Herramientas para afrontar el duelo: Las despedidas simbólicas

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

MUERTEDESAPExisten circunstancias en torno a algunos fallecimientos que impiden a los dolientes celebrar un ritual de despedida como un funeral o un entierro. Estas circunstancias pueden darse, por ejemplo, cuando el doliente se encuentra en un país diferente al del difunto, cuando fallece un bebé intra-útero o durante el parto, o simplemente cuando el doliente tiene la necesidad de hacer un ritual especial de despedida, ya sea en el momento del fallecimiento o más adelante.

Los ritos de despedida y la aceptación

Los rituales de despedida tienen una gran importancia en el proceso de elaboración y aceptación de una pérdida. En nuestra cultura, debido a la tendencia que existe a encubrir todo lo relacionado con la muerte, solemos minusvalorar la importancia de estos ritos. Pero, si bien siempre hay que adaptarlos a las preferencias, tradiciones y necesidades de cada familia, no hay que despreciarlos de antemano como algo morboso o innecesario.

Por un lado, estos ritos dan la oportunidad al doliente de hacer más real la pérdida y, por otro, cumplen una función social, permitiendo compartir el dolor. A menudo escuchamos en terapia que las personas que no han tenido la oportunidad de estar presentes en el fallecimiento, y no han podido acudir al entierro o al funeral de la persona fallecida, sienten más complicado el proceso de aceptación.

Es como si la mente necesitara ver y participar de esta experiencia para marcar el inicio del duelo. En la lucha por que todo se mantenga igual, necesitamos evidencias que, aunque son dolorosas, también son necesarias y nos permiten poner en marcha procesos. De lo contrario, la mente se aferra a fantasías de continuidad.

Los duelos “desautorizados”

Hay otros casos en los que directamente no hay posibilidad de hacer un entierro o un funeral, o en los que el doliente no puede acudir por la circunstancia que sea. Generalmente tienen que ver con los llamados “duelos desautorizados”, que abordaremos en profundidad en próximos artículos.

Continue reading

Cómo atender el duelo de adultos y adolescentes tras una muerte violenta

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© MalagónLas circunstancias en que tiene lugar el fallecimiento de una persona tienen una gran influencia en la elaboración posterior del duelo que pasarán sus allegados. Lamentablemente a menudo se producen sucesos trágicos (asesinatos, atentados) en los que se ven afectados menores directa o indirectamente. Como entidad especializada en la atención y ayuda al duelo, consideramos adecuado ofrecer algunas claves que puedan ayudar u orientar a los afectados por este suceso.

Enfrentarse a la muerte en la edad adolescente es difícil, debido a todos los reajustes vitales propios de esa edad, de modo que aún resulta más complicado afrontar una muerte violenta de la que muchos han sido testigos. Por este motivo, hay que ser especialmente sensible y no dar por sentadas las cosas con respecto a cómo debe ser su duelo.

Sería conveniente proporcionar un espacio en las aulas para abordar el tema y los sentimientos, recordemos que tanto las familias como los profesores también pueden estar afectados muy directamente por lo sucedido. Es importante que los tutores se reúnan con sus grupos de alumnos y trabajen las emociones que hay asociadas a esa muerte, es fundamental que los alumnos y los profesores hablen de cómo se sienten, sin ocultarlo.

Reacciones normales del duelo

Tanto los adolescentes como sus profesores y su entorno tienen que saber que, al principio, las reacciones van a ser más intensas y no se pueden contener. Deben entender que eso no es un problema, ni nada de lo que tengan que avergonzarse. Tampoco implica debilidad. Se puede plantear la posibilidad de que aquellos que necesiten salir de las aulas durante un tiempo lo puedan hacer, si se sienten muy emocionados, inseguros o asustados.

También conviene facilitarles que puedan acudir al servicio de orientación o a la dirección del centro, si lo necesitan. Los homenajes a las víctimas son esenciales, un espacio para el recuerdo se hace imprescindible.

Continue reading

La influencia de la sociedad en el duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónEl duelo es un proceso natural, una forma de responder cuasi-instintiva ante la muerte de un ser querido. Este proceso comienza cuando fallece alguien cercano o cuando somos conscientes de la inminencia de su muerte. Los seres humanos estamos preparados para superar el duelo, prueba de ello es que el 90% de las personas que experimentan la muerte de un ser querido atraviesan un duelo sano.

Estamos preparados a un nivel casi biológico para dar respuesta al dolor que implica la muerte de alguien cercano, pero la sociedad bloquea y sanciona la emisión de las respuestas naturales que permiten elaborar el duelo y esto hace que, en ocasiones, un proceso que de por sí es sano y fluido se bloquee, dando lugar a duelos complicados o patológicos que se prolongan en el tiempo.

Cómo afecta el entorno social al duelo

La sociedad marca el ritmo y los tiempos del duelo, influyendo en la forma de gestionar el dolor que tienen sus miembros. Así, mientras en la naturaleza del hombre está inscrita una forma sana de elaborar el duelo, la sociedad actual se aleja de esta visión tratando de evitar el dolor, lo que contribuye a su cronificación, pues el duelo se libera sólo cuando se atraviesa.

La mejor gestión del dolor consiste en darle un espacio para que pueda diluirse. Por eso, en nuestros grupos de terapia intentamos aplicar una sobrecorrección al modo que tiene la sociedad de tratar el duelo, para ayudar al doliente a que sea un duelo sano. En ocasiones, tan sólo se trata de crear un espacio que a menudo es el único con el que cuenta el individuo para gestionar el dolor que le produce la muerte de su ser querido.

La sociedad y el tabú de la muerte

La necesidad de trabajar en terapia de duelo viene derivada del hecho de que nuestra sociedad no está preparada para gestionar la realidad de la muerte, ni para apoyar a las personas que experimentan la muerte de sus seres queridos.

Continue reading

La importancia de la escucha activa en el duelo

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

FMLCUna de las campañas más recientes de Médicos sin Fronteras decía así: “Lo único capaz de salvar a un ser humano es otro ser humano”. No podemos estar más de acuerdo con esta frase.

En lo concerniente a una terapia o al encuentro de una persona con otra que sufre, no existe herramienta más poderosa que el hecho de estar presente y atento, escuchando y acogiendo eso que surge.

Escucha activa frente a escucha reactiva

Normalmente, tendemos a identificar la escucha como un acto pasivo, como si quien escucha se convirtiera en un receptor inerte de lo que le cuentan. La escucha a la que nos referimos hoy tiene que ver con la escucha activa. Esto implica poner intención en entender, empatizar y acoger aquello que se escucha. Implica ir un poco más allá del contenido de las palabras e ir a una profundidad mayor. Cuando escuchamos atentamente a alguien, podemos verle globalmente. Podemos ver más allá de sus palabras.

En general, tenemos una tendencia a la multitarea: mientras escuchamos, conectamos con situaciones vitales parecidas que hemos vivido y a menudo redirigimos la conversación hacia nosotros, o recurrimos a dar soluciones y decir lo que la otra persona debería hacer. Con frecuencia reaccionamos así para suavizar más la angustia que nos invade cuando nos enfrentamos al dolor ajeno, en lugar de responder a la verdadera necesidad de quien nos habla. Sin embargo, la escucha implica un interés autentico por lo que el otro me comunica.

Continue reading