El duelo en el entorno (III): Ideas erróneas sobre el duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

En artículos anteriores hablábamos del apoyo que puede o no dar el entorno del doliente a éste tras una pérdida, y sobre la importancia de dejar un espacio a la escucha frente a lo que podamos decir.

En este artículo nos centraremos en los peligros que entraña dar mensajes inadecuados sobre el duelo, es decir, hablaremos de las ideas irracionales acerca de este proceso.

El ser humano es un ser racional, pero no siempre se comporta de manera racional. A veces, comete errores cognitivos y tiene ideas distorsionadas sobre la realidad.

Ideas preconcebidas sobre el duelo

En general, el ser humano tiene ideas preconcebidas o simplificadas sobre la realidad que le ayudan a manejarse en el mundo y en la vida con el menor número de datos posible. Esto le permite sobrevivir y adaptarse a su medio, así como tomar decisiones más rápido.

Esto viene a colación porque todos tenemos una idea preconcebida acerca de cómo debe resolverse el duelo o cómo es este proceso. A veces estas ideas se basan en la experiencia (que no es universal) y otras, ni siquiera eso, pero este mecanismo nos permite acercarnos al duelo de una manera menos amenazadora.

Las falsas creencias más comunes sobre el duelo

“El tiempo lo cura todo”: Esa es la esperanza de todos los dolientes, el bastón al que se agarran y una de las frases más escuchadas en tanatorios, cementerios y funerales. Detrás de esta frase está la promesa de que el dolor desaparecerá. Y eso es verdad: el dolor puede desaparecer, o al menos disminuir mucho, pero eso nunca se produce mágicamente. El tiempo por sí solo no cura nada, ya que el duelo no es una enfermedad. Lo que hace el tiempo es poner distancia con la muerte de nuestro ser querido y eso, de alguna manera, matiza el dolor.

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El apoyo en duelo tras una gran tragedia

Patricia Díaz y Sara Losantos, psicólogas de FMLC

 

FMLCLas circunstancias en las que tiene lugar la muerte de una persona influyen en gran medida en la posterior elaboración del duelo de sus familiares. Cada vez que tiene lugar un atentado o un accidente de grandes dimensiones, se pone de relieve el sufrimiento y la desesperación de los parientes de las víctimas al no tener noticias de sus seres queridos durante las primeras horas tras el suceso.

A estas emociones se añade el tremendo impacto o angustia que produce en las familias la continua emisión de imágenes del suceso a través de los diferentes canales de televisión, lo que hace más difícil que encuentren un momento de reposo para asimilar los hechos.

A menudo se piensa que la sociedad está acostumbrada a las imágenes de las tragedias que se emiten diariamente en el telediario, a escucharlas sin apenas inmutarnos.  Pero en realidad, se trata de un mecanismo para protegemos de la sacudida y del impacto que nos producen. Esto nos permite ayudar en algunos casos y, en otros, simplemente seguir adelante.

Pautas para ayudar a los dolientes

Cuando se produce una tragedia de grandes dimensiones, como un atentado terrorista o un accidente de avión, la ayuda que se puede brindar a los familiares de víctimas puede resumirse en tres pautas fundamentales:

  • ● Cercanía: Es necesario respetar las necesidades de cada persona, pero es probable que el contacto físico -una mano en el hombro, un apretón, un abrazo sentido-, resulte de gran ayuda para muchos dolientes.  En estos casos donde se genera tanta intensidad emocional, resulta muy difícil no implicarse de alguna manera. También es clave no dejar solos a los familiares de las víctimas durante estos primeros momentos.

  • ● Respetar la expresión emocional del doliente. Esto hay que hacerlo sea cual sea su respuesta ante la noticia del accidente, evitando poner normas ni tampoco plazos a su proceso de duelo. La respuesta que da cada individuo ante una tragedia de estas características es siempre diferente y la mejor que puede dar, ya que no existe ni un solo duelo igual a otro. Además, es imposible que el proceso se ponga en marcha de manera normal en estos casos, porque la constante exposición informativa no deja espacio para ello.

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Superar el duelo: Resiliencia y crecimiento

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

FMLCEl término “resiliencia” hace referencia a la capacidad del ser humano para reponerse de las adversidades y salir fortalecido de ellas. En los últimos tiempos se ha convertido en un término muy utilizado, que escuchamos en multitud de contextos.

En el post de hoy vamos a centrarnos en la definición de la resiliencia y el crecimiento a través del duelo.

La aceptación en el duelo

Para el doliente que acaba de sufrir una pérdida, o que lleva poco tiempo en duelo, resulta difícil pensar en el duelo como un proceso en el que pueda existir un crecimiento, incluso esta idea puede resultarle chirriante o dolorosa. La intención de este artículo no es mirar en positivo una circunstancia como la muerte -que carece de lado positivo-, ni tampoco relativizar o minimizar el dolor. Tampoco queremos decir que todo aquel que sufre un duelo esté llamado a experimentar un proceso de crecimiento personal cuando el dolor disminuye, ni que el duelo implique necesariamente crecimiento.

Nuestro objetivo es centrar nuestra mirada en el momento en que el dolor disminuye y la aceptación se va posando, de manera que el doliente puede tener una visión más amplia del duelo, de sí mismo y de la vida. En el momento que el dolor decrece, es como si una pantalla descendiera, permitiendo al doliente ver el camino que tiene por delante y observar su propio proceso con cierta distancia. En ese momento muchas personas deciden iniciar un proceso de crecimiento personal.

Reordenar los esquemas vitales tras el duelo

El duelo es una crisis vital importantísima y se caracteriza fundamentalmente por tambalear las bases que sustentan la vida interior de la persona. El duelo no sólo consiste en atender la ausencia de quien ha fallecido, también es todo lo que se añade alrededor de la pérdida.

Se trata de revisar nuestros esquemas vitales (es decir, la forma en que entendemos la vida y el mundo) a raíz de la muerte de un ser querido. Esto permite que, una vez el dolor haya disminuido, el doliente pueda reordenar sus valores, observar su vida, sus relaciones y a sí mismo. A partir de ahí comienza un trabajo interno encaminado a responder una pregunta que marcará el camino del trabajo personal: ¿Cómo quiero vivir mi vida a partir de ahora?

El crecimiento personal durante el duelo

Para comenzar este proceso es necesario que el dolor haya disminuido y que el doliente pueda repasar lo ocurrido con una mayor serenidad, a menudo conseguida tras haber aceptado y colocado lo sucedido en nuestra línea vital. Desde esa posición se puede observar el duelo desde fuera. Sólo así el doliente puede tener una perspectiva global de lo ocurrido, de la relación con el fallecido, de sí mismo, etc.

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La importancia de la formación para atender a niños y adolescentes en duelo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© MalagónEl duelo es una experiencia que forma parte de la vida. A lo largo de nuestra existencia es normal que, en algún momento, nos veamos envueltos en una experiencia de duelo que, como ya hemos comentado en muchas ocasiones, no tiene por qué ser un evento patológico.

Desde el punto de vista profesional, no existe mucha formación específica en duelo ni profesionales especializados en atender el duelo en niños y adolescentes. Frente a esto, el duelo infantil es mucho más frecuente de lo que imaginamos los psicólogos al empezar nuestro ejercicio profesional. Hay que tener en cuenta que, hoy en día, los niños y adolescentes pueden sufrir de manera habitual una serie de pérdidas: los abuelos, los padres, un hermano, etc.

Como profesionales de la Psicología, es imprescindible que tengamos formación en esa área, ya que los niños necesitan siempre una rápida respuesta ante este tipo de demandas. A continuación os exponemos algunos motivos por los que resulta conveniente que los formarse en esta área, con el fin de despejar qué contenidos o aspectos debe incluir un programa de estudios sobre este tema.

Los niños necesitan respuestas rápidas y atención eficaz

El duelo implica cierta duración en el tiempo, ya que es necesario dolerse, pero aunque ese aspecto está muy claro en los adultos, en el caso de los niños y adolescentes su vida tiene demandas muy rápidas a las que hay que dar respuesta, para que el menor pueda seguir manejándose en su entorno habitual.

Las personas que intervengan en estas situaciones deben tener recursos para ir orientando al niño en las diferentes fases y respuestas que necesita. Al contrario de lo que sucede con el duelo adulto, que normalmente es más una búsqueda, el niño necesita certezas.

El duelo infanto-juvenil afecta a muchas áreas de la vida

Cuando un niño sufre una pérdida, esto puede tener repercusiones en muchos ámbitos de su vida: escolar, social, familiar, así como afectar a sus responsabilidades, ideas y concepciones, el humor, el sueño, los miedos, etc. Por eso es necesario que la persona que acompañe al niño conozca las patologías y trastornos asociados a estas áreas y sepa ayudar al niño a recomponer las situaciones que pudieran verse afectadas.

Es importante que los profesionales distingan qué es duelo y que no lo es. En los pacientes infantiles es muy importante conocer las distintas áreas que están directamente conectadas con el duelo.

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El duelo en el entorno familiar (II)

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCEn artículos anteriores hablábamos sobre las posibles reacciones de la familia y seres queridos ante el duelo de una persona.

Hoy analizaremos las circunstancias especiales que pueden afectar a la respuesta y al apoyo que presta el entorno al doliente.

El duelo en la familia

Cuando una persona que ha sufrido la pérdida de un ser querido busca apoyo en su entorno familiar, cabe la posibilidad de que sus familiares cercanos también estén sufriendo y se encuentren atravesando su propio proceso de duelo.

Imaginemos a una familia en la que fallece un niño y los padres, los tíos y los abuelos están en duelo: en ese caso, el entorno no tiene la capacidad de contener ni de atender el sufrimiento de esos padres, por lo que habrá que buscar otros espacios que sirvan a este fin.

Claves del acompañamiento en duelo

También existe la posibilidad de que la familia (entendida en un sentido amplio) claudique, es decir, que abandone sus esfuerzos por apoyar y acompañar al doliente. Esto ocurre en ocasiones, cuando no saben qué decir o cuando omiten o esquivan el tema abiertamente.

En nuestra sociedad, muchísima gente parece mantener la creencia de que existe una frase, una palabra o un comentario que aliviará el dolor de manera rápida y definitiva. Y esa fórmula rápida, cocinada al albur de una sociedad que huye del sufrimiento y que lo considera enfermizo, no existe. De hecho no hay nada que una persona pueda decirle a otra y que consuele o calme su dolor.

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Trastornos de sueño durante el duelo

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

FMLCEl duelo es un proceso complejo y holístico, es decir, involucra todas las áreas del ser humano: emocional, racional, física y espiritual. En el estudio del duelo, nos centramos fundamentalmente en la parte emocional y en la racional, quedando menos atendida la parte física, pero no por ello ésta es menos importante.

Por un lado, el cuerpo manifiesta cómo nos sentimos en su propio lenguaje: durante el duelo son muy frecuentes las sensaciones físicas de todo tipo y debemos atenderlas de igual manera que atendemos la tristeza o la pena. Por otro lado, a nivel fisiológico, el duelo es un proceso de estrés a largo plazo y, ante tal demanda de recursos internos, el sistema inmune se resiente, lo que reafirma la necesidad de autocuidado por parte del doliente.

El duelo y los trastornos de sueño

Una de las afecciones físicas más generales durante el duelo son los cambios y trastornos de sueño. Estos últimos se traducen en la dificultad para conciliar el sueño, los despertares frecuentes y la sensación de poco descanso al despertar. Durante los periodos en los que el individuo atraviesa una experiencia interna abrumadora, como es el caso del duelo, es normal que el sueño se altere en mayor o menor medida.

Un factor importante en la elaboración del duelo es el autocuidado por parte del doliente. A menudo el dolor lleva a que la persona deje de cuidarse, al sentir que todo carece de importancia, pero el sueño y el descanso son fundamentales para la salud física y mental. Aunque durante un periodo de tiempo será normal no poder dormir con la misma calidad, el doliente debe procurarse descanso. El duelo es un proceso que requiere mucha energía interna y, cuanto más descansado esté el doliente, más capacidad de afrontamiento sentirá.

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