Malaui: Una semilla de esperanza

Afectado desde hace décadas por una grave crisis económica y alimentaria, Malaui es uno de los países más pobres de África. Actualmente más del 65% de su población sobrevive por debajo del umbral de pobreza y apenas cuenta con infraestructuras básicas. Pese a estas circunstancias adversas, sus habitantes constituyen un ejemplo de alegría, optimismo y espíritu de supervivencia. Por eso, desde la misión de Benga trabajamos para ofrecer a las nuevas generaciones oportunidades que les permitan construir un mejor futuro para su país.

Programa de Asistencia alimentaria

Nuestro primer proyecto en colaboración con la misión de Benga fue en 2013 y consistió en una humilde recogida de alimentos. Su objetivo era contribuir a paliar la hambruna que suele afectar a esta región -ubicada en el este de Malaui- al inicio de la estación seca, cuando comienzan a agotarse las reservas recogidas en la anterior cosecha. Bautizamos aquella primera campaña con el nombre de «Alimentos para Malaui» y la lanzamos con apenas medios en el norte de Madrid. A pesar de todo, fue un éxito y recogimos más de una tonelada de productos no perecederos, lo que nos animó a repetirla en los años siguientes, mejorando nuestra estructura logística y organizando un buen equipo de voluntarios.

La acogida de esta campaña en Alcobendas y San Sebastián de los Reyes durante estos siete años ha sido extraordinaria, hasta el punto de que sólo en la última edición recogimos más de seis toneladas de comida y, en conjunto, hemos conseguido enviar a Benga un total de 32.730 kg de alimentos. Estos son distribuidos por la misión de la MCSPA entre los 205 niños que asisten a las escuelas de Benga, Mlambe y Chikowa y sirven para mejorar su nutrición durante un periodo aproximado de seis meses. A medida que nuestra campaña crecía, los responsables de la misión también comenzaron a repartir el excedente de alimentos entre los mayores sin recursos de la región, y así nació otro de los proyectos que impulsamos desde 2018: el de Asistencia a los ancianos de Benga.

Ayuda para los ancianos vulnerables

A través de esta iniciativa, hemos podido comprobar en primera persona la situación de desamparo en la que viven numerosos mayores, a menudo el colectivo más afectado por la malnutrición y la pobreza extrema en Malaui. Sin fuerzas para cultivar sus huertos, sin apoyo familiar –pues muchas familias anteponen el cuidado de los hijos al de los abuelos- y sin recursos económicos, hemos descubierto decenas de casos de ancianos que malvivían en infraviviendas sin ventanas, o con techos y paredes semiderruidas.

Gracias a nuestro proyecto de asistencia -mediante el cual realizamos visitas periódicas a estos mayores y les procuramos ayuda básica-, en los últimos años hemos asistido a 225 personas que han visto mejorar notablemente su calidad de vida y han llegado a nosotros muchas historias que nos han conmovido: la de Besina, una anciana que sobrevivía en una cabaña sin techo gracias a la comida que le daban sus vecinos; o la de Luviel, que dormía casi a la intemperie en una frágil chabola situada cerca de la casa de su familia. Los misioneros de Benga les construyeron sendas viviendas nuevas y ahora ambos reciben periódicamente alimentos básicos, chequeos médicos, menaje y artículos de higiene.

Esta labor humanitaria se completó el año pasado con un proyecto de emergencia, que hemos realizado en colaboración con el Ayuntamiento de Alcobendas, a través del cual hemos prevenido la malnutrición de unas 626 personas en los distritos de Nkhotakota y Salima. Esto se logró través de la distribución mensual de una cesta de comida básica entre 114 hogares, que incluía maíz, alubias, paquetes de soja deshidratada y aceite para cocinar, con el objetivo de paliar los efectos de la hambruna provocada por las malas condiciones climáticas que en los últimos años han dañado las cosechas en Malaui.

Programa de Educación

Uno de los mayores problemas de Malaui es la escasez de infraestructuras educativas y, como consecuencia, la masificación de sus aulas y la baja calidad de la enseñanza. La mayoría de las escuelas públicas presentan clases saturadas de alumnos, donde no hay mesas para todos y, a menudo, muchos se ven obligados a sentarse en el suelo o dejan de acudir ante la ausencia de control y estímulos a su aprendizaje.

En un principio, nuestra Escuela Saint Mary se creó como guardería con el objetivo de mejorar la educación básica y la nutrición de la población infantil de Benga y, al mismo tiempo, contribuir a descongestionar las aulas de los centros públicos de la zona. Pero pronto la calidad de la enseñanza que recibían los menores en nuestras aulas motivó a los padres a solicitar que el centro se convirtiera en escuela de Primaria, un paso que completaremos este año ya que por fin podemos ofertar todos los niveles educativos, desde el Standard 1 al 6.

Desde su apertura, este centro educativo ha acogido a una media de 200 alumnos por año, que reciben formación en lectura, escritura, matemáticas, ciencias, inglés e informática, impartidas a través del método Montessori, así como dos comidas al día. A fin de asegurar la continuidad de la formación de los más jóvenes en todas sus etapas, en 2017 impulsamos un proyecto para la Mejora de la Educación Secundaria en Benga, a través del cual proporcionamos becas de estudios a adolescentes con pocos recursos y buen expediente, para que se matriculen en buenas escuelas al terminar su educación Primaria y puedan proseguir así su formación académica. El principal reto de este proyecto es aumentar el número de niñas becadas, ya que la igualdad en el acceso a la educación aún es una asignatura pendiente en Malaui.

El impulso a la educación en todos sus niveles se completa con nuestro proyecto de Formación de Agentes de Desarrollo, que pusimos en marcha en 2008 en Kenia y ahora hemos trasladado a la región de Benga. Gracias a esta iniciativa, cada año seis jóvenes africanos reciben una beca para cursar estudios universitarios, con el objetivo a largo plazo de paliar el déficit de profesionales que existe en África en disciplinas como la ingeniería, la salud, la agricultura o la cooperación. A lo largo de los años, muchos de los beneficiarios de este programa han orientado sus carreras hacia la cooperación y actualmente trabajan activamente en nuestros proyectos de ayuda humanitaria.

Ellos son la semilla de un futuro mejor para Malaui.

 

Quiero colaborar con esta área