¿Llevo a mi hijo al tanatorio, al entierro y al funeral?

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© MalagónEl dilema de si los niños deben participar en los ritos de despedida tras la muerte de un ser querido (ir al tanatorio, a un velatorio, al entierro o a un funeral) es uno de los que más preocupan a los padres, cuando se enfrentan a una muerte en la familia y tienen que tomar decisiones sobre algunas de estas cuestiones:

  • • ¿Es bueno que mi hijo vea en el hospital a la persona enferma? ¿Puede traumatizar al niño ver a una persona que va a morir?
  • • ¿Deben los niños despedirse de esa persona antes de morir?
  • • ¿Llevo a mi hijo al tanatorio?
  • • ¿Dejo que el niño vaya al entierro?
  • • ¿Traumatizará al niño la visita al tanatorio?

A veces es muy difícil tomar este tipo de decisiones sobre los niños. Es normal que nos planteemos si están preparados para tener este tipo de experiencias, e incluso si éstas podrían impactarles o “traumatizarles”, ya que normalmente nos guiamos por lo que nos impacta a los adultos y la muerte lo hace.

En este artículo vamos a tratar de ofrecer varias pistas que sirvan de orientación para tomar una buena decisión en este tipo de situaciones.

¿A qué edad pueden participar los niños en los ritos funerarios?

No existe una edad mejor que otra, pero, para que puedan entender los rituales que existen en torno a la muerte, los expertos consideran que a partir de los 6 años los niños pueden participar plenamente en cualquier ritual.

Si vamos a ir a un hospital, hay que explicarle con detalle al niño lo que va a ver, cómo son, cómo va a encontrar al enfermo, etc. Si no se lo explicamos con cuidado sí podríamos impactarles. Las explicaciones deben ser completas y sencillas, para facilitar que el niño anticipe lo que va a ver.

A continuación os proporcionamos varios ejemplos de explicaciones posibles:

–  “Tiene oxígeno, eso quiere decir que lleva una mascarilla que le ayuda a respirar, porque al estar tan malito ya no puede respirar solo. El oxígeno se lo proporciona una máquina que hace mucho ruido, así que no te asustes”.

–  “Vas a ver que tiene unos tubos en la garganta que le ayudan a respirar y tiene los ojos cerrados. No va a poder hablarte ni contestar, pero tú puedes hablarle”.

–  “Hay unas máquinas que hacen mucho ruido, a veces pitarán, esas máquinas miden los latidos de su corazón y su temperatura, porque los médicos necesitan esa información. Tienes que tener cuidado, porque hay muchos cables en esas máquinas que van hasta el pecho, el cuerpo, las manos… y a lo mejor puedes tropezarte. Pero no te preocupes, que yo voy a estar contigo y vamos a ir con cuidado”.

– «Cuando entres, verás que hay unas bolsas de líquido que van a su brazo: es la alimentación y las medicinas. Cuando uno está muy malito, lo mejor es que se las pongan directamente en las venas, pero aunque te pueda parecer que hace daño, no duele”.

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