuerza o bajo presión… sin una reflexión por nuestra parte.

Lo importante, lo que aporta avances al proceso, es poder conectar- y, en su caso, normalizar o contener- con las emociones que afloran cuando el doliente medita sobre todos los temas que le preocupan. Continue reading

El duelo por la muerte de un hijo: Cuando un menor se suicida

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Quizá este sea uno de los artículos más difíciles que hemos escrito, pero también es cierto que los adultos tendemos a creer que los niños nunca se suicidan, que siempre están contentos, que la vida les sonríe sólo por el hecho de ser niños.

Los adultos damos por supuesto que la época infantil está exenta de tristeza y de problemas, pensamos que el niño no se entera de muchos problemas que suceden a su alrededor. A veces incluso hablamos delante de ellos pensando que ni siquiera nos escuchan.

Cuando un hijo se suicida

Este post surge a raíz de una reciente noticia sobre el suicidio de una niña de diez años en México. Tirando de hemeroteca vemos con estupor que, aunque son raros los suicidios tan tempranos, sí que existen casos previos, incluso en Estados Unidos una menor de seis años se quitó la vida tras una regañina de su madre.

El problema radica en la comprensión de la irreversibilidad de la muerte, que a edades tan tempranas no se tiene adquirida. Por tanto, el suicidio de un niño debe considerarse un accidente, no algo intencionado. Ya que seguramente el o la menor no era consciente de que la muerte es definitiva.

Quizá penséis que son casos aislados, pero en nuestra consulta hemos atendido repetidas situaciones en las que menores, en su mayoría adolescentes, se han quitado la vida o han tenido intentos. Es algo que no debemos dejar a un lado y que nos tiene que hacer reflexionar. Continue reading