Los profesionales sanitarios y la comunicación de malas noticias

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Recientemente, durante un congreso sobre actualización pediátrica, un grupo de profesionales socio-sanitarios me abordaron con diferentes dudas.

A este colectivo le preocupa mucho el tema de la muerte ya que, pese a que se enfrentan a ella a diario, la mayoría considera que su profesión está hecha para curar y salvar vidas. Por eso les resulta complicado enfrentarse a ese momento en el que la vida se apaga.

En el congreso que mencionaba, los participantes me plantearon varias preguntas que se repiten con frecuencia en las sesiones formativas con equipos médicos: ¿Qué puedo hacer yo en mi trabajo para hacer la noticia más agradable? ¿Qué puedo hacer para ayudar? ¿Cómo puedo mejorar?

Los profesionales sanitarios ante la muerte

Aunque pueden parecer preguntas fáciles de responder, en realidad son cuestiones más complejas.

  • ¿Cómo comunico el inminente fallecimiento de un niño?
  • ¿Cómo se lo explico a la familia?
  • ¿Cómo se lo digo a los hermanos?
  • ¿Qué le digo a un niño que va a quedarse sin su padre o su madre?

A los médicos les preocupan muchísimo todas estas cuestiones, aunque mucha gente sostenga la creencia errónea de que los pacientes de la Sanidad son tratados como números, esto casi nunca es así. Para los médicos, sus pacientes son personas con nombre y apellidos, que sufren y tienen problemas. Continue reading

¿Puede ayudarnos a superar el duelo conocer la teoría de este proceso?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

A lo largo de mi trayectoria profesional, a menudo mis pacientes me han comentado que tengo ventaja porque el hecho conocer el proceso de duelo me puede beneficiar, en el sentido de que sería algo así como tratarme a mí misma. Existe incluso bibliografía que aborda este tema: si conocer las teorías del duelo o las características del proceso puede ayudarnos a manejar o gestionar el dolor.

Si esta pregunta pudiera responderse con un simple «Sí» o «No», la respuesta más fácil sería que sí. Obviamente conocer las teorías del duelo ayuda, estar trabajando todo el día en contacto con este proceso te pone sobre aviso.

De hecho, una parte importante de la terapia tiene que ver con la psicoeducación en duelo, es decir: ofrecer una breve explicación acerca de cómo funciona el duelo y cómo resolverlo. Con respecto a eso los expertos en duelo llevamos esa parte aprendida, es verdad.

La teoría del duelo frente a las emociones

Ahora bien, el hecho de conocer tan fondo el proceso de duelo puede hacer que éste se quede en un discurso racional, en lo teórico. Saber de duelo no nos exime de sentirlo, igual que ser experto en Oncología no me exime de padecer cáncer.

No somos inmunes al dolor de la pérdida ni conocerlo nos blinda frente al dolor. El conocimiento puede servirnos para legitimar, para normalizar el dolor… pero, si nos quedamos en lo racional o teórico, el proceso puede bloquearse, dado que el duelo tiene un componente más racional y otro emocional.

Dificultades de los profesionales en duelo

A menudo esta situación puede convertirse en una dificultad por los siguientes motivos:

– Un psicólogo experto en duelo que vaya a terapia probablemente reciba lo que podríamos denominar un “tratamiento VIP”. En estos tratamientos, el profesional que le atiende tal vez lo haga dando por supuesto muchas cosas, algo así como “tú de esto ya sabes”. Eso impide que lo vea como a un paciente real. Las sesiones se acortan en el tiempo tratando de hacerle un favor y que le cueste menos dinero.

– A veces puede ocurrir que el profesional que está tratando a otro profesional se sienta juzgado o evaluado, cayendo en pensamientos del tipo: “Puede darse cuenta de que no sé tanto como él”. Hay casos en lo que esto deja de ser una preocupación en abstracto y se convierte en un problema real, dado que el experto que requiere ayuda cuestiona y trata de participar en el tratamiento que va a recibir.

– Por otro lado -y aunque no debería ser así- puede suceder que en el transcurso de la terapia aparezcan temas delicados. Ante la posibilidad de sentirse juzgado, lo más probable es que el paciente -profesional que pide ayuda- omita informaciones relevantes o trate de aparentar estar mejor de lo que está, para no dar la impresión de que no está capacitado para atender pacientes por si esa esa idea se extiende y pierde clientes.

Bloqueo del duelo pese a conocer la teoría

De todo lo anterior puede deducirse que un experto en duelo no está blindado en ningún caso frente al dolor que produce la pérdida, toda vez que es un ser humano. Conocer las teorías del duelo puede ayudarle a comprender lo que le está sucediendo, pero no tanto a resolverlo, dado que puede limitar su acceso a una terapia profunda y prolongada durante el tiempo que sea necesario.

El hecho de esforzarse mucho en hacer “bien” el proceso puede también bloquearlo, dado que es un proceso espontáneo que fluye y ese esfuerzo especial dinamita la espontaneidad del duelo. Todo esto será así en caso de que nos encontremos ante un duelo complicado. También puede ocurrir que el psicólogo atraviese uno sano y no requiera de ningún tipo de intervención psicológica ni médica.

Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dudes en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

La decisión de atravesar “el túnel” del duelo o bordearlo (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

© MalagónDecíamos en un artículo anterior que atravesar cada una de las tareas del duelo es necesario y doloroso, como entrar en un túnel cuya salida no podemos ver.

En el duelo sentir dolor significa “estar bien” porque implica que el doliente está en contacto con la realidad, con la pérdida del ser querido, con su muerte. Sin embargo, algunas personas no pueden afrontar el dolor y lo evitan, bordean el túnel.

La psique humana tiende a evitar el dolor y la angustia mediante mecanismos de defensa: rechazo, negación, represión, fijación, racionalización, aislamiento, regresión, somatización… Todos ellos sirven para atenuar la emoción “amenazadora”, en función de las fuerzas de las que dispone el doliente en ese momento.

Estos mecanismos son necesarios y útiles, cumplen con una función. Por eso, si el doliente puede tomar conciencia de dicha función, eso le ayudará a aflojar esos mecanismos y a buscar formas más constructivas de vivir sus emociones.

Causas de la evitación en el duelo

La evitación es una estrategia de supervivencia, de protección, que se da cuando por diferentes razones el doliente no cuenta con energía para soportar el esfuerzo que conlleva el dolor de afrontar el duelo.

Algunas de estas razones pueden ser:

El doliente es vulnerable por su forma adquirida de vincularse, o porque tiene pérdidas anteriores no resueltas.

Exceso de intensidad traumática debido a las circunstancias que rodean la muerte del ser querido.

Ausencia de contacto o apoyo social en el momento de la pérdida.

Cuando la persona no puede afrontar y tiene que bordear el túnel del duelo, lo que hace es enmascarar o evitar el duelo. Continue reading

Qué ocurre cuando el duelo infantil tarda en manifestarse

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Una cuestión que comento a menudo a los padres cuando me consultan sobre el duelo infantil es que éste es como un boomerang: que lo lanzas y no sabes cuándo va a volver. Si tiene que salir, sale, pero no necesariamente en el momento, sino cuando puede salir.

En ocasiones hay muertes que hacen que el niño o el adolescente no reaccione.

A veces el menor no es ni consciente del proceso que se inicia y otras tiene tantas demandas o hay tantas limitaciones en ese momento que no puede vivir el duelo.

Situaciones en las que el duelo infantil no se manifiesta

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¿Duele más perder a un hijo que perder a un padre?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

A lo largo de mi carrera me he encontrado a menudo con esta reflexión de mis pacientes: ¿Cuál es la pérdida más dolorosa? ¿Qué pérdida duele más? Ante esta pregunta casi siempre tropiezo con la misma respuesta: “La pérdida más dolorosa es la pérdida de un hijo, es antinatural”. He escuchado esta respuesta de boca de profesionales de la psiquiatría, de psicólogos, de asistentes a conferencias y en formaciones relacionadas con el duelo.

La creencia popular afirma de manera contundente que lo que más duele es la pérdida de un hijo. Es curioso porque esta afirmación, tan habitual y tan firme entre personas que debaten sobre el duelo pero que no están en duelo, pierde firmeza entre los dolientes.

Podríamos decir que todo se ve muy claro desde fuera, pero que esa visión cambia radicalmente cuando la persona vive la experiencia. No es lo mismo lo que sabemos con la cabeza que lo que sabemos o aprendemos desde el corazón. Inmersos en el proceso de duelo, las certezas se desdibujan.

Qué duelo es el que duele más

Si asistiéramos a una terapia grupal de duelo podríamos observar cómo una de las inquietudes del grupo es saber qué pérdida duele más. En el caso del grupo de duelo, la inquietud tiene más que ver con el papel que tiene cada participante y el orden de importancia o prioridad. En realidad, es como si debatieran sobre cuál de los miembros del grupo tiene más derecho a recibir atención por parte del terapeuta, o quién merece o necesita más cuidados.

En algún momento de la terapia, es frecuente que alguno de los participantes establezca comparaciones. Reproduzco una síntesis de lo que podría ser un diálogo real en un grupo de duelo:

– Lo mío duele más, porque claro, la muerte de mi padre fue repentina, no nos la esperábamos.

– Ya, pero tu pérdida es ley de vida, los padres mueren antes que los hijos. Yo he perdido a un hijo y eso no tiene ni siquiera nombre.

– Es verdad que lo tuyo no tiene nombre, pero yo he perdido a mi marido, he cambiado de estado civil. Continue reading

La decisión de atravesar “el túnel” del duelo o bordearlo (I)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

El duelo es un proceso que comienza en el momento en que fallece un ser querido o cuando tenemos la información de que va a morir y podemos asimilarlo. Este proceso implica la realización activa de cuatro tareas, que ya hemos descrito en artículos anteriores, según el modelo del psicólogo William Worden.

Vivir y experimentar cada una de las tareas es necesario, pero también es doloroso. Es como entrar en un túnel cuya salida no podemos ver. Si decidimos atravesar el túnel, nos vamos a encontrar con estados cognitivos, emocionales, físicos y actitudinales duros.

Se abre ante nosotros una encrucijada: atravesar o bordear el túnel. Afrontar o evitar. Si decidimos atravesarlo afrontaremos cuatro tareas que describimos a continuación.

Aceptar la realidad de la pérdida

Esta tarea consiste en recabar datos reales que permitan al doliente ir asumiendo lo que pasó y contrarrestar la sensación de incredulidad o la fantasía de que el ser querido no ha muerto.

Debemos hacer esto respetando la fe y las creencias de cada cual, pero teniendo claro que la vida del ser querido tal y como la concebimos ya no funciona y, si existe otra manera de vivir (espíritu ó alma), es una existencia diferente a la que conocemos y queda a juicio de cada uno.

Esta tarea requiere un gran esfuerzo intelectual y emocional. Es natural que durante un tiempo el doliente se encuentre en un estado intermitente de incredulidad. Cuando no puede aceptar la pérdida, el doliente se está alejando de la realidad y protegiéndose así del dolor. Continue reading

Como hablar de la muerte con los hijos en situaciones de monoparentalidad

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Hace poco una madre nos planteó una duda en torno a una situación que se da con bastante frecuencia: hoy en día es habitual encontrarse con familias formadas por un único progenitor. Actualmente hay muchas madres que recurren a métodos de inseminación artificial, hombres y mujeres sin pareja que adoptan un hijo, e incluso, en determinados casos, personas que recurren a los vientres de alquiler para tener descendencia, si aunque no sea una situación legalizada en nuestro país.

También pueden darse otras circunstancias como el abandono de la familia por parte de un progenitor, embarazos no planificados que la madre lleva a término y otras situaciones dispares que tienen como resultado una familia monoparental.

Esto hace que cada vez haya un número mayor de familias monoparentales con hijos a los que explicarles la muerte. Esto, aunque parece fácil, según la edad puede ir convirtiéndose en uno de los miedos y riesgos más comunes que hacen más vulnerables a los niños que viven en esta situación.

El duelo infantil cuando solo hay un progenitor

 “¿Si tú te mueres quien me cuida?”, o lo que es lo mismo: “¿Me voy a quedar solo?”. Nadie quiere acabar sus días en soledad y, aunque ese pensamiento no es real, los niños con un único progenitor saben que, si le pasa algo a su papá o a su mamá, no hay otro progenitor para cuidarles y su situación va a cambiar drásticamente.

En esto radica la máxima vulnerabilidad a la hora de hablar con los niños en las familias monoparentales: en caso de que muera mamá, no hay un papá que les pueda cuidar. Y, en caso de que muera papá, tampoco hay una mamá que les vaya a cuidar. Continue reading

Características y dificultades del duelo perinatal

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

El duelo perinatal comparte aspectos con el duelo como proceso general. No existe un duelo perinatal igual a otro y duele como duele cualquier otra pérdida. También comparte las estadísticas que afirman que el duelo, en un porcentaje muy elevado de los casos, es un duelo sano y se puede superar sin ayuda.

El duelo perinatal es aquel que se produce tras la pérdida de un bebé durante el embarazo, o en los momentos previos o posteriores al parto. En este tipo de duelo concurren dos momentos vitales antagónicos: la vida y la muerte. Este hecho marca definitivamente un proceso que tiene matices específicos. Para la madre gestante esta experiencia supone un choque brutal en el que los dos extremos de la vida se hacen evidentes.

Aspectos diferentes del duelo perinatal

Por otro lado, en ningún otro tipo de duelo el doliente tiene ese componente hormonal tan elevado que va dirigido a la maternidad, al desarrollo del vínculo, a la generación de la vida. La muerte del bebé -ya sea en el útero materno, a los pocos días de nacer o durante el parto- supone una ruptura abrupta con las expectativas de la futura madre.

Otro componente absolutamente diferenciador es el shock que las madres viven alrededor de esta pérdida, que es realmente compleja de asimilar porque las hormonas, el cuerpo, envían indicadores contradictorios. El cuerpo de la mujer genera prolactina versus cortisol y acetilcolina, formando un cóctel difícil de gestionar para la madre.

El tabú en torno al duelo perinatal

Se habla poco de la muerte que se produce durante la gestación, o en los momentos cercanos a ésta. El hecho de no hablarlo no nos ayuda a alejar o evitar esa realidad, sino que nos desprotege.

No estamos preparados ni social ni profesionalmente para atender un duelo de estas características: las matronas, las enfermeras, los médicos… no encuentran palabras ni saben qué hacer en esas situaciones.

Algunos profesionales hacen uso del sentido común y de sus habilidades, pero no existe ningún protocolo específico o “humanizado” para atender esta experiencia tan desgarradora. Hay mucho que avanzar en ese sentido.

Ausencia de protocolos sanitarios ante la pérdida perinatal

Los países anglosajones, con más experiencia en este campo, disponen de protocolos, de habitaciones acondicionadas para que los padres se despidan de su hijo o le hagan fotos, clínicas especializadas para mujeres que han tenido pérdidas gestacionales previas. Nada de esto existe todavía en casi ningún lugar del mundo, pero es hacia lo que tenemos que dirigirnos: al desarrollo de unidades que permitan atender estas situaciones especiales.

El pasado mes de enero una mujer que había vivido la pérdida de un bebé inició una petición en la plataforma Change.org para pedir que el ministerio de sanidad establezca un protocolo para atender este tipo de casos: acciones como no ubicar en la misma planta a mujeres que acaban de tener un bebé con otras que acaban de perderlo, o destinar una habitación en la que los padres puedan despedirse del bebé.

También se pide la posibilidad de recibir atención psicológica temprana y que se explique cómo va a ser el procedimiento a las madres que van a dar a luz a un bebé muerto. Hasta ahora, esta petición lleva más de 200.000 firmas.

El duelo no reconocido por la pérdida de un bebé

Un último aspecto que tienen en común este tipo de pérdidas es la deslegitimización de su vivencia. A menudo el entorno les resta importancia con frases como:

  • «Puedes tener más hijos».
  • «No has tenido tiempo de encariñarte de él».
  • «Habrá sido para bien…»

En general se resta valor o importancia al dolor de la mujer que ha perdido a un bebé de forma prematura. Y si hablamos del padre, la importancia que se le da suele ser prácticamente inexistente. Esto hace que los padres que viven esta experiencia se aíslen y sólo compartan su dolor con personas que han atravesado la misma situación que ellos.

Independientemente de los matices de este tipo de duelo, para acompañarlo y afrontarlo sirven las mismas fórmulas que hemos abordado en otros artículos previos, respetando o adaptándolas a las necesidades de cada caso.

Aspectos que facilitan el duelo perinatal

El tiempo será un aliado importante, no el único, pero tiene que pasar para que el dolor se mitigue. El duelo requiere tiempo, como cualquier otro proceso.

La legitimación del dolor. Lo hemos hablado en otras ocasiones, hay que permitir y normalizar el dolor, porque todo aquello a lo que nos resistimos persiste y todo aquello que permitimos fluye.

Poder entrar en contacto con asociaciones que permitan establecer lazos con padres y madres que han vivido esta experiencia. En España, “Umamanita” o “El parto es nuestro” trabajan sensibilizando frente a la pérdida perinatal y atendiendo a mujeres que han vivido esta situación,

Pedir lo que necesitamos. El duelo exige que los padres que han perdido a un bebé se centren en sus propias necesidades y se conviertan en agentes activos en busca de lo que necesitan, haciendo participar a la comunidad. No elaboramos el duelo en solitario, vivimos en comunidades y el duelo es un proceso que se vive y se resuelve también en comunidad.

No dar nada por sentado. A veces las palabras tienen significados distintos para cada persona. Es fundamental aclarar el significado que tiene la pérdida para cada doliente porque es ahí dónde reside la clave del duelo y es también lo que diferencia un duelo de otro. Es necesario profundizar en la experiencia, comunicarse, abrirse a otros y compartir para salir del dolor.

Mantener la confianza en que se puede resolver y en que se puede superar. Podemos alimentarla con mensajes propios o de otros, con frases como “Esto también pasará”, o “No desesperes porque de las nubes más negras cae agua limpia”, o “No hubo noche por oscura que fuera, que no amaneciera”.

Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dudes en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

Superar el duelo: Cuando el presente se impone

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

En este artículo hablaremos de una de las cuatro tareas que señala William Worden como necesarias para superar el duelo, concretamente la tercera de ellas: aprender a vivir en un mundo donde el fallecido no está presente. Una vez aceptada la muerte del ser querido y estando aún inmerso en todas las emociones que suscita, al doliente se le impone afrontar la tercera tarea.

Tras la muerte de un ser querido, hay tareas que debemos afrontar y que tienen fecha límite: como la gestión de las herencias, los asuntos con hacienda, el cierre de las cartillas del banco y la apertura de otras nuevas, etc.

No son meros papeleos, implican borrar el nombre de la persona querida. Constituye un paso más en la aceptación de la muerte, salir del pasado y avanzar hacia el presente, un presente que hay que ir creando con las nuevas decisiones que tenemos que tomar.

Readaptarse a la realidad tras la pérdida

Crear el presente significa tomar decisiones con las que el doliente, a veces dividido entre el pasado y el presente, puede llegar a sorprenderse a sí mismo. Una paciente me contaba:

“La puerta se rompió, así que fui a la tienda, tenía dos o tres para elegir, le dije al dependiente: voy a consultarlo con mi marido y después le digo cuál me llevo. En ese momento me di cuenta. Siempre lo consultaba todo con mi marido… pero ya no puedo consultarlo con él. No pude hacer nada, me bloqueé, volví a casa totalmente abrumada y triste”. Continue reading

Duelo infantil: Cuando la muerte de un ser querido conlleva cambios importantes en la vida del niño

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Hay ocasiones en las que la muerte de un ser querido trae consigo muchos cambios. A veces, tras la pérdida de un progenitor, hay familias que tienen que reestructurar sus horarios, reasignar tareas que antes hacía el fallecido, reorganizar los espacios del hogar, solicitar ayuda para el cuidado a otros familiares cercanos, reducir jornadas laborales… pero se nos olvida una circunstancia que puede afectar de forma importante a los niños: la económica.

Imaginemos diferentes escenarios:

  • Un progenitor que fallece y es el principal sostén económico de la familia.
  • Fallecimiento del único aportador económico a la familia.
  • Progenitor con trabajo autónomo o régimen especial que deja a la familia sin pensión.
  • Pensiones que no llegan a cubrir todas las necesidades porque el progenitor fallecido ganaba mucho más de lo que aporta la pensión.
  • Progenitor con una pensión de viudedad baja por la cotización e hijos que ya no estudian y pierden el derecho a la pensión.
  • Necesidades económicas imprevistas (reparaciones, dentistas, medicamentos).

Son distintos casos que, en muchas ocasiones, se añaden a la pérdida y hacen que la reorganización implique cambios en las rutinas de los niños que pueden afectar mucho a su duelo y a las consecuencias derivadas de éste.

El duelo infantil y los cambios de rutina

La falta de recursos económicos tras la muerte de un padre o madre puede hacer que los niños se vean envueltos en distintas situaciones como:

  • Cambio de colegio por la imposibilidad de asumir el coste que generaba el anterior.
  • Pérdida de actividades deportivas o extraescolares.
  • Imposibilidad de salir de vacaciones.
  • Necesidad de cambiarse de vivienda.
  • Venta de la vivienda que había sido su hogar hasta ese momento.
  • Cambio de la zona de residencia, lo que acarrea la pérdida de los amigos y el entorno.
  • Adaptación de los horarios según las necesidades laborales del cuidador.
  • Necesidad de que uno o varios hijos trabajen debido a la imposibilidad de asumir ciertas deudas o gastos.
  • Cambio en el modo de vestir.
  • Cambios en las relaciones sociales por la imposibilidad de seguir manteniendo actividades comunitarias.
  • Pérdida de actividades culturales.
  • Asunción de responsabilidades en la casa que antes eran responsabilidad del fallecido.

Cómo prevenir el duelo complicado en niños

Sabemos que a veces esta pérdida económica es sobrevenida -no hay nada que hacer ni se puede evitar-, pero también debemos ser conscientes de que, unido al duelo, va a aparecer este factor que genera inestabilidad y que puede hacer que los niños sean mucho más vulnerables tras la pérdida.

Si anticipamos o somos conscientes de que esos cambios van a suceder, es importante que tratemos de paliarlos o hacerlos de la forma más gradual posible. Así, intentaremos que los niños no pierdan sus actividades de golpe, o que no haya una mudanza inmediata. Hay que tratar de hacerlo de manera paulatina y de la forma más amable posible.

Por ejemplo: si hay que ampliar las horas de trabajo y el niño tendría que prescindir de las actividades extraescolares, trataremos de que el padre o la madre de uno de sus amigos nos haga la cobertura hasta que el menor pueda ir y venir solo.

Cómo afecta el cambio de entorno al duelo infantil

Si tras la muerte de un ser querido se hace necesario un cambio de casa y de colegio, intentaremos que sólo haya un cambio. Y una vez que el niño se haya adaptado a dicho cambio, afrontaríamos el segundo. En este caso, primero haríamos el cambio de vivienda para que el menor pueda seguir viendo a sus amigos del cole. Y luego ya buscaríamos un colegio más cercano.

Si la pérdida económica hace que no podamos viajar en vacaciones, trataremos de buscar alguna actividad para que el niño disfrute y descanse en verano, y no tenga que quedarse encerrado en casa todo ese tiempo. Es cierto que a veces hay que hacer cambios porque son imprescindibles. Pero, si se pueden graduar, los niños suelen tolerar mejor la pérdida cuanto menos alteremos sus rutinas.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto)  o descargar gratis  nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org