Las tareas del duelo: Andando el camino

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Hemos hablado del duelo como el camino que se abre y se va recorriendo cuando fallece alguien querido, pero, ¿en qué consiste realmente este proceso?

El proceso de duelo consiste en ir afrontando y elaborando una serie de tareas que describen, concretan y ponen nombre a las distintas facetas que supone la readaptación al mundo, tras el fallecimiento de quien estaba en nuestra vida.

El proceso de duelo supone para el doliente ir reelaborando desde su día a día sus valores más profundos. Es un proceso de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro: cómo es ahora el mundo para el doliente y cómo se ve ahora el doliente en el mundo con la certeza de la ausencia.

Las tareas que el doliente necesita resolver para elaborar el duelo y que Worden describe, son las siguientes:

1ª tarea:  Aceptar la realidad de la pérdida

Por muy esperada que sea, toda muerte conlleva una sensación de irrealidad. Esta tarea consiste en asimilar completamente lo que implica la muerte, tanto a nivel racional (sé que la persona ha muerto y no va a volver) como emocional (sé que ha muerto y lo acepto).  Tiene que ver con darse cuenta de que la persona está muerta y no va a volver, con aceptar que eso es así. La aceptación consiste en asumir que la realidad es la que es. No quiere decir que nos guste o que estemos de acuerdo.

Evitar esta tarea no protege del dolor que supone vivir sin el fallecido. Aceptar que el fallecido ya no va a volver es una idea dolorosa, a veces casi tan grande que parece que no nos entra en la cabeza, pero permanecer a la espera de una vuelta que no se va a producir es, si cabe, una idea aún más angustiosa.

Dejar intacta la habitación del fallecido, continuar hablando en presente de él o recoger todas sus pertenencias tras la muerte indica un bloqueo de esta tarea.

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Preguntas sin respuesta (II): ¿Hasta cuándo nos duele el duelo?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCTras la pérdida de un ser querido y, a la hora de superar la pérdida, mucha gente se pregunta: “¿Cuánto dura el duelo?” o “¿Hasta cuándo me voy a sentir así?”.

Hay incluso quien se plantea la siguiente cuestión: “¿Termina alguna vez el duelo?”.

Cuánto dura el duelo

Los estudios afirman que, de media, el duelo puede durar entre uno y dos años. Casi todos ellos coinciden en que lo que ocurre en los tres primeros meses tras el fallecimiento del ser querido es normal. Es el caso del Inventario de Duelo Revisado de Texas, que se aplica a mayores de 14 años cuyo ser querido ha fallecido en un período no inferior a 3 meses ni superior a 3 años.

Sin embargo, esta herramienta no es un instrumento clínico en sí mismo y, por lo tanto, tan sólo mide duelo a secas, mide la intensidad de un duelo sano, pero no discrimina entre duelo patológico y duelo normal. De todas formas, existen otras herramientas terapéuticas para medir el duelo, entre las cuales resulta fundamental la entrevista clínica. El mismo Worden habla de la existencia de doce pistas, o síntomas, del duelo complicado que pueden ser valoradas por el profesional y son indicativas de duelo patológico.

La voluntad del paciente en el duelo

No hay que olvidar, por otro lado, que la duración del duelo tiene que ver con una decisión personal. Casi siempre hay momento en el proceso de duelo, y especialmente en terapia, en el que el paciente debe averiguar si quiere seguir estando en duelo o no. No está en nuestras manos decidir cuándo morirán nuestros seres queridos, pero sí lo está decidir si se consulta o no a un especialista, si se acude o no puntualmente a las sesiones, o qué hacer con las cosas que pertenecían al fallecido.

Este hecho, que la continuidad del duelo dependa de nuestra decisión, permite recobrar en cierta medida la sensación de control que se pierde con la muerte de un ser querido, porque el duelo está trufado de pequeñas y grandes decisiones, de cuyo resultado depende que el duelo progrese o se enquiste. Así que, en rigor, conviene aclarar que los plazos de duración del duelo son meramente orientativos y que no podemos saber exactamente cuánto dura, ya que esto depende enormemente de la decisión que adopte cada uno.

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Cómo explicar la muerte a los niños: Las 4 ideas clave que deben entender

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© Malagón¿Cómo se lo digo? ¿Qué le digo? ¿Le afectará mucho? ¿Le traumatizará? Éstas son algunas de las dudas que pueden surgir a la hora de comunicarle a un niño la primera muerte significativa en su entorno, además de ciertos sentimientos de temor acerca del impacto que producirá esta noticia en el menor.

A la hora de explicarle una muerte a un niño, nos suele preocupar mucho las reacciones que pueda tener. A menudo anticipamos unas reacciones que suelen ser propias de los adultos y nos olvidamos de que los niños asumen esta realidad con mucha más naturalidad que nosotros.

Cómo decirle a un niño que alguien ha fallecido

Los niños, al igual que los adultos, necesitan respuestas y saber. Ya sabemos que, cuando son pequeños, lo preguntan todo sin importarles que las preguntas sean pertinentes o, por el contrario, estén fuera de lugar. Y si el tema de la muerte nos resulta complicado y doloroso a los adultos, no hay que perder de vista que para el niño forma parte del proceso de crecer y del saber, por ello es importante responder del mejor modo posible a sus preguntas.

Ya aclaramos antes que, aunque no existe un instante idóneo para comunicar la muerte, sí hay algunas orientaciones que nos pueden poner en la pista de cuándo es el mejor momento. Veamos ahora algunos detalles que nos ayudarán en el cómo.

Qué pautas seguir para comunicar una muerte a un niño

–   Hay que elegir un momento de intimidad. El niño necesita su protagonismo. Es cierto que, con todo lo que supone la muerte, a veces ese momento íntimo es complicado de encontrar, pero es necesario buscarlo para que así el niño se sienta parte del proceso y tenga la posibilidad de hacer las preguntas que necesite y expresar sus dudas y temores.

–   La persona que se lo comunique debe de ser cercana. Lo mejor es que sea uno de los progenitores. Si esto no fuera posible, que lo haga una persona con la que el niño tenga un vínculo especial, de modo que se sienta atendido y querido.

–   Hay que estar tranquilo, pero sin inhibir las emociones. En estas circunstancias, es natural que nos emocionemos y es bueno que los niños sepan que las emociones son válidas y se pueden expresar. Solo hay una excepción a esta regla: si la persona que va a comunicar la muerte al niño tiene una emoción muy intensa o desproporcionada, es mejor que elijamos a una persona más neutra de nuestro entorno para explicarle al niño lo relativo a la muerte.

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¿Qué es el duelo?

PILAR PASTOR, PSICOTERAPEUTA DE FMLC

 

FMLC

En líneas generales el proceso de duelo se define como el proceso normal y necesario de adaptación a una pérdida. La pérdida puede ser ampliamente entendida como pérdida de un ser querido, una ruptura sentimental, pérdida de empleo o de rol, etc.

En este artículo, centraremos nuestra atención en la pérdida de un ser querido. Adentrarse en los elementos que componen esta definición da una pista de la profundidad del significado del duelo.

El duelo es un proceso

La primera acepción de “Proceso” en el diccionario de la Real Academia de la Lengua es “Acción de ir hacia adelante”. El proceso de duelo es un proceso cambiante, con subidas y bajadas, pero que, como su definición indica, siempre va hacia adelante e implica movimiento y acción.

Una parte importante de la resolución del duelo pasa por que el doliente tome parte activa en él, es decir, es una cuestión de decisión y de que la persona afectada se haga responsable de su proceso. El tiempo ayuda a poner distancia con el hecho en sí, a adquirir perspectiva, reflexionar y dolerse. Sin embargo, el tiempo no es curativo en sí mismo: lo curativo es lo que el doliente hace y se permite sentir durante ese periodo.

En este sentido, el deudo puede elegir sobre “cómo” resolver el duelo, es decir: cómo afrontar el vacío de la pérdida, como resolver la duda de qué hacer con las pertenencias del fallecido, permitirse dejar sentir el dolor o no, pedir ayuda o no. Sigmund Freud lo definía como “el trabajo del duelo” en referencia a la parte activa -de acción y compromiso- que conlleva la resolución y afrontamiento de este proceso.

El duelo es un proceso normal

El experto Doug Manning habla del duelo en estos términos: “El duelo es tan natural como llorar cuando te lastimas, dormir cuando estás cansado, comer cuando tienes hambre y estornudar cuando te pica la nariz. Es la manera que tiene la naturaleza de sanar un corazón roto”. Es normal sentir dolor cuando perdemos a alguien, es normal sentirnos confusos y perdidos. En palabras de Worden: “Es imposible no sentir cierto nivel de dolor cuando muere alguien a quien estábamos vinculados”.

Sentir dolor es necesario. En cierta medida, el dolor nos empuja a estar con nosotros mismos, con los recuerdos, con los porqués, repasando la experiencia de muerte. Anima a la introspección y al llanto, dos factores que son de gran ayuda para la asimilación y aceptación de la pérdida.

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Preguntas sin respuesta (I): ¿Cuánto dura el duelo?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCEl ser humano necesita responder a preguntas para obtener certezas. Hemos avanzado mucho desde el “¿Quiénes somos?”, “¿A dónde vamos?” y el «¿De dónde venimos?” y cada vez necesitamos respuestas más complejas. De hecho, a la par que encontramos esas respuestas, surgen nuevos interrogantes.

Esto no cambia cuando nos enfrentamos a un duelo. En esta situación, nos preguntamos cuánto debe durar éste, o qué síntoma es normal y cuál es un signo de duelo patológico o complicado.

Dicen que lo que no se puede medir no se puede cambiar. Por eso, en su afán por desarrollar el método científico, el ser humano ha buscado herramientas que le permitan medir o acotar resultados: en la Medicina se usan radiografías o análisis para cuantificar el nivel de una enfermedad y, en el ámbito de la Psicología, factores como el nivel de inteligencia.

Baremamos, medimos. El ser humano se maneja mejor con conceptos que podamos contabilizar: “Estoy enfermo, pero, ¿cuánto?”. Necesitamos responder a preguntas como: “¿Cuánto dolor es normal?”, “¿Cuánto tiempo dura esto?”, “¿Cómo voy a rehacer mi vida?”.

Herramientas para medir el duelo

No resulta sencillo responder a estas preguntas, ni tampoco existe una única respuesta correcta. No existen radiografías para los estados emocionales. Sin embargo, existe una herramienta: el Inventario Texas Revisado (ITRD) que está adaptado a la población española.

Se trata de un inventario auto-administrado que se aplica a mayores de 14 años cuyo ser querido ha fallecido en un período no inferior a 3 meses ni superior a 3 años. No es válido en personas que tengan alguna enfermedad mental grave, sean alcohólicos o consuman drogas por vía parenteral.

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El mejor momento: Cuándo comunicar la muerte de un ser querido a los niños

PATRICIA DÍAZ, PSICÓLOGA INFANTO-JUVENIL DE FMLC

 

© MalagónMamá, ¿dónde está el abuelito? ¿Se ha puesto ya bueno?”.

Esta es una de tantas situaciones temidas por los adultos: comunicar la primera muerte de un ser querido a los niños.

A menudo nos cuesta mucho hablar de la muerte, muchas personas dicen que este tema les perturba y, a pesar de que la muerte es un hecho natural, nos encontramos en un mar de dudas cuando se trata de los niños. Nos cuestionamos infinidad de cosas, incluido si comunicar la muerte al niño podría generarle algún trauma.

Cómo comunicar una muerte a los niños

Aunque no hay un momento exacto para comunicar la muerte a un niño, sí hay algunas recomendaciones que nos pueden ayudar a la hora de anunciar la muerte de un ser querido a los niños y a los adolescentes.

Si es una muerte previsible, es decir, si la persona se encuentra en un estadio terminal de una enfermedad, podemos ir adelantando al niño lo que va a suceder: le preparamos para los cambios que van a tener lugar y, si es posible, los vamos ejecutando. Esto es especialmente importante en los más pequeños -de los 0 a los 2 años- que son los que más sufren con los cambios en sus rutinas.

Cuándo decirles a los niños que alguien ha fallecido

Hay que hacerlo lo antes posible. Aunque esto no significa que deba ser de golpe, se puede comunicar de manera gradual.

Lo debe comunicar alguien cercano, que sea de su confianza, no conviene que se entere por terceras personas o por comentarios. Lo ideal es que sean los propios padres quienes comuniquen la noticia. Si no es posible, entonces debe ser una figura cercana, en quien el niño confíe.

Hay que contestar a las preguntas o dudas que surjan sobre la muerte, atendiendo a las observaciones y cuestiones que el niño nos proponga. Debemos reconocer aquello que no sepamos contestar y dar al menor la oportunidad de buscar una respuesta juntos.

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Teorías sobre el proceso de duelo

Pilar Pastor, psicoterapeuta de FMLC

 

FMLCEl proceso de duelo ha sido estudiado durante décadas por los profesionales de la Psicología.

En un intento por comprender mejor este proceso y facilitar la comunicación entre los profesionales y con la sociedad en general, los expertos han ido desarrollando diversos modelos explicativos, que ofrecen un guión y sirven de linterna cuando el proceso se torna demasiado oscuro.

Fases del duelo

Los primeros modelos que se crearon sobre el duelo son los Modelos de Fases o etapas, que dan una importancia casi única al componente emocional del duelo. Estos modelos contemplan el duelo como un proceso lineal: en él se irían sucediendo las fases y el doliente atravesaría cada una de ellas en una secuencia determinada y fija.

Estos modelos, como el de Kübler-Ross* o el de Parkes, se han difundido ampliamente debido a su sencillez y claridad a la hora de explicar el proceso. Según Kübler-Ross, para la resolución de su duelo el doliente pasa por las siguientes fases:

  • – Negación
  • – Ira
  • – Negociación
  • – Depresión
  • – Aceptación

Las fases descritas por este modelo hacen hincapié en el aspecto emocional del proceso, dejando menos atendidos y descritos otros aspectos como el cognitivo, el relacional o el de significado profundo, que resultan igualmente importantes para la completa elaboración del duelo.

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¿Qué es la terapia de duelo infanto-juvenil?

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© MalagónAntes de abordar el duelo infantil, lo primero que debemos plantearnos es responder a la pregunta: “¿Qué es el duelo?”.

Una respuesta muy sencilla es que duelo es el proceso que sigue a la pérdida de un ser querido. Así que la terapia de duelo para niños y adolescentes sería el acompañamiento, realizado por profesionales de la Psicología, a niños y adolescentes que han perdido a un ser querido, ya sea éste un familiar o un amigo.

Todos sabemos que, normalmente, el fallecimiento de personas cercanas a nosotros es doloroso. Sin embargo, a menudo creemos que este dolor forma parte de un proceso normal, aunque cuando hablamos de niños y adolescentes nos perdemos, porque no sabemos qué actitud tomar en relación a ellos y la muerte.

Características del duelo infantil

El niño, al igual que el adulto, sufre un duelo después de una pérdida, si bien es cierto que el modo de demostrar ese dolor no tiene por qué parecerse al del adulto. En muchas ocasiones comparten cosas y, en otras, tanto los niños como los adolescentes muestran otra clase de comportamientos, muy distintos a los que el adulto espera o manifiesta.

En la terapia de duelo infanto-juvenil también asesoramos a los padres que necesitan explicar qué es la muerte y el duelo a sus hijos; y que necesitan saber qué actitud tomar, qué decir o qué hacer para ayudarles a recorrer este camino, o bien desarrollar las habilidades necesarias para que sus hijos superen la muerte de un ser querido.

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Un blog sobre el duelo: ¿Y por qué ahora?

 Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCExisten en la red multitud de blogs: hay una lista de los bloggers más famosos a los que los escritores noveles escriben para que reseñen sus libros, e incluso bitácoras con más seguidores que cualquier grupo de música. Ahora la pregunta es: ¿tendrá hueco este blog en el universo virtual?

Hay razones sólidas para crear un blog sobre el duelo: la primera es que debe existir un espacio en el que abordar una realidad que es universal, como lo es la muerte y, consecuentemente, el dolor que produce la pérdida  de un ser querido. El motivo por el cual hemos elegido este formato para alzar la voz es que actualmente éste es el medio de expresión más potente. Y es que si nuestra entidad, la Fundación Mario Losantos del Campo, hubiera nacido en la Edad de Piedra, hubiéramos grabado un monolito.

¿Cómo nos afecta el duelo?

Nuestra segunda razón para crear este blog son los siguientes datos: si tenemos en cuenta que sólo en el año 2010 fallecieron en España 382.047 personas, y que cada muerte puede llegar a afectar a una media de 128 supervivientes, resulta evidente que el número potencial de personas afectadas por un duelo es elevado y, por lo tanto, también lo es la cifra de usuarios que encontrarían útil un blog sobre este tema. En el fondo buscamos dar respuesta a una necesidad social: hablar más sobre el duelo.

Está científicamente documentado que un duelo complejo puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y, en el caso de los viudos, incluso puede incrementar en un 50% la probabilidad de muerte durante el primer año de duelo. En resumen, conocer las características del duelo normal y complicado resulta vital para la salud física y emocional de las personas que atraviesan este proceso, ya que no detectar a tiempo un duelo difícil puede tener implicaciones severas para la salud, tanto física como psicológica*.

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