¿Qué busca un paciente en duelo en el médico?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

 

En la sociedad actual, la institucionalización de la muerte y del duelo ha traído consigo complicaciones para los dolientes. Frente a la forma de vivir el duelo en el pasado -más natural, con ritos en los que participaba el vecindario, el entorno y la sociedad entera-, se ha impuesto un modo más solitario o más individualista de vivir este proceso.

Estos factores han contribuido a que los límites del duelo se hagan más difusos, lo que conduce a que los pacientes busquen en el profesional sanitario la “norma” que diferencia lo normal de lo patológico. El duelo queda así despojado de los ritos “oficiales” que le dan sentido y marcan un inicio y un final. De ahí surge la necesidad de institucionalizar el tratamiento del duelo.

El profesional sanitario ante el duelo

Diversos estudios muestran cómo, tras la muerte de un ser querido, se produce una hiperfrecuenciación de los dolientes en las consultas de Atención Primaria. Esto puede deberse a varios factores:

1. El proceso de duelo implica un estrés enorme para el organismo, lo que provoca un desgaste físico que, en ocasiones, lleva a desarrollar diversos síntomas que añaden inquietud y sufrimiento a los dolientes.

2. A veces, los procesos médicos que atravesaba el doliente antes del fallecimiento del ser querido pueden quedar abandonados durante el período de enfermedad previo a la pérdida. El fallecimiento del ser querido genera conciencia real de la muerte física y es entonces cuando aparece el miedo y la necesidad de cuidarse y revisarse.

3. La dificultad del entorno para contener el dolor del doliente y para dar respuesta a las incógnitas que generan la muerte y el duelo hacen que el doliente considere al profesional socio-sanitario como único interlocutor válido. Continue reading

Problemas asociados al duelo en niños y adolescentes

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Es habitual que el duelo en niños y adolescentes no se manifieste de la misma manera que el duelo adulto, es decir: estamos acostumbrados a ver a adultos profundamente tristes, deprimidos, paralizados, etc, tras sufrir la pérdida de un ser querido, pero en los menores esas situaciones pueden ser muy diferentes y manifestarse de otras maneras a las que hay que prestar una atención especial.

El único punto en común entre las diferentes situaciones de las que vamos a hablar es el fallecimiento de alguien significativo para el niño o el adolescente, ya sea un progenitor, un hermano, un amigo, un abuelo, alguien cercano a la familia… A partir de esa pérdida, podemos encontrarnos asociados al duelo los siguientes problemas:

Dificultad para integrarse en el colegio tras la muerte de un ser querido

Puede darse la situación de que el niño o el adolescente no quiera volver al colegio después del fallecimiento. Esto puede ocurrir tras un periodo de duelo en el que el menor ha permanecido en casa, o bien si el fallecimiento ha sucedido durante las vacaciones escolares. Es más frecuente en adolescentes y manejar la negativa a acudir al colegio puede hacerse complicado.

Normalmente esto se da en niños vulnerables, ya sea porque no se sentían del todo a gusto en el colegio o porque no tienen un grupo de amigos íntimos. O porque se sienten muy diferentes y desconectados de los intereses de los iguales. Es probable que, a medida que no logra reincorporarse al colegio, nos encontremos ante una fobia escolar que debe ser tratada como tal, sin perder de vista qué es lo que la motivó.

Miedos exagerados durante el duelo infantil

Este caso suele producirse en niños que ya eran algo miedosos: tras la pérdida, veremos que de nuevo surgen inseguridades. Eso se debe a que se viven de manera vulnerable y ponen en duda la seguridad y sus capacidades. Es habitual que repunten los miedos a la oscuridad, a quedarse solos, a dormir solos, a hacer recados de manera autónoma, etc. Continue reading

Superar el duelo: La verdad soportable

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

En este artículo quiero reflexionar sobre lo importante que es que los profesionales de la salud mental conozcamos y apliquemos el concepto de “la verdad soportable”, procedente del ámbito de la práctica clínica. Se trata de un concepto poco estudiado y poco comentado en las universidades o en las formaciones de posgrado.

El concepto de “la verdad soportable” alude a la cantidad de información o hechos dolorosos a los que una persona puede hacer frente. En este sentido, nos referimos a la información relacionada con la comunicación de malas noticias o que es susceptible de impactar o producir sufrimiento en quien la recibe.

Dado que cada persona es única, no existe universalidad en cuanto a lo que cada uno es capaz de asimilar o aceptar, por lo que ese límite varía de una persona a otra.

El duelo y la verdad soportable

Como profesionales, sabemos que una parte del proceso de duelo tiene que ver con la tarea de aceptar la realidad de la muerte del ser querido, es decir: aceptar los hechos tal y como fueron, sin negociaciones ni negaciones parciales. Hay casos de personas que aceptan la muerte de su ser querido, pero no pueden aceptar el modo en el que se produjo la muerte, al menos durante un tiempo.

Nosotras, como psicólogas expertas en duelo, tratamos de guiar a nuestros pacientes para que puedan aceptar los hechos tal y como sucedieron, ya que se trata de una realidad inmodificable. Además, sabemos que resistirse a aceptar un suceso que ya se ha producido encierra más dolor que el hecho en sí mismo. Este es el trabajo habitual que llevamos a cabo: ayudar a nuestros pacientes a poner palabras a lo que sucedió y ayudarles a convivir con esa “tragedia”. La mayoría de los procesos de duelo comienzan por la aceptación. Continue reading

5 cosas que deben preocupar a un profesor ante un alumno en duelo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Debido a su trabajo, los profesores están en contacto con muchos niños y familias, por lo que es lógico pensar que antes o después van a encontrarse con una situación de duelo en el aula: desde las más naturales, como que fallezca un abuelo, hasta otras más inesperadas como la pérdida de un progenitor, la muerte de un hermano, o incluso el fallecimiento de un compañero.

A menudo los educadores nos comentan que, hasta que no tiene lugar un suceso de este tipo, jamás se plantean la necesidad de abordar ese tema o de buscar información o unas directrices sencillas para “salir del paso”. Es razonable pensar que todos querríamos evitar esa situación, pero en muchos casos no es posible, por eso os dejamos algunas cuestiones prácticas que puedan guiar a los maestros en esas situaciones.

Preparar la vuelta a clase del niño en duelo

La vuelta de un niño en duelo al aula siempre es complicada: aparecen muchos miedos sobre si debemos abordar el tema, preguntarle, hablarlo en grupo… en primer lugar, el profesor podría esperar al alumno en la puerta, tras haber informado previamente a la clase de lo sucedido.

Ahora mismo, gracias a la tecnología, casi toda la gente se entera de los acontecimientos importantes de forma inmediata, así que es probable es que para entonces los niños ya lo hayan averiguado de un modo u otro. Si no lo saben, conviene preguntar al alumno en cuestión cómo prefiere hacerlo: si quiere ser él quien comunique a los compañeros su pérdida o si prefiere que sea el profesor quien dé las explicaciones sobre el fallecimiento.

Cuando nos encontremos por primera vez con el alumno, le diremos que sabemos lo que ha pasado, que nos comunique cualquier cosa que le preocupe o que necesite y que, hasta que todo se normalice, habrá algunas cosas excepcionales que puede hacer. Tranquilizaremos sus conductas dependientes y le diremos que entendemos que manifieste emociones como tristeza o enfado, que estamos ahí para ayudarle y que si necesita algo nos lo puede decir, que estaremos pendientes de él.

Valorar acciones excepcionales en el aula

Hay momentos en los que el niño necesitará salir, puede que porque se sienta emocionado o simplemente porque tenga ansiedad por saber si otros familiares están bien. Podemos pactar con él que pueda realizar una llamada o una salida del aula si lo necesita. También le explicaremos que este permiso es excepcional, temporal y que trataremos de que recupere la normalidad poco a poco.

Además, podemos sentarle cerca de un compañero que pueda ayudarle y con quien se sienta protegido si es lo que requiere en ese momento. Continue reading