El duelo del cuidador no profesional

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCEl tema que abordamos en este artículo encierra en sí mismo una paradoja: cuidar a quien cuida. Sin embargo, se trata de un tema altamente complejo en el que intervienen multitud de factores.

Los cuidadores no profesionales -frente a los profesionales socio-sanitarios– son personas que, por diversas circunstancias, se ven obligadas a hacerse cargo del cuidado de alguien cercano, en general un familiar (padres, pareja, hijo) que no puede valerse por sí mismo.

Desde nuestra perspectiva profesional, sabemos que los duelos que vive el cuidador principal son múltiples: por un lado, está el duelo por la pérdida de la relación que tenía con el enfermo, tal y como la tenía concebida. En ocasiones el cuidador buscará la relación con el enfermo tal como era antes de la enfermedad -como puede ocurrir en un caso de Alzheimer- y se frustrará al no encontrar la esencia de la persona que era. También se pierden las actividades que se hacían con esa persona.

Por otro lado, está la pérdida de los planes que cada uno había hecho para su propia vida: por ejemplo, una persona soñaba con jubilarse e irse a vivir al campo, pero de repente las cosas han cambiado y eso requiere adaptarse rápidamente a ellas, porque el cuidador vive muchos cambios en poco tiempo.

Las pérdidas que sufre el cuidador no profesional

Otro aspecto que representa una pérdida para el cuidador es la del tiempo de ocio, para sí mismo. Ésta es una de las mayores paradojas que encierran los cuidados al cuidador, ya que para llevarlos a cabo se necesita tiempo, un tiempo que se le roba al enfermo, con la carga de culpa que eso conlleva. A veces, también se da la situación de que sea imposible reservarse este tiempo de ocio, porque no hay con quien dejar al enfermo.

A menudo se culpabiliza al cuidador por no dedicarse más tiempo a sí mismo, por no sobrevivir a la situación de la mejor manera posible. Se juzga al cuidador como si fuera fácil serlo. No somos conscientes de la enorme complejidad que implica dedicarse a cuidar a alguien, porque no queda más remedio.

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Terapia de duelo infantil o juvenil: ¿En qué consiste?

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© MalagónCuando las personas nos consultan sobre la pérdida de un ser querido y cómo ha afectado a los menores que le rodean, a menudo no saben bien en qué consiste una terapia de duelo infantil o juvenil.

Aunque ésta presenta aspectos comunes con la terapia adulta, también tiene rasgos que la diferencian y que abordaremos en este artículo.

El objetivo de la terapia de duelo infantil es que los niños lleguen a tener un recuerdo objetivo de la persona fallecida al que puedan recurrir. Es decir: se trata de colocar al ser querido en la memoria y el corazón del niño de forma que su recuerdo no le produzca malestar.

Cómo afecta el duelo a los niños y adolescentes

Para lograr este objetivo hay que tener en cuenta qué áreas están afectadas por la muerte del ser querido y trabajar sobre ellas. Algunas de las áreas a las que prestaremos especial atención son:

  • ● La familia: A menudo la imagen de los padres o las relaciones familiares se ven deterioradas tras una pérdida, o como consecuencia de procesos de duelo largos. Es habitual que, tras la muerte de un progenitor, el otro se haga cargo de cosas de las que antes no se ocupaba y esto repercuta en los menores. También podemos encontrarnos con que la familia necesite acoplarse a la nueva situación y requiera de apoyo.
  • ● Los amigos: Son motivo de atención, bien porque los niños no les hayan comunicado su pérdida, no saben cómo contarlo o bien porque no quieren ser diferentes a sus pares. En esta área también puede suceder que los amigos del menor no reaccionen como él hubiera esperado y la amistad se vea perjudicada.
  • ● Los estudios: Es normal que los niños se descentren y tengan un bajón académico. Pero que sea común no significa que no haya que apoyarles en esta área. Intentaremos regularizar este tema dentro de las posibilidades de cada niño.
  • ● Hábitos y rutinas: En anteriores artículos hemos comentado que es muy importante mantener las rutinas de los niños, aunque somos conscientes de que una muerte en nuestro entorno siempre implica cambios. Por eso, hay que trabajar con los niños para que se adapten a los cambios necesarios. Y trabajar también con las familias, para que recuperen las rutinas y hábitos importantes que tuvieran entes del fallecimiento. Continue reading

Cómo afrontar el duelo por un ser querido en Navidad

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Con la cercanía de la Navidad, gran parte del tiempo que dedicamos estos días a las consultas con los dolientes gira en torno a este tema. Resulta muy difícil abstraerse del calendario y no pensar, planificar o temer esta época del año que puede resultar especialmente sensible para los que han perdido a un ser querido.

Es frecuente escuchar que la Navidad constituye una época difícil, poco grata, o demasiada larga para muchas personas, que desearían que esta época pasase más deprisa. Son fechas que invitan a la melancolía, al recuerdo, pero también a los compromisos familiares, de trabajo y amigos, obligando a veces a reunirse con aquellos con los que se tiene un conflicto. Si a esto se une el hecho de haber sufrido una pérdida, todo se suma.

La Navidad durante el duelo inmediato

Cuando el duelo se encuentra en una fase aguda, ya sea porque la pérdida ha sido reciente o porque el nivel de dolor aún es muy intenso, muchos dolientes se sienten incapaces de celebrar la Navidad o simplemente reunirse con su familia.

A las personas de su entorno cercano solo les corresponde respetar ese dolor, así como las decisiones tomadas por la familia o el doliente, y mostrarse accesibles y dispuestos a acompañarle en la medida de lo posible.

La Navidad durante el duelo avanzado

Sin embargo, las pocas ganas de reunirse con la familia o de celebrar el Año Nuevo (posiblemente uno de los días más duros para los dolientes) no sólo se dan en las personas que han sufrido una pérdida muy reciente, o en quienes afrontan la primera Navidad sin su ser querido.

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