Superar el duelo: Cuando fracasa el entorno social

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

La pérdida de un ser querido es casi siempre un acontecimiento dramático, tanto si la persona que fallece llevaba enferma mucho tiempo, como si la muerte es repentina o se trataba de un pariente de edad muy avanzada. La desaparición de una persona que ha sido significativa en nuestras vidas nos llena de vacío y dolor.

Cuando estamos atravesando un duelo, necesitamos buscar el acompañamiento de personas de nuestro entorno que entiendan nuestra tristeza, que sepan escucharnos, con las que podamos compartir esta experiencia, expresar nuestras emociones y hablar de la relación perdida.

Hablamos de personas que, desde el respeto a nuestra experiencia subjetiva, nos ayuden a encontrar alivio y a comprender lo sucedido. Esta necesidad de contacto se convierte en una necesidad psicológica y casi fisiológica para el ser humano enfrentado a la muerte.

El duelo se supera en comunidad

Si el doliente recibe esta ayuda, la recuperación va a ser mejor, pero, si no se recibe este apoyo, si el entorno no es capaz de reconocer y validar su sufrimiento, de ayudarlo a expresar sus necesidades, si no recibe el contacto cálido y comprensivo de sus allegados, sus sentimientos de inadecuación pueden acrecentarse.

A un nivel profundo, el doliente puede llegar a sentirse culpable de no estar haciéndolo bien. A medio plazo puede incluso llegar a sentir vergüenza de sus propios sentimientos y del hecho de necesitar ayuda.

Todos estos sentimientos añaden más dolor al duelo. Para el doliente, la ausencia de comprensión que percibe en su entorno constituye una nueva pérdida, provocada por los fallos de apoyo continuos de la familia, los amigos y los conocidos. Continue reading

Duelo infantil: Cómo explicar a los hijos la muerte inesperada de otro niño

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

No es habitual, pero a veces puede producirse el fallecimiento de un niño durante un procedimiento rutinario, le sobreviene una muerte súbita cuando estaba sano o, incluso, puede fallecer en circunstancias trágicas como un accidente o un homicidio.

Estas situaciones generan una gran confusión entre los demás menores de su entorno y, así, es frecuente encontrar:

  • Hermanos que esperan el regreso del fallecido sin entender qué ha pasado.
  • Compañeros de clase que no comprenden qué ha ocurrido porque lo vieron hace poco.
  • Amigos y familiares incapaces de dar una respuesta a los niños de la casa.
  • Incapacidad para entender la pérdida, porque nadie sabe qué ha pasado.

Casos difíciles en el duelo infantil

A lo largo de nuestra práctica profesional nos hemos encontrado situaciones realmente duras y a menudo inexplicables. Estos son algunos casos que hemos atendido recientemente:

  • Un menor fallecido en el Retiro mientras paseaba con su padre por la caída de un árbol.
  • Una gemela idéntica que, tras someterse a un procedimiento médico poco invasivo para completar un diagnóstico, fallece durante la intervención.
  • Un menor fallecido después de una operación rutinaria de anginas, apendicitis, cardíaca, sin riesgo aparente.
  • Un alumno de primaria que, tras encontrarse mal el viernes, fallece inesperadamente durante el fin de semana.
  • Muerte súbita de un adolescente en un autobús escolar durante una excursión.
  • Fallecimiento de un menor haciendo deporte.

Algunas de estas situaciones pueden resultar familiares, pero si no se han vivido de cerca no se aprecian los detalles que hacen que sean muy complicadas de entender para los menores, en cuanto a la asimilación de las nociones básicas sobre la muerte (es universal, irreversibilidad, se debe a un fallo de funciones vitales y tiene una causa). Esto se debe a que:

Todo eso que a los adultos nos cuesta tanto asumir -pero que entendemos, porque a veces las muertes son imprevisibles e inexplicables- a los niños les cuesta mucho comprenderlo, porque su realidad es que habían hablado con el fallecido, estaba bien, estaba jugando, no se les había advertido del peligro, era una actividad cotidiana que llevaban realizando tiempo, etc. Continue reading

Cómo atender el duelo complicado en niños

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En general, más del 90% de las personas están preparadas para superar un duelo. En el caso de los niños, mi experiencia me dice que están más que preparados para sobrevivir a la pérdida. Su instinto de supervivencia prima por encima de cualquier otro y, ante cualquier muerte -por traumática que sea, por muchos cambios que implique-, suelen resolver el duelo con mucha más facilidad y velocidad que la mayoría de los adultos que solemos atender en FMLC.

Normalmente la experiencia de duelo en los niños suele estar guiada por un adulto que quiere hacer las cosas bien y trata de preservar el bienestar de los más pequeños ante una muerte. Por este motivo, no es habitual que el duelo infantil se complique. Lograrlo implica mantener muchas rutinas a base de esfuerzo. Recordemos que el adulto que cuida al niño seguramente se haya visto también afectado por ese duelo.

El duelo complicado en menores

Sin embargo, en un porcentaje muy pequeño de menores el duelo puede estancarse o complicarse, sobre todo en adolescentes. La adolescencia es quizá uno de los momentos más vulnerables  y, al haber adquirido el pensamiento adulto, a veces los menores manejan la muerte en las mismas dimensiones que nosotros, lo que implica una doble tarea: por un lado, entender la muerte en todas sus dimensiones y, por otro, asumir tareas propias de un adulto en duelo.

Normalmente, en los adolescentes el duelo se puede estancar en situaciones concretas, por ejemplo: Continue reading

La pérdida gestacional: El duelo tras la pérdida de un bebé

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Cada 15 de octubre se conmemora una de las pérdidas más tristes que puede sufrir una pareja y que la sociedad a menudo silencia: la pérdida del bebé que estaban esperando o del que nació, pero no sobrevivió. Se trata del Día internacional de la Pérdida perinatal y gestacional.

Cuando una pareja pierde a un hijo, los dos cónyuges deben enfrentarse a una reorganización, tanto del sentido de su vida como de su relación. El dolor conduce a una revisión total de los valores, los planes de vida, los roles, las emociones… y a menudo exige respuestas.

Tener otro hijo tras una pérdida

Una de las preguntas que pueden surgir tras la muerte de un hijo pequeño es: ¿En qué momento puedo volver a plantearme tener otro hijo? Hay casos en los que esta pregunta no se da nunca, pero hay otros en los que volver a tener otro bebé es importante. Estamos hablando de casos en los que la pérdida se ha producido intra-útero o teniendo el bebé apenas unos días o meses.

Hablamos de pérdida perinatal cuando la muerte se ha producido entre los 6 meses de gestación y los 24 meses de vida. Algunas madres que han vivido este tipo de pérdidas suelen consultarnos si existe una fecha “adecuada” a partir de la cuál pueden se volver a plantear quedarse embarazadas.

Preguntas tras el duelo perinatal

Esta cuestión genera una serie de preguntas a las que trataremos de ir dando respuesta poco a poco:

1. ¿Existe una fecha concreta a partir de la cuál se pueda volver a intentar tener un hijo?

Esta pregunta pone de manifiesto dos temas: uno, si el psicólogo tiene capacidad para hacer una recomendación tan precisa, y dos, los aspectos físicos de la pérdida. Más allá del duelo, el cuerpo requiere de un tiempo para reponerse del embarazo y de la pérdida bajo criterios que son estrictamente médicos. Continue reading

¿Qué me dicen mis sueños durante el duelo?

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

Tras la pérdida de un ser querido, es habitual sentir un gran anhelo de su presencia, del contacto con el fallecido. Hay una parte de la identidad del doliente que queda vacía: aquello que era único en su vínculo con el ser querido. Además, quedan sin resolver aquellas tareas o aspectos de la vida cotidiana de las que se ocupaba, ya fueran emocionales o prácticas.

A veces, el doliente también siente la necesidad de calmar la incertidumbre: si tiene creencias religiosas, quiere saber si su ser querido está bien, o puede ser que antes no creyera en la trascendencia y ahora se replantea su fe. Los sueños de los dolientes reflejan muchas de estas necesidades y deseos.

Cuando soñamos con el fallecido

A través del sueño, el doliente satisface a veces la necesidad de volver a sentir vivo a su ser querido. En otras ocasiones, el sueño le proporciona un apoyo, un consejo, un límite… que sólo su ser querido le daba. Otros sueños ofrecen un mensaje que sólo la persona en duelo podrá interpretar, porque contiene elementos de su propia vida.

Por ejemplo, el doliente puede extraer de su sueño un mensaje que le ayude a dar significado a su proceso de duelo.

“Soñé con dos ángeles blancos. Cuando mi marido estaba muy enfermo me contó que había tenido un sueño que le dejó muy tranquilo: en él había dos ángeles blancos. Tener ese sueño me llenó de paz y el mensaje para mí fue que él está tranquilo”. Continue reading

La paciencia como elemento clave en la superación del duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

A menudo, durante mi ejercicio profesional, me encuentro con dolientes que dicen que su duelo dura ya demasiado, o que no pueden soportarlo más. Dado que el paso del tiempo es subjetivo, a veces ocurre que estos comentarios se hacen durante las primeras semanas o meses tras la muerte del ser querido. En esos casos, me preocupa tener que explicarle a un paciente que el dolor suele durar más tiempo y que lo que siente es sólo el principio.

Es una máxima el hecho de que no existe un duelo igual a otro y que no existe un periodo de tiempo concreto para elaborar el duelo. Sin embargo, en ocasiones las personas deben afrontar circunstancias en las que el tiempo transcurrido es claramente insuficiente para superar el duelo.

La duración del duelo

El duelo es un proceso y, como tal, requiere tiempo. Esto es así independientemente de que el tiempo en sí mismo no sea la clave. No podemos “recetar” tiempo para resolver el duelo, e incluso a veces es demasiado pronto… Y, ¿cómo lo sabemos? Porque todavía queda dolor y el dolor no es algo que obedezca a la razón (Ha pasado demasiado tiempo”, “Me he cansado de sufrir…”).

El duelo finaliza cuando el dolor ha disminuido lo suficiente para cada persona. Y aunque no podamos “concretar” exactamente cuánto puede llegar a durar un duelo, debemos reconocer -aunque sólo sea por sentido común e intuición clínica – que un mes no es tiempo suficiente, ni dos meses tampoco. Cuando un doliente alega que no puede soportarlo más después de tan poco tiempo pueden estar sucediendo varias cosas. Continue reading

Palabras para consolar a una persona en duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Ante la pérdida de un ser querido, a menudo buscamos palabras con las que consolar o aliviar a sus allegados. Es difícil ser testigos del dolor ajeno: nos conmovemos, nos removemos y nos afectamos. Por eso, en el imaginario colectivo siempre ha existido un conjunto de palabras que pensamos que pueden atenuar la pena del doliente.

Con esa idea, durante generaciones los seres humanos hemos tratado de ofrecer consuelo en las distintas ceremonias y ritos que, históricamente, han acompañado las despedidas de nuestros seres más queridos. Desde el típico y protocolizado: “Te acompaño en el sentimiento” o “Lo siento muchísimo”, hasta fórmulas más personales que tratan de apaciguar el dolor desgarrador que produce la muerte.

Estas fórmulas van de lo protocolizado a lo personal, en función del grado de cercanía que tengamos con el doliente. A más cercanía, mayor personalización en el mensaje.  En cualquier caso, todas estas fórmulas -en las distintas culturas y ante los distintos ritos- buscan lo mismo: apoyar en un momento de dolor y ofrecer consuelo ante la pérdida.

Qué palabras consuelan

He reflexionado a menudo sobre qué fórmulas existen para reducir el impacto del dolor y si existe una palabra a modo de bálsamo. Mi conclusión es que no existe una única palabra, ni tan siquiera un conjunto de ellas, que puedan ofrecer lo que la gente busca: una reducción significativa del dolor.

Antes de preguntarse qué palabras pueden ofrecer ese alivio, cabría preguntarse si es posible obtener esa reacción, es decir: ¿Se puede reducir el dolor en el duelo? Y, en caso afirmativo: ¿Depende eso de una o varias personas, depende de la red de apoyo del doliente?

Desde mi punto de vista, el dolor depende de lo que haga el doliente y no tanto de lo que haga su red de apoyo. Asimismo, considero que el dolor puede ir reduciéndose, pero no en función de un solo aspecto -como pueda ser el apoyo social o las palabras de consuelo-, sino de muchos factores que se van alineando y van determinando que el dolor disminuya o aumente. Y todo ello depende siempre del doliente. Continue reading

Frases tópicas que nunca ayudan a consolar a un doliente (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

En la primera parte de este artículo analizábamos diversas frases tópicos que nunca ayudan al doliente a sentirse mejor. Se trata de errores en los que caemos a menudo, ya que son expresiones muy extendidas y utilizadas en nuestra sociedad, a pesar de su ineficacia.

En esta segunda parte explicaremos algunos ejemplos más de frases incorrectas, así como los efectos que tiene en la persona en duelo este tipo de comunicación, aportando palabras y actitudes que sí pueden mejorar su estado de ánimo.

Podéis consultarlas a continuación:

“Tienes que buscar ayuda”

Nunca ayudaremos al doliente si intentamos hacer que sean otros quienes le presten ayuda. Nuestra presencia y preocupación personal es lo que marca la diferencia.

Ante estas reacciones, el doliente a menudo se sorprende viendo que no todos sus conocidos saben responder con empatía. Y descubrirá quiénes saben/pueden/quieren estar ahí y quiénes no.

Una actitud que sí ayudará es “estar ahí”, acompañando a la persona en duelo. Para eso son importantes la autenticidad y el cuidado. Por ejemplo, podemos decirle: “Ten por seguro que estoy a tu lado, para lo que necesites: hablar, distraerte, estar en silencio… lo que te vaya mejor”.

“Sé cómo te sientes”

Este tópico tampoco ayuda al doliente. Cada persona experimenta su dolor de una manera única, así que lo mejor que podemos hacer es invitar al afectado a compartir sus sentimientos, en lugar de dar por supuesto que los conocemos.

Para el doliente, lo mejor es plantearse varias cuestiones: ¿con qué persona cercana puedes expresar lo que te pasa, sin que te juzgue, sin que te dé consejos…? Hablar de lo que siente le ayudará aunque le duela expresarlo. Habrá fechas, aniversarios en el futuro, que le harán sentir más vulnerable. Por eso, conviene planificar: ¿con quién quieres contar para esas fechas? ¿Cómo quieres pasar ese día?

Para ayudar al doliente lo mejor es escuchar lo que está sintiendo con verdadero interés. Podemos preguntarle si le va bien que le hablemos, que compartamos con él las experiencias de nuestras propias pérdidas, ya que puede suceder que para el doliente aún sea demasiado pronto para escuchar el dolor de otros. Continue reading

Cuando el duelo infantil duele el doble

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Durante nuestra infancia la vida está llena de actividades, planes, amigos, aprendizajes y multitud de cosas que mantienen al niño conectado con la vida, eso hace que los duelos infantiles sean más fáciles de sobrellevar.

Pero también existe una gran desventaja y es que, cuando los niños sufren la muerte de un ser querido, no están exentos de otras pérdidas que pueden sobrevenir, o de otras situaciones dolorosas que pueden complicar el duelo que están tratando de resolver.

Las pérdidas del niño en duelo

A lo largo de nuestra experiencia profesional, a menudo nos hemos encontrado con situaciones similares a estas:

En general, nos referimos a situaciones en las que la muerte sucede en circunstancias violentas y se percibe como muy injusta, o casos en los que surge una situación grave de salud o un duelo mientras se trata de procesar otro y el menor que empezaba a reintegrarse en la normalidad se enfrenta a una nueva situación difícil de encarar. Continue reading

Frases tópicas que nunca ayudan a consolar a un doliente (I)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

A menudo nos ocurre que no sabemos qué decir a las personas que están atravesando un duelo por la muerte de un ser querido.

Muchas de las frases hechas y expresiones a las que recurrimos no sólo no ayudan, sino que, por el contrario, provocan más daño que alivio.

En este artículo analizamos diversos tópicos que nunca ayudan al doliente y explicaremos qué efectos tiene en la persona en duelo este tipo de comunicación, aportando palabras y actitudes que sí pueden mejorar su estado de ánimo.

“Lo estás haciendo muy bien”

Es muy común intentar animar al doliente con esta frase. Sin embargo, al decirla, eliges no estar disponible para escuchar sus sentimientos más perturbadores y, si te hablase de ellos, quizá estos no se ajustarían a esa idea preconcebida que tienes de cómo debería sentir y actuar una persona en duelo. No hay que olvidar que somos diferentes y que nuestra manera de ver las cosas puede ser diferente a la del doliente.

¿Qué le sucede al doliente al escuchar este tópico? La dicotomía entre bien y mal es angustiosa. Por eso, es importante que el doliente sepa que cualquier emoción y actitud que tome tiene todo el sentido en su caminar por el duelo (siempre que no ponga su vida en peligro). No tiene por qué ajustarse a las expectativas de otros. El doliente debe respetar su propio ritmo, hacer aquello que tiene ganas de hacer y no hacer lo que aún no tiene fuerzas para afrontar. Si un doliente recibe esta clase de comentarios de una persona con la que puede hablar con confianza, puede tratar de sincerarse diciendo, por ejemplo: ”Cuando te escucho decirme que lo estoy haciendo muy bien me molesta, no me ayuda, necesito que quieras enterarte de lo que realmente siento, aunque a veces no lo muestre”. Continue reading