¿Puede el duelo distanciarme de mi pareja?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Últimamente recibimos muchas preguntas relacionadas con los efectos del duelo en las relaciones de pareja.

A menudo nos consultan personas que han empezado a sufrir desamor a partir de la muerte de un ser querido de su compañero sentimental.

En general, nos describen cómo esa pérdida les cambia la vida. Y su pareja, que antes les quería, ahora parece rechazarles.

Problemas de pareja tras una pérdida

La situación más habitual que nos encontramos es la de mujeres que perciben cómo sus parejas marcan distancia con ellas a partir de la enfermedad y posterior muerte de alguien cercano. Nos cuentan los intentos que han hecho y las estrategias que han puesto en marcha para acercarse a su compañero, que se alejaba en dirección contraria a la misma velocidad que ellas se aproximaban. Buscan que les ayudemos a encontrar una fórmula que permita recorrer esa distancia que les separa de ellos.

En respuesta a sus mensajes sólo hay silencio y, ante sus llamadas, una petición de espacio. En definitiva, son personas que quieren a sus parejas y que tratan de ayudarles a superar la pérdida, que quieren estar muy presentes en cada una de las etapas del proceso de duelo, que sufren ante los cambios y que piden ayuda.

Acompañar en el duelo a nuestro cónyuge

Es evidente que no existe una fórmula o receta infalible para todos los casos, dado que cada experiencia es única. Pero sí es cierto que existen ciertos aspectos que hay que tener en cuenta en una situación como ésta, aunque sea de forma general.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que durante el proceso de duelo las necesidades cambian, tanto las físicas como las emocionales. Y lo hace de forma diferente en cada persona y en cada momento del proceso. Esto quiere decir que habrá personas que necesiten sentirse acompañadas y otras que necesiten pasar tiempo a solas, y las dos cosas estarán bien; o que algunas personas necesitarán pasar más tiempo con la familia y otras preferirán salir de casa y cambiar de aires.

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Preguntas para explorar y profundizar en el duelo: ¿Qué necesito?

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

El duelo es un camino que lleva implícito un trabajo para poder ser recorrido. Es un proceso que no depende del tiempo, sino del “cómo” lo transite cada doliente.

El camino no es recto, ni mucho menos, por eso, a veces el camino pide que el doliente se tome un tiempo para estar en una parte concreta del mismo, quizá profundizando en ella o cogiendo fuerzas para la subida que se aproxima. El camino que atraviesa cada persona es diferente y sólo el doliente sabe en su interior cómo atravesarlo.

La introspección en el duelo

Para poder conectar con esa intuición o inteligencia que “sabe” lo que está bien para cada uno (y que no suele estar totalmente accesible) el doliente comienza un trabajo de introspección, de ir más allá de los mecanismos de defensa que pueden confundirnos, yendo un paso por debajo del miedo o de la tristeza, sentimientos que tienden a orientarnos hacia la negación o hacia algún otro lugar de bloqueo o de poco avance.

Una manera de profundizar en la experiencia del duelo, de ir más allá de lo que automáticamente nos surge desde los mecanismos de defensa, es el trabajo a través de preguntas. Una de las muchas que puede hacerse el doliente y que responde a procesos que se dan el transcurso del duelo, es la que planteamos en este post: ¿Qué necesito? Conectar con la auténtica necesidad y proveernos de lo que necesitamos marca todo un camino.

Las necesidades del doliente tras la pérdida

La necesidad puede ir de lo más concreto y físico -como necesidad de descanso- a la necesidad más amplia, incluso podríamos decir existencial: “Necesito poner límites”. La propuesta de trabajar con preguntas no es quedarnos sólo a nivel racional, es decir, no se trata de contestar con una solución o con lo que más rápido venga a la cabeza.

Además de la inteligencia racional, el ser humano también posee la inteligencia emocional, la intuitiva, la corporal… La propuesta de trabajo con esta pregunta es hacer una pausa y romper con el automatismo de nuestros mecanismos de defensa.

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El duelo infantil: Mi hijo adolescente ha perdido a su hermano

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Recientemente una persona se puso en contacto con nosotros a través de este blog para plantearnos esta situación que, aunque ya nos la hemos encontrado en varias ocasiones, hasta ahora no habíamos abordado aquí. Esta consulta tan directa nos ha animado a profundizar en un tema tan complicado y doloroso como es la pérdida de un hermano para un adolescente.

En primer lugar, hay que señalar que los adolescentes entienden la muerte de igual forma que si fueran adultos: no necesitan explicaciones muy concretas que aclaren los aspectos básicos de la muerte, como ocurre con los más pequeños. Así que, aunque sea doloroso, deben enterarse al mismo tiempo que el resto de la familia y, si no se puede, lo antes posible. De lo contrario, si alargamos la información se acabarán sintiendo apartados de la familia y no tenidos en cuenta.

Cómo comunicar la muerte de un hermano a un adolescente

Es importante que compartamos con él cuál ha sido la causa de la muerte, que lo sepa y que pueda preguntar las dudas que tenga, que no se las guarde. La imaginación es muy poderosa y se tiende a rellenar con ella los vacíos de información.

Debemos dejar claro al adolescente que puede preguntar sin temor, que le contaremos lo que necesite saber y que, si en ese momento no tiene dudas y le surgen más tarde, puede acudir a nosotros, porque aunque a veces parezca lo contrario, siempre será buen momento para hablar de este tema.

Cómo tratar al adolescente en duelo

Aunque nuestra tendencia será ir a comprobar con frecuencia si están bien o se encuentran mal, hay que dejar a los adolescentes momentos de espacio. Lo mejor es dejarles claro que estaremos ahí para lo que necesiten, que entendemos su dolor, que no queremos atosigarles, pero que de vez en cuando nos gusta saber qué tal están ellos.

Les dejaremos cierto espacio para que hablen con sus amigos y con otros adultos cercanos, si así lo desean. También les transmitiremos que, aunque no estemos pendientes todo el tiempo de ellos, les queremos y nos preocupa su bienestar.

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