Herramientas para superar el duelo: Carta de despedida

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

FMLCAceptar que un ser querido que ha muerto no va a volver es uno de los procesos más complejos del duelo. Una herramienta muy utilizada en los procesos terapéuticos de duelo son las cartas de despedida, ya que pueden resultar de mucha ayuda al doliente que se encuentra atravesando esta tarea tan costosa.

Esta herramienta consiste en que el doliente escriba una carta -o varias, si resulta conveniente durante el proceso-, en donde exprese todo aquello que quiera, lo que ha quedado por decir, lo que necesite explicar, etc. Es una carta abierta, sin guión establecido. El único elemento imprescindible es que al final haya una despedida. Se trata de un proceso duro para el doliente, por eso es recomendable alternarlo con actividades más livianas.

Cómo se utiliza la carta en la terapia de duelo

La carta debe ser leída por el doliente en el contexto de una sesión de terapia individual o de grupo. Mientras, el terapeuta o los demás miembros del grupo pueden ir transmitiéndole lo que van escuchando, lo que les resulta más emotivo o más significativo, etc. Leer la carta con detenimiento y recibir feedback de aquellos que la escuchan es igual de importante que el hecho de que el doliente exprese cómo se siente y de qué se da cuenta tras leerla, del proceso que ha seguido, etc.

Esta herramienta ayuda al doliente a poner palabras a la realidad -a su vivencia del duelo- y a encontrar un lugar para el fallecido en su mente y su emoción. Cuando se propone esta estrategia, en general los dolientes suelen mostrarse reticentes a llevarla a cabo, ya que anticipan que va a ser doloroso y la idea de despedirse puede resultarles incluso agresiva. Es muy importante explicar bien la técnica, en qué consiste y por qué la proponemos, así como asegurarnos de que el doliente lo entiende bien.

Qué significa despedirnos

La carta va a tener unas implicaciones concretas para cada persona. Habrá que explorar con el doliente qué significado concreto tiene para él y qué miedos se esconden tras la idea de despedirse. A menudo aparece el miedo a que la despedida signifique olvido, pero ésta no implica renegar del recuerdo, sino interiorizar la idea de que el fallecido no está ya físicamente presente y que se puede encontrar un lugar para él en el recuerdo, en el corazón, que permita al doliente atender también la vida, a sí mismo y quienes le rodean.

El proceso de aceptación es un proceso arduo y doloroso, pero cuando es asimilado y corporalmente sentido, el duelo comienza a tomar otros matices y la intensidad del dolor tiende a disminuir.

Continue reading

Reflexiones sobre la nueva clasificación diagnóstica del duelo (II)

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCEn nuestro anterior artículo hablábamos de cómo la nueva edición del  Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V) retira la exclusión del diagnóstico de depresión en los casos donde la persona está atravesando también un duelo y han pasado menos de dos meses desde el fallecimiento del ser querido, por lo que parece que se abandona el intento de definir y establecer un diagnóstico diferencial con respecto a otras entidades o trastornos.

Lo cierto es que todavía no existen evidencias acerca de cómo va a afectar esta modificación a los criterios diagnósticos de las personas que están en duelo, pero cabe suponer que, si los psiquiatras no van a tener en cuenta que los síntomas depresivos pueden estar motivados por un proceso natural como el duelo, se van a patologizar procesos que son normales.

Esto a su vez va a contribuir a medicalizar procesos que no sólo no requieren medicación, sino que tampoco presentan ninguna mejoría en comparación con otros casos que tan sólo han recibido ayuda terapéutica, según indican los estudios. Y lo que es peor: van a dificultar la resolución de procesos que el ser humano está preparado para superar de forma natural.

Duelo versus depresión

Aunque el clínico  se vuelque menos en la teoría que el teórico puro, la teorización de los trastornos mentales no es un asunto baladí y, de alguna manera, condiciona la intervención de quien hace un trabajo específicamente clínico. Lo ideal sería que teóricos y clínicos pudieran ir de alguna manera de la mano.

En ocasiones nos encontramos en la clínica con personas que vienen derivadas de especialistas con un diagnóstico de depresión severa resistente. Dada la similitud entre los síntomas depresivos y los signos del duelo, cuando identificamos un duelo no resuelto lo tratamos como duelo.

A menudo ocurre que, tras trabajar el duelo, estas personas mejoran y se recuperan. Resulta complicado vencer las resistencias de los pacientes que vienen con un diagnóstico tan claro, por lo que parte del trabajo irá encaminado a fundamentar y justificar la necesidad de trabajar el duelo.

Continue reading

Reflexiones sobre la nueva clasificación diagnóstica del duelo (I)

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCEl experto en duelo se sirve de distintas medidas a la hora de categorizar o tratar el duelo. Por un lado, se nutre de sus propios conocimientos y, por otro, de su experiencia clínica. Esta experiencia resulta fundamental para resolver si un caso de duelo es complicado o normal, si la intensidad es excesiva o no lo es, etc.

También puede tratar de buscar información en los distintos manuales estadísticos que regulan lo que es normal y lo que no para una población determinada. Es decir: los límites, más o menos definidos, entre la salud y la enfermedad.

Manuales de referencia sobre el duelo

Al hablar de manuales, nos estamos refiriendo al Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM) y a la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE). Son las diferentes guías que orientan a los profesionales de la salud mental en todo el mundo.

El DSM es un manual que elabora la Asociación de Psiquiatras Americanos y que recoge, por tanto, la idiosincrasia de una cultura determinada como es la americana. La CIE la elabora la Organización Mundial de la Salud y se usa mayoritariamente en Europa, aunque no en España.

Criterios para diagnosticar el duelo

Hasta ahora, el duelo aparecía codificado en el DSM-IV TR como una entidad susceptible de recibir atención clínica. Además, establecía un diagnóstico diferencial para la depresión mayor y el duelo, que excluía el diagnóstico de depresión en los casos donde la persona estaba atravesando también un duelo y habían pasado menos de dos meses desde el fallecimiento del ser querido, aunque cumpliese con los criterios del trastorno depresivo mayor.

Continue reading

El duelo por un ser querido en la distancia

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

FMLCVivimos en un momento de muchísima movilidad. La búsqueda de oportunidades, de una vida mejor, la necesidad de cambio… lleva a miles de personas a emigrar de sus hogares para probar suerte en otras ciudades, otros países e incluso otros continentes.

En este contexto, ¿qué ocurre cuando fallece alguien de la familia estando lejos? ¿Qué características tiene este duelo en la distancia?

El sentimiento de incredulidad ante la pérdida

Una de las principales complicaciones que atraviesa un doliente que se encuentra lejos de su familia cuando se produce una pérdida es la lucha contra el sentimiento de incredulidad. Aceptar la muerte de un ser querido es un proceso complejo, que necesita ser atendido y que requiere tiempo para poder trabajarlo.

El encuentro frecuente con la realidad de la ausencia en el día a día (por ejemplo, entrar en casa y darnos cuenta de que el fallecido ya no está) facilita la asimilación. Estos momentos -en los que el dolor recorre al doliente, pero que son necesarios para elaborarlo- son una parte importante del proceso de aceptación del duelo, porque ayudan a la persona a centrarse en el ahora y en la realidad de la muerte.

El doliente que se encuentra lejos de su hogar no tiene la oportunidad de experimentar estas situaciones de contraste con la realidad cotidiana, ya que tampoco se encuentra en el entorno que compartía con el ser querido que ha muerto. Por eso, el proceso de aceptación le va a resultar más complicado, facilitando también que el doliente piense en el fallecido en términos de “como si estuviera vivo”, que es uno de los predictores de complicación del duelo, la negación.

Afrontar una muerte inesperada

Es frecuente que, ante una enfermedad y en un intento de proteger a los que están fuera, los familiares no comuniquen la realidad de lo que está ocurriendo o la gravedad de la enfermedad durante su transcurso. Cuando esto ocurre, a la dificultad de asimilar la pérdida en la distancia hay que sumar lo imprevisible que resulta el anuncio de la muerte a quien se encuentra lejos.

Continue reading