Algunas películas para reflexionar sobre el duelo (I)

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Dicen que la realidad supera a la ficción y es cierto que a veces sucede, pero también es verdad que, de algún modo, la ficción se nutre de las experiencias que vivimos y, en muchas ocasiones, se basa en hechos reales. En este artículo haremos una breve semblanza de varias películas que versan sobre el duelo. Es útil conocerlas, porque dan pie para reflexionar y ahondar en un tema que hoy en día sigue siendo tabú en muchas esferas.

Habitualmente estas películas sirven para dar formación sobre el duelo, proyectándolas y promoviendo un coloquio tras el visionado. En otros casos, se utilizan para facilitar el desbloqueo de alguna emoción, o simplemente para poder hablar de la muerte. Estas son algunas películas destacables sobre el duelo:

‘La habitación del hijo’: el duelo en la familia

Narra la historia de una familia, compuesta por el padre, la madre y dos hijos, uno de los cuales fallece mientras bucea. La película realiza un retrato de las emociones que experimenta cada uno de los miembros y cómo cada uno se adapta al dolor de la mejor manera posible.

‘Despedidas’: La importancia de los ritos funerarios

Este largometraje japonés narra la historia de Diago Kabayoshi, un violonchelista que, tras perder su trabajo en la orquesta donde tocaba, regresa con su esposa a su ciudad natal, donde responde a una oferta de empleo en lo que él cree que es una agencia de viajes. Nada más lejos de la realidad: el anuncio pertenece a una funeraria donde Diago volverá a trabajar, ocupándose de la ceremonia del amortajamiento de los difuntos, de darles la última despedida.

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Cómo aprender a convivir y aceptar el dolor como parte de la vida

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

 

FMLC

Tenemos una teoría, elaborada a través de nuestra experiencia clínica: a las personas nos cuesta ser testigos del dolor ajeno, del dolor normal ante la pérdida de un ser querido. Nos cuesta porque, por asociación de ideas, presenciar el dolor ajeno nos hace entrar en contacto con nuestro propio dolor. Y entrar en contacto con el dolor que nos ha llevado tanto tiempo arrinconar implica una inversión emocional para la que no estamos preparados.

Aprender a aceptar e incluso convivir con cierto nivel de dolor, insatisfacción o disconformidad, asumiendo que la vida no es una fiesta continua, nos hace estar más en contacto con la realidad. No queremos decir que la vida no pueda ser bella -como la célebre película de Roberto Benigni-, sino que habría que redefinir y acotar las expectativas que tenemos acerca de la felicidad.

Ideas preconcebidas sobre el existencia humana

Algunos sectores marcadamente consumistas de nuestra sociedad afirman que podemos adelgazar en diez sesiones, aprender inglés con pocas palabras u obtener un crédito en apenas unas horas. Y todo esto es verdad, hasta cierto punto. Probablemente forma parte de un intento de pasar por alto el dolor, el sufrimiento y la muerte. Y la realidad es que, a pesar de la belleza y de la felicidad más o menos efímera de la que disfrutamos durante nuestra vida, experimentar dolor, sufrimiento o vivir de cerca la muerte de un ser querido es inevitable.

Pasamos gran parte de nuestra vida imaginando lo hermosa que será nuestra existencia, con unos ideales acerca del amor, de la pareja y del bienestar claramente influenciados por las películas de Disney. Y es el velo de esta fantasía el que a veces nos impide apreciar la belleza de los instantes que disfrutamos, simplemente porque estamos más pendientes de que coincidan con aquello que imaginamos, que con cómo son en realidad.

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Cómo ayuda la terapia de grupo a superar el duelo (II)

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

FMLC

En anteriores artículos empezábamos a analizar la terapia de duelo en grupo. Pusimos el foco en los aspectos esenciales que hacen que el grupo se convierta en el lugar propicio para el trabajo terapéutico. En el post de hoy nos centraremos en analizar los procesos que deben darse para elaborar el duelo en un grupo de terapia.

Las cuatro tareas del duelo

Para elaborar el duelo, cada doliente resolverá cuatro tareas fundamentales: la aceptación de la muerte, la elaboración de las emociones que vienen con la pérdida, la adaptación al día a día sin el fallecido y volver a recuperar la ilusión por la vida.

Todas ellas tienen que ser atendidas por el terapeuta a través de dinámicas, o teniéndolas en cuenta mentalmente como guías de su actuación practica mediante reflejos, intervenciones, etc., con el fin de ir orientando a cada participante en su camino, ya que el contenido explícito y verbalizado de las sesiones va a girar en torno al duelo y a la elaboración de estas tareas.

Las claves del crecimiento en la terapia de grupo

Aparte de esta área explicita, tangible y de contenido verbalizable, existen una serie de procesos invisibles en el grupo que el terapeuta también deberá atender y que son la clave del crecimiento en grupo de duelo:

  • • Universalidad del dolor y validación del sufrimiento

  • Comprobar que no estamos solos en el mundo con nuestro dolor, sino que hay más personas que están atravesando lo mismo, reconforta. Ayuda ver cómo los demás afrontan las situaciones y que en normal tanto lo que nos ocurre como lo que sentimos.
  • • El apoyo externo tiene un límite

  • Durante la terapia, los participantes empiezan a darse cuenta de que la orientación y el apoyo que pueden recibir de los demás tiene un límite. Toman conciencia de que es en ellos en quien recae la responsabilidad de su mejoría, siendo este proceso fundamental para afrontar el duelo.
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¿Qué puedo decir para consolar a una persona en duelo?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCEn muchas ocasiones, cuando nuestro equipo de psicólogos imparte una charla y llega el turno de preguntas, antes o después alguien alza la mano y pregunta: “¿Qué podemos decir cuando estamos ante alguien que ha perdido a un ser querido? ¿Cómo se puede consolar a alguien que está ante esa situación?”.

Da igual que se trate de un grupo de profesionales sanitarios o un grupo de padres: la pregunta, en los distintos foros, es siempre la misma.

¿Podemos aliviar la pena de los dolientes?

Cuando surgen estas cuestiones durante las charlas, a menudo se inicia un debate en torno a cuáles son las cosas que más alivian a los dolientes. La mayoría de las veces las opciones propuestas responden a una experiencia personal; en otras, se trata de fórmulas escuchadas en el tanatorio o cementerio.

Nuestro punto de vista como expertos es más contundente: en realidad, no hay nada que pueda aliviar el dolor de las personas que han perdido a un ser querido. De hecho, es normal sentir dolor ante la muerte de alguien a quien hemos perdido. No podemos extirpar el dolor, ni arrancarlo, ni tampoco moderarlo. Sobran, entonces, los esfuerzos por hacer el trance más llevadero. Es un esfuerzo inútil tratar de encontrar la frase más reconfortante, la mejor, la que ayude. Y es inútil porque no existe.

Qué podemos hacer para reconfortar a una persona en duelo

A veces, lo mejor que podemos hacer o decir a una persona que ha perdido a un ser querido es admitir que no sabemos qué decir, que no existen palabras que mitiguen de algún modo el dolor que está sintiendo y que, por tanto, lo único que cabe hacer es acompañar ese dolor mientras dure. Y ahí radica el mayor de los problemas, porque es francamente difícil ser testigo del dolor ajeno sin afectarse de algún modo, sin implicarse y sin sentir lo mismo.

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