Superar el duelo: Cuando el presente se impone

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

En este artículo hablaremos de una de las cuatro tareas que señala William Worden como necesarias para superar el duelo, concretamente la tercera de ellas: aprender a vivir en un mundo donde el fallecido no está presente. Una vez aceptada la muerte del ser querido y estando aún inmerso en todas las emociones que suscita, al doliente se le impone afrontar la tercera tarea.

Tras la muerte de un ser querido, hay tareas que debemos afrontar y que tienen fecha límite: como la gestión de las herencias, los asuntos con hacienda, el cierre de las cartillas del banco y la apertura de otras nuevas, etc.

No son meros papeleos, implican borrar el nombre de la persona querida. Constituye un paso más en la aceptación de la muerte, salir del pasado y avanzar hacia el presente, un presente que hay que ir creando con las nuevas decisiones que tenemos que tomar.

Readaptarse a la realidad tras la pérdida

Crear el presente significa tomar decisiones con las que el doliente, a veces dividido entre el pasado y el presente, puede llegar a sorprenderse a sí mismo. Una paciente me contaba:

“La puerta se rompió, así que fui a la tienda, tenía dos o tres para elegir, le dije al dependiente: voy a consultarlo con mi marido y después le digo cuál me llevo. En ese momento me di cuenta. Siempre lo consultaba todo con mi marido… pero ya no puedo consultarlo con él. No pude hacer nada, me bloqueé, volví a casa totalmente abrumada y triste”. (más…)

Duelo infantil: Cuando la muerte de un ser querido conlleva cambios importantes en la vida del niño

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Hay ocasiones en las que la muerte de un ser querido trae consigo muchos cambios. A veces, tras la pérdida de un progenitor, hay familias que tienen que reestructurar sus horarios, reasignar tareas que antes hacía el fallecido, reorganizar los espacios del hogar, solicitar ayuda para el cuidado a otros familiares cercanos, reducir jornadas laborales… pero se nos olvida una circunstancia que puede afectar de forma importante a los niños: la económica.

Imaginemos diferentes escenarios:

  • Un progenitor que fallece y es el principal sostén económico de la familia.
  • Fallecimiento del único aportador económico a la familia.
  • Progenitor con trabajo autónomo o régimen especial que deja a la familia sin pensión.
  • Pensiones que no llegan a cubrir todas las necesidades porque el progenitor fallecido ganaba mucho más de lo que aporta la pensión.
  • Progenitor con una pensión de viudedad baja por la cotización e hijos que ya no estudian y pierden el derecho a la pensión.
  • Necesidades económicas imprevistas (reparaciones, dentistas, medicamentos).

Son distintos casos que, en muchas ocasiones, se añaden a la pérdida y hacen que la reorganización implique cambios en las rutinas de los niños que pueden afectar mucho a su duelo y a las consecuencias derivadas de éste.

El duelo infantil y los cambios de rutina

La falta de recursos económicos tras la muerte de un padre o madre puede hacer que los niños se vean envueltos en distintas situaciones como:

  • Cambio de colegio por la imposibilidad de asumir el coste que generaba el anterior.
  • Pérdida de actividades deportivas o extraescolares.
  • Imposibilidad de salir de vacaciones.
  • Necesidad de cambiarse de vivienda.
  • Venta de la vivienda que había sido su hogar hasta ese momento.
  • Cambio de la zona de residencia, lo que acarrea la pérdida de los amigos y el entorno.
  • Adaptación de los horarios según las necesidades laborales del cuidador.
  • Necesidad de que uno o varios hijos trabajen debido a la imposibilidad de asumir ciertas deudas o gastos.
  • Cambio en el modo de vestir.
  • Cambios en las relaciones sociales por la imposibilidad de seguir manteniendo actividades comunitarias.
  • Pérdida de actividades culturales.
  • Asunción de responsabilidades en la casa que antes eran responsabilidad del fallecido.

Cómo prevenir el duelo complicado en niños

Sabemos que a veces esta pérdida económica es sobrevenida -no hay nada que hacer ni se puede evitar-, pero también debemos ser conscientes de que, unido al duelo, va a aparecer este factor que genera inestabilidad y que puede hacer que los niños sean mucho más vulnerables tras la pérdida.

Si anticipamos o somos conscientes de que esos cambios van a suceder, es importante que tratemos de paliarlos o hacerlos de la forma más gradual posible. Así, intentaremos que los niños no pierdan sus actividades de golpe, o que no haya una mudanza inmediata. Hay que tratar de hacerlo de manera paulatina y de la forma más amable posible.

Por ejemplo: si hay que ampliar las horas de trabajo y el niño tendría que prescindir de las actividades extraescolares, trataremos de que el padre o la madre de uno de sus amigos nos haga la cobertura hasta que el menor pueda ir y venir solo.

Cómo afecta el cambio de entorno al duelo infantil

Si tras la muerte de un ser querido se hace necesario un cambio de casa y de colegio, intentaremos que sólo haya un cambio. Y una vez que el niño se haya adaptado a dicho cambio, afrontaríamos el segundo. En este caso, primero haríamos el cambio de vivienda para que el menor pueda seguir viendo a sus amigos del cole. Y luego ya buscaríamos un colegio más cercano.

Si la pérdida económica hace que no podamos viajar en vacaciones, trataremos de buscar alguna actividad para que el niño disfrute y descanse en verano, y no tenga que quedarse encerrado en casa todo ese tiempo. Es cierto que a veces hay que hacer cambios porque son imprescindibles. Pero, si se pueden graduar, los niños suelen tolerar mejor la pérdida cuanto menos alteremos sus rutinas.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto)  o descargar gratis  nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org

Superar el duelo: Qué hacer si mi pareja no me entiende (I)

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Muchos de los pacientes que asisten a nuestras terapias de duelo están casados o tienen pareja. Por eso, en ocasiones una parte de la terapia consiste en analizar cómo se ve afectada la relación entre ellos durante el duelo.

El proceso de duelo puede generar más unión entre los dos o puede conducir a un distanciamiento. La forma que tiene cada uno de afrontar la pérdida marcará la tendencia dentro de la pareja. A menudo hemos dicho que este proceso, en líneas muy generales, tiene que ver con la satisfacción de necesidades: necesidades que están íntimamente relacionadas con el duelo y el dolor.

Al final nos encontramos ante un proceso que fluye si le damos lo que necesita y se estanca si no se lo damos. La dificultad estriba en ese punto: en identificar qué es lo que necesita cada uno.

Cómo identificar las necesidades durante el duelo

Si tomamos como ejemplo la teoría del psicólogo Abraham Maslow, una persona puede tener necesidades fisiológicas, o necesidad de seguridad, de afecto… y, a medida que esas necesidades se van satisfaciendo, la necesidad que estaba en primer plano desaparece y aparece otra, generándose un flujo continuo que termina cuando finaliza el proceso.

También podemos identificar las necesidades de una manera más concreta, en relación a lo cotidiano. Las necesidades de cada persona son siempre distintas porque no existe un duelo igual a otro, de modo que tampoco hay necesidades iguales. Hay personas que necesitan estar acompañadas y otras que necesitan ratos para estar a solas. Hay a quien le viene bien hacer ejercicio o quien prefiere dedicar su tiempo a ayudar a otros, para no pensar en lo que le ocurre. (más…)

Reacciones normales del duelo: Aturdimiento y choque

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

Durante mi práctica profesional a menudo veo la dificultad que experimentan los dolientes para comprender sus reacciones en el momento posterior a la muerte de un ser querido.

En general, se sorprenden de las conductas que tuvieron y muchas veces les cuesta comprenderse o reconocerse.

Ante el impacto de la muerte del ser querido, en el doliente se suelen dar dos tendencias:

– Desbordamiento emocional.

– Anestesia o insensibilización emocional.

La insensibilización durante el duelo agudo

Algunas personas recuerdan haber sido muy resolutivas ante las demandas que exige la muerte del ser querido: comunicar el fallecimiento a toda la familia y a la comunidad, tomar decisiones acerca del entierro o la incineración, apoyar a otros parientes más afectados…Esto les sorprende enormemente y valoran de forma positiva haber podido resolver todos esos asuntos relativos a la pérdida en un momento tan doloroso.

Otros dolientes, sin embargo, no valoran este grado de eficacia y se cuestionan el hecho de haberse sentido insensibilizados, fríos, anestesiados del dolor. E interpretan esta insensibilización como una falta de amor a su ser querido, justo en el momento en que ha muerto.

El desbordamiento emocional en el duelo

Cuando las conductas que el doliente recuerda fueron de desbordamiento emocional, desorganizadas, se reprocha haber estado incapacitado para tomar decisiones o resolver problemas, y por el hecho de haber necesitado la ayuda de otros familiares cercanos. Además, siente miedo y no se reconoce a sí mismo en estas reacciones.

A continuación explicaremos algunos aspectos sobre el estado de aturdimiento o choque. El objetivo es facilitar la comprensión y, con ello, el buen trato del doliente hacia sí mismo, evitando así las interpretaciones acusatorias. (más…)

El duelo por la muerte de un hijo: Cuando un menor se suicida

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Quizá este sea uno de los artículos más difíciles que hemos escrito, pero también es cierto que los adultos tendemos a creer que los niños nunca se suicidan, que siempre están contentos, que la vida les sonríe sólo por el hecho de ser niños.

Los adultos damos por supuesto que la época infantil está exenta de tristeza y de problemas, pensamos que el niño no se entera de muchos problemas que suceden a su alrededor. A veces incluso hablamos delante de ellos pensando que ni siquiera nos escuchan.

Cuando un hijo se suicida

Este post surge a raíz de una reciente noticia sobre el suicidio de una niña de diez años en México. Tirando de hemeroteca vemos con estupor que, aunque son raros los suicidios tan tempranos, sí que existen casos previos, incluso en Estados Unidos una menor de seis años se quitó la vida tras una regañina de su madre.

El problema radica en la comprensión de la irreversibilidad de la muerte, que a edades tan tempranas no se tiene adquirida. Por tanto, el suicidio de un niño debe considerarse un accidente, no algo intencionado. Ya que seguramente el o la menor no era consciente de que la muerte es definitiva.

Quizá penséis que son casos aislados, pero en nuestra consulta hemos atendido repetidas situaciones en las que menores, en su mayoría adolescentes, se han quitado la vida o han tenido intentos. Es algo que no debemos dejar a un lado y que nos tiene que hacer reflexionar. (más…)

Cuando el problema por el que un paciente acude a terapia no es la demanda real

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

El punto de partida de una terapia es la demanda que nos hace el paciente, lo que nos pide. Sería ridículo que nos pidiera aprender técnicas de estudio y le formáramos en psiquiatría forense. La demanda que trae el paciente es lo que le conecta a la terapia, por eso hay que atenderlo.

Entre otras cosas, hay que prestarle atención para respetar el principio de autonomía, según el cual quien acude a terapia puede tomar sus propias decisiones y elegir lo que quiere hacer con su vida.

Puede suceder que en la primera toma de contacto nos demos cuenta de que la petición que nos hace el paciente es poco realista. Eso hay que aclararlo en la primera entrevista para ajustar las expectativas. También puede ocurrir que no podamos dar lo que el paciente demanda, porque no somos el servicio indicado. En ese caso, tendríamos que derivarlo a otro servicio.

Cuando el paciente no es consciente de su demanda

Una vez que ha comenzado la terapia y ajustadas las expectativas, también puede ocurrir que nos demos cuenta de que la demanda principal es en realidad una tapadera de otra demanda más profunda. Al decir “tapadera”, nos referimos a que su demanda encubre, a menudo de manera inconsciente, otra motivación, otra petición, de la que el paciente no es del todo consciente.

Cuando sucede esto, lo importante es poder aclararlo con el paciente, siempre de una forma delicada. Hay que tener en cuenta que, si el paciente aún no es consciente de ello, la revelación puede ser perturbadora para él y tenderá a defenderse. Por eso iremos poco a poco, al ritmo que él o ella nos deje. (más…)

Factores que provocan el sentimiento de culpa en el duelo (II)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

En el anterior artículo abordamos la segunda tarea del duelo, que consiste en elaborar las emociones asociadas a la pérdida, y exploramos los distintos motivos por los que surge el sentimiento de culpa del superviviente o cuidador, y cómo afrontarlo.

En este nuevo post analizamos varias causas más que pueden motivar la sensación de culpabilidad durante el duelo, un sentimiento que, si no se elabora adecuadamente, puede añadir más dolor al proceso y bloquear el duelo.

Estas son algunos factores frecuentes que provocan su aparición:

Las decisiones que debemos tomar cuando el ser querido enfermo no puede

Cuando un ser querido sufre una enfermedad grave y no puede valerse ya por sí mismo, a menudo le corresponde a sus familiares cercanos tomar decisiones delicadas, como sedarle para evitar el sufrimiento y acelerar la muerte, desenchufar la máquina que lo mantiene con vida, etc.

¿Sabemos cuál era su voluntad? Ajustarnos a su voluntad, cuando sea posible, nos serena. Cuando no conocemos la voluntad del ser querido, es importante preguntarnos por qué y para qué hemos tomado esa decisión. Seguro que la respuesta es que la decisión era beneficiosa para la persona enferma y la decisión fue por amor.

Sin embargo, después de su muerte, lo que decidimos por amor, ahora nos lo cuestionamos desde el miedo, con culpa, como algo cuestionable o mal hecho.

Los asuntos inconclusos de la relación

A menudo, en muchas relaciones existe una parte no resuelta, la parte oscura. Es difícil mantener todas las relaciones limpias, sin conflicto, al día, sin rencores… (más…)

Factores que provocan el sentimiento de culpa en el duelo (I)

Rosa Sánchez, psicóloga de FMLC

 

Según el psicólogo y reconocido experto en duelo William Worden, para elaborar el duelo es necesario que el doliente lleve a cabo cuatro tareas:

En este artículo vamos a centrarnos en la segunda tarea, la de elaborar las emociones asociadas a la pérdida, y abordaremos en concreto por qué surge y cómo afrontar el sentimiento de culpa del superviviente o cuidador.

Cuando el ser querido está enfermo y sabe que va a morir

La psicóloga suizo-estadounidense Elizabeth Kübler-Ross estudió los estados por los que pasa un enfermo cuando le comunican la noticia de su muerte irremediable: negación, ira, depresión, negociación y aceptación. Cuando se da esta situación, puede ocurrir que el enfermo viva la experiencia con serenidad y ocupe el tiempo que le queda en despedirse de sus seres queridos, dejar sus asuntos arreglados, etc.

Otras personas, en cambio, pueden optar por ocultarlo o negarlo para no apenar a su familia y porque son incapaces asumirlo. En ese caso, el cuidador puede comprender esta dificultad o puede enfadarse porque necesita compartir esos últimos momentos sin disimular. Si se produce ese enfado, es muy probable que tras la muerte del ser querido el cuidador se sienta culpable por haber sentido ira hacia el enfermo. (más…)

Explicaciones erróneas que damos a a los niños cuando alguien fallece (II)

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© Malagón

En un artículo anterior hablábamos de cómo la sobreprotección de los niños frente a las emociones dolorosas por parte de los adultos genera cada vez menos tolerancia a la frustración en los menores, incapaces de hacer frente a situaciones dolorosas o problemáticas a lo largo de su vida.

Hoy seguimos abordando más tipologías de explicaciones erróneas sobre la muerte que, al ser planteadas a los niños, pueden dificultar su duelo en lugar de ayudarles.

Explicaciones sobre la muerte que alejan a los niños de la realidad

  • “Aunque no puedas verle, él te ve siempre”.
  • -“Siempre te va a acompañar hagas lo que hagas”.
  • -“Te quiere mucho y siempre estará cerca de ti”.
  • -“Puedes hablar con él siempre que lo necesites”.
  • -“Es lo mejor, porque ha dejado de sufrir”.

Existen muchos tipos de explicaciones que van en esta línea y que mantienen al niño en la esperanza de un posible reencuentro, o al menos de contacto, con el ser querido que ha muerto.

A la vez, estas explicaciones suelen causar muchísimo miedo a los menores, ya que a menudo no entienden que esta forma de hablar es un modo de apelar al recuerdo del ser querido, lo que suele generarles enfado porque el fallecido no los ve, o bien miedo por la situación.

También puede ocurrir que estas explicaciones contribuyan a dejar de lado a terceras personas que sí están presentes en la vida del niño, para otorgar un lugar principal al fallecido y secundario a aquellos que en realidad sí están y cuidan del menor. (más…)

Cuando las recomendaciones médicas bloquean el duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

A menudo escuchamos que, en materia de salud, trabajar en red es lo mejor, que los fenómenos son multicausales y, por tanto, la resolución de los problemas debe permitir la entrada de distintos especialistas. Esto quiere decir que habitualmente encontramos que la realidad es poliédrica, compleja y que cualquier problema que pueda traernos un paciente a la consulta tiene más de una causa.

Por eso, lo ideal es que en un caso médico pueda intervenir más de un profesional, con distintas visiones del problema y distintos enfoques que permitan abordarlo de una manera holística. Esto es lo ideal, aunque a veces en el día a día tropezamos con dificultades para trabajar en red.

El duelo en Atención Primaria

Hay casos clínicos que pertenecen claramente a una especialidad, por ejemplo: en caso de sordera acudiremos al otorrino y en caso de psoriasis, al dermatólogo. Pero hay otros menos claros, como ocurre con el duelo. En estos casos es habitual encontrar síntomas físicos relacionados con el proceso de adaptación a la pérdida.

A menudo esos síntomas físicos son la expresión de un dolor emocional y lo emocional interfiere en lo físico, por lo que se hace un abordaje integral: un médico de cabecera controla los síntomas y un psicólogo se ocupa de la parte emocional o psicológica.

Habitualmente tanto uno como otro profesional estarán alineados en sus consejos y prescripciones, pero puede suceder que alguna de las recomendaciones vaya en contra de las prescripciones del otro profesional. Para explicarme mejor expondré un caso propio visto en consulta. (más…)