Por qué el maíz no ayuda a estudiar: Un repaso al problema de la malnutrición en Malaui

Por qué el maíz no ayuda a estudiar: Un repaso al problema de la malnutrición en Malaui

 A las doce del mediodía suena la campana que anuncia la hora del almuerzo en Saint Mary, nuestra escuela de Benga. Aula por aula, las cocineras transportan la comida en altas ollas de metal, ante las cuales los niños aguardan en desordenadas filas, sujetando pacientes sus pequeñas bandejas. En cada una las cocineras depositan tres raciones: garbanzos, judías verdes y arroz. Y los pequeños regresan a comer a sus mesas en un silencio tan solemne que deja atónito a cualquiera que, minutos antes, haya sido testigo del inagotable bullicio de las aulas.

Para muchos de los alumnos de Saint Mary ésta es la única comida que reciben al día, aparte de las gachas de avena que desayunan al llegar a clase. La malnutrición es un problema endémico en Malaui, un país afectado por crisis alimentarias recurrentes debido -entre otros factores- a sus adversas condiciones climáticas, la baja productividad agrícola y los altos niveles de pobreza. En general, el suministro de energía alimentaria no cubre las necesidades de sus 19 millones de habitantes, en especial de los niños.

El 89% de la población de Malaui depende de la agricultura para sobrevivir y el maíz es su cultivo más extendido. Este cereal es el principal ingrediente del nsima, una masa de agua y harina que constituye el plato base de la dieta local. Si la familia tiene dinero, puede acompañarla de verduras, carne o legumbres, productos cuyo precio es casi prohibitivo para las familias pobres. Por eso, son muchísimos los niños sin recursos que reciben una dieta poco diversa y escasa en micronutrientes.

Las consecuencias de una dieta pobre

Aunque la lactancia materna de larga duración está ampliamente extendida en Malaui y hace décadas que se implantó la yodación universal, las cifras son contundentes: cerca de la mitad de los niños menores de cinco años padece retraso del crecimiento y casi tres cuartas partes presentan síntomas de anemia y déficit de vitamina A.

Desde el gobierno de Malaui llevan años tratando de fomentar la diversificación agrícola y popularizar otros cultivos -como las legumbres, la yuca o el sorgo-, que mejoren de manera sostenible el nivel de micronutrientes de la población. Sin embargo, hasta ahora estos esfuerzos no han tenido frutos y el país sufre una malnutrición crónica.

Los efectos de una mala alimentación en los niños, especialmente durante la primera infancia, son devastadores y pueden condicionar para siempre su crecimiento: retrasando su desarrollo físico y cognitivo, disminuyendo su coeficiente intelectual y aumentando las probabilidades a largo plazo de desarrollar problemas conductuales y de atención. Además, se reducen las defensas del menor contra numerosas enfermedades infantiles que pueden dejar huellas permanentes en su salud.

Un estímulo para ir a clase

Esta es la razón por la que todos nuestros proyectos educativos para niños incluyen ineludiblemente la atención nutricional. Así, en Saint Mary, los pequeños no sólo reciben clases de educación infantil y Primaria, sino también dos comidas diarias ricas en micronutrientes como legumbres, verduras y, al menos dos veces por semana, carne o pescado.

Una parte de estos productos se adquieren en los mercados locales, pero para asegurar su abastecimiento contamos con nuestra campaña anual “Alimentos para Malaui”, que cada año aprovisiona a la misión de Benga con varias toneladas de alimentos, suficientes para complementar la dieta de los alumnos durante casi la mitad del año.

El hecho de saber que sus hijos van a estar bien alimentados es un aliciente importante que anima a las familias a enviar a la escuela tanto a los niños como a las niñas, explica Manuel Hernández, coordinador de nuestros proyectos en Malaui, y mejora muchísimo los niveles de asistencia a clase.

Una vez en la escuela, rodeados de libros, juegos y maestros motivadores, los niños de Benga están felices y durante todo el día llenan el aire de voces, risas, canciones y gritos. Hasta que llega la hora del almuerzo, por supuesto.

 

* Puedes saber más sobre nuestra escuela Saint Mary de Benga haciendo clic aquí.

Selector de proyectos

Selecciona cualquier tema de los siguientes y descrubre nuestros proyectos… ¿Qué tipo de proyecto te interesa?

Cómo colaborar

Si quieres colaborar con nuestros proyectos, haz click aquí.

Suscríbete a nuestra newsletter

FUNDACIÓN MARIO LOSANTOS DEL CAMPO tratará sus datos para el envío de newsletter basado en el consentimiento que muestra al pulsar el botón “enviar”. No están previstas comunicaciones de datos ni transferencias internacionales de datos. Puede ejercer sus derechos de acceso, rectificación y supresión de los datos, así como otros derechos, tal y como se explica en la Política de Privacidad.