Diferentes aspectos de la soledad en el duelo

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Igual que existen diferentes tipos de tristeza, la soledad también tiene muchos matices. Existe un tipo de soledad –la “soledad llena”– que nos permite acercarnos a la tristeza y a la experiencia intima de duelo, de recuerdo, de angustia y, desde allí, encontrar la manera de acompañarnos a nosotros mismos.

También existe la “soledad vacía”, en la que uno se siente abandonado y perdido, todo nos abruma y parece que va a vencernos. Seguramente todo aquel que esté atravesando o haya pasado por un proceso de duelo conoce ambas.

Una parte importante de la soledad que viven muchas personas durante la elaboración de su duelo se relaciona con la tendencia que existe en la sociedad actual de sentir miedo ante el dolor o la muerte y, por lo tanto, darle la espalda. Parece que nos cuesta acompañar el dolor en su profundidad, no sólo en los primeros momentos o los más “sociales”, sino también en el proceso de profundo sufrimiento, cuando el tiempo pasa y la realidad del día a día abruma.

El acompañamiento en duelo

Cuanto más nos cuesta estar con nuestro propio dolor, más nos cuesta estar con el del otro. Cuanto menos compasiva sea nuestra mirada al mundo, con menor compasión y empatía podremos estar al lado de nuestro dolor y el del otro. El duelo pide ser expresado, llorado, compartido y vivido en compañía.

Una parte del duelo necesita de otra persona para poder poner en palabras todo aquello que bulle por dentro, porque hay partes de la experiencia dolorosa, de uno mismo, que no pueden explorarse en soledad, necesitan la compañía empática y cuidadosa de otro ser humano.

Duelo y crecimiento personal

No toda esa soledad que se siente en el duelo tiene que ver con las demandas o expectativas del entorno y la sociedad. También hay aspectos vinculados a la forma en que nos relacionamos con nuestro propio dolor que ponen más distancia con la propia experiencia emocional y a través de los cuales el doliente sentirá mayor soledad.

El dolor tiene una cualidad: la de ponernos en contacto con una parte de mucha intimidad, de vulnerabilidad, que no es fácil mostrar a los demás, casi ni a uno mismo. Todo esto que el dolor comunica, transmite y con lo que nos pone en contacto es información muy esencial e íntima de cada uno, que llama a ser sentida y explorada en soledad.

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La huella del 11-M en el duelo infantil

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Hace poco se han cumplido doce años desde los atentados del 11-M en Madrid, una fecha en la que se han celebrado diversos actos conmemorativos en memoria de las víctimas de esta tragedia. En este contexto, no podemos dejar de reflexionar en torno a cómo han vivido los actos de homenaje aquellos niños que no tuvieron la suerte de conocer a ese familiar que viajaba en uno de los trenes atacados.

Es posible que, durante estos años, el resto de sus familiares les hayan transmitido a esos niños un recuerdo doloroso del fallecido. Por esta razón, cada familia tiene que hacer un esfuerzo y tirar de memoria, si sólo le transmitimos eso al niño, se quedará con un recuerdo muy pobre de ese ser querido.

Por eso, conviene hacer acopio de recuerdos y fotografías, eventos y situaciones que puedan ayudarle a forjar una imagen de cómo era el fallecido. Es importante que sepamos rescatar la personalidad de ese tío, ese padre, esa madre, hermano o abuelo que viajaba en los trenes, para que el niño sepa realmente a quién tiene que recordar.

Cómo explicarle al niño una pérdida dolorosa

Aunque es difícil, cuando le hablemos al niño de lo que pasó resulta conveniente ceñirse a los hechos: la persona murió por las lesiones que sufrió en el atentado. Evitemos decir “murió en el atentado” o “víctima de un atentado”, ya que hay muchas personas que sobrevivieron al mismo.

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El duelo y las supersticiones

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Muchas de las consultas que nos llegan a través de este blog se basan en supersticiones relacionadas con la muerte de un ser querido. Por este motivo, consideramos importante dedicar un artículo a este tema, debido al interés que despierta y la importancia que tiene para muchas personas.

Si consultamos un diccionario, el término “superstición” se define como “una creencia contraria a la razón que atribuye una explicación mágica a fenómenos naturales”. En lenguaje coloquial, la superstición tiene que ver con lo irracional o lo no científico. En ese sentido, hay determinadas culturas que están más cercanas a la superstición que otras.

Los miembros de estas culturas tienen una mayor tendencia a atribuir  significados “mágicos” a la muerte de un ser querido, manejan la muerte desde creencias irracionales y eso explica el diferente abordaje que tienen para enfrentarse a la muerte.

Para qué sirven las supersticiones

En este sentido, podríamos decir que el mundo se divide en dos áreas: en Asia, África y Sudamérica se encuentran las culturas que más tienden a las supersticiones, mientras que en Europa y América del Norte hay una mayor tendencia a recurrir a explicaciones más científicas y/o racionales.

Desde que su origen los seres humanos hemos tratado de dar significado a las cosas que nos ocurren. Dotar de significado a una experiencia nos permite comprender mejor el mundo y nos hace sentir más seguros. En este contexto, la superstición sirve para dotar de significado a la muerte y permite a las personas procesar la pérdida de sus seres más queridos, darle un sentido a esa experiencia.

Hacer esto reduce el impacto de la muerte, nos permite acercarnos a ella, la hace menos dura. Hasta aquí el sentido positivo de las supersticiones.

Supersticiones asociadas a la muerte

A continuación enumeraremos un breve listado de las supersticiones y de las creencias irracionales más comunes asociadas a la muerte y el duelo que hemos recopilado en los últimos años:

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