El duelo colectivo y el papel de los medios de comunicación

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Hace pocos días tuvo lugar un atentado en Londres, en el que, frente a la barbarie terrorista, pudimos ser testigos de la respuesta ejemplar del pueblo inglés, tanto de sus ciudadanos, como de sus policías y políticos, todos ellos unidos para ser más fuertes. Nuestro corazón está hoy con todos y cada uno de los ciudadanos afectados por esta tragedia.

Sin embargo, también hemos podido ver respuestas susceptibles de mejora, ya que, tras el ataque, los medios de comunicación han emitido imágenes de gran dureza, a pesar del enorme poder retraumatizante que se sabe que tienen para la población, y también a pesar de que no aportan más veracidad ni más realismo a la información que otras imágenes menos escabrosas.

Como psicóloga y articulista, creo que es mi deber posicionarme y dejar a un lado la corrección política para manifestar mi sincera repulsa ante la emisión de esta clase de imágenes, que buscan impactar antes que informar. Aunque no sé de periodismo, sí soy experta en duelo: sé lo que ayuda o alivia en los primeros momentos de aturdimiento y miedo tras una acción terrorista, y también qué es lo que puede dificultar este proceso o añadir más dolor al ya existente. Por eso, como experta siento la obligación moral de darlo a conocer, ya sea para que sirva de consuelo o para que otros colectivos puedan ponerlo en práctica y así aliviar el dolor de terceros.

El riesgo de emitir imágenes retraumatizantes

En general, estamos acostumbrados a que, cuando se produce una catástrofe de grandes dimensiones -ya sea un atentado o un accidente muy grave-, las cadenas de televisión retransmitan las imágenes del suceso para darle una cobertura global. Por eso, a menudo ocurre que, durante los días posteriores a la tragedia, todos los canales de televisión emiten en horario casi continuo las últimas novedades relacionadas con las víctimas, la atención a los afectados y las investigaciones del suceso.

Sin embargo, está demostrado que la exposición a las imágenes de un suceso traumático tiene un efecto retraumatizante en la población, incluso cuando son visionadas por personas que no han perdido a ningún ser querido en la tragedia. A la hora de gestionar un suceso trágico, cada persona tiene una responsabilidad moral distinta. Y si la labor del psicólogo es facilitar pautas al resto de los agentes sociales que les ayuden a prevenir el desarrollo de duelos traumáticos o complicados; la del periodista, en cambio, es decidir qué imágenes se publican. Continue reading

Superar el duelo: A propósito del amor

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Existen pocas cosas que podamos hacer frente a las grandes catástrofes, las tragedias con pérdidas múltiples, los horrores que un ser humano puede llegar a sufrir o frente al dolor natural de la pérdida.

Sin duda la presencia de otro ser humano es un elemento básico para “paliar” en alguna medida los efectos de la tragedia o los efectos del dolor. Sólo otro ser humano puede consolar o aliviar el dolor de una persona que sufre. Hablamos de una presencia no sólo física, sino también genuina: una presencia auténtica, que acompañe ese dolor de la forma única en que cada uno sabe y puede acompañar.

La escucha que sana

Eso es lo que cuenta, eso es lo que marca la diferencia, eso es lo que recuerdan las personas al rememorar cómo fueron consoladas y acompañadas: recuerdan  lo que fue único, lo que fue especial y olvidan las fórmulas manidas, las palabras vacías y los lugares comunes a los que recurrimos para dar el pésame o para acompañar a un doliente.

Da igual lo que se dijo o lo que se hizo: lo importante, lo verdaderamente tranquilizador, la única manera de encontrar algo de serenidad en el caos que implica el duelo es encontrar a alguien dispuesto a arriesgar su propia integridad para atender a otro; dispuesto a dejarse contagiar o embargar por la angustia, a dejarse conmover. Y para esto no existen fórmulas ni subterfugios, salvo que la fórmula sea ser auténtico.

El bienestar del paciente en terapia de duelo

Al final, en eso consiste la terapia de duelo: más allá de herramientas o técnicas, lo que funciona en terapia es la presencia “amorosa” de un terapeuta con su paciente. Cuando hablamos de amor, nos referimos al amor de ágape y no de filia. “Ágape” es una palabra de origen griego que se traduce como amor incondicional y reflexivo, por el cual el amante tiene en cuenta sólo el bien del ser amado. Se trata de un amor entendido como amor universal, como amor a la verdad o a la humanidad en contraposición al amor personal. Continue reading

Una situación difícil: Atender el duelo infantil en el colegio el Día del Padre

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Se acerca una fecha muy temida para las personas que trabajan con niños o para las madres de niños o niñas que han perdido a su papá: hablamos del Día del Padre, una fecha que se celebra tanto desde la televisión como en el colegio, y recuerda un día que tal vez algunas personas no quieran celebrar o no sepan qué hacer tras la pérdida sufrida.

Para los más pequeños, a quienes se suele animar en el colegio para que realicen una manualidad a modo de regalo para el Día del Padre, es un momento complicado. Normalmente ocurre que en clase, durante una o dos semanas antes de la fecha, les van pidiendo material. Se proponen ideas y finalmente se decide elaborar un obsequio simbólico para regalar a los padres ese día.

El duelo infantil en el aula

Muchos profesores que suelen realizar estas actividades nos preguntan qué pueden hacer en esa fecha señalada, cuando en su clase hay un alumno que no tiene padre porque ha fallecido. A estos docentes les preocupa que realizar esa actividad haga que estos alumnos se sientan diferentes. O que les cause dolor su recuerdo o no poder entregárselo a su padre. A menudo lo que hacen es plantearles la actividad, pero dirigiendo el regalo a otras personas. por ejemplo: le dicen al niño que puede hacerlo para su abuelo, su mamá, o algún hermano mayor.

Otros, atemorizados por el impacto que puede tener en el alumno el hecho de recordar a su padre fallecido o no saber qué hacer con el obsequio en cuestión, deciden no hacer la actividad que tradicionalmente se suele realizar en los centros escolares. Continue reading

Superar una pérdida: Cuando el cuerpo duele

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

La mente es cuerpo y el cuerpo es mente. Desde la concepción más occidental -en la que se prima lo racional y también, más recientemente, lo emocional, como vías de conocimiento y de verdad-, lo corporal se ha desplazado a una visión reducida, como una parte de nosotros puramente fisiológica, casi mecánica.

Sin embargo, si ampliamos nuestra mirada al conocimiento y entendimiento del cuerpo y nos dejamos ilustrar por las recientes investigaciones en Neurociencia y las tradiciones milenarias místicas de Oriente, podemos acceder a toda una sabiduría intuitiva, implícita y accesible en el cuerpo y a través del cuerpo.

Escuchar al cuerpo

A través del aprendizaje en nuestra cultura, hemos incorporado una visión puramente materialista del cuerpo. Sin embargo, son muchas las corrientes de la Psicología, la Neurociencia, el autoconocimiento, la espiritualidad, la mística, el yoga, el mindfulness… que entienden que el cuerpo es mente y consideran una reducción el hecho de asumir que sólo el cerebro lo es.

A medida que nos acercamos a esta manera de entender y considerar el cuerpo, comienza una nueva forma de relacionarnos con él. La principal diferencia es que empezamos a prestarle una escucha atenta, no sólo cuando se queja, grita o está enfermo. Esa escucha especial tiene que ir precedida de una pausa, que tenga que ver con silencio o con quietud. En el ruido (interno y externo), en la prisa… no hay espacio para la escucha atenta a uno mismo.

Sin escucha no hay cuidado, porque no hay conexión con la necesidad real, ni con los límites, ni con lo que se denomina el “observador interno”, que es esa voz sabia interna que normalmente permanece dormida y que va despertando en estos espacios de silencio, de meditación, de oración, de quietud, de pausa.

El cuerpo y el duelo

Durante el proceso de duelo, el cuerpo también tiene un papel fundamental. Por supuesto, está la parte que queda patente a nivel fisiológico, que ya abordamos en un post anterior y se reflejaba en una respuesta inmunitaria deprimida, de ahí la invitación al autocuidado. Pero hoy vamos a mirar el papel del cuerpo en el duelo de una forma más integral y quizá más profunda. Hoy os invitamos a integrar el cuerpo como elemento crucial de nuestro proceso de autoconocimiento y andadura por el camino del duelo.

En el duelo el cuerpo no sólo se manifiesta a través de dolores físicos -que lo hace-, sino también a través de dolores en forma de sensaciones, que se sienten en el cuerpo. Cuando el duelo está en un momento de bloqueo, como congelado, son muchas las personas que lo sienten en el cuerpo. No es que esa sensación esté reflejada en el cuerpo, sino que viene del cuerpo, y es difícil ponerla en palabras.

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Ayuda en duelo: Balance del año 2016

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© MalagónEn 2016 hemos crecido en número de pacientes y terapias en nuestro servicio de Psicoterapia de duelo. No es que nos alegremos de que haya duelos, pero sí nos alegra saber que la gente cada vez confía más en nosotros y se atreve a hacer visible su dolor. No lo ocultan ni consideran que deben sufrir solos, sino que empiezan a querer compartir su dolor y a buscar un lugar donde al menos éste se valide, y puedan expresar abiertamente qué sienten y cómo.

Durante el pasado año, un total de 146 personas han confiado en nosotros para consultarnos sus dudas, empezar una terapia o sencillamente para saber que lo que sentían estaba dentro de la normalidad y que no les pasaba nada malo. Mucha gente también confirma con nosotros que el tiempo que emplea en su dolor y la forma de expresarlo son normales; y que su proceso no es patológico ni complejo, sino que sencillamente se están enfrentando a un duelo tras el fallecimiento de alguien a quien han querido y ha sido pieza fundamental en sus vidas.

Casos más frecuentes de duelo

La muerte de un progenitor es la que mayor preocupación suscita, quizá porque en estos casos a menudo los dolientes reciben comentarios como: “Es normal”, “Era muy mayor”… o sencillamente porque se supone que debemos sobrevivir a los padres y, por tanto, damos por hecho que la persona debe tener recursos para hacerlo, aunque nunca antes se hubiera enfrentado a un duelo. También son frecuentes los casos de hijos que han cuidado de sus padres hasta la extenuación, que dedicaban gran parte de su tiempo al bienestar y la compañía de sus progenitores y que, tras su fallecimiento, han visto que su vida se ha quedado muy vacía y les cuesta mucho reincorporarse a una nueva existencia sin sus progenitores.

Más del 40% de nuestras valoraciones se deben a la pérdida de un progenitor, pero es la pérdida de un cónyuge la que ocupa el segundo lugar en número de consultas (más de un 25%), ya sea por el dolor que sufre la persona tras la pérdida de su pareja, marido o mujer, compañero y compañera, confidente… Es frecuente que, al perder a una pareja, haya que redefinir muchos aspectos vitales que nunca se habían planteado, lo que -unido al dolor de la pérdida- suele dificultar el hecho de volver a vivir con el recuerdo del fallecido. Es normal que el cónyuge superviviente se sienta inseguro, preocupado, ante una realidad dolorosa y novedosa que, aunque sabida en ocasiones, no se planteó afrontar hasta que llega el momento.

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